
Miley medio que había esperado que la señorita Gore hiciera de chaperona en su primera "cita", así que cuando pareció que ellos estarían haciendo todo eso por su cuenta, estaba atrapada entre sentirse aliviada y nerviosa. Odiaba lo perra que había sido con Nick, realmente estaba avergonzada, pero esto era su culpa. El camino al restaurante de lujo había sido tranquilo. No tan incómodo como tenso. Ninguno de ellos sabía qué decir. ¿Qué tipo de rompe hielo utilizas cuando están pretendiendo salir uno con el otro? Miley jamás fue buena pretendiendo nada. Una vez en la secundaria, se presentó para las audiciones de la obra anual y lo hizo tan mal que tuvo que huir del escenario. Tendría que haber otra mujer en la larga lista de las mujeres con las que había sido visto recientemente que pudiera haber sido una mejor opción para este papel. Mientras se detenían junto al valet y su puerta era abierta, ella no pudo evitar notar lo diferentes que eran. Primero, ella ni siquiera intentaría que un valet estacionara su chatarra de Camry. Segundo, no comía en lugares como este. Si tenía que saber qué tenedor usar para su ensalada, o que cuchara usar para la sopa, estaba perdida. Nick apareció frente a ella, ofreciendo su mano como un obediente novio. Había una media sonrisa en su rostro, parte burlona, parte presumida. Lo observó y la tercera razón por la que ella no debería estar en la lista era notoriamente obvia.
Vestido con jeans oscuros y un suéter con escote en "V" que se ajustaba a sus estrechos lados y duro estómago, lucía como si acabara de salir de las páginas de la revista GQ. Incluso su cabello, artísticamente desordenado, lucía como si hubiese sido peinado por profesionales para este evento. Miley inclinó la cabeza hacia atrás y se encontró con aquellos ojos increíblemente marrones. Se sentía como un trol estando de pie junto a él. No porque creyera que fuera así de fea, o así de gorda. Su autoestima no estaba completamente en el inodoro, pero era realista. Chicos como él, no salían con chicas como ella. Todo este asunto sólo terminaría humillándola. Nick tomó la iniciativa y enredó sus dedos con los de ella.
—Aunque me guste mucho que te quedes ahí parada mirándome, deberíamos entrar. No estás usando un abrigo.— Miley se sonrojó y comenzó a tirar de su mano, pero él la sostuvo con más fuerza.
—Na-ah —murmuró, su voz liviana y juguetona—. La señorita Gore dijo que debíamos tomarnos de las manos, y estoy siguiendo las reglas.— Sus ojos se entrecerraron.
—¿Ahora vas a escucharla?— Una expresión de pura inocencia cruzó su rostro.
—Voy a ser un buen chico… ahora.— El calor que se había intensificado no tenía nada que ver con el hecho de que había sido atrapada observándolo. Lo que había visto hasta el momento del "Nick travieso" probablemente no era nada comparado con lo que en realidad era capaz.
Nada fuera de lo normal ocurrió de camino a Jaws, pero Miley estaba sorprendida por el hecho de que el lugar no olía a comida de mar. Fueron sentados inmediatamente en el fondo, en una mesa iluminada por una vela. Las cabezas se giraban como lo hacían en las películas mientras él corría la silla para ella. Estando completamente consciente de sus alrededores, se dijo así misma que no debía mirar, que debía actuar como si aquello fuera totalmente normal, pero rápidamente escaneó el restaurante y encontró que la mitad de las mesas los estaban observando. Algunas de las expresiones eran simplemente curiosas. Otros los estaban mirando en completa sorpresa y asombro. Luego, entre estos, había miradas de confusión mientras iban de uno al otro, como si no pudieran entender cómo era que estaban cenando juntos. Ella tomo un profundo respiro.
—Todo el mundo nos está observando.
—Te acostumbrarás. —Él tomó el asiento frente a ella y le brindó una pequeña sonrisa, una apretada que no mostraba dientes y tampoco revelaba esos hoyuelos suyos
—. O encontrarán algo más que observar.— Ella esperaba que encontraran algo pronto, desde que su rostro estaba llameando miles de sombras de rojos.
—¿Llamaste por adelantado?— Nick desdobló su servilleta.
—No. Pero ellos siempre se aseguran de que obtenga un buen lugar.— Sus cejas se alzaron. El restaurante se encontraba bastante lleno, así que tenían que haber dejado ciertos lugares libres para sus clientes "especiales". Ella no podía recordar la última vez que había sido acomodada enseguida en un agradable restaurante. Un mesero apareció en la mesa, vestido con una camisa blanca y pantalones negros.
—Chardonnay, ¿está bien? —preguntó Nick. Miley asintió, casi deseando algo más fuerte. Mientras el mesero hacía un tipo de reverencia y se alejaba para traer la orden, ella buscó desesperadamente algo qué decir, cualquier cosa, pero su mente estaba vacía. Observó la votiva vela blanca perdidamente, hasta que sus ojos se debieron haber cruzado porque Nick se rió entre dientes profundamente. Ella forzó su mirada hacia arriba.
— ¿Qué?
—Nada —respondió, apenas sonriendo—, es sólo que antes de esto, hablamos por tres horas seguidas sin tener un momento de incomodidad.— Miley mordió su labio inferior.
—Es cierto.
—Así que, ¿qué ha cambiado? —Él se echó hacia atrás y su suéter se estrechó en sus anchos hombros.
—Bueno, el hecho de que ambos estamos pretendiendo salir es diferente. —Miley dio un vistazo alrededor y vio a alguien a unas pocas mesas redondas sostener un teléfono—. Y creo que alguien nos está tomando una foto.— Nick sonrió.
—Estará en Facebook en unos pocos segundos.
—¿En serio?— Asintió.
—¿Esto sucede todo el tiempo?
—Sip.— Dios, ella no podía imaginar vivir de esa forma. Pero de nuevo, estaba viviendo así ahora, y realmente esperaba que su cabello luciera genial y no terminara con una papada por tener su cabeza inclinada hacia abajo. El mesero apareció, y ella rápidamente escaneó el menú mientras Nick ordenaba algún tipo de plato principal con carne y pescado.
—Tomaré los ostiones —dijo, cerrando el menú y devolviéndolo. El mesero hizo otra reverencia y desapareció de nuevo. Miley lo observó, preguntándose si siempre se movía así de rápido.
—¿Es eso lo único que vas a comer? —preguntó Nick. Lo enfrentó y deseó que no fuera tan condenadamente atractivo. ¿No podía tener al menos un diente torcido? ¿De verdad era demasiado pedir?
—Es suficiente.— Nick lucía dudoso pero sabiamente no persiguió ese particular camino hacia el infierno.
—Estoy muriendo por saber algo.
—Tengo miedo de preguntar qué. —Ella agarró su vaso y tomó un sorbo de vino.
—Cuando nos conocimos en el club, ¿por qué no mencionaste que conocías a Danielle y a Kevin?— Se encogió internamente por la pregunta.
—Yo… yo no creí que fuera tan importante en aquel momento.
—Pensaría que esa es una de las primeras cosas que la gente diría. —Mientras hablaba, él deslizó un dedo por el borde de su copa en un lento, despreocupado círculo que llamaba su atención
—Especialmente desde que no hay forma de que Danielle no haya hablado de mí.
—Tal vez ella no hablaba de ti. —Miley alejó forzosamente su mirada de su dedo—. ¿Nunca pensaste en eso?— Su risa fue profunda y envió un estremecimiento por sus brazos.
—Oh, yo sé que Danielle ha hablado de mí.
—Tu ego nunca deja de sorprenderme.— Nick sonrío, y parecía como si fuese a seguir el tema con una
respuesta matadora que hubiera hecho reír a Miley de mala gana, pero el mesero llegó y platos calientes fueron colocados sobre la mesa. Cuando el mesero regresó a la cocina, Nick estaba de vuelta.
—Así que, ¿por qué no dijiste nada?— Miley dejó caer la servilleta en su regazo y la acomodó en su lugar
con rápidos movimientos. No había forma de que fuera a admitir la verdadera razón.
—No creí que importara.
—¿Así como que no te sientes atraída por mí?— Ella suspiró.
—¿De nuevo con eso?
—No. —Él sonrió y, su pequeño corazón saltó, allí estaban los hoyuelos—. Simplemente eres una terrible mentirosa.— Sinceramente, lo era. Nick cortó su filete medio cocido mientras ella perseguía un grasoso ostión por su plato.
—La respuesta es sí —dijo él. El tenedor de ella se congeló.
—¿A qué?— Él miró hacia arriba a través de sus gruesas pestañas.
—Incluso si hubiera sabido que trabajabas para Danielle y que conocías a mi hermano, aún así te hubiera llevado a casa conmigo.— El corazón de Miley dio otra voltereta mientras lo observaba. ¿Cómo había sabido él la verdad? No quería analizar eso con mucha profundidad. El silencio cayó entre ellos mientras comían, ella notó que él apenas bebió algo de vino y se quedó con el agua mientras comía con un entusiasmo que envidió. Ella miró hacia arriba cuando alguien se acercó a la mesa. Era una castaña bonita, apenas en sus veintes, quién vestía el más hermoso vestido rojo con mangas en copete. Sus mejillas estaban sonrojadas mientras Nick colocaba sus cubiertos sobre la mesa.
—No quiero interrumpirte a ti y tu amiga —dijo la chica—, pero estoy aquí con mi amiga. —Ella hizo un ademán con su cabeza hacia una mesa con una sonriente rubia—. Y creí que debía hacerte saber que eres la razón principal por la cual miro béisbol.—Los labios de Miley se fruncieron. ¿Había otra pregunta de por qué el ego de Nick era tan grande?
—Gracias —contestó él, sonriendo—. Es bueno saber que estoy haciendo mi parte en repartir el amor por el juego.— Oh. Ruedo. De. Ojos. La chica mordió su labio inferior brillante y colocó una mano en la mesa al lado de Nick. Fue entonces cuando Miley notó un pedazo de papel en su mano.
—Llámame, ¿de acuerdo? Cuando quieras.— Miley se preguntó si era visible, y también quiso esconderse debajo de la mesa cubierta de mantelería o recrear la escena de una jungla y llevar la chica afuera, lo cual no tenía sentido. La sonrisa de Nick no desapareció.
—Eso es muy amable de tu parte, pero no estoy disponible.— Los ojos de Miley se abrieron en un tamaño épico mientras se quedaba bastante quieta y veía a la chica mirar primero a Nick y luego a ella.
—Ella es Miley —continuó Nick—, mi novia.— Una expresión estupefacta cruzó el rostro de la chica y su boca se abrió, pero la cerró. Murmurando una disculpa, regresó a su mesa, dónde inmediatamente comenzó a susurrar con su amiga. Miley cerró sus ojos con fuerza.
—Bien, eso probablemente estará en Twitter —dijo él, y ella abrió sus ojos—. ¿Qué? —Bromeó él—. Mi situación romántica es, aparentemente, una gran noticia.
Tomando un sorbo del vino, ella se dijo a sí misma que mantuviera su boca cerrada. Su boca no la escuchó.
—Cuando la foto de nosotros llegué a los periódicos…
—Un buen día para ti, estoy seguro.— Ella tomó aire profundamente.
—Una señorita se me acercó en la calle mientras intentaba salir a almorzar y me dijo que eras muy bueno en la cama pero no tanto fuera de ella.
—Oh. —Él alzó una ceja—. Bueno, la parte de "en la cama" es cierta, ha sido…
—Esto no es gracioso.
—Oye, ¿por qué la actitud hacia mí?— ¿Estaba hablando en serio? Había un montón enorme de razones. Inclinándose hacia adelante, ella mantuvo su voz baja.
—Has exitosamente secuestrado mi vida en cuestión de horas.— Nick frunció su entrecejo.
—Yo no he hecho nada.
—¿De verdad? —preguntó entre dientes—. ¿Te tropezaste y caíste en la cama con tres chicas y sucede que había alguien allí para tomar una foto?— Sus ojos resplandecieron un azul oscuro.
—Esa maldita foto. No dormí con ellas.— Miley no sabía si debía reírse o lanzarle su copa de vino en el
rostro.
—Sí, dijo ningún hombre nunca.— Él rodó sus ojos.
—¿Por qué nadie me cree? No lo entiendo.— ¿De verdad creía que era así de tonta?
—Y todo esto porque me besaste…
—Y lo disfrutaste.
—Ese no es el punto, imbécil. —Miley echó un vistazo a su alrededor. Para su sorpresa, nadie les estaba prestando atención en aquel momento—. No tengo control de mi vida ahora gracias a ti.— Nick se inclinó hacia adelante, también, hasta que simplemente la llameante vela separaba sus bocas.
—Y lo diré de nuevo: ¿cómo es que es mi culpa?
—¿Es cualquier cosa que hagas tu culpa? —exigió ella.
—Lo que sea. No tienes por qué aceptar esto.
—No tuve otra opción. Tu publicista del infierno me chantajeó. — Sorpresa brilló en el rostro de Nick, y Miley casi cayó de su silla.
—¿Qué? ¿Creíste que simplemente había accedido a hacer esto?
—Bueno, es decir, vamos, soy Nick Jonas. —Luego, sonrío con satisfacción. Ella estaba a segundos de lanzarle su plato de ostiones en el rostro.
—Dios, a veces no hay palabras. Sé que no soy el tipo de mujer con la que normalmente sales, pero no estoy tan desesperada como para tener que pretender que tengo un novio.— Una extraña expresión reemplazó la sorpresa y él se inclinó hacia atrás, cruzando sus musculosos brazos en su pecho, ella no los estaba mirando.
—Sí, no eres como ellas.— De la nada, un filoso dolor atravesó su pecho. Ella se echó para atrás e intentó tragar el reciente bulto en su garganta.
—¿Podemos terminar la noche aquí? Estoy segura que tu adorable público ya tuvo su dosis necesaria.— La esperada respuesta arrogante estuvo ausente mientras llamaba al mesero y pagaba la cuenta. Hizo lo que cualquier novio haría. Se puso de pie y tomó su mano en la suya, y aquel condenado bulto terminó entre sus pechos. Fuera, ella podía ver personas esperando. Alguien debía haber actualizado algún sitio o hecho una llamada. Nick se metió en su personaje una vez estuvieron en el aire nocturno de finales de noviembre. El flash de una cámara se hizo presente, y él soltó una mano para poner su brazo sobre sus hombros. Él torció su cabeza, acariciando su mejilla con su mandíbula. Un agradable temblor bailó alrededor de los hombros de Miley, y odió que su cuerpo quisiera inclinarse contra el de él, justo como todo el mundo esperaba que hiciera. Su mentón continuó hasta su cien, y ella tomó una fuerte respiración.
—Podrías intentar relajarte —murmuró él—, porque ahora mismo, luces como si quisieras salir corriendo.
—Eso es porque quiero salir corriendo. —Pero forzó una sonrisa. Otro flash apareció, y Nick colocó un beso en su mejilla. Alguien mejor le dé un Oscar a este chico. —Eso es un poco vil.— Mientras esperaban que el valet volviera con su vehículo, un montón de más flashes cegaron a Miley.
—Es la verdad.
—Ajá —murmuró él mientras deslizaba la mano fuera de sus hombros hacia la parte baja de su espalda, causando que se estremeciera
—. ¿Con qué te está chantajeando la señorita Gore?— La verdad se formó en la punta de su lengua, pero cerró su boca. La última cosa que quería compartir con Nick era cuán lamentablemente en quiebra estaba, y que podría perder su trabajo a causa de ello.
—No es de tu incumbencia.
—Mmm, debe ser jugoso si no quieres compartirlo. —Él se acercó un paso más y colocó su otra mano en su cadera. Miley se congeló.
—¿Qué estás haciendo?
—Dándoles algo que poner en los periódicos.
—Tú no…—Nick la besó de nuevo. No fue nada como aquel en la acera, o aquellos en su habitación. Este había comenzado lento, barridos tentadores de sus labios. Ella forzó a sus labios a quedarse cerrados y se mantuvo quieta entre sus brazos. Podrían pretender estar saliendo, pero esto, los besos, no eran para nada parte del trato. En la ola de flashes, Nick gruñó bajo en su garganta, y Miley tembló.
—No luches contra lo que sabes que quieres —dijo en un tono bajo, seductivo.
—No tienes idea de lo que quiero —contestó ella, pero diablos, lo que quería era tenerlo entre sus piernas. Pero no de esta forma, no cuando estaban fingiendo. Sus labios hicieron otro barrido, pero esta vez él atrapo su labio inferior entre sus dientes, y ella jadeó. Calor explotó para cada una de sus terminaciones nerviosas y como antes, su cuerpo le ganó a su mente. Él tomó completa ventaja de ello, deslizando su lengua dentro, tomando el total control en pocos segundos.
Su mano viajó hasta su nuca y la sostuvo allí mientras su boca estaba ardiente y demandante, inclinada a través de sus labios. En ese momento, ella no se iría a ninguna parte en ningún minuto. Oh querido señor no. Sus rodillas estaban débiles y los músculos en su estómago hacían cosas apretadas, graciosas. El beso continuó, y era como debía ser. No apresurado en el calor del momento. No un acto para probar que había atracción. Era sin prisas, y un asalto de medida seducción que dejaba sus sentidos tambaleantes. Nick levantó su boca apenas de la de ella.
—Dime cómo logró la señorita Gore que hicieras esto.
—No fue chantaje —dijo ella, jugando con su brazalete. Luego, recordó lo que la señorita Gore le había dicho y no estaba segura qué fue lo que la provocó a decir lo siguiente. Tal vez fue lo que él había dicho sobre que era diferente a las chicas con las que normalmente salía. O tal vez fue lo jadeante y deslumbrada que la había dejado aquel beso, y cómo estaba segura que ese tipo de respuesta la iba a meter en nada más que problemas
—. Salir contigo hará que mis opciones para citas aumenten en el futuro, ¿cierto? Los chicos van a querer saber qué tengo que captó tu atención.— Nick la observó por un largo momento y luego dijo
—Claro.— El valet apareció con las llaves de Nick en su mano antes de que ella pudiera arrepentirse de sus palabras. Dios, eso había sonado tan mal como cuando la señorita Gore lo había dicho. Apenas estaba consciente de las cámaras apagándose cuando la puerta del pasajero fue sostenida para ella mientras tomaba asiento dentro del vehículo. En pleno deslumbre, colocó sus dedos en sus labios mientras Nick trotaba alrededor del auto y subía.
La apariencia juguetona había desaparecido de los movimientos de Nick cuando entró en su Jeep. Su mandíbula estaba tiesa en una línea fuerte y firme. No la miró. De hecho, no dijo nada mientras colocaba el vehículo en marcha. Miley alejó su mirada de él, no teniendo idea de qué decir. Quería disculparse pero no estaba segura si de verdad tendría algún punto. Y además, por un momento, un ciego y estúpido momento, cuando su boca había estado contra la de ella, se había olvidado de lo que en realidad estaba sucediendo. Que no era el tipo de mujer que Nick prefería, y que él, como ella, no tenía otra opción más que aquella. Esto estaba muy mal, y no tenía idea de cómo podría hacerlo sin arrancarse las cabezas entre ellos. O cuánto tiempo podría durar sabiendo que cada toma de manos, cada beso para las cámaras, era falso.
Nick había quedado atónito y en silencio cuando la señorita Gore lo llamó e informó que Miley había accedido a fingir ser su novia. Había asegurado que ella se reiría de su publicista, salido fuera de la ciudad, y ellos tendrían que buscar otra manera de reparar la imagen de la que él había sido en parte responsable. Tal vez había estado en lo cierto sobre Miley todo el tiempo, y ella no era diferente de las otras mujeres que querían estar con él por la atención. Era una maldita pena.
—Estás paseando. —La voz de la señorita Gore ralló sobre cada uno de sus malditos nervios. Nick paró y miró por la ventana que daba a un parque muy cuidado que dividía la rebosante avenida. Desde el sofá seccional, la señorita Gore suspiró. —Deberías estar emocionado por este desarrollo.— Por lo único que estaba emocionado era por el hecho de que iba a ver a Miley de nuevo sin tener que buscarla. ¿Cómo de jodido era eso?
—Debo decir que el lugar es de lejos más agradable que Miley. Ella tiene una cosa por los… colores. Sus paredes son azules, rojas, y amarillas. Las almohadas de su sofá tienen todos los colores del arcoíris en ellas. Era como estar en un episodio de Plaza Sésamo.— Una lenta sonrisa tiró de sus labios mientras se apoyaba en el cristal de la ventana y se cruzaba de brazos.
—Y ella tiene un gato —se estremeció la señorita Gore—. Un gato del tamaño de un perro pequeño.— Nick no era fan de los gatos, siendo más un amante de los perros, pero aparentemente él lo encontraba más tolerable que la señorita Gore. Hubo un golpe en la puerta, suave y casi vacilante. El reloj de la pared dijo que faltaba un minuto para las siete.
—¿Irás por eso? —preguntó la señorita Gore. Le disparó una mirada a la mujer.
—Tú la invitaste. Esta fue tu idea.
—Ese tipo de actitud no va a funcionar. Abre la puerta.— Nick se resistió a su tono exigente y casi había decidido lanzarla hacia el pasillo. La única cosa que lo paro era que su vida estaba en juego. Cruzando el salón, pasó a la cocina y entró al vestíbulo. Respiró hondo y abrió la puerta. Miley. Tenía el pelo hacia abajo, como lo había tenido la noche del club, cayendo en ondas alrededor de su cara. Un rubor rosa pálido tiñendo sus mejillas, haciendo que pequeñas pecas, que no había notado antes, se destacaran en sus mejillas y el puente de su nariz. Como se suponía que debían salir más tarde o alguna mierda así, llevaba un recatado vestido sweater de color verde profundo. Las botas mosqueteras negras con sus puntas puntiagudas parecían atenuadas por él, pero se veía bien. Se veía realmente bien. Los ojos de color verde-azules de Miley estaban enfocados hacia el frente, pero ella no lo estaba viendo a él.
—Lo siento si llego tarde —dijo.
—No lo estás. —Dio un paso al lado, y por primera vez en mucho tiempo, maldito tiempo, se sentía nervioso—. ¿Quieres algo de beber?
—El licor más fuerte que tengas —dijo ella, colocando su agarre en el mostrador de la cocina mientras pasaba junto a él. Él aspiró profundamente, la lujuria agitándose ante el olor a jazmín. Era el color, se dio cuenta cuando su mirada cayó a su agarre. La cosa era azul, roja, púrpura, y verde. Nick se dirigió al armario, pero la señorita Gore apareció de la nada.
—No creo que el alcohol sea una buena idea en estos momentos.— La columna de Miley se puso rígida y se volvió a la mujer.
—Si esperas que siga adelante con esto, necesito un trago. Un trago realmente fuerte.— Preguntándose si debía sentirse insultado o no, Nick agarró un vaso y la botella de Grey Goose del gabinete.
—Esta noche parece que será divertida —vertió un poco en el vaso de Miley y se lo entregó—. No puedo esperar para empezar.— Los ojos de Miley se estrecharon en él mientras sus dedos se rozaron. Ella se echó hacia atrás, y el licor claro se derramó por encima del borde, corriendo por sus dedos. Hombre, él quería lamerlos. Dudaba que la señorita Puritana lo aprobara. Y, por la manera en que Miley no lo estaba mirando, ella no lo haría, tampoco. Devolviendo el vodka, cerró la puerta del armario.
—¿Así que, vamos a cenar? —preguntó, deseando poner el show en la ruta.
—Tenemos que cubrir algunas reglas básicas primero —dijo la señorita Gore, señalando de nuevo a la sala de estar como si fuera la dueña del maldito departamento
—.¿Me siguen?— Miley pasó junto a la señorita Gore, y él juraría que la temperatura de la habitación se redujo por la mirada que le dio a la mujer. Por lo menos compartían el vínculo de la aversión mutua a su publicista. Observó a Miley sentarse en el borde del sofá, su mirada pegada a su culo hermoso. Él eligió dar un paso atrás en la ventana, pero ésta vez el escenario era mucho más interesante dentro del lugar.
—Antes de que digas una palabra —dijo Miley, levantando una mano como si estuviera retorciendo a la señorita Gore—. Quiero tu promesa de que esto sólo será un mes.— Las cejas de Nick se alzaron. Saltando antes de que Nick pudiera abrir la boca, su publicista asintió.
—Será un poco más de un mes, pocos días. Básicamente hasta el día de Año Nuevo.— Miley bajó su mano y tomó un agradable, largo y saludable trago de vodka. Ahora sus ojos se estrecharon sobre ella.
—¿Crees que puedes hacerlo por tanto tiempo? —él preguntó con sorna.
—Creo que voy a tener que desarrollar una adicción a las drogas para salir de esto —dijo ella, sonriendo dulcemente. La señorita Gore dio un paso hacia delante.
—En realidad, yo estaría en contra de eso.— Las cejas de Miley se levantaron mientras tomaba otro trago de vodka.
—Lo siento, pero todo esto es nuevo para mí.
—Bueno, nunca he tenido a nadie que pretenda ser mi novia, así que estoy en el mismo barco que tú.— Ella lo miró pero rápidamente desvió la mirada.
—¿Cuáles son las reglas del juego?— La mirada de la señorita Gore fue entre los dos, sus ojos afilados.
—Nada de intoxicación pública o uso de drogas.— Nick se cruzó de brazos, exasperado.
—No uso drogas.
—La última parte fue para ella.— Ahora era el turno de Miley para mirar irritada. +
—Voy a tratar de dejar mi golpe diario de crack.— Nick soltó una breve carcajada, pero a la señorita Gore no le hizo gracia.
—Ustedes dos tienen que ser creíbles. Te sugiero que no le digas a ninguno de tus amigos o familiares sobre este arreglo. Si esto llegara a salir a la prensa, todos pareceríamos tontos.
—Entonces tal vez deberíamos encontrar otra manera —sugirió Nick. La mirada de Miley cayó a su vaso medio lleno. —Estoy de acuerdo.
—No hay otra manera. Has hecho tu cama con Miley y ahora tu puedes rodar y permanecer en ella. Cambiando de tema. —La señorita Gore enderezo sus anteojos
—. Tienen que ser convincentes para el público. No discusiones. Tienen que actuar como si se gustaran el uno al otro, y dado el hecho de que compartieron un beso muy público, eso no debería ser demasiado difícil.— Un bonito rubor fluyó sobre las mejillas de Miley.
—¿Podemos no hablar sobre eso?— Nick había estado entretenido en una fantasía sobre trazar el rubor de sangre con sus dedos, boca, y lengua.
—Oh, ¿vas a empezar con todo lo de "no estoy atraída hacia ti" de nuevo?
—Sólo porque me besaste no quiere decir que esté atraída hacia ti. —replico de vuelta. Oh, mierda aquí vamos de nuevo.
—Me devolviste el beso.
—No tenía mucha opción. —Su mano se apretó alrededor del vaso—. Como que no tenía mucha opción en ese mismo segundo.— La forma en que Miley lo dijo lo hizo sonar como que estaba omando un trabajo paleando mierda de cerdo. —Podría haber sido peor. He oído que soy una buena atrapada.
—Seh, cuando fuiste nombrado el hombre más sexy con vida el año pasado, cuando todavía eras relevante.
—Ouch —Las cejas de Nick se dispararon, y él se rió, realmente divertido—. Voy a estar esperando una disculpa cuando sea nombradootra vez este año.— Miley lo miró por encima del borde de su vaso.
—Si eso sucede, entonces me cuestionaré seriamente el gusto de las mujeres estadounidenses.— El recordó fácilmente el buen gusto de ella.
—Si mal no recuerdo, tú has…
—Niños —espetó la señorita Gore—. Ustedes dos se besaron. Hemos establecido eso. ¿De acuerdo? Obviamente hay una especie de atracción entre ustedes, pero no puedo tenerlos comportándose como niños discutiendo en público.— Miley miró a su vaso.
—Necesito más vodka.
—Oh, vamos —Nick arrastró las palabras. El suspiro de la señorita Gore fue una obra de arte y logró silenciarlos a ambos. —¿Cómo se conocieron?— Desde que Miley no dijo nada, el decidió que tenía que salir con la verdad.
—Nos conocimos en un bar hace un mes. Ella obviamente sabía quien era yo y mi familia, ya que trabaja con la novia de mi hermano. Yo no sabía esto.— Y a decir verdad, no estaba seguro de que, si lo hubiera sabido, hubiera cambiado nada de esa noche.
—De todos modos, pasamos un par de horas juntos.— Miley había estado muy tranquila durante esto y pareció aliviada cuando no elaboró nada más lejos, y él no iba a hacerlo, sin importar cuantas preguntas hiciera la señorita Gore. Afortunadamente, ella asintió con la cabeza y siguió adelante.
—Tienen que actuar como si estuvieran enamorados. —La señorita Gore se sacudió sobre sus tacones—. Definitivamente deberías tomar su mano cuando están fuera. Y… ¿Qué? —ella frunció el ceño a las cejas elevadas de él—. Tú sabes, poner tu mano sobre la de ella.
—Sé como dar la mano —gruño Nick, y Miley rió. Él le dio una mirada, y ella entornó los ojos—. Y contrariamente a la creencia popular, se cómo salir con alguien.
—Ahora eso es impactante. —Miley dio otro trago—. Pensé que tu sólo sabias como… ¡Oye!— Nick se lanzó hacia adelante, moviéndose tan rápido que él supo que la había sorprendido. Con mucho cuidado, tomo el vaso de ella.
—Pienso que has tenido suficiente.— Ella le lanzó una mirada asesina.
—No lo suficiente aún.— Mientras él pensaba que sus respuestas combativas eran bastante lindas, y no estaba seguro desde cuando lindo formaba parte de su vocabulario, su ego estaba empezando a estar un poco magullado. La señorita Gore pasó una mano tirante retirando su pelo negro hacia atrás.
—Creo que podríamos hacer tres apariciones públicas durante la semana, además de una en la noche del sábado. Si la prensa te captura, es posible que tengas que pasar la noche aquí, Miley, para hacerlo creíble.
—¿Qué? —Los ojos de ella se habían ampliado—. No estoy de acuerdo con eso.— Su publicista apretó sus labios.
—Hay habitaciones aquí, y ambos son adultos. Empiecen a actuar como tales.— Las mejillas de Miley se sonrojaron.
—Realmente no me gustas.— Nick reprimió una sonrisa.
—No te tengo que gustar —respondió la señorita Gore con frialdad—. También hay un evento de navidad organizado por los Nationals y se espera que asistan juntos. Todas esas citas públicas y ese evento, deberían de tranquiliza a la prensa, o al menos hacerla cambiar a escritos más apropiados sobre tu vida personal, Nick.
—¿Qué pasa después de año nuevo? —preguntó Miley—. Si "rompemos" después, ¿no será mala prensa para él?—Él estaba un poco sorprendido de que a Miley siquiera le importara si lo era, pero de nuevo, realmente no sabía porque ella había aceptado hacer esto en primer lugar. El había pensado con seguridad que ella le había dicho a la señorita Gore que le importaba un carajo y le había cerrado las puertas en sus narices. Sólo un loco que ansiara atención querría unirse a este circo de tres pistas. Nick frunció el ceño.
—No habrá ninguna declaración pública, pero eventualmente la prensa se dará cuenta de que ustedes dos no son más vistos juntos. En ese punto, lanzaré una declaración de que ambos siguen siendo buenos amigos. —Su oscura mirada se posó en él—. Luego de que el mes haya terminado, no significa que tú vayas de nuevo a tus viejas costumbres.
—Lo había imaginado —dijo secamente, preguntándose si la mujer pensaba que él era un idiota obseso sexual.
—Si a fin de año, el Club está feliz con tus cambios de comportamiento, tu contrato no será cancelado. —Ella hizo una pausa, y él sabía que estaba pensando en su propia reputación, no es como si él pudiera culparla
—. Y esperamos que puedas tomar esto como una experiencia de aprendizaje.— Lo que había aprendido hasta ahora era que la prensa sobre exageraba mucho la verdad y que generalmente chupaban culos. La señorita Gore acercó un par más de reglas básicas, todo muy de sentido común, y del desglose general de lo que haces cuando te gusta alguien. Si no hubiera sido por el hecho de que la señorita Gore debía creer que él era un imbécil cuando se trataba de mujeres, se habría reído. Cuando parecía que su publicista había quedado sin cosas que decir, él quería chocar su cabeza contra la pared.
—¿Así que estamos listos para hacer esto?— La señorita Gore asintió, pero a él realmente no le importaba lo que ella pensara. La otra mujer estaba sentada en el sofá, pálida y rígida, sus dedos apretados en su regazo. Mientras la miraba, sintió una punzada de pesar. No tenía idea de porque estaba haciendo esto, pero era claro que no quería hacerlo. Era jodido, pero por más molesta que ella pareciera, más feliz estaba él. No le hubiera gustado una versión de Miley como alguien que buscaba atención. Ahora él quería dejar toda esta cosa apagada. No estaba bien. Su carrera no debería ser más importante que su comodidad. Pero luego Miley se levantó y lo miró, y él se sintió de inmediato atraído a esos verdes y azules ojos. Todo lo que él estaba pensando fue arrojado a la maldita ventana, remplazado por la necesidad de ver esos ojos hasta que parecieran como brillantes esmeraldas.
—¿Estás listo? —dijo ella, su voz sorprendentemente fuerte. Maldita sea, él estaba listo, en más de una forma, pero también quería correr. Y Nick nunca había querido correr antes.
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Hola chicas como estan? no he podido subir estos dias porque he estado llena de tareas, y no me queda tiempo para nada, pero aqui les traje el capitulo de hoy.
¡¡Feliz dia del San Valentin!!
Fue un día infernal. Mandy había estado estallando su teléfono con llamadas todo el día. Daniella la había interrogado como si fuera una detective de homicidios con experiencia, señalándole repetidamente el artículo como si fuera evidencia y, bueno, era más o menos así. ¿Y ese artículo? De acuerdo con el encabezado, era una rápida crítica sobre Nick Jonas y hacía una mención sobre ella como la rubia y misteriosa mujer que cerraba sus labios con el soltero más codiciado de las grandes ligas. Y luego estaba la imagen que capturó el momento con un sorprendente detalle. Cristo, ¿estaban usando una cámara de alta definición? Nick estaba presionado contra Miley, las manos de él ahuecando el rostro de ella mientras ella lo agarraba de su camisa como si estuviera lista para seguir adelante en ese mismo momento. Oh misericordia, no había manera de que ella estuviera viviendo eso. Todo el mundo había visto a Miley. O al menos eso parecía. Ella sabía muy bien que la mitad de la planta había visto el artículo.
El pobre Robert había lucido descorazonado. En el baño, Betsy desde su adquisición del periódico quería darle los cinco y gritarlo a los cuatro vientos. Para empeorar las cosas, en el almuerzo con Danielle, una desconocida chica morena se había acercado a ella en la calle y sintió la necesidad de informarle a Miley de que Nick era la clase de chico que besa-y-corre. Al parecer, ella era parte de la legión de Nick. En el lado amargo. Miley fue mortificada cuando la mitad de las clientas que esperaban fuera del taco junto con las pesadas testigos que eran ex de Nick empezaron a lanzar cualquier clase de diatriba verbal sobre que él
era lo mejor que tendrás en la cama pero lo peor con lo que podrás salir con voz alta y chillante que tenía esa notable capacidad de escucharse bastante lejos. Todo el tiempo, Danielle lucía indecisa entre sentir lastima por ella o reírse.
—Lo siento —había dicho mientras se dirigían de regreso hacia la oficina—. Eso pasa cuando sales con una mini celebridad.
—No estamos saliendo o haciendo algo como eso —dijo Miley, y luego lo dijo de nuevo para causar un efecto adicional. Por la tarde, alguien del Washington Post llamó para tener una entrevista con ella. Si ser fotografiada con Nick una vez había ocasionado todo esto, ella no podía imaginar lo que sería salir con un hombre como él. Su día entero había sido un desastre, y pensar que solía ser perfecto, desde que él también había consumido sus noches.
Cuando llegó a su casa después del trabajo, ella estaba dispuesta a esconderse debajo de la mesa con Pepsi o pegarle a alguien. Después de que acabó con la caja de restos de comida china, se escuchó un golpe fuerte en la puerta principal. Teniendo en cuenta que no estaba retrasada en la renta y que Mandy estaba fuera de la ciudad por motivos de negocios, ella estaba medio asustada de abrir. Alejando su cabello de su cara, se acercó a la puerta y se asomó por la mirilla. Lo que vio realmente no la calmó. Un rostro muy serio con ojos oscuros detrás de unas gafas le devolvió la mirada, y Miley tuvo de repente un destello del pasado. Esta mujer que estaba afuera de su puerta le recordaba a una profesora que pasaba más tiempo gritando a sus alumnos que enseñándoles algo. Miley abrió la puerta.
—¿Puedo ayudarla en algo?— La mujer que tenía delante de ella llevaba un traje de falda de un muy aburrido color marrón que a Miley le dio ganas de tirarle pintura neón encima. La blusa estaba bajo su chaqueta, blanca por supuesto. El color debía ser un gran, gran problema para esa señora. Su mirada bajó hasta las zapatillas y la interna reina de la moda de Miley bajó su cabeza de la vergüenza. Con la camisa malva que llevaba hoy y la falda verde azulado, tenía que parecer un maldito arcoíris tecno al lado de esta señora.
—¿Señorita Cyrus? —dijo la mujer con acento entrecortado, en tono confiado. Y ella sonaba como un maestro.
—¿Sí?
—Mi nombre es Alana Gore. —Entró en el departamento de Miley sin ser invitada, sosteniendo un gigantesco bolso en forma de cubo cerca de sus estrechas caderas
—Soy la publicista de Nick Jonas.— La irritación y alrededor de otras mil emociones golpearon en Miley mientras cerraba la puerta y se volvía hacia la señora. Dios mío, hoy no había escapatoria con relación a Nick.
—¿Cómo supo dónde vivo?— La señorita Gore se sentó en el borde del sofá, con los labios ligeramente curvados mientras examinaba los edredones y almohadas brillantes del sofá y las sillas de Miley, y luego su mirada se posó en la bola de pelusa que se veía por debajo de la mesa. Por la mirada que cruzó su cara, ella no era fan de los gatos. A Miley inmediatamente le desagradó la mujer.
—Cuando se trata de encontrar a alguien con quien tengo que hablar, hay muchas herramientas a mi alcance. Tomemos como ejemplo, a Joe que es hermano de Nick Jonas, considerando lo que él hace para vivir, probablemente utiliza los mismos medios que yo —La señorita Gore fue a colocar su bolso en el suelo pero luego pareció pensarlo dos veces, como si el piso de Miley estuviera sucio o algo, y lo colocó a su lado en el sofá
—Y yo realmente necesito hablar con usted en privado.— En ese momento, aquello era lo último que quería y necesitaba Miley.
—¿Se trata de la foto en el periódico de esta mañana? —Cuando la publicista de Nick asintió, Miley apretó los dientes con tanta fuerza que fue un milagro que sus molares no se agrietaran—. Mire, solo pasó una vez, una tonta ocurrencia…
—Y que tú no estás durmiendo con él, y que él te besó porque quería. Lo sé.
—¿Eso es lo que él dijo?— La señorita Gore frunció el ceño.
—¿Entonces tuviste sexo con él?
—¿Qué? No, no lo hicimos. Me refería a lo del beso que me dio porque…Oh, no importa, esa parte no tiene importancia —Miley negó con la cabeza mientras se sentaba en su silla. Pepsi salió debajo de la mesa, sus uñas clavándose en la alfombra deshilachada. Con sus orejas hacia atrás, miro a la desconocida. Miley esperaba que él no saltara sobre su bolso o hiciera algo totalmente vergonzoso, como escupir una gran montaña de bola de pelo
—. Como he dicho, no es nada. Así que no estoy segura de por qué usted está aquí.— La señorita Gore alejó sus pies de Pepsi y dobló sus tobillos.
—¿Qué tipo de relación tienen Nick y usted? Y por favor no me diga que no la tienen, porque si es así, voy a preguntarle por qué permite que extraños la besen.— Después de la clase de día que tuvo Miley, no estaba de humor para esta mierda.
—Realmente no veo cómo eso es de su incumbencia.— Sin inmutarse, la señorita Gore continuó
—:Es mi trabajo como publicista. Ahora, él me dice que ustedes dos no han tenido ninguna… relación íntima… Pero supongo que hay más.
—Y como le dije hace unos segundos, no veo que lo que nosotros tengamos o no sea de su incumbencia.El fantasma de una sonrisa apareció. —¿Es usted consiente de la reputación de Nick?— Miley resopló.
—¿Quién no lo es?
—He sido contratada por su manager para limpiar su imagen. Como se puede imaginar, esto ha sido una hazaña casi imposible cuando se trata de sus actividades extracurriculares.— ¿Era así como ellos llamaban generalmente a los casanovas en estos días?
—He logrado que él se mantuviera alejado de… las mujeres en el último mes, y entonces llegó usted.— La forma en que lo dijo fue como si Miley fuera un cometa que impactó en la tierra.
—Lo siento, pero no veo como su reputación tiene que ver conmigo.
—Tiene que ver. —Las cejas marrones perfectamente delineadas de la señorita Gore se fusionaron mientras Pepsi salía de debajo de la mesa—. La única manera de reparar su imagen es que él tenga una novia.
—Cla… ro.
—Y de entre todas las mujeres con las que típicamente fraterniza, usted no se quita la ropa para ganarse la vida, o gana dinero posando para fotos, y no es una mujer rica de sociedad que no sabe cómo utilizar la tabla de división.— Miley hubiera reído de eso, porque era cierto, pero una extraña sensación se arrastraba hasta la parte posterior de su cuello.
—Todavía no tengo idea que tiene que ver eso conmigo.
—Si Nick se establece, aunque sea temporalmente, con cualquier persona promedio, esto haría maravillas para reparar su imagen. Su contrato con los Nationals está en juego —explicó la señorita Gore, y Miley no estaba segura de si debía insultarla por llamarla promedio o no
—Y ahí es donde necesito de su ayuda.— Su boca se abrió. Ella no sabía que Nick estaba a punto de perder su contrato, y se preguntó si sus hermanos sabían de eso. Seguramente Danielle hubiera dicho algo.
—Necesito que usted finja ser la novia de Nick, sólo por un mes. — La señorita Gore inclinó la cabeza hacia un lado—. Se trataría de unas pocas apariciones públicas con él. Por supuesto, no sería por su cuenta en lo absoluto.— Miley la miró fijamente.
—¿Habla en serio?
—Sí.— Ella abrió la boca de nuevo, pero esta vez se echó a reír, la clase de risa que es profunda y que te hace temblar el vientre.
—Oh mi Dios…— La señorita Gore frunció el ceño.
—No le veo lo gracioso.
—Es que… —Miley agitó sus brazos. La pobre cabeza de Pepsi se balanceaba de atrás hacia adelante entre las dos mujeres—. Lo siento, pero esto es probablemente la cosa más loca que he escuchado. ¿Pretender ser la novia de Nick Jonas? ¿Inhaló crack? No creo que nadie en la ciudad sea capaz de creer que él está teniendo una relación con una mujer que usa guantes de cocina, y quedándose con sólo una mujer.— Los labios de la señorita Gore se fruncieron y luego alzó la mano, se quitó las gafas y cuidadosamente las dobló.
—Según mis registros, usted debe alrededor de cincuenta mil en préstamos estudiantiles.— Y eso hizo que Miley se despabilara bien rápido. Su risa se extinguió.
—¿Perdón?
—¿Recuerdas que dije que tengo muchas herramientas a mi alcance? —Colocó sus gafas sobre su regaz —. Usted fue a la Universidad de Maryland y se graduó con una licenciatura en historia, sin embargo, sin un doctorado en ese campo, no hay mucho que pueda hacer. Usted tomó un trabajo en el Smithsoniano, el cual es campo que usted ama pero que definitivamente no paga las facturas. Por lo que, como dije, usted debe unos cincuenta mil.— ¿Qué demonios? Para que esta arrogante mujer sepa sobre ella obviamente ha estado hurgando en su negocio personal y sus finanzas, y era una completa desconocida, eso era mortificante. Y todo tenía que ver con Nick Jonas, nada menos. Ella estaba enojada mientras se retorcía en su silla.
—Eso es cierto.
—¿Qué tal si pudiera cancelar esa cuenta hoy mismo y todo lo que tuviera que hacer es fingir ser la novia de Nick durante el próximo mes?— Miley se inclinó hacia adelante y luego se echó hacia atrás. Ella chasqueó con la boca cerrada. No había manera de que pudiera haber oído correctamente a la mujer, pero ella estaba mirándola con una mirada sincera.
—No puede estar hablando en serio. —Finalmente ella se atragantó en un risa por la sorpresa—. No hay manera de que usted esté hablando en serio.— La señorita Gore no se inmutó.
—Estoy siendo completamente seria con usted. Tiene que entender que mi reputación y habilidad para hacer mi trabajo están en juego. Haré cualquier cosa para asegurarme que la imagen de Nick se repare. Lo que sea.— ¿Me estaba tomando el pelo?
—¿Está dispuesta a pagarme cincuenta mil dólares para que pretenda ser la novia de Nick Jonas?
—Eso es lo que estoy diciéndole.— Había una parte de Miley que quería saltar por la oferta. En parte debido al hecho de que ni siquiera podía comprender una vida donde ella no estuviera ahogada en deudas. Estar fuera de todo ese lío sería una verdadera bendición. Con el dinero extra que tendría al ya no tener que pagar esos préstamos locos, ella podría moverse a una zona más agradable y detener esa depresiva búsqueda de un nuevo trabajo. Podría dormir una noche completa sin despertarse a las cuatro de la mañana, sobreestresada por cómo iba a llegar a fin de mes. Ella sentiría que su vida era suya de nuevo y no de los acreedores. Y también había una pequeñísima y diminuta parte de ella que se animaba basada únicamente en el hecho de que sería capaz de ver de nuevo a Nick. Y querido señor, ella no quería ni pensar en ello. Pero su orgullo apareció. No había manera de que formara parte de algo como esto. Sus padres se estarían revolcando en sus tumbas. Era dinero sucio.
—Aunque eso podría ayudarme, no soy una prostituta.
—No estaría obligada a tener sexo con él. Francamente, prefiero que haya otra mujer en la ciudad a parte de mí que no haya tenido sexo con él.— Miley arqueó una ceja.
—Puedes poner esta oferta en envoltorios bonitos y atarle un lazo a su alrededor, pero aun así no voy a aceptar dinero para ser la novia de alguien. No me importa la forma en que se vea, eso es una forma de prostitución. No estoy tan desesperada.
—Tenía miedo de que dijera eso.
—Entonces, ¿por qué aun así se acercó a mí con eso?— La señorita Gore suspiró mientras se colocaba sus gafas, y endurecía su expresión.
—Bueno, si no estás dispuestas a asumir el pago del servicio, tengo otra oferta para ti.— Ella empezó a ponerse de pie.
—No estoy interesada. Espero que Nick lo consiga y se quede con los Nationals, pero esto no es…
—Por favor, siéntese —dijo la señorita Gore de una manera tan diplomática que Miley se encontró a ella misma sentándose—. No me dejó terminar. —Hizo una pausa y una sonrisa tensa apareció en su rostro. Sin dientes—. ¿Sabía usted que al ser contratada para el Smithsoniano, al igual que como todo los trabajos financiados por el gobierno, se realiza una revisión de los antecedentes y el crédito? Eso es una condición para su empleo. Usted no solo debe evitar tener algún acto criminal, sino también debe mantener un limpio y saludable puntaje de crédito— Un cosquilleo de inquietud corrió por la espalda de Miley.
—El incumplimiento de pago de un préstamo estudiantil puede resultar en la terminación de su empleo, incluso si usted intenta hacer atrasos, actualmente estamos trabajando con una agencia de cobros. —La señorita Gore cruzó sus piernas mientras Pepsi se acercaba más a ella—. Ahora la mayoría de los empleadores no están al tanto de cosas como los controles de crédito, pero todo lo que bastaría sería hacer una llamada de telefónica.— La mandíbula de Miley cayó al suelo cuando el malestar estalló como un cañón.
—¿Lo comprende, señorita Cyrus? —preguntó cortésmente.
—Usted… Usted no lo haría —Miley no podía creer que esa mujer pudiera hacer algo así—. Eso es chantaje.
—O sólo estoy cumpliendo con mi deber civil. —Ella se encogió de hombros con rigidez—. Tal vez debería haber aceptado el dinero.— Miley la miró un momento y luego se puso de pie rápidamente, haciendo que Pepsi saliera disparado hacia la cocina.
—¡Eres una perra!— La señorita Gore arqueó una ceja perfectamente arreglada.
—Ciertamente me han dicho cosas peores. Esto no es personal. Tengo que hacer mi trabajo.
—¿Esto no es personal? —Miley nunca había golpeado a alguien antes, pero cuando apretó los puños, estaba malditamente cerca de hacer que este saludara el rostro de la mujer—. ¡Estás amenazando mi trabajo, mi vida!
—Y el comportamiento de Nick está amenazando la mía —respondió ella—. Si quieres enojarte con alguien… —Su mirada cayó a las manos de Miley— O golpear a alguien, desquítate con Nick. Pero no en público, por favor.
—Fuera de mi casa. Ahora. —Las manos de Miley estaban temblando por el esfuerzo de contenerse. En lugar de pararse e irse como hubiera hecho cualquier otra persona que valora su vida, la señorita Gore metió la mano en su bolso y sacó el periódico. Estaba abierto en la sección de chismes y allí estaba la imagen de ella y Nick en la calle, prácticamente comiéndose la cara del otro. Miley se sonrojó mientras sus labios hormigueaban. Qué momento más inoportuno.
—Entiende que también tu reputación está en juego —anunció la señorita Gore. Forzando su mirada a que se alejara de la evidencia fotográfica de su atracción por Nick, ella tomó una respiración profunda.
—No veo cómo mi reputación se ve afectada por esto.— La señorita Gore tomó el periódico y levantó sus cejas.
—Lo gracioso de las fotos es lo diferente que puede ser percibido de una persona a otra, y a veces todo lo que necesitas es un lado diferente de la historia que mostrar.— Miley se cruzó de brazos.
—¿Qué quieres decir?— Ella levantó la vista del periódico.
—Mi trabajo como publicista me obliga a asesorar las cosas. Es de ahí de donde viene todo ese término asesor de imagen. Mire esta foto por ejemplo. Parecen dos personas que comparten un beso. Algo que ambos querían.
—Fue un error, pero…
—Eso es algo irrelevante. Todo es como el público lo percibe, y justo ahora ellos piensan que tú eres el nuevo sabor de Nick de la semana. Pero, ¿qué pasa si hay otro lado de la historia?
—No hay un lado diferente de la historia. Nick me besó. Y yo se lo devolví. —Ella se pasó la mano por su cabello—. Algo de lo que me arrepiento por varias razones.
—Siempre hay una historia diferente —dijo la señorita Gore—. Mira esta foto más de cerca. ¿Ves cómo estás agarrando la parte delantera de su camisa, por sus hombros?— En realidad Miley no quería examinar la imagen de cerca. Ya era bastante malo que con sólo cerrar los ojos pudiera recordar lo que se sentía ser besada por Nick.
—También estás presionada contra él —continuó la señorita Gore—. Y una mujer tan alta como tu tiene que ser bastante fuerte.— Despacio, Miley hizo una lenta y constante inhalación. Como si ella fuera del tamaño de Jabba el Hutt o algo así.
—Para mí, parece como si estuvieras agarrando a Nick y obligándolo a besarte.
—¿Qué? —chilló—. Eso es...
—Las celebridades como Nick tienen muchas mujeres, mujeres tristes, solas, con un ligero sobrepeso, que se le acercan bastante a menudo. No hay que hacer un esfuerzo para imaginar que él podría tener una acosadora o dos. —La señorita Gore echó un vistazo a la foto—. A mí me parece que tú lo acosaste en la calle y lo forzaste a hacerlo.— La furia al rojo vivo golpeó a Miley.
—¡Yo nunca haría algo así! Cómo te atreves a insinuar que…
—No me atrevo, Miley. Lo haré. No me das otra opción. Es la única manera en que puedo cubrir este último lío, que eres tú. Quizás deberías evitar sus avances, —La señorita Gore alisó sus manos sobre su falda—. Es un muy desagradable y muy perro movimiento. Estoy de acuerdo. Pero eso no cambia el hecho de que haré una declaración pública acusándola de acosar a Nick y de forzarlo a besarte.
—Voy a golpearla, poniendo todo mi considerable peso en ello —dijo Miley, mirando la pesada lámpara que estaba al lado del sofá. ¿Cuánto tiempo estaría en la cárcel si golpeara con eso la cabeza de la perra? La señorita Gore no parecía demasiado preocupada.
—Todo lo que tiene que hacer es pretender que está saliendo con Nick. Eso es todo. Vas a mantener su trabajo y su reputación. Y seamos honestas, salir con Nick seguramente va a abrir un abanico de chicos para usted. Todos los hombres en la ciudad van a querer saber que tiene que enganchó a un casanova como Nick.
Si ella no estuviera tan enfadada, se sentiría ofendida por esas declaraciones. Lo que ella quería hacer era dar una patada tan fuerte en el trasero de esa señora que ella necesitaría de un médico para que lo sacara. Miley se dio la vuelta y se paró detrás de la silla en la que había estado sentada, tomando varias respiraciones profundas. Su apartamento era del tamaño de la caja de zapatos, pero ahora realmente lo sentía así, las paredes se cernía sobre ella. Estaba atrapada. No había duda en su mente de que la señorita Gore cumpliría su amenaza. Miley perdería su trabajo y terminaría como una psicótica en el proceso. Y al igual que su orgullo se había negado a dejarla aceptar el dinero para ser la novia imaginaria de Nick, el orgullo no le permitiría ser etiquetada como una especie de falsa atracción fatal con un problema de sobrepeso. Podía ver ahora las malas lenguas. Las cosas que decían de ella… Ella tragó saliva, pero el repentino sucio y feo nudo de emociones no se movió. Maldito Nick por arrastrarla a ese lío. Enfrentando a la señorita Gore, Miley le envió una mirada de muerte.
—Creo que esto es un asco, y estoy segura de que hay un lugar especial en el infierno para usted, señorita Gore, pero no me ha dejado otra opción.— Una expresión de remordimiento cruzó la anterior expresión
impasible de la señorita Gore, pero fue tan rápido que incluso hizo dudar a Miley de que lo haya visto. La señorita Gore colocó una tarjeta en la mesa mientras se levantaba.
—Espero que te presentes a esta dirección mañana a las siete de la noche para tratar las reglas de tu relación con Nick. Ponte algo… bonito. —Esa sonrisa apretada y falsa de nuevo—. Tendrás una cena tardía con Nick en Jaws.— Jaws era un lujoso antro de mariscos en el que Miley no podía ni siquiera permitirse pasar. Dejando escapar un suspiro entrecortado, observó a la publicista/dictadora caminar lentamente hacia la puerta principal. La señorita Gore se detuvo y miró por encima del hombro. La columna vertebral de la mujer era recta como un clavo bajo su traje.
—No llegues tarde, Miley.— Miley hizo lo único que podía hacer en esta situación sin que terminara en un prisión de por vida. Le sacó el dedo a la mujer. Con ambas manos.
La señorita Gore no era una campista feliz.
—Deberías estar en casa. Nick rodó sus ojos mientras apretaba el botón del altavoz en su celular.
—Estoy en casa de mi hermano. ¿No es el tiempo en familia algo bueno?— Hubo un sonoro bufido.
—Conociéndote, habrá alcohol y strippers involucradas.— Poker y cerveza. No había muchas cosas en la vida mejor que la combinación de esas dos. Pero definitivamente ninguna chica desnuda. Tirando las llaves del encendido, consideró arrojar su teléfono en los arbustos cercanos.
—Estamos jugando al póker.
—Al igual que se suponía que ibas a cenar con tu compañero de equipo, cuando en realidad iban a salir y emborracharse —replicó la señorita Gore. Nick sonrió con satisfacción.
—Mira, si me emborracho y no estoy manejando, sólo voy a dormir en casa de mi hermano Joe. No es un gran problema. Relájate.
—No me gusta esto.
—Y realmente no me importa. Buenas noches, señorita Gore. — Cortó sus protestas golpeando el botón de final y luego apagó su teléfono. Maldita sea, si no fuera por esa disposición en su contrato... Sacudiendo la cabeza, salió de su Jeep y se dirigió hacia las escaleras. Bien manicuradas plantas y toda esa mierda bordeaban la acera, atrayendo un resoplido de parte de Nick. Joe, el del medio de la camada Jonas, tenía la personalidad de un buey a veces, pero hombre, su hermano tenía un infierno de pulgar verde. ¿Era eso un arbusto de rosas de floración tardía en el porche? Idiota maricón. Una hora después, Nick fue pateado de nuevo en la mesa de juego, viendo a Joe repartir las cartas. Al otro lado de Kevin, su socio en el crimen y el hermano mayor de Danielle, Michael, cuidaba una cerveza caliente.
—Desde que te casaste has empezado a beber como un abuelo — acusó Nick a Michael, arañando la etiqueta de su botella. Michael bufó.
—Con Lissa en medio de la noche con antojos, tengo que mantenerme sobrio. No tengo ni idea de cuándo va a empezar con antojos de garbanzos fritos.— Nick se estremeció.
—Bebés...— Frunciendo el ceño a sus cartas, Joe levantó la mirada. Tenía el pelo largo recogido en una coleta corta.
—¿Garbanzos fritos?— Michael asintió.
—Ella los sumerge en una mezcla de salsa de tomate y mostaza.
—Eso es repugnante —murmuró Kevin, reorganizando sus cartas. Echando a su hermano menor una mirada astuta, Nick sonrió.
—Antes de que te des cuenta, estarás rebotando a los pequeños bebés de Danielle en tus rodillas.— Michael se quejó.
—Sí, ¿podemos no hablar de eso? ¿En serio?
—Voto que no hablamos sobre bebés, o rebotar en las rodillas de nadie —arrojó Joe mientras lanzaba algunas cartas hacia fuera—. Es como jugar a las cartas con un grupo de señoras mayores últimamente.— Nick resopló mientras miraba hacia abajo a sus cartas. Su mano apestaba.
—Uno de estos días, ustedes dos estarán en la misma posición que Kevin y yo. —Michael tomó de un golpe su cerveza.
—¿Qué? ¿Azotados? —preguntó Nick inocentemente. Joe rió. Mirando hacia arriba, las cejas de Kevin se levantaron.
—Hablando de azotados...
—¿Tú? —ofreció Nick. Su hermano rodó sus ojos.
—¿Qué demonios pasaba contigo y Miley hoy?
—¿Miley? —Michael frunció el ceño—. Trabaja con Dani, ¿no?—Cuando Kevin asintió con la cabeza y Nick no dijo nada, Joe se volvió hacia él.
—Por favor, dime que no te estás jodiendo a la amiga de Dani. Tiene que haber al menos una mujer en toda la ciudad con la que no has dormido o tratado de hacerlo.
—No me he acostado con ella. —No por falta de tentativa o deseo—. Y para que conste, hay un montón de mujeres con las que no me he acostado. —Varios conjuntos de ojos se volvieron hacia él con incredulidad. Caray
—. ¿Sabes de esas tres mujeres con las que fui fotografiado?— Las cejas de Joe se elevaron en intereses.
—Sí, creo que toda la ciudad lo sabe.
—No me acosté con ellas, tampoco.
—Lo que sea —dijo Kevin, lanzando una carta a un lado. Nick se rió.
—Estoy hablando en serio. Algo así deseaba haber tenido ahora, ya que todo el mundo piensa que sí, pero mierda, ya no tengo diecisiete años.
—Entonces, ¿cuál es el problema? —preguntó Kevin, sin inmutarse. Normalmente Nick no tenía problemas para hablar acerca de sus actividades extracurriculares y al parecer había un montón de ellas, pero por alguna razón, no quería hablar de Miley con sus hermanos o Michael, y no porque él no había tenido sexo con ella. Quería mantenerlo entre ellos dos, lo que fuera que había entre ellos. No era como las otras mujeres, nada como ellas. Era un poco raro considerando cómo la había conocido, pero era diferente. Por lo que sabía, Miley no era pretenciosa o endurecida y probablemente no le importaba una mierda sobre el hecho de que jugaba béisbol profesional. Nick no podía pensar en la última vez que estuvo con una mujer que no se preocupara por eso. Y sus hermanos y Michael lo miraban. Dio una palmada en sus cartas sobre la mesa.
—Nada está pasando.
—Sí, eso no es cierto. —Kevin lo miró con complicidad—. Estabas poniéndote todo personal con ella hoy.
—¿Cuándo Nick no se mete en el espacio personal de alguna mujer?
—preguntó Michael.
—Ja. Ja.— Joe sonrió con satisfacción. Hubo unas pocas gruñidas maldiciones mientras la mano terminó y las cartas se repartieron de nuevo. Kevin recogió justo donde lo había dejado.
—Miley es una buena chica, sabes.— Movió sus cartas a su alrededor. Full, bebé.
—Lo sé.
—¿En serio? ¿Así que la conoces tan bien? —contestó Kevin. Nick dejó escapar un suspiro bajo.
—No dije eso.
—Ajá. —Kevin hizo una pausa, mirando a Joe después de volverse hacia él—. ¿Te has acostado con ella?— Reduciendo sus cartas, cubrió a su hermano menor con una mirada.
—No es que sea asunto tuyo, pero no, no me acosté con ella. Ya te lo dije.
—Tenemos una difícil…
—El tiempo me cree —cortó a Joe mientras la irritación pinchó la parte posterior de su cuello
—. Lo entiendo. Y en serio, no quiero hablar de Miley. Cambia el tema.— Tres juegos de miradas curiosas desembarcaron sobre él. Era Joe el que parecía menos sorprendido. Colocó dos cartas hacia abajo y se echó hacia atrás, sonriendo para sus adentros. Los ojos de Nick se estrecharon.
—Está bien. —Kevin hizo una pausa para el golpe—. ¿Pero te puedo dar un consejo?
—No.— Kevin sonrió y continuó.
—Si haces a Miley infeliz, vas a hacer a Dani infeliz. Y eso me va a hacer muy infeliz.
***
Nick no quería despertar del sueño que tenía. Por supuesto que no. Había una mujer suave debajo de él, llena de exuberantes curvas y el pelo de color rubio. Se arqueó hacia él, con la cabeza echada hacia atrás, y él iba tan rápido y duro de forma que la cama golpeaba contra la pared. Nunca quiso parar. Los golpes se hicieron más fuertes hasta que una maldición muy fuerte, muy masculina estalló en algún lugar de arriba y los pies pesados pisoteando por las escaleras, despertándolo y poniendo fin a su increíble sueño. Alguien estaba en la puerta de su hermano, y teniendo en cuenta el tipo de negocio actual de Joe, personal de alto perfil de la firma de seguridad, sólo Dios sabía quién podría ser. Lo único que quería era volver a dormir y continuar donde lo dejó. Alguien golpeó a la puerta de nuevo. Nick abrió un ojo e hizo una mueca ante el brillante resplandor de la luz brillando en la mañana desde las ventanas detrás del sofá. Mierda. Él estaba cegado y tenía una erección que rivalizaba con un mármol. Captó un movimiento por el rabillo del ojo y se volcó sobre su costado. Acechando por delante del sofá estaba Joe en calzoncillos y nada más.
—Buenos días, luz del sol —llamó Nick, sentándose. Su hermano le lanzó una mirada desagradable mientras se dirigía a la puerta principal, tirándola abierta con tanta fuerza, que Nick tuvo que preguntarse cómo no desgarró la puerta sólo de sus bisagras.
—¿Quién coño eres tú? —exigió Joe. Las cejas de Nick subieron mientras se frotaba la frente. Hombre, no había bebido mucho anoche, pero se sentía como si hubiera corrido con la cabeza contra una pared de ladrillo. Mierda. Se estaba haciendo viejo.
—Tengo que ver a tu hermano inmediatamente.—Un latido intenso golpeó su sien izquierda y movió su ojo derecho. Antes de que pudiera gritar que no la dejara entrar, la señorita Gore pasó junto a un muy enojado Joe, deteniéndose sólo un breve instante para dar a su hermano una mirada superficial antes de clavar esos ojos oscuros, malvados y sin alma en él. Nick agarró la parte trasera del sofá y se la puso sobre su regazo, a pesar de que sólo escuchar la voz de esa mujer había matado cualquier excitación persistente. Llevaba un periódico en la mano. No podía ser nada de él, ya que las malas lenguas típicamente no corrían hasta el domingo, así que se relajó aproximadamente una fracción de pulgada. Joe cruzó los brazos sobre el pecho.
—Como he dicho, ¿quién coño eres tú?
—Es mi niñera sobre de la que te hablé —gruñó Nick. La señorita Gore frunció los labios.
—Soy su publicista.
—Qué infiernos —dijo Joe, saliendo para las escaleras—. Voy a volver a la cama. Es demasiado pronto para esto.— Nick vio a su niñera intentar y fallar para no echarle un vistazo a su hermano. Sonrió con satisfacción. Ahora pensaba que la señorita Gore era asexuada. Una puerta se cerró de golpe unos instantes más tarde y la señorita Gore lució toda cara-enojada de nuevo.
—¿A qué debo este placer? —preguntó Nick, recostándose en el sofá. Sin decir una palabra, ella tiró el periódico hacia él. Golpeó su pecho. Rodando sus ojos, él lo tomó y le dio la vuelta. Su boca se abrió.
—Oh, mierda.
—Esas no fueron las palabras que usé —dijo, de pie delante de él. Vestida con un traje cuadrado negro de falda, todavía parecía una maldita monja
—. Te dijeron que te mantengas alejado de las mujeres. ¿No puedes hacerlo un mes entero?— Nick sólo podía mirar el titular de la sección de deportes. El Lanzador Playboy de los Nationals hace un Juego en la Avenida Constitution. La imagen debajo era de él y Miley bajo el toldo ayer, besándose. Alguien tenía una buena cámara, porque era un disparo justo en sus rostros.
—El gerente de tu Club está muy decepcionado de ti y de mí. Eso no me hace feliz —dijo ella, cruzando los brazos.
—¿Hay algo que te haga feliz?— Hizo caso omiso de eso.
—El hecho de que esté incluso en la sección de deportes es aún peor, Nick. No creo que entiendas lo grave que es esto.— Nick estaba demasiado ocupado mirando fijamente la imagen para ocuparse de verdad. Maldita sea. Prácticamente podía sentir a Miley apretada contra él en este momento y ese sueño que tuvo no ayudaba. No podía dejar de preguntarse ¿qué pensaría al ver el periódico? ¿O lo había hecho ya? ¿Y por qué le importa?
—Nick —espetó la señorita Gore. Olvidando que la niñera estaba todavía allí, levantó la cabeza y frunció el ceño.
—¿Qué?— Su ceño era tan profundo que se preguntó si alguna vez se desvanecería.
—¿Por qué sucedió eso? Ya hemos pasado por esto una y otra vez. No puedo reparar tu imagen si sigues metiendo la pata. ¿Por qué había hecho eso?
—Quería darle un beso—. La señorita Gore parpadeó y luego se irguió en toda su estatura, que era nada menos que un metro y setenta centímetros.
—Tú querías besarla. ¿Así que sólo normalmente besas a la gente cuando lo deseas?
—No es como si fuera una chica al azar en la calle.
—¿Quién es esta puta, entonces?— Se puso de pie antes de que él lo supiera.
—Puedes llamarme cada nombre que creas que merezco, señora, pero no la llames así. No es una puta.— La señorita Gore lo miró con curiosidad y luego sonrió estrechamente.
—Interesante.— Lanzando el papel en el sofá, se volvió y se pasó los dedos por el pelo.
—No me he acostado con ella, antes de que empieces a acusarme de eso.— Una pausa y luego
—: Ella no parece ser la típica mujer que tú persigues.— Si él no iba a hablar con sus hermanos acerca de Miley, seguro que no iba a hablar de ello con la diabla.
—Mira, esto no es gran…
—Es una gran cosa. —Se sentó en el otro lado del sofá, obviamente no estaba de humor para salir en cualquier momento pronto. Genial—. Mi llamada de atención esta mañana no fue divertida. Después de que tu gerente expresó su decepción enorme, me dieron un ultimátum.—La inquietud se agrió en sus entrañas.
—¿Van a cancelar mi contrato?— Su expresión se tornó grave.
—Se habló de eso, sí. También se habló de despedirme.— Por mucho que a Nick le disgustara la mujer, un poco de culpa lo incomodó.
—Besé a una mujer. Eso es todo. Ellos ni siquiera saben quién es. ¿Y si era mi novia? ¿Tendrían algún problema con eso, también?— Interés despertó en sus ojos oscuros.
—¿Es tu novia?—Una risa de sorpresa se le escapó.
—No. No hago la cosa de citas.
—Y ahí está el problema. Haces la cosa de follar. Si ella fuera tu novia, entonces no habría ningún problema con ello. El problema es que en los últimos seis meses, has sido fotografiado junto a una decena de mujeres diferentes en posiciones muy comprometedoras. Y cuando no estás en la foto con una mujer, entonces estás de fiesta. Le estás dando a todo el Club una mala reputación.— Nick dejó caer su cabeza entre sus manos y dejó escapar un profundo suspiro. Frotándose los dedos contra las sienes y cerró los ojos.
—No tengo un problema con la bebida.
—No creo que lo tengas —dijo ella, sorprendiéndolo. Parecía que creía lo peor de él cuando se trataba de todo lo demás—. Pero tu padre sí.— Su cabeza se alzó, y entrecerró los ojos.
—Ni se te ocurra ir allí.— La señorita Gore ni se inmutó.
—Todo lo que estoy diciendo es que no tienes la fe para que la gente dé un salto a una conclusión determinada. Tu familia tiene antecedentes... en esto.— Por supuesto que sí. Incluso desde la maldita tumba, su padre arruinaba las cosas. Por otra parte, no era realmente justo culpar de todo a su querido y viejo papá. Nick era un hombre hecho y por lo tanto responsable de sus propias acciones. Y, honestamente, tenía que agradecerle a su padre en primer lugar. Al ver a su padre, se enteró de lo que no se debe hacer con las mujeres. Cálmate. Mierda sólo no funcionó desde ese punto en adelante. Y mientras no tenía los hábitos de beber de su padre, obviamente había desarrollado ser mujeriego.
—¿Cuál es el ultimátum? —preguntó, sobre esta conversación.
—Me han dado un mes para limpiarte o tu contrato se cancela y estoy despedida. —Hizo una pausa, frunciendo el ceño—. Nunca he sido despedida antes.
—Mierda. —Se frotó los dedos por el pelo—. No he estado con…
—El periódico dice otra cosa, Nick. Todo es cuestión de percepción. Y sinceramente, no creo que nada vaya a arreglar esto. El Club prácticamente se ha rendido. Te quieren, pero no desean tu mala prensa.— Se sentó contra el cojín y sacudió la cabeza con incredulidad. Si perdiera su contrato de béisbol, no tenía idea de lo que iba a hacer. Tenía dinero para durar un tiempo, pero no sería para siempre. Y le encantaba el juego. Sin ello, sólo iría por compromiso. Y realmente no deseaba tener que renunciar a su familia para ir a ganar un sueldo en Nueva York.
—Hay una cosa que deberías trabajar —dijo ella en voz baja. Teniendo en cuenta que no había nada desde que está niñera llegara a bordo, o en realidad incluso antes de eso, él no estaba seguro de qué más podía hacer aparte de encerrarse en su casa hasta el inicio de la temporada en marzo.
—¿Y qué es eso?
—Convence al equipo y al público que tienes una novia. —Ella levantó la mano al momento en que su boca se abrió
—.¿La mujer con la que fuiste sorprendido besándote? Si pudiéramos llevarla a asumir el papel de tu novia, entonces yo podría hacer girar esto. Las malas lenguas irán pensando que te has establecido, pero es el buen tipo de prensa. Esto le mostrará al Club que has cambiado tus caminos y ayudará a reparar tu imagen pública.— Nick la miró fijamente.
—Estás bromeando, ¿verdad?— Entrelazó las manos sobre su regazo.
—¿Te parece que estoy bromeando? Y esa es una pregunta retórica, así que por favor no contestes.— Esta mujer será perfecta para ello. Miley sería perfecta para un montón de cosas.
—¿Y por qué es eso?
—No es como las mujeres con las que estás normalmente. Es promedio.— Su frente se cerró de golpe.
—Ella no es promedio. —Por supuesto que no. Estaba más allá de eso. Sobre todo cuando pensaba en ella en Cuero & Encaje, con las mejillas encendidas bonitamente y sin tener idea de que era una oveja en medio de lobos.
—En comparación con las mujeres con las que típicamente pasas, es un montón de cosas. Y lo más importante, es inesperada. Es el tipo de mujer con la que te establecerías.— Y eso es exactamente por qué tenía que estar tan lejos de Miley en lo posible.
—De ninguna manera. No voy a hacer esto.
—Entonces pierdes tu contrato —dijo simplemente—. ¿Es eso lo que quieres?— Apretó los dientes.
—Ya sabes la respuesta a eso.
—Entonces, no debería haber un problema con este plan. —La señorita Gore se levantó—. Sé que esto es un plan poco convencional…
—Sí, definitivamente diría que es poco convencional. También es una locura. ¿Estás pidiéndome a mí y una mujer a la que apenas conozco fingir estar juntos? —Negó con la cabeza—. Esto no va a funcionar.
—Se puede.— Él soltó un bufido.
—Nunca conseguirás que esté de acuerdo.— La sonrisa de la señorita Gore era la de un jugador que sabía que estaba a punto de golpear un home run.
—Puedo ser bastante convincente.— A lo mejor todavía seguía soñando, excepto que se había convertido
en una pesadilla. No había manera de que Miley estuviera de acuerdo en ser su novia, y una vez que rechazara los planes de la señorita Gore, tendría que pasar a otra cosa. ¿Qué? No lo sabía.
—Está bien —dijo Nick—. Inténtalo.