sábado, 6 de abril de 2013

My Beautiful Love- Niley- Cap 29


Hice los huevos para el desayuno y sándwiches para el almuerzo, y cuando el juego comenzó, empecé a comer. Nick estaba parado detrás de mí en cada oportunidad, sus brazos alrededor de mi cintura, sus labios en mi cuello. Me sorprendí a mí misma mirando el reloj, impaciente por encontrar un momento a solas con él para decirle mi decisión. Estaba ansiosa por ver la expresión de su rostro, y para volver a donde estábamos.
El día estuvo lleno de risas, conversación, y un flujo constante de quejas de Tyler sobre la constante muestra de afecto de Nick.
-¡Consigue una habitación, Nick! ¡Jesús!- Gimió Tyler.
-Estás volviéndote una espantosa sombra verde- bromeó Kevin.
-Es porque me están enfadando. No estoy celoso, idiota- se burló Tyler.
-Déjenlos en paz, Ty- advirtió Paul. Cuando nos sentamos a cenar, Paul insistió en que Nick cortara el pavo, y sonreí con orgullo cuando él se puso de pie para hacerlo. Estaba un poco nerviosa hasta que los elogios llegaron a mí. En el momento en que serví el pastel, no había ninguna pisca de comida sobre la mesa.
-¿Hice suficiente?- Reí.
Paul sonrió, tomando su tenedor para estar listo para el postre -Hiciste un montón, Miley. Sólo queríamos abastecernos hasta el próximo año… a menos que quieras hacer esto de nuevo en Navidad. Eres un Jonas, ahora. Espero que estés con nosotros en cada día de fiesta, y no para cocinar.
Miré a Nick cuya sonrisa se había desvanecido, y mi corazón se hundió. Tenía que decirle pronto -Gracias, Paul.
-No le digas eso, papá- dijo Frankie -Ella tiene que cocinar. ¡No he tenido una comida decente desde que tenía cinco años!- Se llevó un bocado de pastel de nuez a la boca, gimiendo con satisfacción. Me sentía como en casa, sentada en una mesa llena de hombres recostados en sus sillas, frotándose la barriga. La emoción me embargó cuando fantaseé con la idea de Navidad y la Pascua, y cada otro día de fiesta que pasaría con ellos. No quería nada más que formar parte de esta rota y fuerte familia que adoraba. Cuando los pasteles se terminaron, los hermanos de Nick comenzaron a limpiar la mesa y los gemelos se dirigieron al fregadero.
-Yo lo hago- dije, poniéndome de pie.
Paul sacudió la cabeza -No, no lo harás. Los chicos pueden encargarse de eso. Nick y tú vayan al sofá a descansar. Has trabajado duro, hermana- Los gemelos se salpicaron el uno al otro con el agua y Frankie maldijo cuando se resbaló en un charco y dejó caer un plato. Kevin les llamó la atención, tomando la escoba y el recogedor para barrer los vidrios. Paul les dio unas palmaditas a sus hijos en los hombros y luego me abrazó para retirarse a su habitación. Nick puso mis piernas sobre su regazo y me quitó los zapatos, masajeando las puntas de mis pies con los pulgares. Incliné mi cabeza hacia atrás y suspiré.
-Este ha sido el mejor Acción de Gracias que hemos tenido desde que mamá murió- Levanté la cabeza para ver su expresión. Estaba sonriendo, pero estaba teñida de tristeza.
-Me alegro haber estado aquí para verlo- La expresión de Nick cambió y me preparé para lo que estaba a punto de decir. Mi corazón latía con fuerza con mi pecho, con la esperanza de que me preguntara que volviera con él para poderle decir que sí. Lo que sucedió en Las Vegas parecía una eternidad, sentada en el hogar de mi nueva familia.
-Soy diferente. No sé lo que me pasó en Las Vegas. Ése no era yo. Estaba pensando en todo lo que podría comprar con ese dinero, y eso fue en todo lo que estaba pensando. No vi lo mucho que te dolía el de volver allí, pero en el fondo, creo que lo sabía. Merezco que me dejes. Merecía todas las noches sin dormir y todo el dolor que he sentido. Necesitaba eso para darme cuenta de lo mucho que te necesito y lo que estoy dispuesto a hacer para mantenerte en mi vida- Me mordí el labio, impaciente por llegar a la parte en la que diría que sí. Quería que me llevara de regreso al departamento y pasar toda la noche celebrando. No veía la hora de relajarme en su nuevo sofá con Happy, ver películas y reír como antes. -Has dicho que has terminado conmigo, y lo acepto. Soy una persona diferente desde que te conocí. He cambiado… para bien. Pero no importa cuánto lo intente, parece que no puedo hacer las cosas bien contigo. Fuimos amigos primero, y no te puedo perder, Pigeon. Siempre te amaré, pero si no puedo hacerte feliz, no tiene sentido tratar de recuperarte. No puedo imaginarme estar con alguien más, pero voy a ser feliz siempre y cuando seamos amigos.
-¿Quieres ser amigos?- Pregunté, las palabras quemándome la garganta.
-Quiero que seas feliz. Sin importar qué- Mis entrañas se contrajeron antes sus palabras, y me sorprendió el dolor abrumador que sentía. Me estaba dejando libre y era exactamente cuando no lo quería. Le podría haber dicho que había cambiado de opinión y él retiraría todo lo que acababa de decir, pero sabía que no era justo para ninguno de los dos volver justo en el momento en el que él me había dejado salir.
Sonreí para luchar contra las lágrimas -Cincuenta dólares a que me lo agradecerás cuando conozcas a tu futura esposa.
-Esa es una apuesta fácil. La única mujer con la cual deseo casarme acaba de romperme el corazón.
No pude fingir una sonrisa después de eso. Me sequé los ojos y luego me levanté -Creo que es hora de que me lleves a casa.
-Vamos, Pigeon. Lo siento, eso no fue gracioso.
-No es eso, Nick. Estoy cansada, y estoy lista para ir a casa- Él respiró hondo y asintió con la cabeza, poniéndose de pie. Abracé a sus hermanos despidiéndome de ellos, le pedí a Frankie que le digiera adiós a Paul por mí. Nick estaba en la puerta con nuestros bolsos mientras todos se ponían de acuerdo para volver a casa para Navidad, y yo contuve la sonrisa el tiempo suficiente hasta salir por la puerta. Cuando Nick me acompañó a Morgan, su expresión todavía era de tristeza, pero el tormento había desaparecido. Este fin de semana no fue un truco para ganarme de vuelta, después de todo. Era una clausura.
Se inclinó para besar mi mejilla y sostuvo la puerta abierta para mí, mirando mientras caminaba al interior -Gracias por hoy. No sabes lo feliz que hizo a mi familia.
Me detuve en la puerta inferior de las escaleras -Les dirás mañana, ¿no?
Él miró hacia el estacionamiento y luego a mí -Estoy casi seguro que ya lo saben. No eres la única con una cara de póquer, Pidge- Lo miré fijamente, sorprendida, y por primera vez desde que lo había conocido, se alejó de mí sin mirar atrás.


Los finales fueron una maldición para todo el mundo excepto para mí. Me mantuvieron ocupada, estudiando con Selena y Demi en mi habitación y en la biblioteca. Cuando el horario cambió para las pruebas, sólo vi a Nick de paso. Me iba a casa con Demi durante las vacaciones de invierno, agradecida de que Joe se hubiera quedado con Nick ya que así no sufriría su muestra constante de afecto. Los últimos cuatro días de vacaciones cogí un resfriado, lo que me dio una buena razón para quedarme en la cama. Nick dijo que él quería que fuéramos amigos, pero no había llamado. Fue un alivio tener un par de días para revolcarme en la autocompasión. Yo quería sacarlo de mi sistema antes de regresar a la escuela. El viaje de regreso a Eastern pareció durar años. Yo estaba ansiosa por empezar el semestre de primavera, pero estaba mucho más ansiosa por ver otra vez a Nick. Aunque me di cuenta, las pocas veces que lo había visto, de que era insensible a las hordas de chicas que se acercaban a él después de las noticias de nuestra ruptura, él parecía contento con nuestra nueva amistad. Habíamos pasado casi un mes separados, dejándome nerviosa e insegura acerca de cómo actuar en torno a él.
El primer día de regreso, una renovada energía se había arrastrado por el campus, junto con un manto de nieve. Las nuevas clases y los nuevos compañeros de clase significaban nuevos amigos y un nuevo comienzo. Yo no tenía una sola clase con Nick, Liam, Joe ni Demi pero Cheyne estaba en todas excepto en una de los mías. Ansiosamente esperé a Nick en el almuerzo, pero cuando llegó, simplemente me guiñó un ojo y luego se sentó en el extremo de la mesa con el resto de sus hermanos de fraternidad. Traté de concentrarme en la conversación de Demi y Cheyne sobre el partido de fútbol de la temporada pasada, pero la voz de Nick mantenía capturada mi atención. Estaba relatando las historias de sus aventuras y problemas con la ley que había tenido durante las vacaciones, y la noticia sobre la nueva novia de Frankie que habían conocido una noche mientras estaban en The Red Door. Me preparé para la mención de cualquier chica que hubiera llevado a casa o conocido, pero si lo había hecho, no lo estaba compartiendo con sus amigos.
Bolas metálicas rojas y doradas todavía colgaban del techo de la cafetería, balanceándose con la corriente de los calefactores. Me rodeé con mi chaqueta, y Cheyne lo notó, abrazándome a él y frotándome el brazo. Sabía que yo estaba prestando demasiada atención a la dirección general de Nick, esperando que él me mirara, pero él parecía haber olvidado que yo estaba sentada en la mesa. Una vez que terminó su almuerzo, mi corazón se agitó cuando caminó detrás de mí y puso sus manos sobre mis hombros.
-¿Qué tal tus clases, Joe?- Preguntó.
Joe puso mala cara -Los primeros días apestan. Horas de programas de estudio y las reglas de clase. Ni siquiera sé por qué me presento la primera semana. ¿Y tú?
-Eh... todo es parte del juego. ¿Qué tal tú, Pidge?- Preguntó.
-Lo mismo- dije, tratando de mantener mi voz casual.
-¿Has tenido unas buenas vacaciones?- Preguntó, juguetonamente balanceándome de lado a lado.
-Bastante bueno- Sonreí.
-Fantástico. Tengo otra clase. Hasta más tarde- Le observé ir en línea recta hacia las puertas, empujándolas para abrirlas, y luego encendiendo un cigarrillo mientras caminaba.
-Huh- dijo Demi un tono agudo. Observó a Nick atravesar el verde a través de la nieve, y luego sacudió la cabeza.
-¿Qué, cariño?- Preguntó Joe.
Demi apoyó la barbilla en la palma de su mano, pareciendo molesta -Eso fue un poco raro, ¿no?
-¿Cómo fue eso?- Preguntó Joe, agitando la trenza morena de Demi hacia atrás para acariciar con sus labios su cuello.
Demi sonrió y se inclinó hacia su beso -Está casi normal... tan normal como puede ser Nick. ¿Qué pasa con él?
Joe sacudió la cabeza y se encogió de hombros -No sé. Ha estado así durante un tiempo.
-¿Cómo de ilógico es eso, Miley? Él está bien y tú estás triste- dijo Demi, despreocupada de los oídos atentos.
-¿Estás triste?- Preguntó Joe con una expresión de sorpresa.
Mi boca se abrió y mi cara ardió de vergüenza al instante -¡Yo no lo estoy!
Removió la ensalada del bol- Bueno, él está malditamente cerca de estar extasiado.
-Déjalo, Demi- le advertí.
Ella se encogió de hombros y dio otro mordisco -Creo que él está fingiendo.
Joe le dio un codazo -¿Demi? ¿Vas a ir a la fiesta del Día de San Valentín conmigo o qué?
-¿No puedes preguntarme como un novio normal? ¿Agradablemente?
-Te lo he pedido varias veces... Me sigues diciendo que te lo pregunte más tarde.
Ella se dejó caer en su silla, haciendo un mohín -No quiero ir sin Miley.
El rostro de Joe se contrajo con frustración -Ella estuvo con Nick todo el tiempo la última vez. Apenas la viste.
-Deja de comportarte como un bebé, Demi- dije, lanzando un tallo de apio hacia ella.
Cheyne me dio un codazo -Yo te llevaría, Cupcake, pero no formo parte de todo el asunto de los chicos de fraternidad, lo siento.
-Eso es realmente una maldita buena idea- dijo Joe, sus ojos brillantes.
Cheyne hizo una mueca ante la idea -Yo no soy un Sig Tau, Joe. Yo no soy nada. Las fraternidades están en contra de mi religión.
-¿Por favor, Cheyne?- le pidió Demi.
-Déjà vu- me quejé.
Cheyne me miró por el rabillo de su ojo y luego suspiró -No es nada personal, Miley. No puedo decir que haya salido alguna vez en una cita... con una chica.
-Lo sé- Sacudí mi cabeza con desdén, sacudiendo mi profunda vergüenza -Está bien. Realmente.
-Te necesito allí- dijo Demi -Hicimos un pacto, ¿recuerdas? A ninguna fiesta solas.
-Difícilmente estarás sola, Demi. Deja de ser tan dramática- dije, ya molesta con la conversación.
-¿Quieres dramatismo? Empujé un bote de basura al lado de tu cama, sosteniendo una caja de Kleenex para ti toda la noche, ¡y me levanté para ir a por la medicina para la tos dos veces cuando enfermaste durante las vacaciones! ¡Me lo debes!
Arrugue la nariz -¡He sostenido tu cabello para vomitar demasiadas veces, Demi Lovato!
-¡Estornudaste en mi cara!- dijo, señalando su nariz. Me soplé un mechón que interfería mi vista. Nunca podía discutir con Demi cuando ella estaba decidida a salirse con la suya.
-Bien- dije entre dientes -¿Cheyne?- Le pregunté con mi mejor sonrisa falsa -¿Quieres ir a la estúpida fiesta de San Valentín de los Sig Tau conmigo?
Cheyne me abrazó contra su costado -Sí. Pero sólo porque la llamaste estúpida.


Caminé a clase con Cheyne después del almuerzo, hablando de la cita para la fiesta y cuánto la temíamos ambos. Elegimos un par de escritorios en nuestra clase de Fisiología, y yo sacudí mi cabeza cuando el profesor comenzó mi cuarto programa de estudios del día. La nieve comenzó a caer una vez más, impactando contra las ventanas, pidiendo amablemente la entrada y a continuación cayendo con decepción a la tierra. Después de acabar la clase, un chico que conocí de una sola vez en la Casa de los Sig Tau dio golpes en mi escritorio mientras caminaba por al lado, guiñando un ojo. Ofrecí una sonrisa de cortesía y luego miré a Cheyne. Él me lanzó una sonrisa irónica, y yo recogí mis libros y mi laptop, metiéndolos en mi mochila con un pequeño esfuerzo. Colgué la mochila sobre mis hombros y caminé con dificultad hacia Morgan a lo largo de la acera llena de nieve. Un pequeño grupo de estudiantes había comenzado una bola de nieve en las pistas, y Cheyne se estremeció ante la vista de ellos, cubiertos de polvo incoloro. Mi rodilla se tambaleó, me mantuve acompañando a Cheyne mientras terminaba su cigarrillo. Demi se apresuró a nuestro lado, frotándose juntos los guantes de color verde brillante.
-¿Dónde está Joe?- Pregunté.
-Se fue a casa. Nick necesitaba ayuda con algo, supongo.
-¿No te fuiste con él?
-Yo no vivo allí, Miley
-Sólo en teoría- le hizo un guiño Cheyne.
Demi puso los ojos en blanco -Disfruto pasando tiempo con mi novio, así que me demándenme.
Cheyne tiró su cigarrillo en la nieve -Me voy, señoritas. ¿Os veré en la cena?- Demi y yo asentimos, sonriendo cuando Cheyne primero besó mi mejilla y luego la de Demi. Él permaneció en la acera mojada, con cuidando de mantenerse en el medio para que no perder el equilibrio y caerse en la nieve.
Demi negó con la cabeza ante sus esfuerzos -Es ridículo.
-Él es de Florida, Demi. No está acostumbrado a la nieve- Ella se rió y tiró de mí hacia la puerta.
-¡Miley!- Me volví para ver correr Liam corriendo y pasando a Cheyne. Se detuvo, recuperando el aliento un instante antes de hablar. Su abrigo de pelaje gris se hinchaba con cada respiración, y me reí ante la mirada curiosa de Demi mientras lo observaba.
-Yo estaba... ¡whew! Iba a preguntarte si querías tomar un bocado para comer esta noche.
-Oh. Yo eh... Ya le dije a Cheyne que comería con él.
-Está bien, no es gran cosa. Simplemente iba a ir a la nueva hamburguesería del centro. Todo el mundo está diciendo que es muy buena.
-Quizá la próxima vez- dije, dándome cuenta de mi error. Yo esperaba que no tuviera en cuenta mi respuesta impertinente como un aplazamiento. Él asintió con la cabeza y metió las manos en los bolsillos, caminando rápidamente de vuelta por donde vino.

Selena estaba leyendo delante de nosotras su flamante nuevo libro, haciéndonos una mueca a Demi y a mí cuando entramos. Su comportamiento no había mejorado desde que habíamos regresado de las vacaciones.
Antes, había pasado tanto tiempo donde Nick que los comentarios insufribles de Selena y su actitud eran tolerables. Al pasar todas las mañanas y las noches con ella durante las dos semanas antes de que el semestre finalizara, estaba empezando a arrepentirme de mi decisión de no compartir la habitación con Demi.
-Oh, Selena. Cuanto te he echado de menos- dijo Demi.
-El sentimiento es mutuo- se quejó Selena, con los ojos en su libro. Demi conversó acerca de su día y los planes con Joe para el fin de semana. Navegamos por Internet en busca de videos divertidos, riendo tan fuerte que nos teníamos que secar las lágrimas. Selena resopló un par de veces ante nuestro estruendo, pero no le hizo caso. Estaba agradecida de la visita de Demi. Las horas pasaron tan rápido que no me pasé ni un momento preguntándome si Nick había llamado, hasta que ella decidió que tenía que irse.
Demi bostezó y miró su reloj -Me voy a la cama, Miles... ¡Oh, mierda!- dijo, chasqueando los dedos -Dejé mi bolsa de maquillaje en donde Joe.
-Eso no es una tragedia, Demi- dije, todavía riendo desde el último vídeo que habíamos visto.
-No lo sería si yo no tuviera mi control de natalidad allí. Vamos. Tengo que ir a por ello.
-¿No puedes simplemente conseguir que Joe te los traiga?
-Nick tiene su coche. Está en Red con Frankie.
Me sentí enferma -¿Otra vez? ¿Por qué está saliendo con Frankie tanto, de todos modos?
Demi se encogió de hombros -¿Importa? ¡Vamos!
-No quiero tropezarme con Nick. Será extraño.
-¿Alguna vez me escuchas? Él no está ahí, está en Red. Vamos- se quejó ella, tirando de mi brazo. Me puse de pie con leve resistencia leve a medida que me sacaba de la habitación.
-Al fin- dijo Selena.


Nos detuvimos al apartamento de Nick, y me di cuenta de que la Harley estaba aparcada debajo de las escaleras, y que el Charger de Joe había desaparecido. Di un suspiro de alivio, y seguí a Demi por los escalones helados.
-Cuidado- advirtió ella. Si hubiera sabido cómo de difícil sería poner un pie en el apartamento otra vez, no habría permitido que Demi me convenciera para ir allí. Happy vino correteando por la esquina a toda velocidad, estrellándose en mis piernas cuando sus patitas fallaron en conseguir tracción en las baldosas de la entrada. Lo recogí, dejándole que me saludara con besos de bebé. Por lo menos él no me había olvidado.
Yo lo llevé cargado al rodear el apartamento, esperando mientras que Demi buscaba en su bolsa.
-¡Sé que lo dejé aquí!- dijo desde el cuarto de baño, pisando fuerte desde el pasillo hacia la habitación de Joe.
-¿Buscaste en el armario debajo del fregadero?- Preguntó Joe.
Miré mi reloj -Date prisa, Demi. Tenemos que irnos- Demi suspiró con frustración desde la habitación. Miré mi reloj otra vez, y luego me sobresalté cuando la puerta se abrió de golpe detrás de mí. Nick tropezó al entrar con los brazos envueltos alrededor de Delta, quien estaba riendo contra su boca. Una caja en su mano me llamó la atención, y me sentí enferma cuando me di cuenta de lo que era: condones. Su otra mano estaba en la parte posterior de su cuello, y yo no podría decir los brazos de quién se enroscaban en torno a quién. Nick tuvo una reacción tardía cuando me vio sola, parada en mitad de la sala, y entonces se congeló, Delta levantó la mirada con una sonrisa residual aún en su rostro.
-Pigeon- dijo Nick, aturdido.
-¡Lo encontré!- Dijo Demi, corriendo fuera de la habitación Joe.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó él. El olor a whisky voló con los copos de nieve, y mi ira incontrolable superó cualquier necesidad de fingir indiferencia.
-Es bueno ver que pareces a tu antiguo yo, Nick- dije. El calor que irradiaba de mi cara quemaba mis ojos y emborronaba mi visión.
-Nos estábamos yendo- gruñó Demi, agarrando mi mano, mientras pasábamos a Nick. Nos precipitamos escaleras abajo hacia su coche, y yo me sentí agradecida de que sólo estuviera un poco más allá, sintiendo las lágrimas brotando de mis ojos. Casi me caí hacia atrás cuando mi abrigo se enganchó en algo a medio paso. La mano de Demi se deslizó fuera de la mía y ella se dio la vuelta al mismo tiempo que yo.
El puño de Nick estaba agarrando mi abrigo y mis oídos parecían arder, escociendo en el frío de la noche. Sus labios y su cuello estaban de un ridículo tono de color rojo oscuro.

viernes, 5 de abril de 2013

My Beautiful Love- Niley- Cap 28


El sol se fundió en los edificios fuera de la ventana, y me paré en frente de mi espejo, cepillándome el pelo mientras trataba de decidir cómo iba a fingir con Nick -Es sólo un día, Miley. Puedes manejar un día- le dije al espejo. Fingir nunca había sido un problema para mí, es por lo que iba a pasar cuando estuviésemos fingiendo por lo que estaba preocupada. Cuando Nick me dejara después de la cena, iba a tener que tomar una decisión. Una decisión que podría estar sesgada por una falsa sensación de felicidad que se presentaría para su familia. Toc, toc. Di media vuelta, mirando hacia la puerta. Selena no había vuelto a la habitación en toda la noche, y sabía que Demi y Joe ya estaban en la carretera. No me podía imaginar quién podría ser. Puse mi cepillo sobre la mesa y abrí la puerta.
-Nick-  suspiré.
-¿Estás lista?
Levanté una ceja -¿Lista para qué?
-Dijiste que te recogiera a las cinco.
Crucé los brazos sobre mi pecho - ¡Quise decir cinco de la mañana!
-Oh- dijo Nick, parecía decepcionado -Creo que debería llamar a papá y hacerle saber que no vamos a estar ahí después de todo.
-¡Nick!- Gemí.
-Traje el coche de Joe, así que no tenemos que lidiar con las maletas en la moto. Tienen un dormitorio disponible en el que puedes dormir. Podemos ver una película o…
-¡No me quedo en casa de tu padre!
Su cara cayó -Está bien. Yo eh… te veré en la mañana.
Dio un paso atrás y cerré la puerta, apoyada contra ella. Todas las emociones que tenía se mesclaron dentro y fuera de mi interior, y lancé un suspiro de exasperación. Con la expresión decepcionada de Nick fresca en mi mente, abrí la puerta y salí, vi que estaba caminando lentamente por el pasillo, marcando su teléfono.
-Nick, espera- giró y la mirada esperanzada en sus ojos hizo que me doliera el pecho -Dame un minuto para empacar algunas cosas- Una sonrisa de alivio, agradecida, se dibujó en su cara y me siguió hasta mi habitación, mirándome meter un par de cosas en una bolsa frente a la puerta.
-Todavía te amo, Pidge.
No levanté la vista -No lo hagas. No estoy haciendo esto por ti.
Él contuvo el aliento -Lo sé- Viajamos en silencio a la casa de su padre. El coche iba cargado de energía nerviosa, y era difícil quedarse quieta frente a los fríos asientos de piel. Una vez que llegamos, Frankie y Paul salieron al porche, todos sonrientes. Nick llevó nuestro equipaje desde el coche, y Paul le dio unas palmaditas en la espalda.
-Es bueno verte, hijo- su sonrisa se amplió cuando me miró -Miley Cyrus. Estamos viendo si adelantamos la cena de mañana. Ha sido mucho tiempo desde que… bueno. Ha sido un largo tiempo- Asentí con la cabeza y seguí a Nick a la casa. Paul puso la mano sobre su vientre protuberante y sonrió -Los puse a ambos en el dormitorio de invitados, Nick. No pensé que quisieras pelear con el gemelo en tu habitación.
Miré a Nick. Era difícil verle luchar para hablar -Uh Miley… ella va a… va a tomar la habitación de invitados. Yo voy a quedarme en la mía.
Frankie hizo una mueca -¿Por qué? Ella se ha estado quedando en tu apartamento, ¿no es cierto?
-No últimamente- dijo, tratando desesperadamente de evitar la verdad.
Paul y Frankie intercambiaron miradas -La habitación de Kevin ha sido el almacén por años, por lo que iba a dejar que tomara tu habitación. Supongo que él puede dormir en el sofá- dijo Paul, mirando los raídos cojines descoloridos en la sala de estar.
-No te preocupes por eso, Paul. Estábamos tratando de ser respetuosos- sonreí, tocándole el brazo.
Su risa rugió en toda la casa, y me acarició la mano -Has conocido a mis hijos, Miley. Tú debes saber que es casi malditamente imposible ofenderme- Nick asintió con la cabeza hacia las escaleras, y yo lo seguí. Abrió la puerta con el pie y dejó nuestras bolsas en el suelo, mirando a la cama y luego se volvió hacia mí. La habitación estaba llena de paneles de color marrón, la alfombra marrón más allá del desgaste normal. Las paredes eran de un blanco sucio, la pintura desconchada en algunos lugares. Sólo vi un cuadro en la pared, encerraba una imagen de Paul y la madre de Nick. El fondo era un retrato tipo estudio de color azul, luciendo plumas en el pelo y rostros jóvenes, sonriendo. Tenían que haber sido tomadas antes de que tuvieran los niños, ninguno de ellos podría haber tenido más de veinte años.
-Lo siento, Pidge. Voy a dormir en el suelo.
.Por supuesto que dormirás en él- le dije, agarrándome el pelo en una coleta .No puedo creer que me metieras en esto- Se sentó en la cama y se frotó la cara con frustración.
-Esto va a ser una mierda. No sé en qué estaba pensando.
-Yo sé exactamente lo que estabas pensando. No soy estúpida, Nick.
Él me miró y sonrió -Pero aun así viniste.
-Tengo que tener todo listo para mañana- le dije, abriendo la puerta.
Nick se puso de pie -Yo te ayudaré- Pelamos a una montaña de patatas, cortamos las verduras, pusimos el pavo a que se descongelara, y comenzamos la masa de los pasteles. La primera hora fue más que incómoda, pero cuando llegaron los gemelos, todo el mundo parecía congregarse en la cocina. Paul contaba historias sobre cada uno de sus muchachos, y nos reímos de los cuentos de otras desastrosas Acciones de Gracias cuando intentaron hacer algo más que pedir una pizza.
-Denise era un infierno de cocinera- reflexionó Paul -Nick no recuerda, pero no tenía sentido tratar después de su muerte.
-Sin presiones, Miley- Frankie se rió entre dientes, tomando una cerveza de la nevera -Vamos jugar a las cartas. Quiero intentar recuperar algo de mi dinero que Miley tomó.
Paul apuntó con el dedo a su hijo -Nada de póker este fin de semana, Frank. Bajé las fichas de dominó, ve a ordenarlo. Nada de apuestas, maldita sea. Lo digo en serio.
Frankie negó con la cabeza -Está bien, viejo, está bien.
Los hermanos de Nick serpenteaban de la cocina, y siguiendo a Frankie deteniéndose para mirar hacia atrás -Vamos, Nick.
-Estoy ayudando a Pidge.
-No hay mucho más por hacer, bebé- le dije -Adelante.
Sus ojos se suavizaron ante mis palabras, y me tocó mi cadera -¿Estás segura?- Asentí con la cabeza y se inclinó para besar mi mejilla, apretando mi cadera con los dedos antes de seguir a Frankie a la sala de juegos.
Paul vio a sus hijos desfilar por la puerta, negando con la cabeza y sonriendo -Esto es increíble, lo que estás haciendo, Miley. No creo que te des cuenta de lo mucho que lo aprecio.
-La idea fue de la Nick. Me alegro de poder ayudar.
Se inclinó sobre el mostrador, tomando un trago de cerveza mientras reflexionaba sobre sus siguientes palabras -Nick y tú no han hablado mucho. ¿Están teniendo problemas?
Apreté el jabón para lavar platos en el fregadero mientras lo llenaba con agua caliente, tratando de pensar en algo que decir que no fuera una descarada mentira -Las cosas están un poco diferente, supongo.
-Eso es lo que yo pensaba. Tienes que ser paciente con él. Nick no recuerda mucho al respecto, pero era cercano a su madre, y después de haberla perdido nunca fue el mismo. Pensé que él crecería sin eso, ya sabes, con él siendo tan joven. Fue difícil para todos nosotros, pero Nick… dejó de tratar de amar a la gente después de eso. Me sorprendió que te trajera aquí. La forma en que actúa a tu alrededor, la manera en que te mira; yo sabía que eran algo especial- Sonreí, pero mantuve mi mirada en los platos que estaba fregando.
-Nick tendrá un tiempo duro. Va a cometer un montón de errores. Creció en torno a un montón de niños sin madre y con un solitario y malhumorado hombre viejo como padre. Todos estábamos un poco perdidos después de que Denise murió, y creo que no ayudé a los niños hacer frente en la forma en que debía hacerlo. Sé que es difícil no echarle la culpa, pero tienes que amarlo, de todos modos, Miley. Tú eres la única mujer que ha amado, además de su madre. No sé lo que voy a hacer con él si lo dejas, también- Me tragué las lágrimas y asentí con la cabeza, incapaz de responder.
Paul apoyó su mano en mi hombro y apretó -Nunca lo he visto sonreír como lo hace cuando está contigo. Espero que todos mis hijos tengan una Miley algún día- Sus pasos se desvanecieron en el pasillo y me agarré al borde de la pileta, tratando de recuperar el aliento. Sabía que pasar las vacaciones con Nick y su familia, sería difícil, pero no pensé que mi corazón se rompiera de nuevo. Los hombres bromearon y se rieron en la habitación de al lado mientras yo lavaba y secaba los platos, poniéndolos a un lado. Limpié la cocina y luego me lavé las manos, haciendo mi camino a las escaleras para pasar la noche.
Nick me agarró la mano -Es temprano, Pidge. ¿No vas a la cama, o si?
-Ha sido un día largo. Estoy cansada.
-Estábamos a punto de ver una película. ¿Por qué no bajas y pasas el rato?
Miré hacia arriba a las escaleras y luego a su esperanzada sonrisa -De acuerdo- Me llevó de la mano al sofá, y nos sentamos juntos mientras pasaban los créditos de apertura.
-Apaga esa luz, Taylor- ordenó Paul.
Nick pasó su brazo por encima de mí, apoyándolo sobre el respaldo del sofá. Estaba tratando de seguir fingiendo, mientras me apaciguaba. Había sido muy cuidadoso de no tomar ventaja de la situación, y me encontré en conflicto, agradecida y decepcionada. Sentada tan cerca de él, oliendo la mezcla de tabaco y su colonia, era muy difícil para mí mantener distancia, tanto física como emocional. Tal como me temía, mi decisión estaba vacilando y luché para bloquear todo lo que Paul había dicho en la cocina. A mitad de la película, la puerta principal se abrió y Kevin rodeó la esquina, con maletas en la mano.
-¡Feliz Día de Acción de Gracias!- dijo, poniendo su equipaje en el suelo. Paul se levantó y abrazó a su hijo mayor, y todo el mundo, menos Nick, se puso de pie para saludarlo.
-¿No vas a saludar a Kevin?- susurré.
No me miró mientras hablaba, mirando a su familia abrazarse y reír -Tengo una noche contigo. No voy a perder ni un segundo de ella.
-Hola, Miley. Es bueno verte de nuevo- sonrió Kevin. Nick me tocó la rodilla con su mano y miré hacia abajo, y luego a Nick. Al darse cuenta de mi expresión, Nick sacó su mano de mi pierna y entrelazó sus dedos sobre su regazo.
-Uh oh. ¿Problemas en el paraíso?- preguntó Kevin.
-Cállate, Kevin- se quejó de Nick. El estado de ánimo en la sala cambió, y yo sentía todos los ojos en mí, esperando una explicación. Sonreí nerviosa y tomó la mano de Nick entre las mías.
-Estamos cansados. Hemos estado trabajando toda la noche en la comida- dije, inclinando mi cabeza en el hombro de Nick. Miró nuestras manos y luego apretó, sus cejas tirando un poco. -Hablando de cansado, estoy agotada- suspiré -Voy a la cama, bebé- miré a los demás -Buenas noches, muchachos.
-Buenas noche, hermanita- dijo Paul. Todos los hermanos de Nick me desearon buenas noches y me fui por las escaleras.
-Voy a la cama, también- oí decir a Nick.
-Apuesto a que sí- se burló Frankie.
-Bastardo suertudo- se quejó Tyler.
-Hey. No vamos a hablar de tu hermana de esa manera- advirtió Paul. Mi estómago se hundió. La única familia real que había tenido en años fueron los padres de Demi, y aunque Mark y Pam habían estado pendientes de mí con verdadera bondad, eran prestados. Los seis rebeldes, mal hablados y adorables hombres de abajo me habían recibido con los brazos abiertos, y mañana les diría adiós por última vez.
Nick cogió la puerta de la habitación antes de que yo la cerrara y luego se congeló -¿Quieres que espere en el pasillo mientras te vistes para dormir?
-Voy a saltar a la ducha. Me vestiré en el baño.
Se frotó la nuca -Está bien. Voy a hacer una cama, entonces- Asentí con la cabeza, haciendo mi camino hacia el baño. Me fregué fuertemente en la ducha en mal estado, centrándose en las manchas de agua y espuma para luchar contra el miedo abrumador que sentía tanto por la noche como por la mañana. Cuando volví a la habitación, Nick lanzó una almohada en el suelo en su improvisada cama. Ofreció una débil sonrisa antes de pasar por mi lado para tomar su turno en la ducha. Me metí en la cama, tirando de las sábanas hasta mi pecho, tratando de ignorar las mantas en el suelo. Cuando Nick regresó, miró a la improvisada cama con la misma tristeza que yo, y luego apagó la luz, situándose en su almohada.
Estuvo en silencio por unos minutos, y luego escuché a Nick dar un miserable suspiro -Esta es nuestra última noche juntos, ¿no?
 Esperé un momento, tratando de pensar en lo que debía decir -No quiero pelear, Nick. Sólo ve a dormir- Al oírle voltear, me volví en un lado para mirarlo hacia abajo, presionando mi mejilla en la almohada. Apoyó la cabeza con su mano y me miró a los ojos.
-Te amo.
Lo observé por un momento -Lo prometiste.
-Prometí que no era un truco para volver a estar juntos. No lo era- levantó su mano para tocar la mía -Pero si eso significa estar contigo otra vez, no puedo decir que no lo consideraría.
-Me preocupo por ti. No quiero que salgas lastimado, pero deberías haber seguido mi instinto en primer lugar. No podría haber funcionado.
-Me amabas, sin embargo, ¿no?
Apreté los labios -Todavía lo hago- Alzó la vista con ojos llenos de lágrimas y apretó mi mano.
-¿Puedo pedirte un favor?
-Estoy como en medio de lo último que me pediste que hiciera- sonreí. Sus rasgos fueron enseñados, no afectados por mi expresión.
-Si esto es real… si estás realmente terminando conmigo… ¿me dejas abrazarte esta noche?
-No creo que sea una buena idea, Nick.
Su agarre se apretó -¿Por favor? No puedo dormir sabiendo que estás sólo a unos centímetros de distancia, y nunca voy a tener la oportunidad de nuevo.
Miré sus desesperados ojos por un momento y luego fruncí el ceño -No voy a tener sexo contigo.
Él negó con la cabeza -Eso no es lo que estoy pidiendo- Busqué en la poco iluminada habitación con mis ojos, pensando en las consecuencias, preguntándome si podía decirle que no a Nick si él cambiaba de opinión. Cerré los ojos con fuerza y luego me aparté de la orilla de la cama, bajando la manta. Se arrastró en la cama a mi lado, tirando de mí a toda prisa apretándome en sus brazos. Su pecho desnudo subía y bajaba con respiraciones irregulares, y me maldije por sentirme tan pacífica contra su piel.
-Voy a extrañar esto- le dije. Besó mi pelo y tiró de mí hacia él, incapaz de acercarse lo suficiente hacia mí. Hundió la cara en mi cuello y yo apoyé mi mano en su espalda en comodidad, a pesar de que estaba tan afligida como él lo estaba. Respiró hondo, y presionó su frente contra mi cuello, presionando sus dedos en la piel de mi espalda. Tan miserables como estábamos la última noche de la apuesta, esto era mucho, mucho peor.
-Yo… yo no creo que pueda hacer esto, Nick- Tiró de mí más fuerte y sentí la primera lágrima cayendo de mi ojo por mi sien -No puedo hacer esto- le dije, apretando los ojos cerrados.
-Entonces, no lo hagas- dijo sobre mi piel -Dame otra oportunidad-  Traté de impulsarme por debajo de él, pero su agarre era demasiado sólido para cualquier posibilidad de escape. Me cubrí la cara con ambas manos mientras mis sollozos nos sacudían a los dos. Nick me miró, sus ojos grandes y húmedos. Con sus dedos grandes, suaves, sacó mi mano de mis ojos y me besó en la palma de la mano. Tomé una respiración escalonada mientras miraba a mis labios y luego de vuelta a mis ojos.
-Nunca voy a amar a nadie de la forma en que te amo, Pigeon.
Inhalé y toqué su cara -No puedo.
-Lo sé- dijo, con voz rota -Nunca me convencí de que yo fuera lo suficientemente bueno para ti.
Mi rostro se arrugó y sacudí la cabeza -No eres sólo tú, Nick. No somos buenos el uno para el otro- Sacudió su cabeza, queriendo decir algo, pero pensándolo mejor. Después de un largo y profundo suspiro, apoyó la cabeza contra mi pecho. Cuando los números verdes del reloj de la habitación dieron las once, las respiraciones de Nick finalmente se hicieron más lentas y niveladas. Mis ojos se abrieron grandes, y parpadeé varias veces antes de caer fuera de la conciencia.


-¡Ay!- Grité, sacando mi mano de la estufa y automáticamente atendiendo la quemadura con mi boca.
-¿Estás bien, Pidge?- preguntó Nick, arrastrando los pies por el suelo y deslizando una camiseta sobre su cabeza -¡Mierda! ¡Los pisos están jodidamente helados!- ahogué una risita mientas lo veía saltar en un pie y luego al otro hasta que las plantas de sus pies se aclimataron a las baldosas frías. El sol apenas asomaba entre las cortinas, y el resto de los Jonas dormían plácidamente en sus camas. Empujé la bandeja de hojalata antigua en el horno y luego cerré la puerta, girando para enfriar mis dedos debajo del fregadero.
-Puedes volver a la cama. Sólo tengo que poner el pavo dentro.
-¿Vienes a la cama?- preguntó, envolviendo sus brazos alrededor de su pecho para protegerse del frio en el aire.
-Sí.
-Muéstrame el camino- dijo, barriendo su mano hacia las escaleras. Nick se arrancó la camisa mientras ambos empujábamos las piernas bajo las sábanas, tirando de la manta hasta el cuello. Apretó sus brazos alrededor de mí mientras tiritábamos, esperando a que nuestro calor corporal calentara el pequeño espacio entre nuestra piel y las mantas.
Sentí sus labios contra mi pelo, y luego su garganta se movió mientras hablaba -Mira, Pidge. Está nevando.
Me volví para hacer frente a la ventana. Los copos blancos sólo eran visibles a la luz de la lámpara de la calle -Es algo que se siente como Navidad- dije, mi piel finalmente calentándose contra la suya.
Suspiró y me volví para ver su expresión -¿Qué?
-No vas a estar aquí para la Navidad.
-Estoy aquí, ahora- levantó unas de las esquinas de su boca y se inclinó para besar mis labios. Me eché hacia atrás y sacudí la cabeza -Nick…
Su agarre se apretó y bajó la barbilla, sus ojos castaños determinados -Tengo menos de veinticuatro horas contigo, Pidge. Voy a besarte. Voy a besarte un montón hoy. Todo el día. Cada vez que pueda. Si quieres que me detenga, sólo di la palabra, pero hasta que lo hagas, voy a hacer que cada segundo de mi último día cuente.
-Nick…- Pensé en ello por un momento, y razoné que él no tenía ninguna desilusión sobre lo que sucedería cuando me llevara a casa. Yo había llegado allí para fingir, y tan duro como fuera para los dos más tarde, no quería decirle que no. Cuando me vio mirando sus labios, la comisura de su boca se elevó otra vez, y se inclinó para presionar su suave boca contra la mía. Comenzó dulce e inocente, pero en el momento en que sus labios se abrieron, acaricié su lengua con la mía. Su cuerpo se tensó instantáneamente, y tomó una respiración profunda por la nariz, apretándose contra mí. Dejé caer la rodilla hacia el lado y él se movió por encima de mí, sin apartar su boca de la mía.
No perdió el tiempo en desnudarme, y cuando no había más tela entre nosotros, se apoderó de las viñas de hierro de la cabecera de la cama con las dos manos, y en un rápido movimiento, estaba dentro de mí. Me mordí fuerte el labio, ahogando el grito que estaba arañando su camino hasta mi garganta. Nick se quejó contra mi boca, y yo apreté los pies contra el colchón, anclándome, de ese modo podía levantar las caderas para encontrar las suyas. Una mano en el hierro y la otra en mi nuca, se mecía contra mí una y otra vez, y mis piernas temblaban con sus firmes y determinados movimientos. Su lengua buscó mi boca, y podía sentir la vibración de sus profundos gemidos contra mi pecho mientras seguía a su promesa de hacer memorable nuestro último día juntos. Podría pasar miles de años tratando de bloquear ese momento de mi memoria, y seguiría grabado en mi mente. Había pasado una hora cuando apreté mis ojos cerrados, cada uno de mis nervios se centró en el temblor de mis entrañas. Nick contuvo el aliento mientras empujaba dentro de mí una vez más, me dejé caer sobre el colchón, completamente agotada. Nick exhaló con respiraciones profundas, mudas y bañado en sudor. Podía escuchar las voces abajo y me tapé la boca, riendo por nuestra mala conducta. Nick se volvió de lado, escaneando mi cara con sus dulces ojos marrones.
-Dijiste que sólo ibas a besarme- sonreí. Mientras estaba tirada al lado de su piel desnuda, viendo el amor incondicional en sus ojos, deje ir mi decepción y mi rabia y mi obstinada determinación. Yo lo amaba, y no importa cuales eran mis razones para vivir sin él, sabía que no era lo que quería. Incluso si no hubiera cambiado de opinión, era imposible para nosotros mantenernos alejados el uno del otro.
-¿Por qué no nos quedamos en la cama todo el día?- sonrió.
-Yo he venido aquí a cocinar, ¿recuerdas?
-No, viniste aquí para ayudarme a cocinar, y no me presentaré a trabajar durante ocho horas- Toqué su cara, las ganas de terminar nuestro sufrimiento se hicieron insoportables. Cuando le dije que había cambiado mi opinión y que las cosas volvieron a la normalidad, no tendríamos que pasar el día fingiendo. Podríamos pasar celebrando, en su lugar.
-Nick, creo que…
-No lo digas, ¿de acuerdo? No quiero pensar en eso hasta que tenga que hacerlo- se levantó y se puso los calzoncillos, caminando hacia mi bolso. Tiró la ropa sobre la cama y tiró de su camisa sobre su cabeza -Quiero recordar esto como un buen día.

jueves, 4 de abril de 2013

My Beautiful Love- Niley- Cap 27


Ella miró hacia el espejo retrovisor y empujó su pie en el suelo -Jesucristo, Nick- murmuró bajo su respiración. Giré para verlo correr a toda velocidad detrás de nosotras, desapareciendo y reapareciendo entre las luces y sombras de las lámparas de la calle. Después alcanzó el final de la cuadra, se giró en dirección opuesta, corriendo hacia el apartamento.
-Va a volver por su motocicleta. Nos va a seguir a Morgan y causar una gran escena.
Cerré mis ojos -Simplemente… apresúrate. Dormiré en tu habitación esta noche. ¿Crees que a Vanessa le importará?
-Nunca está allí. ¿De verdad va a trabajar para Benny?- La palabra se quedó pegada en mi garganta, así que simplemente asentí. Demi agarró mi mano y la apretó -Estás tomando la decisión correcta, Miley. No puedes pasar por eso otra vez. Si no te escuchó, no va a escuchar a nadie- Mi móvil sonó. Miré abajo para ver la cara tonta de Nick, y luego presioné ignorar. Menos de cinco segundos después, sonó de nuevo. Lo apagué y lo empujé en mi bolso.
-Esto va a ser un desastre jodidamente espantoso- dije, sacudiendo mi cabeza y limpiando mis ojos.
-No envidio tu vida por la siguiente semana o así. No puedo imaginar romper con alguien que rehúsa a mantenerse alejado. Sabes que es así como será, ¿cierto?- Entramos en el aparcamiento en Morgan, y Demi sostuvo la puerta abierta mientras yo arrastraba mi maleta al interior. Nos apresuramos a su habitación y jadeé, esperando que ella desbloqueara su puerta. La sostuvo abierta y luego me lanzó la llave.
-Va a terminar siendo arrestado o algo así- dijo. Corrió al pasillo y la miré apresurarse a través del aparcamiento desde la ventana, metiéndose en el auto justo mientras Nick detenía su motocicleta a su lado. Él corrió alrededor al lado del pasajero y abrió la puerta, mirando a las puertas de Morgan cuando se dio cuenta que no estaba en el auto. Demi retrocedió mientras Nick corría hacia el edificio, y me giré, mirando la puerta. Abajo por el pasillo, Nick golpeó en mi puerta, diciendo mi nombre. No tenía idea si Selena estaba allí, pero si lo estaba, me sentía mal por lo que tendría que soportar por los siguientes minutos hasta que Nick aceptara que no estaba en mi habitación.
-¿Pidge? ¡Abre la puta puerta, maldición! ¡No voy a irme hasta que hables conmigo! ¡Pigeon!- Gritó, golpeando la puerta tan fuerte que el edificio entero podría haber oído. Me encogí cuando escuché la voz tímida de Selena.
-¿Qué?- Gruñó. Presioné mi oreja contra la puerta, luchando por escuchar los bajos murmullos de Nick. No tuve que esforzarme más.
-¡Sé que está aquí!- Gritó -¿Pigeon?
-No está… ¡Oye!- chilló Selena.
La puerta golpeó contra la pared de bloque de cemento de nuestro cuarto y supe que Nick había forzado su camino al interior. Después de un minuto completo de silencio, escuché a Nick gritar abajo en el pasillo.-¡Pigeon! ¿Dónde estás?
-¡No la he visto!- gritó Selena, más enojada que lo que alguna vez la había escuchado. La puerta se cerró de golpe y de repente las náuseas me abrumaron mientras esperaba lo siguiente que haría Nick. Después de varios minutos de silencio, abrí la puerta, mirando abajo por el pasillo amplio. Nick sentado con su espalda contra la pared con sus manos cubriendo su cara. Cerré la puerta tan silenciosamente como pude, preocupada porque la policía del campus hubiera sido llamada. Después de una hora, miré el pasillo de nuevo. Nick no se había movido. Revisé dos veces más durante la noche, finalmente cayendo dormida alrededor de las cuatro. Me quedé dormida a propósito, sabiendo que me saltaría mis clases ese día. Encendí mi teléfono para revisar mis mensajes, viendo que Nick había inundado mi bandeja de entrada. Los mensajes sin fin que me había enviado a través de la noche variaban de disculpas a vociferaciones.
Llamé a Demi en la tarde, esperando que Nick no hubiera confiscado su móvil. Cuando me contestó, suspiré.
-Hola.
Demi mantuvo su voz baja -No le he dicho a Joe dónde estás. No lo quiero en medio de esto. Nick está locamente enojado conmigo ahora. Probablemente voy a quedarme en Morgan esta noche.
-Si Nick no se ha calmado… buena suerte obteniendo algo de sueño aquí. Hizo una actuación digna de un Oscar en el pasillo anoche. Estoy sorprendida de que nadie llamara a seguridad.
-Fue expulsado de Historia hoy. Cuando no apareciste, le dio una patada a tus dos escritorios. Joe escuchó que esperó por ti después de todas tus clases. Está perdiéndola, MiLEY. Le dije que terminaste al segundo que tomó su decisión de trabajar para Benny. No puedo creer que pensara por un sólo segundo que estarías bien con eso.
-Supongo que te veré cuando estés aquí. No creo que todavía pueda ir a mi habitación.

Demi y yo fuimos compañeras de habitación por la semana siguiente, y ella se aseguró de mantener a Joe alejado de mí así él no estaría tentado de decirle a Nick de mi paradero. Fue un trabajo de tiempo completo eludir un encuentro con él. Evité la cafetería a toda costa, la clase de Historia, y jugué seguro dejando mis clases antes. Sabía que tendría que hablar con Nick alguna vez, pero no podía hasta que se hubiera calmado lo suficiente para aceptar mi decisión. Me quedé sola el viernes en la noche, acostada en mi cama, sosteniendo el teléfono en mi oído. Puse mis ojos en blanco cuando mi estómago rugió.
-Puedo ir a recogerte y llevarte a cenar a algún lado- dijo Demi
Pasé las páginas de mi libro de Historia, saltando donde Nick había garabateado y borroneado notas de amor en las márgenes -No, es tu primera noche con Joe en casi una semana, Demi. Simplemente voy a tomar algo de la cafetería.
-¿Estás segura?
-Sí. Dile a Joe que dije hola.


Caminé lentamente a la cafetería, sin prisa de sufrir las miradas de esos en las mesas. La escuela entera estaba activa con el rompimiento, y el comportamiento violento de Nick no ayudaba. Justo cuando las luces de la cafetería aparecieron en la vista, miré una figura oscura acercarse.
-¿Pigeon?
Sorprendida, me detuve. Nick caminó hacia la luz, sin rasurarse y pálido -¡Jesús, Nick! ¡Me asustaste como el infierno!
-Si contestaras tu teléfono cuando llamo no tendría que andar a escondidas en la oscuridad.
-Te ves como el infierno- dije.
-He estado por aquí una o dos veces esta semana.
Apreté mis brazos a mi alrededor -En realidad estoy en camino a tomar algo para comer. Te llamaré más tarde, ¿de acuerdo?
-No. Tenemos que hablar.
-Nick…
-Rechacé a Benny. Lo llamé el miércoles y le dije que no- Había un brillo esperanzador en sus ojos, pero desapareció cuando registró mi expresión.
-No sé qué quieres que diga, Nick
-Di que me perdonas. Di que regresarás conmigo.
Apreté mis dientes, prohibiéndome llorar -No puedo.
La cara de Nick se arrugó, y tomé la oportunidad de caminar a su alrededor, pero él dio un paso al lado para mantenerse en mi camino -No he comido, o dormido… no puedo concentrarme. Sé que me amas. Todo será como solía ser si simplemente vuelves conmigo.
Cerré mis ojos -Somos disfuncionales, Nick. Creo que simplemente estás obsesionado con la idea de tenerme más que cualquier otra cosa.
-Eso no es cierto. Te amo más que a mi vida, Pigeon- dijo, herido.
-Eso es exactamente lo que quiero decir. Esto es una conversación loca.
-No es locura. Es la verdad.
-De acuerdo… ¿Así que cuál exactamente es el orden para ti? ¿Es dinero, yo, tu vida… o hay algo que vaya antes del dinero?
-Me doy cuenta de lo que he hecho, ¿de acuerdo? Veo que podrías pensar eso, pero si hubiera sabido que ibas a dejarme, nunca habría… Simplemente quería cuidar de ti.
-Ya has dicho eso.
-Por favor no hagas esto. No puedo soportar sentirme así… está… está matándome- dijo, exhalando como si el aire hubiera sido expulsado de él.
-Terminé con esto, Nick.
Él parpadeó -No digas eso.
-Ha terminado. Vuelve a tu hogar.
Sus cejas se juntaron -Tú eres mi hogar.
Sus palabras me cortaron, mi pecho se apretó tanto que fue difícil respirar -Hiciste una elección, Nick. Yo he hecho la mía- dije, interiormente maldiciendo el temblor en mi voz.
-Me voy a quedar fuera del infierno de Las Vegas, y alejado de Benny… Voy a terminar la escuela. Pero te necesito. Te necesito. Eres mi mejor amiga- Su voz era desesperada y rota, concordando con su expresión. En la poca luz pude ver una lágrima que cayó de su ojo, y en el momento siguiente se estiró por mí y estuve en sus brazos, sus labios sobre los míos. Me apretó fuerte contra su pecho mientras me besaba, y luego acunó mi cara en sus manos, presionando sus labios más fuerte contra mi boca, desesperado por obtener una reacción.
-Bésame- susurró, sellando su boca sobre la mía. Mantuve mis ojos y mi boca cerrada, relajándome en sus brazos. Tomó todo lo que tuve no mover mi boca con la suya, habiendo deseado sus labios toda la semana-¡Bésame!- Rogó -¡Por favor, Pigeon! ¡Le dije que no!
Cuando sentí lágrimas cálidas abrasando mi cara fría, lo alejé -¡Déjame en paz, Nick!- Sólo me había alejado unos cuantos centímetros cuando agarró mi muñeca, mi brazo estuvo recto, extendido detrás de mí. No me volví.
-Estoy rogándote- Mi brazo bajó y tiró mientras él caía sobre sus rodillas -Estoy rogándote, Miley. No hagas esto.
Me giré para ver su expresión agonizante, y luego mis ojos bajaron de mi brazo al suyo, mirando mi nombre en gruesas letras negras sobre su muñeca flexionada. Me había probado lo que había estado temiendo todo el tiempo. Por mucho que me amara, cuando el dinero estaba involucrado, estaría en segundo lugar. Al igual que estaba con Billy. Si cedía, o podía cambiar de opinión sobre Benny, o estaría resentido conmigo cada vez que el dinero pudiera haber hecho su vida más fácil. Lo imaginé en un trabajo de cuello azul, llegando a casa con la misma mirada en sus ojos que Billy tenía cuando regresaba después de una noche de mala suerte. Sería mi culpa que su vida no fuera lo que quería que fuera, y no podría dejar que mi futuro estuviera placado con la amargura y remordimiento que dejé atrás.
-Déjame ir, Nick-  Después de varios momentos finalmente liberó mi brazo. Corrí a la puerta de vidrio, abriéndola sin mirar atrás. Todos en la habitación me miraron fijamente mientras caminaba hacia el buffet, y sólo mientras alcanzaba mi destino, las cabezas se enfocaron para ver afuera de las ventanas donde Nick estaba sobre sus rodillas, las palmas sobre el pavimento. La visión de él sobre el suelo hizo que las lágrimas que había estado sosteniendo corrieran por mi cara. Pasé las pilas de platos y bandejas, precipitándome por el pasillo a los baños. Era suficientemente malo que todos hubieran presenciado la escena entre Nick y yo. No podía dejarlos verme llorar. Me acurruqué en un cubículo por una hora, chillando incontrolablemente hasta que escuché un golpe suave en la puerta.
-¿Miley?
Inhalé -¿Qué estás haciendo aquí, Cheyne? Estás en el baño de mujeres.
-Selena te vio entrar y fue a los dormitorios a buscarme. Déjame entrar- dijo en una voz suave. Sacudí mi cabeza, sabía que no podía verme, pero no podía decir otra palabra. Lo escuché suspirar y luego sus palmas golpearon el suelo mientras se arrastraba bajo el cubículo.
-No puedo creer que me estés haciendo actuar así- dijo, empujándose debajo con sus manos -Vas a lamentar no abrir la puerta, porque acabo de arrastrarme sobre piso cubierto de pis y ahora voy a abrazarte.
Reí una vez, y luego mi cara se oprimió alrededor de mi sonrisa mientras Cheyne me empujó hacia sus brazos. Mis rodillas salieron bajo mí, y Cheyne cuidadosamente me bajó al suelo, poniéndome sobre su regazo.
Shh- dijo, meciéndome en sus brazos. Suspiró y sacudió su cabeza -Maldición, chica. ¿Qué voy a hacer contigo?


Rayé el frente de mi cuaderno, haciendo cuadrados en los cuadros, conectándolos entre sí para formar rudimentarias cajas 3D. Diez minutos antes de que la clase comenzara el aula aún estaba vacía. La vida estaba en las primeras etapas de lo normal, pero aun así me tomó unos minutos mentalizarme a mí misma el estar cerca de alguien que no fuera Cheyne y  Demi.
-Sólo porque no estemos saliendo, no significa que no puedas usar la pulsera que te compré- dijo Liam mientras se deslizaba en la mesa junto a mí.
-He tenido la intención de preguntarte si la quieres de vuelta.
Sonrió, inclinándose para añadir un arco en la parte superior de uno de los cuadros en el papel -Fue un regalo, Smiley. Yo no doy regalos con condiciones- La Dra. Ballard volteó su cabeza mientras tomaba asiento a la cabecera de la clase, hurgando en los papeles sobre su desordenado escritorio. La habitación de repente, era un hervidero de parloteo, haciéndose eco de la gran lluvia salpicando contra las ventanas.
-Me enteré de que Nick y tú rompieron hace un par de semanas- Liam levantó la mano al ver mi expresión de impaciencia -No es de mi incumbencia. Sólo que parecías tan triste, y quería decirte que lo siento.
-Gracias- dije, dando vuelta a una nueva página en mi cuaderno.
-Y también quería disculparme por mi comportamiento anterior. Lo que dije fue… cruel. Estaba enojado y arremetí contra ti. No fue justo, y lo siento.
-No estoy interesada en salir, Liam- le advertí.
Se rió entre dientes -No estoy tratando de sacar ventaja. Seguimos siendo amigos y quiero asegurarme de que estás bien.
-Estoy bien.
-¿Vas a casa para las vacaciones de Acción de Gracias?
-Me voy a casa con Demi. Usualmente paso Acción de Gracias en su casa.
Liam comenzó a hablar, pero la Dra. Ballard comenzó su conferencia. El tema de Acción de Gracias me hizo pensar en mis planes anteriores para ayudar a Nick con un pavo. Pensé sobre cómo habría sido, y me encontré preguntándome si pedirían una pizza una vez más. Una sensación de abatimiento se apoderó de mí. Al instante la empujé de mi mente, haciendo mi mejor esfuerzo para concentrarme en cada palabra de la Dra. Ballard. Después de clase, mi rostro enrojeció cuando vi a Nick correr hacia mí desde el estacionamiento. Estaba bien afeitado una vez más, llevaba una sudadera con capucha y su gorra roja de béisbol favorita, agachando la cabeza lejos de la lluvia.
-Nos vemos después de las vacaciones, Smiley- dijo Liam, tocando mi espalda.
Yo esperaba una mirada airada de Nick, pero no parecía darse cuenta de Liam mientras se acercaba. -Hey, Pidge.
Me ofreció una sonrisa incómoda, y metió sus manos en el bolsillo delantero de su sudadera. -Joe dijo que vas a ir con él y Demi a Nashville mañana.
-¿Sí?
-¿Pasarás todas tus vacaciones donde Demi?
Me encogí de hombros, tratando de parecer casual. -Soy realmente cercana con sus padres.
-¿Qué pasa con tu mamá?
-Ella es una alcohólica, Nick. No sabe que es Acción de Gracias- De repente se sintió nervioso, y mi estómago arrancó con la posibilidad de una segunda ruptura pública. Un trueno retumbó por encima de nosotros y Nick miró hacia arriba, entrecerrando los ojos mientras gruesas gotas caían sobre su rostro.
-Necesito pedirte un favor- dijo -Ven aquí- Me arrastró bajo el toldo más cercano y yo accedí, tratando de evitar una nueva escena.
-¿Qué clase de favor?- Pregunté, recelosa.
-Mi uh…- cambió su peso de un pie a otro -Papá y los chicos todavía te están esperando el jueves.
-Nick- me quejé.
Miró a sus pies -Dijiste que ibas a venir.
-Lo sé, pero… es un poco inapropiado ahora, ¿no crees?
No pareció afectarle -Dijiste que ibas a venir.
-Todavía estábamos juntos cuando estuve de acuerdo con ir a casa contigo. Tú sabías que no iba a ir.
-Yo no lo sabía, y ya es demasiado tarde, de todos modos. Kevin está volando hacia acá y Frankie dejó el trabajo. Todo el mundo está deseando verte.
Me encogí, girando las hebras de mi pelo húmedo alrededor de mi dedo -Ellos iban a venir, de todos modos, ¿no?
-No todo el mundo. No hemos estado todos nosotros ahí para Acción de Gracias en años. Todos hicieron un esfuerzo por estar allí ya que les prometí una comida real. No hemos tenido una mujer en la cocina desde que murió mamá y…
-Eso no es sexista ni nada.
Él inclinó la cabeza -Eso no es lo que quise decir, Pidge, vamos. Todos te queremos allí. Eso es todo lo que estoy diciendo.
-No les has dicho sobre nosotros… ¿verdad?- dije en el tono más acusador que podía manejar. Se inquietó por un momento, y luego negó con la cabeza.
-Papá preguntaría por qué, y no estoy dispuesto a hablar con él sobre eso. Nunca podré sacarme de la cabeza lo estúpido que soy. Por favor, ven, Pidge.
-Tengo que poner el pavo a las seis de la mañana. Tendríamos que salir de aquí alrededor de las cinco…
-O podríamos quedarnos allí.
Mis cejas se alzaron -¡De ninguna manera! Ya es bastante malo que vaya a tener que mentirle a tu familia y pretender que todavía estamos juntos.
-Te comportas como si te estuviera pidiendo prenderte en fuego.
-¡Deberías haberles dicho!
-Lo haré. Después de Acción de Gracias… les diré.
Suspiré, mirando a otro lado -Si me prometes que este no es un truco para tratar de volver a estar juntos, yo lo haré.
Él asintió con la cabeza -Te lo prometo.
A pesar de que estaba tratando de ocultarlo, podía ver una chispa en sus ojos. Apreté los labios, tratando de no sonreír -Te veré a las cinco.
Nick se inclinó para besar mi mejilla, sus labios persistentes en mi piel -Gracias, Pigeon.

Demi y Joe me encontraron en la puerta de la cafetería y entramos juntos. Tiré la vajilla de su soporte y luego dejé caer mi plato sobre la bandeja.
-¿Qué te pasa, Miley?- preguntó Demi
´-No voy a ir con ustedes mañana.
La boca de Joe cayó abierta -¿Vas a ir donde Jonas?
Los ojos de Demi se lanzaron a los míos -¿Tú qué?
Suspiré y le entregué mi dinero a la cajera -Le prometí a Nick que iría cuando estábamos en el avión, y él les dijo a todos que yo estaría ahí.
-En su defensa- comenzó Joe- él realmente no creía que ustedes iban a romper. Pensó que volverías. Era demasiado tarde en el momento en que se dio cuenta de que ibas en serio.
-Eso es mentira, Joe y lo sabes- hirvió Demi -No tienes que ir si no quieres, Miley- Ella estaba en lo cierto. No era como si yo no tuviera otra opción. Pero no podía hacerle eso a Nick. Ni siquiera si lo odiaba. Y no lo hacía.
-Si no voy, va a tener que explicarles por qué no me presenté, y no quiero arruinar su Acción de Gracias. Todos están volviendo a casa pensando que voy a estar ahí.
Joe sonrió: -Realmente les gustas a todos, Mley. Paul estaba hablando con mi padre acerca de ti el otro día.
-Genial- murmuré.
-Miley tiene razón, bebé- dijo Joe- Si ella no va, Paul pasará el día quejándose con Nick. No hay sentido en arruinar su día.
Demi puso su brazo alrededor de mis hombros -Todavía puedes venir con nosotros. Ya no estás con él. No tienes que continuar salvándolo.
-Lo sé, Demi. Pero es lo que hay que hacer.

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Hola chicas como estas?? Tami, gracias por comentar, lo se yo tampoco espero que acabe, pero por lo que estoy viendo ahora, nunca se va a acabar, jajajjaa. Gracias por sus comentarios chicas, me hacen feliz en mi semana de mierda =D


martes, 2 de abril de 2013

My Beautiful Love- Niley- Cap 26


-Se suponía que Dane pelearía mañana en la noche, tenía un montón de dinero para él, pero parece que Dane no estará en forma para ganar la pelea. Te sugiero que tomes su lugar. Gana y perdonaré los dólares faltantes de la deuda de Billy.
Nick se volvió hacia mí. -¿Pigeon?
-¿Estás bien?- Pregunté, limpiando la sangre de su rostro. Mordí mi labio, sintiendo mi cara deformarse con una mezcla de miedo y alivio.
Nick sonrió -No es mi sangre, no llores, bebé.
-Soy un hombre ocupado hijo- dijo Benny -¿Estás dentro?
-Lo hare- dijo Nick- Dime el cuándo y el dónde, estaré ahí.
-Estarás peleando contra Brock McMann, él no es un oponente fácil. Fue excluido de la UFC el año pasado.
Ese dato no afectó en lo más mínimo a Nick -Sólo dígame dónde tengo que estar.
La sonrisa de tiburón de Benny cruzó su cara -Me gustas, Nicholas Jonas Creo que seremos buenos amigos
-Lo dudo- dijo Nick, abriendo la puerta y manteniendo una postura protectora hasta que alcanzamos la puerta principal.
-¡Jesucristo!- Demi lloró, viendo la sangre que salpicaba la ropa de Nick -¿Están bien chicos?- Me tomó por los hombros y examinó mi rostro.
-Estoy bien. Tan solo otro día en la oficina. Para ambos- dije limpiando mis ojos. Nick cogió mi mano y nos dirigimos hacia el hotel con Joe y Demi detrás de nosotros. No muchos repararon en el aspecto de Nick. Estaba cubierto de sangre y sólo uno que otro parecía notarlo.
-¿Qué rayos pasó ahí adentro?- Finalmente preguntó Joe. Nick se deshizo de su ropa y desapareció en el cuarto de baño. La ducha se encendió y Demi me pasó una caja de pañuelos.
-Estoy bien, Demi.
Suspiró y empujó la caja hacia mí otra vez -No, no estás bien.
-Este no es mi primer encuentro con Benny- dije, mis músculos doloridos por estar tanto tiempo tensados en las últimas 24 horas.
-Es tu primera vez viendo como Nick descarga toda su mierda en otra persona- dijo Joe -Lo he visto antes, y no es lindo.
-¿Qué pasó?- Demi insistió.
-Billy llamó a Benny. Le dijo que yo me haría cargo de su deuda.
-¡Lo voy a matar! Voy a matar a ese hijo de perra- gritó Demi
-Benny no me estaba haciendo responsable, pero dijo que iba a darle una lección a Billy por enviar a su hija a pagar su deuda. Él llamó a dos de sus malditos perros para que fueran por nosotros y Nick los noqueó. A ambos. En menos de cinco minutos.
-¿Entonces Benny los dejó ir?- Preguntó Demi Nick salió del baño con una toalla alrededor de su cintura, la única evidencia de la pelea era una pequeña marca roja en su pómulo, debajo de su ojo derecho.
-Uno de los chicos que eliminé tenía una pelea mañana en la noche. Tomaré su lugar y en recompensa Benny perdonará lo que Billy debe.
Demi se puso de pie -Esto es ridículo. ¿Por qué lo estamos ayudando? Él te lanzó directo a los lobos. ¡Lo voy a matar!
-No si yo lo mato primero- Nick ardía de rabia.
-Tranquilízate- le dije.
-¿Entonces pelearás mañana?- Preguntó Joe.
-En un lugar llamado Zero. Seis en punto. Es Brock McMann, Joe.
-De ninguna manera. De ninguna jodida manera. Nick. ¡El tipo es un maniático!
-Sí- Nick sonrió -Pero él no está peleando por su chica ¿cierto?- Nick me envolvió en sus brazos. Besando la parte superior de mí cabello -¿Estás bien, Pigeon?
-Esto está mal. Esto está mal en muchas maneras. No sé con quién de ustedes hablar primero para dejar esto.
-¿Me viste esta noche? Voy a estar bien. He visto a Brock pelear antes. Él es duro, pero no invencible.
-No quiero que hagas esto, Nick.
-Bueno, yo no quiero que tú vayas a cenar con tu ex novio mañana en la noche. Supongo que ambos tenemos que hacer algo que no queremos para salvar al bueno para nada de tu padre- Lo había visto antes. Vegas cambiaba a las personas. Creando monstruos y hombres rotos. Era fácil dejar que las luces y los sueños robados se filtraran en tu sangre. Había visto la enérgica, invencible mirada en el rostro de Nick tantas veces crecer. Y la única cura era un avión que nos llevara a casa.


Miré mi reloj otra vez. -¿Tienes que estar en algún lugar, Cookie?- Preguntó Jesse, divertido.
-Por favor, deja de llamarme así. Jess. Lo odio.
-También odié cuando te fuiste. Y eso no te detuvo.
-Esta es una conversación aburrida y sin sentido. Solamente cenemos, ¿de acuerdo?
-Muy bien, hablemos entonces de tu nuevo chico. ¿Cuál es su nombre? ¿Nick?- Asentí y él sonrió -¿Qué estás haciendo tú con ese psicópata? Se ve como un rechazado de The Manson Family21.
-Se amable Jesse, o me iré de aquí.
-No puedo superar lo diferente que te ves. No puedo superar que tú estás sentada aquí, enfrente de mí.
-Supéralo- dije, rodando los ojos.
-Ahí está- dijo Jesse -La chica que recuerdo
Miré mi reloj -La pelea de Nick es en veinte minutos. Mejor me voy.
-Aún estamos esperando el postre.
-No puedo Jess. No quiero que él se preocupe acerca de si voy a aparecer o no. Es importante.
Sus hombros cayeron -Lo sé. Extraño los días en que yo era importante.
Dejé descansar mis manos en las suyas -Éramos sólo niños. Eso fue hace mucho tiempo.
-¿Cuándo crecimos? El que tú estés aquí es una señal, Miley. Pensé que nunca te vería de nuevo y aquí estás. Quédate conmigo.
Negué con mi cabeza despacio, vacilando. No quería herir a mi más viejo amigo -Lo amo, Jess
La desilusión oscureció la pequeña sonrisa en su rostro -Entonces es mejor que vayas- Besé su mejilla y abandoné el restaurante, cogí un taxi.
-¿A dónde se dirige?- Preguntó el taxista
-Zero- El taxista se volvió hacia mí, viéndome fijamente.
-¿Está segura?
-Estoy segura. ¡Vamos!- dije, lanzando el dinero sobre el asiento.
Nick finalmente atravesó la multitud con la mano de Benny sobre su hombro, susurrándole en el oído. Nick asintió y respondió, y mi sangre se heló al verlo tan amigable con el hombre que nos amenazó hace menos de veinticuatro horas. Nick disfrutaba en el aplauso y felicitaciones de su triunfo mientras la multitud retumbaba. Caminaba más erguido, su sonrisa era más amplia, cuando me alcanzó, plantó un beso rápido en mi boca. Pude probar el sudor salado mezclado con el gusto cobrizo de la sangre sobre sus labios. Había ganado la pelea, pero no sin unas cuantas heridas de batalla propias.
-¿Qué fue eso?- Pregunté, mirando a Benny reír con sus cohortes.
-Te lo diré más tarde. Tenemos mucho de qué hablar- dijo con una sonrisa amplia- Un hombre palmeó a Nick en la espalda.
-Gracias- dijo Nick, girándose hacia él y sacudiendo su mano extendida.
-Espero ver otro encuentro tuyo, hijo- dijo el hombre, entregándole una botella de cerveza -Eso fue increíble.
-Vamos, Pidge- Tomó un sorbo de su cerveza, la agitó en su boca y luego escupió, el líquido ámbar sobre el suelo estaba teñido con sangre. Se movió a través de la multitud, tomando una respiración profunda cuando nos movimos a la acera afuera. Me besó una vez más y luego me condujo a la calle principal, sus pasos rápidos y decididos. En el elevador de nuestro hotel, me empujó contra la pared de espejo, agarró mi pierna y la levantó en un movimiento rápido contra su cadera. Su boca chocó con la mía, y sentí su mano bajo mi rodilla deslizándose arriba por mi muslo y levantando mi falda.
-Nick, hay una cámara aquí- dije contra sus labios.
-No me importa una mierda- Se rió entre dientes -Estoy celebrando.
Lo alejé -Podemos celebrar en la habitación- dije, limpiándome la boca y mirando abajo a mi mano, viendo manchas de color carmesí.
-¿Qué está mal contigo, Pigeon? Ganaste, gané, pagamos la deuda de Billy y acabo de recibir la oferta de mi vida.
El elevador se abrió y me quedé en el lugar mientras Nick salía hacia el pasillo. -¿Qué clase de oferta?-Pregunté. Nick extendió su mano, pero la ignoré. Mis ojos se estrecharon, sabiendo ya lo que diría.
Él suspiró -Te lo dije, hablaremos de eso más tarde.
-Vamos a hablar de eso ahora- Se inclinó y me empujó por la muñeca hacia el pasillo, y luego me levantó del suelo en sus brazos.
-Voy a hacer el suficiente dinero para reemplazar lo que Billy se llevó, para pagar por el resto de tu matrícula, pagar mi motocicleta, y comprarte un auto nuevo- dijo, deslizando la llave adentro y afuera de su ranura. Empujó la puerta y me dejó sobre mis pies -¡Y eso sólo es el principio!
-¿Y cómo exactamente vas a hacer eso?- Mi pecho se apretó y mis manos empezaron a temblar.
Él tomó mi cara en sus manos, extasiado -Benny va a dejarme pelear aquí en Las Vegas. Seis figuras una pelea, Pidge. ¡Seis figuras una pelea!
Cerré mis ojos y sacudí mi cabeza, bloqueando la emoción en sus ojos -¿Qué le dijiste a Benny?- Nick levantó mi barbilla y abrí mis ojos, asustada de que ya hubiera firmado un contrato.
Se rió entre dientes -Le dije que lo pensaría.
Exhalé el aire que había estado conteniendo -Oh, gracias a Dios. No me asustes así, Nick. Pensé que hablabas en serio.
Nick hizo una mueca y se estabilizó antes de hablar -Hablo en serio, Pigeon. Le dije que necesitaba hablar, primero, pero pensé que estarías feliz. Está programando una pelea en un mes. ¿Tienes idea de cuánto dinero es? ¡En efectivo!
-Puedo sumar, Nick. También puedo conservar mis sentidos cuando estoy en Las Vegas, lo que obviamente tú no puedes. Tengo que sacarte de aquí antes de que hagas algo estúpido- Caminé hacia el armario y arranqué nuestra ropa de las perchas, metiéndolas furiosamente en nuestras maletas.
Nick agarró mis brazos gentilmente y me giró -Puedo hacer esto. Puedo pelear para Benny por un año y luego estaremos establecidos por un largo, largo tiempo.
-¿Qué vas a hacer? ¿Dejar la escuela y mudarte aquí?
-Benny va arreglarlo, hacer que funcione con mi horario.
Reí una vez, incrédula -No puedes ser así de crédulo, Nick. Cuando estés en la nómina de Benny, no sólo vas a pelear una vez al mes para él. ¿Te olvidaste de Dane? ¡Terminarás siendo uno de sus matones!
Él sacudió la cabeza -Ya discutimos eso, Pidge. Él no quiere que haga nada más que pelear.
-¿Y confías en él? ¡Sabes que aquí lo llaman Benny el Astuto!
-Quería comprarte un auto, Pigeon. Uno lindo. Nuestras matrículas serán pagadas por completo.
-¿Oh? ¿La mafia está entregando becas ahora?
La mandíbula de Nick se apretó. Estaba irritado al tener que convencerme -Esto es bueno para nosotros. Puedo ahorrar hasta que sea el momento de comprar una casa. No puedo hacer esta clase de dinero en ningún otro lugar.
-¿Qué hay de tu título de Justicia Penal? Vas a estar viendo a tus viejos compañeros de clases trabajando para Benny, te lo prometo.
-Bebé, entiendo tus reservas, lo hago. Pero estoy siendo listo con esto. Lo haré por un año y luego saldremos y haremos lo que sea que el infierno quiera que hagamos.
-No sólo dejas a Benny, Nick. Él es el único que puede decirte cuándo terminaste. ¡No tienes idea de con qué estás tratando! ¡No puedo creer que incluso estés considerando esto! ¿Trabajar para un hombre que nos hubiera dado una paliza a ambos anoche si no lo hubieras detenido?
-Exactamente. Lo detuve.
-Detuviste dos de sus matones de peso ligero, Nick. ¿Qué vas a hacer si hay una docena de ellos? ¿Qué vas a hacer si vienen por mí durante una de tus peleas?
-No tendría sentido para él hacer eso. Haré mucho dinero para él.
-El momento en que decidas que no vas a hacerlo más, eres prescindible. Así es como esas personas trabajan- Nick se alejó de mí y miró afuera de la ventada, las luces parpadeantes coloreando sus rasgos en conflicto. Tomó una decisión antes de siquiera habérmelo comentado.
-Todo va a estar bien, Pigeon. Me aseguraré de eso. Y luego estaremos establecidos- Sacudí mi cabeza y me giré, empujando nuestra ropa en las maletas. Cuando llegáramos a la pista en casa, sería el mismo de siempre. Las Vegas le hacían cosas extrañas a las personas, y no podía razonar con él mientras estuviera intoxicado con el flujo del dinero y el whisky.
Me negué a discutir más esto hasta que estuvimos en el avión, asustada de que Nick me dejara irme sin él. Abroché mi cinturón de seguridad y apreté mis dientes, observándolo mirar con nostalgia afuera de la ventada mientras nos elevábamos hacia el cielo nocturno. Ya estaba extrañando la maldad y las tentaciones sin límites que Las Vegas tenía para ofrecer.
-Es un montón de dinero, Pidge.
-No.
Su cabeza se giró en mi dirección -Esta es mi decisión. No creo que estés viéndolo todo.
-Creo que has perdido tu maldita mente.
-¿Ni siquiera vas a considerarlo?
-No, ni tú tampoco. No vas a trabajar para un criminal sanguinario en Las Vegas, Nick. Es completamente ridículo de tu parte creer que podría considerarlo.
Nick suspiró y miró afuera de la ventana -Mi primera pelea es en tres semanas.
Mi boca cayó abierta -¿Ya aceptaste?
Él guiñó un ojo -No todavía.
-¿Pero vas a hacerlo?
Sonrió -Dejarás de estar enojada cuando te compre un Lexus.
-No quiero un Lexus- Me puse furiosa.
-Puedes tener lo que quieras, bebé. Imagínate cómo se va a sentir ir a cualquier concesionario que quieras, y todo lo que tienes que hacer es escoger tu color favorito.
-No estás haciendo esto por mí. Deja de fingir que lo haces.
Él se inclinó, besando mi cabello -No, estoy haciéndolo por los dos. Simplemente no puedes ver lo genial que será- Un escalofrío irradió desde mi pecho, viajando por mi columna vertebral hasta mis piernas. Él no vería una razón hasta que estuviéramos en el apartamento, y estaba aterrorizada que Benny le hubiera hecho una oferta que no podía rechazar. Me sacudí mis miedos; tenía que creer que Nick me amaba lo suficiente para olvidar los signos de dólares y las falsas promesas que Benny había hecho.
-¿Pidge? ¿Sabes cómo cocinar un pavo?
-¿Un pavo?- dije, tomada fuera de base por el cambio repentino de conversación.
Él apretó mi mano -Bueno, las vacaciones de Acción de Gracias está llegando, y sabes que mi papá te adora. Quiere venir para Acción de Gracias, pero siempre terminamos ordenando pizza y viendo el juego. Pensé que quizás tú y yo podríamos intentar cocinar un pavo juntos. Ya sabes, tener una cena con pavo real por una vez en la casa Jonas.
Presioné mis labios juntos, tratando de no reír -Simplemente descongelas el pavo y lo pones en un sartén y lo cocinas en la estufa todo el día. No hay mucho en eso.
-¿Entonces vendrás? ¿Me ayudarás?
Me encogí de hombros -Seguro- Su atención estaba desviada de las luces embriagadoras abajo, y me permití tener la esperanza que él vería cuán equivocado estaba sobre Benny después de todo.
Nick dejó nuestras maletas sobre la cama y colapsó al lado de ellas. No había sacado la cuestión de Benny, y yo estaba esperanzada que Las Vegas estuviera empezando a salir de su sistema. Bañé a Happy, disgustada que apestara a humo y medias sucias de estar en el apartamento de James toda la semana, y lo sequé con la toalla en la habitación.
-¡Oh! ¡Hueles mucho mejor!- Reí mientras él se sacudía, rociándome con pequeñas gotas de agua. Se levantó en sus patas posteriores, cubriendo mi cara con besitos de cachorro -También te extrañé, hombrecito.
-¿Pigeon?- Preguntó Nick, golpeando anudando sus dedos.
-¿Sí?- dije, frotando a Happy con la toalla amarilla mullida en mis manos.
-Quiero hacer esto. Quiero pelear en Las Vegas.
-No- dije, sonriéndole a la cara feliz de Happy.
Él suspiró -No estás escuchando. Voy a hacerlo. Verás en unos meses que fue la decisión correcta.
Levanté la mirada hacia él. -Vas a trabajar para Benny.
Asintió nerviosamente y luego sonrió -Sólo quiero cuidar de ti, Pidge.
Las lágrimas llenaron mis ojos, sabiendo que él estaba resuelto -No quiero nada comprado con ese dinero, Nick. No quiero nada que tenga que ver con Benny, Las Vegas o cualquier cosa que vaya junto a ellos.
-No tenías problema con la idea de comprar un auto con el dinero de mis peleas aquí.
-Eso es diferente y lo sabes.
Frunció el ceño. -Todo va estar bien, Pidge. Ya verás- Lo miré por un momento, esperando por un brillo de diversión en sus ojos, esperando que me dijera que estaba bromeando. La incertidumbre y la avaricia se reflejaron en sus ojos.
-¿Por qué siquiera me preguntaste, Nick? Ibas a trabajar para Benny sin importar lo que yo dijera.
-Quiero tu apoyo en esto, pero es demasiado dinero para rechazarlo. Estaría loco para decir no.
Me quedé por un momento, aturdida. Una vez todo había penetrado, asentí -De acuerdo, entonces. Has tomado tu decisión.
Nick sonrió de alegría -Ya verás, Pigeon. Va a ser genial- Se empujó de la cama, caminó hacia mí y me besó los dedos -Estoy famélico. ¿Tienes hambre?
Sacudí mi cabeza y él besó mi frente antes de caminar a la cocina. Una vez sus pasos dejaron el corredor, tiré mi ropa de las perchas, agradecida de que tuviera lugar en mi maleta para más de mis pertenencias. Lágrimas de enojo cayeron por mis mejillas. Yo sabía muy bien lo que sería llevar a Nick a ese lugar. Había peleado con uñas y dientes para evitarle los bordes oscuros de mi vida, y el momento en que se presentó la oportunidad, lo arrastré al centro de todo lo que odiaba sin un segundo pensamiento. Nick iba a ser parte de esto, y si no dejaría que lo salvara, tendría que salvarme yo sola. La maleta estaba llena hasta su límite, y estiré el cierre sobre el contenido abultado. La saqué de la cama y caminé por el pasillo, pasando la cocina sin mirar en su dirección. Me apresuré a bajar las escaleras, aliviada de que Demi y Joe todavía estuvieran besándose y riéndose en el aparcamiento, transfiriendo sus cosas de su Charger al Honda de ella.
-¿Pigeon?- Nick llamó desde la puerta del apartamento.
Toqué la muñeca de Demi -Necesito que me lleves a Morgan, Demi.
-¿Qué está pasando?- dijo, notando la seriedad de la situación por mi expresión. Miré detrás de mí para ver a Nick corriendo por las escaleras y cruzando el césped hacia donde estábamos paradas.
-¿Qué estás haciendo?- dijo, gesticulando hacia mi maleta. Si le hubiera dicho en ese momento, toda esperanza de salvarme de Billy, y Las Vegas, y Benny, y todo lo que no quería estaría perdido. Nick no me dejaría ir, y por la mañana me habría convencido a mí misma de aceptar su decisión. Me rasqué la cabeza y sonreí, tratando de obtener algo de tiempo para pensar en una excusa.
-¿Pidge?
-Estoy llevando mis cosas a Morgan. Ellos tienen todas esas lavadoras y secadoras y tengo una cantidad ridícula de colada que hacer.
Él frunció el ceño -¿Ibas a irte sin decírmelo?- Miré a Demi y luego a Nick, esforzándome por la mentira más creíble.
-Iba a volver. Eres tan jodidamente paranoico- dijo Demi con la sonrisa desdeñosa que había usado para engañar a sus padres tantas veces.
-Oh- dijo él, todavía inseguro -¿Vas a quedarte aquí esta noche?- Me preguntó, pellizcando la tela de mi abrigo.
-No sé. Supongo que depende de cuando esté lista mi ropa.
Nick sonrió, poniéndome contra él -En tres semanas, le pagaré a alguien para que haga tu colada. O simplemente puedes tirar tu ropa sucia y comprar nueva.
-¿Vas a pelear para Benny otra vez?- Preguntó  Demi, sorprendida.
-Me hizo una oferta que no podía rechazar.
-Nick- empezó Joe.
-Chicos, no empiecen ustedes también. Si no voy a cambiar de opinión por Pidge, no voy a cambiar de opinión por ustedes.
Demi encontró mis ojos con entendimiento -Bueno, mejor te llevamos, Miley. Esa pila de ropa te va a tomar por siempre.
Asentí y Nick se inclinó para besarme. Lo acerqué más, sabiendo que sería la última vez que sentiría sus labios contra los míos. -Te veo más tarde- dijo -Te amo- Joe metió mi maleta en el baúl de su Honda, y Demi se deslizó en su asiento a mi lado. Nick dobló sus brazos sobre su pecho, charlando con Joe mientras Demi agitaba el encendido.
-No puedes quedarte en tu habitación esta noche,  Miley. Va a ir directamente allí cuando lo averigüe- dijo Demi mientras lentamente retrocedía del bloque del estacionamiento.
Las lágrimas llenaron mis ojos y se derramaron, cayendo sobre mis mejillas -Lo sé.
La expresión alegre de Nick cambió cuando vio la mirada en mi cara. No perdió tiempo en correr a mi ventana -¿Qué está mal, Pidge?- dijo, golpeando ligeramente el vidrio.
-Vamos, Demi- dije, limpiando mis ojos. Me centré en el camino adelante mientras Nick corría junto al auto.
-¿Pigeon? ¡Demi! ¡Detén el puto auto!- Gritó, golpeando su palma contra el vidrio -¡Miley no hagas esto!-Dijo, comprensión y miedo distorsionando su expresión.
Demi se giró hacia la calle principal y presionó el acelerador -Nunca voy a escuchar el final de eso… así como tú.
-Lo siento tanto, Demi.