jueves, 7 de agosto de 2014

It Was Always You - Niley- Cap 01


He estado esperando un año para este momento. No todos los días tienes la oportunidad de salir de la cárcel. Claro, en el juego del Monopoly solo tienes que tirar los dados tres veces y esperar un doble o pagar una multa y ser libre. Pero no hay juegos aquí en el Departamento Correccional, complejo de menores de Illinois; o DOC como nosotros los reclusos lo llamamos. Oh, no es tan duro como parece. Toda la división de menores varones es difícil, pero no es como la DOC para adultos. Tú podrías preguntarte por qué he estado encerrado durante el año pasado. Fui declarado culpable de golpear a una chica con mi auto mientras conducía borracho. Fue el golpe y la fuga del accidente, también, lo que en realidad hizo que el juez en mi caso se cabreara fuertemente. Él me clavó tres meses más por eso.
—¿Estás listo, Nick? —Jerry, el guardia de la celda pregunta.
—Sí, señor —he estado esperando trescientos diez días para ello. Diablos, sí, estoy listo. Respiro profundo y sigo a Jerry a la habitación donde el comité de revisión me evaluará. He sido preparado por los otros chicos de mi bloque de celdas. Siéntate erguido, mira lleno de remordimiento, sé cortes, y todas esas cosas pero, a decir verdad, ¿Cuánto se puede confiar en los chicos que no han salido por sí mismos? Mientras Jerry abre la puerta de la sala de evaluación, mis músculos comienzan a temblar y me estoy poniendo todo sudoroso bajo el overol oficial, calcetines oficiales, y sí, mis calzoncillos oficiales. Tal vez no estoy listo para esto después de todo.
—Por favor siéntese, Nick—ordena una mujer que lleva gafas y una mirada severa en su rostro. Juro que la escena es de una mala película pasada de moda. Siete personas sentadas detrás de una mesa de 1,82 m de largo en frente de una silla de metal solitaria. Me siento en el frío y duro metal.
—Como usted sabe, estamos aquí para evaluar su capacidad de salir de aquí y comenzar su vida como un ciudadano libre.
—Sí, señora —le digo—. Estoy listo para salir.— Un tipo grande, quien puedo decir va a jugar al "policía malo" extiende su mano.
—Oye, despacio. Tenemos algunas preguntas antes de tomar nuestra decisión.— Oh, hombre.
—Lo siento.— El grandote comprueba mi archivo, volteando página tras página.
—Hábleme de la noche del accidente.— La noche en mi vida que quiero borrar de la historia. Tomando una respiración profunda, le digo
—Yo estaba bebiendo en una fiesta. Conduje a casa, pero perdí el control del auto. Cuando me di cuenta de que golpeé a alguien, me asusté y conduje de vuelta a la fiesta.
—¿Usted conocía a la chica que golpeó?— Los recuerdos me asaltaron.
—Sí, señor. Miley Cyrus… mi vecina —yo no agregué que ella era la mejor amiga de mi hermana.
—¿Y usted no salió del auto para ver si su vecina estaba herida?— Me muevo en mi silla.
—Supongo que no estaba pensando con claridad.
—¿Supone? —otro miembro del comité pregunta.
—Si pudiera regresar el tiempo, le juro que lo haría. Cambiaría todo.— Ellos me interrogan durante otra media hora y las respuestas brotan. Por qué estaba bebiendo mientras era menor de edad, por qué me subiría al auto borracho, por qué dejé la escena del accidente. No sé si estoy diciendo lo equivocado o lo correcto, pero me puse en el borde. Estoy siendo simplemente yo… Nick Jonas, de dieciocho años. Si ellos me creen, tengo una oportunidad de conseguir la libertad antes. Si no lo hacen… bueno, voy a estar comiendo esta mierda de alimentos por otros seis meses y continuare durmiendo con convictos. Grandote me mira.
—¿Cómo sabemos que no estarás en otra borrachera?— Me siento con la espalda recta en la silla y dirijo mi atención a todos y cada uno de los miembros del comité.
—No se ofendan, pero no quiero volver aquí de nuevo. Cometí un error enorme, uno que me persigue día y noche desde que estoy aquí. Solo… déjenme ir a casa —por primera vez en mi vida, estoy tentado a arrastrarme. En cambio, me recuesto a esperar otra pregunta.
—Nick, por favor espere afuera mientras tomamos nuestra decisión —la mujer de las gafas dice. Y es todo. Solo eso. Espero en el pasillo. Normalmente soy un chico que no se rompe bajo presión, y el último año en la cárcel definitivamente me ha dado una pieza invisible de una armadura que me pongo alrededor. Pero esperar por un grupo de desconocidos para decidir tu destino es severamente tenso. Me seco las gotas de sudor en mi frente.
—No te preocupes —dice Jerry el guardia—. Si no ganas con ellos, podrías tener otra oportunidad en unos pocos meses.
—Genial —murmuro de nuevo, no me consuela en absoluto. Jerry se ríe, las esposas de plata brillante colgando en su cinturón tintinando con cada movimiento. Al tipo le gusta demasiado su trabajo. Esperamos una media hora por alguien que salga de la habitación y me dé una señal de lo que viene. ¿Libertad o más tiempo en prisión? Estoy cansado de estar en la noche encerrado en la celda. Estoy cansado de dormir en una litera con resortes que empujan en mi espalda. Y estoy cansado de ser observado las veinticuatro horas al día por guardias, personal, camareras y otros reclusos. La mujer de las gafas abre la puerta.
—Nick, estamos listos para usted.— Ella no está sonriendo ¿Es una mala señal? Estoy preparándome para malas noticias. Me levanto y Jerry me da una palmadita en la espalda. ¿Una palmadita de lastima? ¿Sabe algo que yo no? El suspenso me está enloqueciendo. Me siento en la silla de metal. Todos los ojos están sobre mí. Grandote cruza las manos sobre la mesa y dice.
—Todos estamos de acuerdo en que sus acciones del año pasado referente al accidente fueron reprensibles.— Ya lo sé. En realidad sé eso.
—Pero creemos que fue un incidente aislado que nunca será repetido. Usted ha demostrado positivas cualidades de liderazgo con los otros presos y ha trabajado duro en sus ocupaciones aquí. El comité de revisión ha decidido liberarlo y que tenga que terminar su sentencia con cincuenta horas de servicio comunitario.— ¿Significa eso lo que creo que significa? 
—¿Libertad? ¿Yo puedo salir de aquí? —pregunto al Grandote.
—Usted se reunirá con su entrenador de evolución mañana en la mañana. Va a organizar sus tareas de servicio comunitario y el informe de su progreso para nosotros.— Otro miembro de la comisión me señala con su limpio dedo. 
—Si mete la pata, su consejero de transición puede pedir al juez traerlo de vuelta para cumplir el resto de su sentencia ¿Me entiende?
—Sí, señor.
—Nosotros no damos descanso a los repetidores. Vuelva a casa, sea un ciudadano modelo, acabe sus requerimientos de servicio comunitario, y tenga una buena y limpia vida.— Lo entiendo. 
—Lo haré —digo. Cuando vuelvo a mi celda, el único allí es el chico nuevo. Tiene doce años y todavía llora todo el tiempo. Tal vez debería haber pensado dos veces antes de enterrar un cuchillo en la espalda de la niña que se negó a ir al baile de la escuela con él.
—¿Nunca vas a dejar de llorar? —le pregunto al niño. Tiene la cara en la almohada y yo no creo que me escuche. Pero entonces escucho un apagado
—Odio este lugar. Quiero ir a casa.— Cambio mis botas de trabajo porque tengo el placer de tener que limpiar los contenedores de basura hoy. 
—Sí, yo también —le digo—. Pero estás atrapado aquí, puede que así lo entiendas y recibas el programa.— El niño se sienta, lloriquea y se limpia la nariz con el dorso de su mano. 
—¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Casi un año.— Eso lleva al chico a sumergirse en la almohada para más lamentos. 
—Yo no quiero estar encerrado durante un año —exclama. Joe, otro compañero de celda, entra en la habitación. 
—En serio Nick, si ese chico no se calla, yo lo mataré. No he dormido en tres noches debido a ese llorón.— Los lamentos pararon, pero luego los lloriqueos empezaron. Y en realidad son peores que los lamentos.
—Joe, dale al niño un descanso —le digo.
—Eres demasiado blando, Nick. Obtendrá resistencia.
—¿Así que puede ser como tú? No te ofendas hombre, pero te asustaría un asesino en serie —le digo. Una mirada a Joe y sabes que es un tipo duro. Tatuajes por todo el cuello, la espalda y los brazos. Cabeza afeitada. Cuando mi madre viene de visita, actúa como si sus tatuajes fueran contagiosos.
—¿Y? —Joe dice—. ¿Ellos van a dejarte salir de aquí?— Me siento en mi cama. 
—Sí, mañana.
—Suertudo hijo de puta. ¿Vas a volver a ese pequeño pueblo con nombre gracioso? ¿Cómo es que se llama?
—Tennessee.
—¿Así que tendremos que aguantar a solas a llorón mientras estás en Tennessee? Eso es una mierda —le da al niño una amplia mirada. Si yo no conociera mejor a Joe, también me daría miedo. Eso endurece al chico de nuevo. Joe se ríe y luego dice 
—Bueno, te daré el número de mi primo Río en Chicago. Si necesitas salir disparado de Paradise, Río te ayudará.
—Gracias, hombre —le digo. Joe sacude su cabeza hacia el niño llorando. 
—Más tarde, amigo —y deja la celda abierta.—Toco al chico en el hombro. Se sacude, asustado.
—No voy a hacerte daño —le digo Se vuelve hacia mí. 
—Eso es lo que dicen todos. Me enteré de lo que ocurre en las cárceles —él empuja su trasero hacia la pared.
—No te hagas ilusiones, niño. No eres mi tipo. Me gustan las chicas.
—¿Y el tipo de los tatuajes?— Lucho contra el impulso de reír. 
—Él es hatero, también. Chico, estás en un centro de menores.
—Me dijo que me va a matar.
—Él dice eso porque le agradas —le aseguro. Joe tiene un mal sentido del humor—. Ahora, sal de la cama, deja de llorar y ve al grupo.— Grupo es la terapia de grupo. Cuando todos los internos se sientan y discuten su mierda personal sobre sus vidas. Mañana estaré saliendo de este infierno de lugar. No más del grupo. No hay más compañeros de celda. No más comida de mierda. No hay más contenedores que limpiar. Mañana me voy a casa.

viernes, 1 de agosto de 2014

It Was Always You - Sinopsis

NICK: Estoy feliz de regresar a casa después de un año de estar encerrado en un centro de corrección juvenil por un accidente en estado de ebriedad. Pero si estoy feliz por eso, ¿por qué me siento tan ansioso? Frente a mis padres seré duro. También tengo que empezar mi último año de escuela secundaria y enfrentar a los chicos de la escuela y a los amigos que me abandonaron después de ser arrestado. Lo peor es que Miley Cyrus es mi vecina de al lado.
¿Quién es Miley Cyrus? Oh, ella es la chica por la que fui a la cárcel al dejarla lisiada. Me acuerdo de mi error todos los días de mi vida por culpa de ella. La vida simplemente no es justa.
MILEY: No puedo creer que Nick Jonas sea liberado pronto. Pensaba en ir a España para el último semestre del tercer año de secundaria para poder evitar enfrentarme a él. Pero mis planes se dañaron porque Nick será liberado pronto de la cárcel juvenil. Eso me molesta ya que mi vida ha dado un vuelco debido al accidente y que Nick regrese será como saltar de vuelta a dónde él me dejó. La vida no es justa y odio a Nick con toda mi alma. Pero, ¿cómo puedo estar lejos de mi enemigo cuando está donde quiera que vaya? Esto me recuerda lo mucho que mi vida cambió cada día por culpa de él. La vida simplemente no es justa.

miércoles, 30 de julio de 2014

Falling Apart - Niley - Epilogo


Tres meses después.
Miley está a mi lado en nuestra cama. El apartamento es muy pequeño. Un estudio, pero no importa, maldita sea. Lo que importa es que es nuestro. Y barato. Y los tontos amigos de Joe no están de fiesta en nuestra casa cada noche. Eso también es importante. La empujo hacia mí como lo hago a menudo. Ella todavía tiene su cuarto en la residencia porque se supone que debe vivir en el campus el primer año, pero regresa bastante y Denika le ayuda a cubrirla. El trato funciona para ella porque le da a Denika más tiempo con su chica.
—Te sientes tan jodidamente bien. —Entierro mi cara en su cabello y paso la mano por su pecho. Se siente bien saber que está ahí. Que siempre estará ahí. Es por ella y Joe que aún sigo aquí. Y no un vegetal. Me llevaron al hospital rápido y, de lo que los doctores dicen, eso es lo que importa.
—¿Alguna vez no estás caliente? —pregunta.
—¿Por qué harías una loca pregunta como esa, pequeña bailarina?— Se da la vuelta y me mira. Demonios, es sexy. No puedo superar el hecho de que esté aquí. Que estamos malditamente aquí, juntos. Pude haber muerto el mismo día que mi mamá, que está jodido, pero no lo hice. Es posible que nos hayamos reunido por un estúpido juego. O porque los dos estábamos jodidos, o necesitamos cambiar, pero llegamos a algún lugar importante y eso es lo única cosa que cuenta. Jugaría ese juego otra vez para estar aquí. Para saber que realmente le estoy dando a mamá una razón para estar orgullosa de mi.
—Tienes razón. ¿Qué podría estar pensando? —Se ríe y me río. Me pregunto por qué no lo hacía más a menudo, antes de ella.
—¿A qué hora vas a trabajar? —pregunto.
—Cuatro. Voy a salir con Denika primero por un rato.— Han estado saliendo mucho últimamente, que estoy bastante seguro que Denika está avivada por ello. Ella intentó acercarse a Miley antes, pero mi bailarina nunca la dejó realmente. Está mejorando de eso ahora. Me inclino y casi la beso, pero sé que si lo hago, no pararé. Nunca quiero parar cuando la toco. La mayoría del tiempo no lo hago. 
—Quiero ir a ver a mamá antes de que me dirija a tus tías y tíos.— Miley suspira. 
—Todavía no tienes que trabajar. Dijeron que esperarían hasta el verano. Con tu trabajo y la escuela.— Sí, la besaré esta vez. Pretendo que es para callarla, pero en realidad es porque me gusta probarla. Es tan familiar ahora. Sabemos exactamente cómo movernos y he memorizado su sabor. Estoy duro en un par de segundos, pero sé realmente que no tenemos tiempo para eso.
—Han hecho mucho por mí, pequeña bailarina. Quiero pagarles. Se ocuparon de mis facturas del hospital. Pagaron porque mamá se mantuviera hasta que pude estar ahí para decirle adiós.— Su tío aceptó ser mi abogado en mi caso en la corte, pero terminaron por retirar los cargos ya que no había tenido tanta hierba en mí de todos modos. Por supuesto, también tienen algunas estipulaciones y quieren asegurarse de que estoy haciendo lo que debo hacer. Sin tratar. Siendo bueno para Miley . ¿Cómo diablos le pagas alguien por eso?
—Lo sé... lo entiendo.
—Estoy bien. No hay problema. —Dejé la escuela y me inscribí a tiempo parcial en la universidad de la comunidad. Todavía voy, pero lo estoy haciendo porque quiero ser algo. No porque tenga que hacerlo, pero también tengo cuentas por pagar. La escuela no va a ir a ninguna parte. Puedo manejar hacer ambas cosas.
—¿Sin dolores de cabeza o algo?— Me quejo y me empujo fuera de la cama. Sé que se preocupa, pero es todos los días. 
—No, cariño. No hay dolores de cabeza. Todavía sé mi nombre, mi fecha de nacimiento y también quién eres. ¿Quieres ir conmigo al doctor la próxima vez para asegurarte?— Me da una mirada asesina que me dice que estoy siendo un idiota. Eso no es nada nuevo. Es mejor, pero eso es lo que soy. Tengo suerte de que me aguante... pero no es como si es fácil para ella llevarse bien con cualquiera. Creo que esa es una de las cosas que nos hace funcionar. Sin embargo, estoy contento de que dejó de molestarme sobre Liam. Odio a ese hijo de puta y nunca más quiero oír su nombre si puedo evitarlo. No estaba contenta de que no quería presentar cargos, pero ese no es mi estilo. Lo odio, pero también sé que no trató de matarme. Lo empujé primero. Le dijo tanto a la policía. No hay un entero infierno de mucho que podían hacer a ese punto. Además... joder, estoy cansado de pelear. Cansado de ser un rápido tirador. Esa ha sido mi mayor lección. Necesito aprender a pensar antes de actuar. El papá de Liam lo sacó de la escuela y eso también ayuda. Sabiendo que no está alrededor de Miley.
—Estoy siendo tan perra. No puedo creer que me preocupe por ti.—Va a hacer pucheros, pero me arrastro de vuelva a la cama y la pongo a horcajadas. 
—Me alegro que te importe. —Y lo estoy. No buscamos que esto sucediera, enamorarse el uno del otro, pero lo hicimos y me alegro. No tengo planes de joderlo. Tomo su boca de nuevo, y ella felizmente me lo permite.
—¿Quieres que vaya contigo? Tengo tiempo antes de ver a Denika —dice. Asiento, sabiendo exactamente lo que está pidiendo, y necesitándola para estar conmigo. Me levanto, pasando la foto en nuestra mesita de noche de su mamá. Solía estar debajo de su colchón. Es bueno que la tenga arriba ahora. Cepillo mis dientes mientras ella toma una ducha. Cuando levanto su cepillo de dientes, accidentalmente golpeo la botella de sus medicamentos de ansiedad. Se siente muy llena. Lo bueno es que los toma cuando los necesita, pero también es bueno que no suceda muy seguido.
Nos vestimos antes de ir al cementerio. Hace frío y aun cuando sé que no tiene sentido preocuparme por mamá teniendo frío en este momento del año. Los dedos de Miley se entrelazan con los míos. Miro hacia ellos, sorprendido de nuevo por cómo llegamos aquí. Esto nunca hubiera sido yo antes de ella. Necesitando a alguien. Dándole una mierda a nadie. Miley toma la manta de su otro brazo y la deja sobre el suelo. Nos
sentamos y la empujo contra mí. Realmente no hablo con ella cuando estoy aquí con Miley. Se siente extraño por alguna razón, pero hablo con Miley. Hablamos sobre mamá y sé que si ella estuviera aquí, le encantaría sentarse y escucharnos. Probablemente nunca pensó que terminaría con una chica, viviendo con ella y dispuesto a admitir que la amo. O tal vez si lo pensó. Ella siempre veía cosas en mí que yo no estaba dispuesto a ver. 
—Puedes tomar el auto de mi tía y tío si quieres. —Miley está recostada sobre la manta con su cabeza en mi regazo.
—Nah. Joe me está dejando tomar el suyo. No te quiero sin un auto.
—Aww. Me sigue sorprendiendo cuando eres dulce —bromea. Estamos en silencio por unos minutos. Miro la lápida de mi mamá. Las fechas. Su nombre. 
"Sobrevivió por su hijo, Nicholas."
Los dedos de Miley trazan la palabra en mi muñeca. Mamá.
—Sabes... Casi me sentí mal deseando que sobrevivieras.— Miro hacia ella, preguntándome de qué está hablando. Sus cejas se arrugan y las suavizo con mi dedo, haciéndola reír. 
—Eso no suena muy bien, pequeña bailarina.
—Era casi culpa... porque te quería tanto conmigo, pero sabía que si te ibas, estarías con ella. Fui lo suficientemente egoísta como para quererte conmigo aun así.— Su voz suena tan triste. Lo odio. Hemos tenido suficiente tristeza para toda una maldita vida. A partir de ahora, sólo debíamos recibir la luz del sol. 
—Ven aquí. —La empujo hacia arriba y se acomoda en mi regazo. Sus brazos se envuelven alrededor de mi cuello y entierra su cara, así que no puedo verla.
—Quiero estar aquí contigo. Amo a mi mamá y deseo como el infierno que ella siguiera aquí... pero se ha ido. No hay manera de traerla de vuelta y... —La sostengo más fuerte—. Me das ganas de vivir. Al diablo con eso. No sólo vivir, me haces querer disfrutarlo. Jodidamente amarlo. No pretendo más. No juego más.
—Los juegos son más lo mío que lo tuyo.—Sacudo la cabeza porque ambos los jugamos, solo en maneras diferentes.
—No hubiera querido que me fuera con ella. —Beso su cabeza—. Estoy justo donde pertenezco y donde ella quería que estuviera. Donde quiero estar... contigo.
FIN

sábado, 26 de julio de 2014

Falling Apart - Niley - Cap 23


Nick está en silencio mientras la enfermera del hospicio hace una llamada telefónica. Él está tranquilo, mientras Maggie llora. Tengo miedo de muerte de que vaya a alejarse. Que corra. Entonces me siento como una idiota por pensar en eso. Denise se ha ido. Su madre acaba de morir. Él acaba de dejarla ir.
—Tengo que salir de aquí —dice finalmente. Salimos del apartamento y subimos al coche—. ¿Puedes llamar a Joe? —No me mira cuando habla, por lo que no ve mi asentimiento. Tomo mi celular y lo llamo.
—¿Puedes hacer que la casa esté vacía? — pregunto. Puedo entender por qué Nick quiera asegurarse de que nadie esté allí cuando lleguemos a casa.
—Ya está hecho —responde Joe. No sé cómo lo sabía, pero no importa.
—Gracias. Te lo agradecemos.
—Cuida de mi chico. —Lo oigo inhalar, sacudo la cabeza, sabiendo que probablemente está aspirando hierbas en sus pulmones en estos momentos.
—Lo haré. —Trato de poner el teléfono en el soporte de vaso, pero cae entre los asientos y el suelo. Lo dejo. No importa en estos momentos. Nada importa a excepción de Nick. Su mano está sobre mi pierna todo el camino a casa. ¿Me pregunto si él necesita esa conexión tanto como yo lo hago? Saber que a pesar de que duele, todavía hay alguien a mi lado. Y tiene que ser aún peor para él. Tal como prometió, la casa parece vacía cuando lleguemos. Oscuro. Ni siquiera la luz del porche está encendida. Nick suelta mi pierna y sale del coche, pero no se mueve. Me gustaría saber qué hacer por él. Una forma de disminuir el dolor. Salgo y camino al otro lado del coche.
—No puedo creer que ella se haya jodidamente ido. —Se apoya en mí contra el coche como lo hizo antes en la pared y me abraza. Su agarre me alivia. ¿Qué tan fácil sería para él correr en este momento? Lo hice cuando me enteré de lo de mi madre y nuestra situación era completamente diferente. Pero está aquí. Conmigo. Apoyado en mí y sosteniéndome.
—Te amo —le digo.
—Yo…
—¿No es eso malditamente dulce? —Una voz masculina viene detrás de nosotros. Nick instantáneamente se tensa.
—Ella lo tiene sometido. Por lo menos fueron lo suficientemente inteligentes para mantener la diversión a un lado.— Nick se mueve alrededor. Siento la ira rodando fuera de él. Liam y tres de sus amigos están detrás de nosotros. Huelo cerveza. Uno de ellos tiene una botella en la mano de la cual está bebiendo. Trato de envolver mis brazos alrededor de Nick por detrás. No necesitamos esto ahora mismo.
—Vámonos.— Él me saca de encima.
—¿Vas a escuchar a tu chica? ¿No tienes una boca grande, como tenías el otro día? —Este es Liam.
—Por favor golpéame, Chico Bonito. Te lo ruego. Ni siquiera lucharé al principio. —Nick da un paso adelante. Una vez más lo agarro del brazo y él se retira.
—No hagas esto. —Sé que esto no es totalmente sobre Liam. Él quiere hacer daño a causa de su mamá. Quiere hacer daño a otra persona a causa de ella. Miro a Liam y grito—: Elegiste el momento más inoportuno. Déjalo en paz.
—Métete en el coche, pequeña bailarina. —Otro paso, pero estoy justo detrás de él.
—¿Qué están haciendo aquí? —Estoy de pie junto a Nick, quien de nuevo intenta empujarme detrás de él.
—Él siempre aparece donde estamos en las fiestas. Metiéndose en nuestros asuntos, así que pensamos que era el momento de regresar el favor. —Mi estómago se revuelve al oír la voz de Liam. No puedo creer que este sea él. ¿Fue siempre así? ¿Es algo que la universidad ha hecho?
—¿Sólo están aquí para holgazanear y hablar o vinieron aquí por una razón?
—La voz de Nick es tensa. Unos pocos pasos de él y está justo en frente de Liam, casi nariz con nariz—. ¿Querías darme una lección, Chico Bonito? Hazlo. —Y luego empuja a Liam. Liam se tambalea hacia atrás.
—Qué mierda. Patéale el culo —le grita uno de sus amigos.
—¡No dejes que esta niñita obtenga lo mejor de ti otra vez! —dice otro. Todo sucede tan rápido a partir de allí. Nick me empuja hacia atrás cuando Liam se echa encima de él, golpeando a Nick en el medio. Ambos tropiezan. Caen hacia atrás. Lo veo caer a cámara lenta... abajo... abajo. Su cabeza se raja con fuerza en la acera, Liam está encima de él. Grito, pero es como si mi cuerpo hubiera entrado en una especie de shock de incredulidad. Esto no puede estar pasando. Nick no se mueve.
—¡Mierda! —Liam se levanta de encima. Todo parece normal. Nick se ve normal, pero es obvio que no lo está. Liam también lo ve—. Fue un accidente. ¡No era mi intención joderlo! —Él camina de un lado a otro. Lágrimas calientes corren por mi cara. No hay sangre. ¿Por qué no hay sangre? No estoy segura de si eso es bueno o no. Mi garganta duele, se siente en carne viva como si hubiera gritado y gritado. Empujo a Liam a un lado, caigo y me arrastro hacia Nick. Toco su pecho. Estómago. Quiero tirar de su cabeza en mi regazo, pero no creo que deba. Mis lágrimas lo golpean, formando un charco en su camisa.
—¡Consigue ayuda! ¡Llama a alguien! —lloro. ¿Por qué no se mueve? Por favor déjale moverse.
—¡Estoy sacando mi mierda de aquí! —grita uno de ellos. Los neumáticos chillan al mismo tiempo que los pies corren por la tierra. Por favor, no te mueras, por favor, no te mueras, por favor, no te mueras. Una y otra y otra vez las palabras fluyen a través de mi cabeza. Grito, me inclino y lo abrazo.
—Nick. Estoy aquí. Voy a buscar ayuda. — Luego lucho cuando alguien trata de alejarme de él.
—Miley. —Es Joe—. Tenemos que llevarlo a un maldito hospital.— La voz de Joe me despierta de ello. Me aparto mientras él levanta a Nick. Su cabeza se cae a un lado.
—Mi teléfono. Está en mi coche.
—A la mierda. Lo llevaremos allí.— Corro hacia el coche de Joe. Ni siquiera sé como estoy yendo ahora mismo, pero sé que tengo que hacerlo. Tengo que hacerlo por Nick. Abro la puerta.
—Entra —dice Joe. Él ya está acostando a Nick en el asiento trasero mientras me hago a un lado. Su cabeza está en mi regazo. No se siente como si hubiera un daño importante. No estoy segura de si esto importa. Sigo sintiendo su pulso, comprobando su respiración. Se siente como una eternidad y, al mismo tiempo, sólo unos pocos segundos cuando llegamos al hospital. Apenas recuerdo el viaje. Acabo de sostener a Nick de la manera en que él me sostuvo en el coche no hace mucho tiempo. Digo que estará bien. Que lo amo. ¿Deberíamos haberlo movido? ¿Qué si le hicimos daño moviéndolo? Demasiados pensamientos me golpean. Joe está fuera del coche y tira a Nick en sus brazos. Nos apresuramos a
través de la entrada de emergencias.
—¿Qué estas…? Habitación tres —grita una enfermera cuando ve a Nick en los brazos de Joe. Me esfuerzo por ver a través de las lágrimas borrando mi visión. Uno de los médicos agarra a Nick. Lo están poniendo en la cama. Dos enfermeras más y un médico entran precipitadamente. Mi corazón duele. Jadeo, tratando de respirar.
—Por favor, ayúdenlo. —Trato de entrar en la habitación.
—¿Qué pasó? —pregunta alguien.
—Fue empujado y se golpeó la cabeza contra el bordillo.— Uno de ellos maldice.
—Vas a tener que salir de aquí.— El miedo me atraviesa.
—¡No! No voy a dejarlo. —Él no me dejaría. Sé que no lo haría.
—Si quieres ayudar a sacarlo de aquí. Dales un poco de información y danos espacio. —Cierran la cortina. Joe me atrapa cuando me caigo.
—Ellos lo van a arreglar. Déjalos hacer su trabajo.
—Acaba de perder a su madre —sollozo. Por favor que esté bien. Por favor que esté bien—. No quiero dejarlo.
—No lo haces —me susurra en mi oído—. Estás haciendo esto para que puedan hacerse cargo de él. Él sabe que no lo dejarías.— Mis ojos se encuentran con Joe. Los suyos están inyectados en sangre y me pregunto si es de llorar o estar drogado. Cualquiera que sea la razón, es de alguna manera tranquilizadora. Y se preocupa por Nick. Él es un buen amigo.
—¿Disculpe, señorita? Tenemos que conseguir un poco de información acerca de usted —pide una enfermera morena. Asiento con la cabeza. Después de mirar una vez más a la cortina cerrada de la habitación de Nick la sigo. Joe se queda conmigo todo el tiempo, ayudando con parte de la información sobre Nick. Yo ni siquiera sé su cumpleaños. ¿Cómo no sé cuando es su cumpleaños? Les cuento lo que pasó. Llaman a la policía, prometiendo dejarme saber al segundo que sepan algo sobre él. Mis piernas están temblando tanto que es difícil caminar, pero no puedo sentarme tampoco. Joe me mira todo el tiempo, pero no habla. Es siempre tan relajado, pero ahora mismo, está tenso. Tenso. Se ve tan alarmado como me siento. Los policías vienen y seguimos sin saber nada de Nick. Les cuento lo que pasó. Quieren saber quien impulsó a quien en primer lugar. No quiero decirles ya que fue Nick. Todo fue un jodido accidente. Les doy el nombre completo de Liam. No sé de ninguno más.
—Su ex-novio es un imbécil. Es un niño mimado, rico que no le gusta perder y perdió. —Joe sale furioso de la habitación. La culpa golpea el aire fuera de mí. Ahogándome. Esto es todo por mi culpa. Debido al juego estúpido que le hice jugar. Termino de darles información y mi número de teléfono. Estoy caminando lejos cuando digo los últimos números. Retuerzo mis manos mientras me acerco a la mesa. 
—Tengo que comprobar sobre Nicholas. —Casi me asusta preguntar, pero necesito saber. Él tiene que estar bien. Tiene que estarlo.
—¿Tiene alguna familia? —pregunta el recepcionista. Yo, creo. Soy familia.
—Ellos estaban preguntando por los padres.
—Su ma… —Oh Dios. ¿Cómo podría haberme olvidado casi tan rápido? Denise está muerta. Acaba de morir hace unas horas. Niego con la cabeza—. No. Su madre acaba de morir.— Ella suspira, pero puedo decir que es porque se siente mal.
—Por favor. —No me gusta suplicar. Odio eso. Voy a hacerlo en este momento. Debilidad o fuerza no importa. Nada importa, sólo Nick. Joe aparece de la nada, caminando a mi lado. Siento que somos un equipo. Ambos amamos al chico que está en la sala de emergencias. Es una locura porque yo no lo conozco bien. Él está allí mucho, fuma mucha marihuana. Nunca habría pensado que sería el tipo de persona que estaría con amigos, pero nunca pensé enamorarme de Nick tampoco. Los dos son mejor que lo que Liam y sus amigos alguna vez serían.
—Dinos —dice Joe, su voz dolorida. Ella suspira de nuevo. 
—Ya que eres el que lo trajo, supongo que está bien. Déjame buscar a la enfermera.— Se desliza a través de la puerta. Camino de un lado al otro otra vez. He llorado tantas lágrimas que mi rostro por fin está seco, pero eso no cambia lo que siento por dentro. Me estoy rompiendo. La puerta corredera se abre y una doctora sale. Joe desliza un brazo alrededor de mí, para no perder el equilibrio él o yo, no lo sé.
—Usted es su...
—Prometida —le miento. Es una doctora, con el pelo corto y rubio. 
—Le hicimos algunas examinaciones y hay una leve hinchazón en su cerebro, y un sangrado. Es un lugar donde la sangre se atrapa sin tener adónde ir. Cuando la cirugía esté hecha, entrará en la UCI3. Le daremos un par de días, haremos más pruebas mientras tanto. No sabremos mucho hasta entonces.— Casi me caigo, pero Joe me sostiene.
—¡Sólo se golpeó la cabeza! —Sé que suena ridículo pero la gente se cae y se golpea la cabeza todo el tiempo. Un minuto, él estaba de pie allí y por una pelea estúpida que tuvo que ver conmigo, está teniendo una cirugía y lo están llevando a UIC.
—Nuestras cabezas son muy frágiles. Algunas veces eso es todo lo que se necesita. La verdad es que él puede despertar y estar bien. Sin tener efectos secundarios. Nunca se sabe con el cerebro, pero...También puede que no. O tener un daño cerebral. Estoy segura de que hay más posibilidades de las que conocemos. No quiero oírlas. 
—¿Puedo... Puedo quedarme con él?— Ella asiente. 
—Cuando se instale en su habitación. No más de dos visitantes en las salas de UCI sin embargo.— Asiento con la cabeza y ella vuelve a entrar en la sala de emergencias.
—¿Puedo usar tu teléfono? —pregunto a Joe. Asiente—. No sé el numero de Maggie. Deberíamos llamarla.— No tengo ni idea de cómo sueno tan estable en estos momentos. Siento como si me estuviera cayendo a pedazos.
—Mantén mi teléfono. Iré a avisarle. Dame las llaves de tu coche también y voy a agarrar la suya.— Le doy las llaves y Joe no espera para decirme gracias. Se va. Mis dedos se mueven rápidamente por la pantalla. Es tarde, pero la tía Dolly respondo al segundo tono. 
—¿Hola?
—Dolly. Es Miley. Por favor ven. Nick está herido. Te necesito.
***
Me siento en la cama de Nick, sosteniendo su mano de la misma manera en que él sostenía la de su mamá. No está bien. No es justo, pero estoy aprendiendo, o tal vez siempre lo he sabido, que la vida realmente nunca lo es. Joe está en la sala de espera. Se fue para que Dolly pudiera estar conmigo. Hay un tubo en la garganta de Nick, ayudándolo a respirar. Hay tantos botones, maquinas y pitidos. Cada vez que suena una alarma, salto. No sabemos cuándo o si va a despertar. No puedo apartar mis ojos de él. Su pelo, su boca. Quiero tocar su mejilla. Besarlo. Sostenerlo. ¿Cómo podemos estar aquí? Después de Denise no deberíamos estar aquí preguntándonos si Nick va a estar bien. Miro de nuevo a Dolly. Me da una sonrisa triste, se pone de pie y camina detrás de mí. Sus manos descansan sobre mis hombros y estoy tan agradecida que esté aquí. 
No he sido justa con ella. Tal vez nunca. Nunca me dejé realmente acercarme a ella después de que mamá se fue. No he hablado con ella mucho desde que nos enteramos de la muerte de mamá, pero está aquí. Aquí a mi lado. Por Nick, independientemente de cómo nunca la dejé entrar. Quiero merecerla.
—Tengo pesadillas. —Es lo primero que sale de mi boca. Dolly da un pequeño jadeo detrás de mí, pero espera que continúe. Tan pronto como las palabras salen, me alegro de finalmente compartirlo con ella.
—Después de mamá... He empezado a tener pesadillas. Realmente sólo cuando duermo sola. Nick ayuda. Tal vez sólo saber que hay alguien allí. Solía
tenerlas después de que mamá se fue… ¿murió? No sé ni que palabra debería usar. Pero luego. Las tuve luego también. —Es un enorme peso fuera de mi pecho. Como si estuviera reduciendo la brecha entre nosotras que siempre luché por mantener allí.
—Oh, cariño. ¿Por qué nunca dijiste nada?— Me encojo de hombros. 
—Porque tuve miedo. No quería ser débil. No quería tener que depender de nadie. Tenía miedo de contar contigo porque pensé que te irías como ella. Porque tenía que ser yo, ¿no? No hay ninguna otra razón por la que una madre dejaría a su hija.— Mis ojos se inundan, pero me las arreglo para evitar que las lágrimas caigan.
—No eres tú. Nunca fuiste tú, Miley. Espero que lo sepas ahora.— Asiento porque lo sé. 
—Pronto, sólo fue fácil mantenerlas. Incluso cuando tuve que hablar con la doctora en un principio no se lo conté. Traté de luchar contra los ataques de pánico, no quería la medicina. Supongo que tenía incluso miedo de que una pastilla estúpida me dejara.— Su agarre se aprieta en mi hombro. 
—Solía sentir como si fuera mi culpa que tu mamá haya terminado como lo hizo. Tal vez no fui lo suficientemente buena hermana. Quise tanto hacer lo correcto para ti y creo que lo hice. No le presté atención lo suficientemente cerca.
—No —susurro, pero todavía no puedo mirarla—. No fue tu culpa. No fue culpa de nadie. —Hago una pausa y tomo unas cuantas respiraciones—. Nick podría morir… O tener lesiones duraderas. Acaba de perder a su mamá y podría perder mucho más aparte de eso. En un segundo. Por una estúpida pelea. Perdimos tanto tiempo jugando juegos… Él me dio mucho y nunca se lo dije. — Las manos de Dolly tiemblan. Sé que está llorando. Pero todavía sigo hablando. 
—Me gustaría contarte todo… Mis sobre cómo maduré y como me siento… Si tú quieres.— Las palabras no son tan duras como pensé que serían. Se sienten realmente liberadoras.
—Oh, Miley. Nada me gustaría más.
—También quiero hablar con alguien m{s. Un doctor o algo así. ¿Podrías… ¿Podrías ayudarme a arreglarlo?
—Absolutamente.— Finalmente me giro para mirarla pero no dejo la mano de Nick.
—Tu mamá nunca pidió ayuda. No el tipo de ayuda que necesitaba. Tú eres muy fuerte, una mujer valiente, Miley. No podría estar más orgullosa de ti.— En este momento, estoy bastante orgullosa de mí también.
—Gracias. —Me vuelvo de nuevo hacia Nick. Apoyo mi cabeza en su cama—. Estarías orgulloso de mí también. Lo sé. No puedo esperar hasta que despiertes para poder contártelo.
***
—¿Cómo se conocieron Nick y tú? —le pregunto a Joe. Ha pasado un día y medio. No he salido del hospital. Joe está la mayor parte del tiempo. La tía Dolly y Maggie han estado yendo y viniendo. Nadie trata de que me vaya, probablemente porque saben que no lo haré.
—Nos metimos en una pelea cuando él jodió con una chica que yo estaba viendo.— Me giro y miro al “hermano” de Nick. Estoy segura de que el personal del hospital sabe que está estamos aquí, pero han estado de acuerdo con esto. 
—Dime que estás bromeando.
—¿Mentiría sobre algo tan serio? —Sonríe, recostándose en la silla. Se ve cómodo, pero sé que no lo está. Sé que está tan asustado como yo.
—Ustedes están locos. —Niego con la cabeza—. ¿Qué pasó?
—Nos golpeamos el uno al otro unas cuantas veces. Entonces le dije que él tenía una oscilación agradable, pero que jodería su pulgar si mantenía su puño de la manera en que lo sostuvo. Me dijo que me fuera a la mierda. Le pregunté si quería fumar una pipa y estuvimos bien después de eso. No sé por qué me sorprende. —Los hombres son tan locos. Joe niega con la cabeza. 
—Somos mucho más fácil que las chicas. Ellas toman todo demasiado en serio. Además, sabía que seríamos geniales. —Golpea el lado de su frente.
—Tienes razón. Sabelotodo.
—Puedes apostar tu culo. Al igual que sé que él va a estar bien. No te dejaría. Es demasiado leal para esa mierda. Se preocupa por ti demasiado.— Le sonrío a Joe y elijo creerle. Me pregunto si Joe necesita a Nick también. Tengo la sensación de Nick no querría dejar a Joe tampoco.
***
Otro día pasa.
—Sus últimos exámenes se ven realmente bien. Buena actividad cerebral. El sangrado se ha ido. Vamos a empezar a disminuir la medicación y esperar a que despierte. Vamos a tener más respuestas después de eso. —La doctora me sonríe y trato de devolvérsela.
—Gracias.
—Lo estás haciendo bien. Sigue haciendo lo que estás haciendo. Sostén su mano. Habla con él. Creo que puede oírte.— Ella sale de la habitación. Sé que puede oírme también.
***
—Han disminuido tu medicamento Nick. Dicen que puedes despertarte en cualquier momento. No puedo esperar a ver tus ojos de nuevo. Tienes que abrirlos para mí, ¿de acuerdo?— Trato de mantener las lágrimas. Quiero sonar feliz. Fuerte para él.
—Incluso puedes llamarme princesa, si quieres. No por mucho tiempo, pero hecho de menos pelear contigo. Extraño lo engreído y presuntuoso que eres.— Inclinándome hacia delante, beso su mano.
—Le dije a Dolly que voy a hablar con alguien. Creo que va a ayudar. Es por ti, ¿sabes? Que soy más fuerte. Dios, yo solía pensar que eras un idiota. No puedo creer que no lo vi. No lo sé, pero eres todo Nick. Nadie me hace sentir como tú y te necesito. Tal vez no es bueno necesitar a la gente y tal vez eso me hace débil. No sé, pero sé que te necesito. Te quiero a ti. Me empujas cuando lo necesito y cedes cuando lo necesito también. Tu fuerza me da fuerza y quiero hacer esto por ti también. Mi tío y mi tía se están ocupando de tu mamá. La funeraria está esperando por ti. No queremos enterrarla sin ti. Te mereces estar ahí. Pero tienes que abrir los ojos, ¿de acuerdo? Por favor, abre los ojos pronto. Te amo. Te amo. Te amo.
***
El tubo de respiración se ha ido. Es capaz de respirar por sí mismo. Dicen que es una buena señal.
***
—Te traje un café. —Joe pone una taza en la mesa—. Luce mejor. — Entonces habla con Nick—. Todavía no te ves tan bien como yo, Nick, pero ya no te ves como mierda.
Casi le grito a Joe por decir eso, pero no. Así es como son y lo que hacen. Tenemos que tratar Nick como lo hacíamos. Esa es la mejor manera de conseguir que vuelva a nosotros.
***
Oscuridad es todo lo que veo. Es extraño, como si supiera que estoy durmiendo, pero de alguna manera me siento consciente también. Estoy cansada. Tan cansada. Trato de luchar contra el hecho de que estoy despertando. No consigo dormir mucho apoyada en la cama de Nick. Algo se aprieta alrededor de mi mano. Me siento sonreír en mi estado medio dormida. Amo cuando Nick aprieta mi mano. Ocurre de nuevo. No quiero despertar porque no quiero perderlo. Me encanta las veces en que Nick aparece en mis sueños. Otro apretón. Débil. Nick me sostiene más fuerte que eso. Mis ojos se abren y miro a Nick. Su aleteo. Abiertos. Cerrados. Abiertos otra vez. Mi corazón salta. Brinca. Explota. Hace todo lo que puede hacer. Presiono el botón de la enfermera.
—¿Nick? ¿Puedes verme? Es Miley. Estoy aquí.— Me estudia, sus ojos azules tan intensos que me embelesan. Veo familiaridad en ellos. Abre la boca, pero no sale nada. Las lágrimas caen por mi cara. Me aprieta la mano de nuevo.
—Shh, está bien —digo sonriendo—. No trates de hablar. Estoy aquí, bebé.— Ante eso sonríe. No es una sonrisa completa, pero sí una media. Con hoyuelo y todo. No puedo evitarlo. Me pongo a llorar. Me siento en la cama y toco su cabeza. Su cabello. Su rostro. 
—Te amo. Sabía que ibas a estar bien. Yo...— No puedo hablar porque estoy llorando tanto. La voz de Nick está agrietada, rota por lo que me callo. 
—Baila-rina.— Me duele la cara porque mi sonrisa es tan grande.
—Sí. Quiero bailar para ti —le digo. Consigo otra sonrisa. Su mano se desliza de la mía y me dan ganas de llorar otra vez, pero levanta su brazo. Toca un mechón de mi cabello, pero su brazo cae rápidamente después.
—Te… amo.— Te amo. No sólo “yo también”. Es en esas palabras que sé que vamos a estar bien. Todo va a estar bien.
—Yo también te amo.

sábado, 19 de julio de 2014

Falling Apart - Niley - Cap 22







Siento que me ahogo en mi propia lengua todo el camino. Como si se estuviera hinchando, llenando mi boca, y garganta, ahogándome, pero todavía no puedo abrir la boca y decir una palabra. Mi mente está en blanco todo el tiempo, excepto por las mismas palabras yendo a través de mi cabeza, una y otra vez. Es hora, es hora, es hora. Esas simples malditas palabras, que quieren decir que todo está cambiando. Que voy a tener que seguir adelante, pero ella pronto estará muerta. Jodidamente ida. Ningún enorme latido del corazón, ninguna sonrisa. Nada más que piel y huesos, y mi nombre en su muñeca, hasta que finalmente ni siquiera será eso. Mi puño se aprieta en la puerta y la consola central, mientras mi bailarina me lleva a casa. A sentarme con mamá. Mientras que ella muere. Casi me atraganto. Algo quiere venir hasta mi garganta, pero lo reprimo. No puedo perderlo. No puedo. Todavía no. No antes de verla. Salimos del coche y Miley toma mi mano. No me pregunta si estoy bien. ¿Qué pregunta más estúpida y de mierda es esa? Odio cuando la gente pregunta algo que ya sabe la respuesta. En cambio, me pregunta
—¿Estás seguro de que quieres que me quede?— La tiro hacia mí, amándola por preguntar y aún necesitándola aquí, porque no hay manera de que pueda hacer esto solo.
—Quédate. —Es todo lo que digo, porque es lo único que puedo manejar. Asiente con la cabeza, comprendiendo. Siempre entendiendo, no importa lo idiota que yo esté siendo. Mis manos tiemblan jodidamente mientras caminamos dentro. Entrelazo mis dedos con los de ella, necesitando el cable a tierra que sólo esta chica puede darme.
—Oh, Nicholas. —Maggie me tira a sus brazos, pero no la abrazo de vuelta. No puedo hacer nada. No lo entiendo. El día antes de ayer, estaba bien. Riendo y hablando, y sentándose al sol.
—¿Qué pasó? —Me las arreglo para preguntar. Maggie se aleja. 
—Ayer durmió la mayor parte del día. Estuvo vomitando.
—¿Por qué no me llamaste? —pregunto.
—Me pidió que no lo hiciera. Dijo que estaba cansada. Está en todo su derecho, Nicholas.
—Yo soy su hijo. —La empujo—. Tengo derecho.
—Otra enfermera del hospicio llegó esta mañana... Le recetaron mucha más morfina. La ayudará con el dolor. —Ayudará a matarla, quiere decir—. No quería tomar hasta que llegaras. Todavía esta durmiendo mucho, pero…— No escucho nada porque estoy en el pasillo. Camino a su cuarto. Está con un dolor de mierda porque quería esperarme. Su cabeza se vuelve, sus ojos están en la puerta tan pronto como entro.
—Nicholas… —Apenas susurra. Mis pies se plantan en el suelo. No me puedo mover. ¿Cómo diablos puede verse mucho peor en dos días? ¿Cómo pudo suceder de esta manera? Está conectada a un suero. La he visto con él en casa antes, pero esto es diferente. Mi pulso vibra en mis oídos. Mi pecho duele. Esta es mamá. La que siempre ha estado ahí. La que no quería nada, excepto que yo sea feliz. Que hiciera algo por mí mismo. Que fuera más que ella y mi papá. Y está jodidamente muriendo. Su brazo se extiende hacia fuera, con la mano abierta hacia mí. ¡Muévete, Nick! Siento la mano de Miley en mi hombro, alentándome. Un pie delante del otro, voy hacia ella.
—Hola, mamá. —Mi voz se quiebra y me odio por ello. Odio no poder ser más fuerte cuando ella me necesita.
—Hola. —Sus labios están agrietados de estar tan secos, pero se las arregla para estirarlos en una sonrisa de todos modos.
—Te amo. —Estoy cabreado de que esas sean las palabras que salen de mi boca. La amo y quiero que lo sepa, pero eso es lo que uno dice antes de despedirse. No estoy listo para el adiós todavía. No responde de inmediato. Sólo arrastra mi mano y trata de apretar.
—Estoy cansada.
—¿Estás dolorida? —¡Qué jodida pregunta! Por supuesto que está sufriendo. Yo sufro de sólo mirarla. Mamá asiente con la cabeza.
—Miley. Trae a Maggie. Dile que necesita los medicamentos.— Sigo sosteniendo su mano mientras me siento en la silla. Ninguno de los dos habla. Su respiración es poco profunda, fuerte. No es Maggie, pero otra enfermera entra en la habitación y agrega la medicina al suero. Las manos de Miley tocan mis hombros de nuevo. No veo a nadie. No hablo con nadie. No hago nada, excepto observarla.

La madre de Nick ha estado dormida por tres horas. Él no ha dicho ni una palabra en todo ese tiempo. Estoy sentada en una silla a su lado. Él sostiene su mano, con la cabeza entre sus brazos sobre la cama. A veces lo toco. Quiero que sepa que estoy aquí. Que siempre voy estar aquí. Alterno entre frotarle la espalda, tocar su pierna y alejarme un poco para darle su espacio. Aún así no dejo la silla. Mientras él esté a su lado, yo voy a estar en el suyo. Incluso por más tiempo. Mi corazón duele por él, se rompe por ella y por él. Por todos, porque este mundo será un poco más solitario sin ella en él. Sólo la conocí por poco tiempo y sé eso. Su estómago gruñe, pero no le pregunto si quiere comer. Sé que dirá que no. Veo a Nick. Miro a Denise y recuerdo a mi madre diciéndome adiós. Imagino cómo sus huesos estaban en ese bosque. Sola. Estoy contenta de que Denise no tendrá que irse sola de esa manera. Contenta de que Nick y yo no nos quedaremos solos. Se sienta lo suficiente para pasar una mano por su cabello. Está tan desordenado como nunca lo he visto. Su pierna rebota hacia arriba y hacia abajo. Pero no derrama ni una lágrima. Por primera vez, se vuelve y me mira. El dolor en sus ojos rasga mi pecho y hace que las lágrimas llenen mis ojos. No soy tan fuerte como él.
—No llores —susurra—. Todavía no. No lloraste por ti misma durante tanto tiempo. Si lo haces ahora, hazlo por ella, no por mí.— Asiento con la cabeza. Se inclina lejos de la cama, lo suficiente para deslizar su mano por un lado de mi cara. Para empujar mi cabello detrás de mi oreja. La sonrisa que me da es peor que el llanto. Es rota. De dolor. Y así de rápido su mano se aleja, vuelve su cabeza y está apoyado sobre la cama otra vez. Sosteniendo su mano y mirándola respirar. Las respiraciones de las que comienzo a contar los segundos entre ellas. Maggie entra y sale. La enfermera del hospicio también. Nick no habla con ninguna. Ellas hablan conmigo, pero sobre todo creo que quieren dejarnos solos con ella, mientras esperamos a que se vaya.

Los ojos de mamá se abren por primera vez en horas. Cinco para ser exactos. Sus ojos dan vueltas por la habitación, con el miedo tiñéndolos.
—¿Qué es? ¿Qué sucede? ¿Necesitas a la enfermera?
—¡Estoy tarde para el trabajo! —dice y trata de levantarse. ¿Trabajo? Ella no ha trabajado en un año.
 —Mamá… tú no trabajas. Tú estás… —No puedo decirlo—. ¿Necesitas a la enfermera?
—No quiero ser despedida. Necesito el dinero. Mi hijo…—Se ve asustada. Retira su mano lejos de mí. Mi corazón se acelera. Mi cuerpo se adormece. ¿No sabe quién soy?
—Soy yo. Soy tu hijo. No tienes que trabajar. Sólo descansar.
—¿Nicholas? —su voz se quiebra, la confusión aún en sus ojos.
—Sí. Sí, soy yo. —Soy yo. Tengo que decirle quien soy. Quiero gritar. Vomitar. Despertarme de esta jodida pesadilla y saber que todo está bien.
—Nicholas… —dice otra vez, esta vez con reconocimiento. La enfermera entra en la habitación de nuevo, llena una jeringa y le inyecta más medicina contra el dolor. Uno, dos, tres. Sus ojos revolotean. Cuatro, cinco, seis. Está dormida de nuevo. Me dejo caer en la silla.
Ya la he perdido.

Nick dijo pocas palabras, pero ninguna de ellas era importante. Le di un abrazo y un poco de espacio. Maggie trajo un poco de comida, pero nadie la tocó. El único momento en que la dejamos, es cuando tenemos que ir al baño. Cuatro horas después ella finalmente abre sus ojos otra vez. ¿Cuántas horas hemos estado aquí? Respiro profundamente. Creo que mi corazón también se detuvo. Por favor deja que ella se recupere. Permite que lo reconozca. Deja que sea capaz de despedirse.
—Desearía… que… no… estuvieras… tan… triste… —dice ella, sonriendo débilmente. Siento la tensión en el cuerpo de Nick.
—Mamá. Hola. ¿Cómo te sientes?
—Feliz de verte —contesta ella. Sé que no debería hacerlo. Debo de ser fuerte, pero no puedo seguir conteniéndome y poco a poco grandes lágrimas brotan de mis ojos. No podía detenerlas y no sólo estaba llorando porque sintiera tristeza. Vi la forma en la que lo miraba y era hermosa. Ella lo amaba, con el mismo amor de una madre por su hijo. Profunda y completamente. Para ella, él era la persona más importante en el mundo y estoy muy contenta de que ellos se tengan el uno al otro.
—Siempre alagando mi lado bueno —dice Nick bromeando. Lo amo más por eso. Ella toma su mano. No me di cuenta que se había acercado a ella. Él le da su mano y la apretó.
—Déjame hablar con Miley. —Su voz es tan suave, que apenas puedo distinguir sus palabras. Nick parece entrar en pánico. Sus ojos van de mí a ella.
—Está bien —dice ella—. Es sólo un minuto. Lloro más fuerte. Necesito detenerme, pero no puedo hacer nada al respecto. Me seco los ojos mientras Nick se levanta y besa su mejilla. Se detiene y pone su frente en la mía. No necesito más palabras. Sólo nos apoyamos uno en el otro.
—Estaremos bien —le susurro. Él asiente.
—Te amo.
—Yo también —Y después se va. Tomo su lugar y me acerco para poder escucharla.
—Se ven hermosos juntos —dice con la voz quebrada, eso me hace empezar a llorar otra vez.
—Lo amo. Él es…
—Frustrante
—Sí —le digo sonriendo.
—Pero es maravilloso. —Su voz suena llena de orgullo en ese momento. No habrías sabido que ella se encontraba enferma. Sólo era una mamá orgullosa de su hijo.
—Creen que me engañaron desde el inicio. —dice—. Ustedes fueron los que se engañaron al pensar que así fue. —Asiento porque tiene razón. No me sorprendía que ella lo supiera. Me siento honrada de que sepa que vamos en serio.
—Cuida de él. —Las palabras suenan muy frágiles.
—Lo haré. —Apenas puedo responderle entre mis lágrimas. Aprieto su mano le digo en su oído—: Lo haré, lo haré, lo haré.
—También cuídate mucho. Él no se da cuenta, pero es bueno cuidando a la gente.
—Lo es —le digo con la misma convicción que ella usó a hablar de él—. Él cuida bien de mí.
—Tienes que ser capaz de cuidar de ti misma. Ambos tienen que ser capaces, Nicholas y tú. Está bien que ambos se apoyen el uno al otro, pero necesitan saber que ambos son fuertes.
—Yo…
—Tu mamá te ama —dice interrumpiendo. Jadeo por la sorpresa. Mis lágrimas corren en su mano y me siento culpable, pero no puedo detenerlas.
—Te ama. Es imposible no hacerlo. Probablemente ella no siempre sabe cómo demostrártelo. Tal vez no siempre ha hecho lo correcto pero definitivamente te ama. Lo hace —dice.
—Gracias —le digo una y otra vez. Hasta que mi voz es ronca. Ella sabe lo mucho que significan esas palabras para mí, porque si ella lo dice tienen que ser reales.
—Él te ama —añade—. Y tú lo amas. Eres todo lo que buscaba para él.— No puedo detenerme. Me pongo de pie y apoyo mi cabeza en su pecho. Sigo llorando. Ella me consola. Su mano acaricia mi cabello. Es el mismo gesto que Nick tiene conmigo y me pregunto cuántas veces ella lo consoló del mismo modo. Finalmente cuando dejo de llorar, me incorporo.
—Gracias. También te quiero. —Un rápido asentimiento es mi respuesta.
—Necesito a Nicholas —dice con una voz llena de dolor—. Necesito a mi hijo.

Mis pies están agobiados, pero de alguna manera logro hacer que se muevan. Miley está en el pasillo mientras cierro la puerta de la habitación de mamá. No sé si está bien o si es correcto o si me hace el más débil hijo de puta en el planeta, pero me meto en la cama con ella, esperando y rezando para no lastimarla. Todo lo que sé es que la necesito. Envuelvo mi brazo alrededor de ella. Acurrucado en mi lado. Me siento pequeño... como un niño. Como solía meterme en la cama con ella cuando tenía una pesadilla o los vecinos gritaban tan alto que me asustaban.
—Mi dulce, dulce niño —dice. No sé cómo se las arregla para hacer que su voz suene clara, más fuerte. Probablemente por mí. Porque sabe que lo necesito.
—Vive tu vida —dice finalmente. Tengo que mirar hacia arriba para verla porque no sé lo que significa. Suspira. Muerde sus labios agrietados. 
—Puedes hacer lo que quieras, Nicholas. Eso es todo lo que siempre quise que supieras. Eres mejor que yo. Mejor que tu padre. Puedes tener cualquier cosa. Ser cualquier cosa. Hacer cualquier cosa... Pero vive tu vida. Si decides que la universidad no es lo que quieres, no lo hagas por mí. Quiero que puedas encontrar lo que te hace feliz y lo mantengas. Agárrate a ello con todas tus fuerzas. Si alguna vez te empujé a cualquier cosa es porque quería que supieras que estás mejor que vendiendo drogas, yendo a la cárcel. Esforzarse para ganar unos centavos es como he tenido que hacer yo.— Vendiendo drogas. Yendo a la cárcel. ¿Te suena familiar? Las cosas por las que odiaba a mi padre. Sus ojos mantienen mi mirada intensamente. 
—Sólo sé bueno... Sé feliz. Eso es todo lo que quiero para ti. Y para que sepas como de único eres. Eres fuerte, leal, cariñoso. Haces sonreír a esa chica ahí afuera como si tuviera el mundo en la palma de su mano. —Hace una pausa por el esfuerzo de tanto hablar. Luego susurra—: Tú me diste el mundo.— Me estoy rogando decir algo, pero no puedo encontrar las palabras. Están encerradas dentro de mí. Cada vez que intentan deslizarse a través, una puerta se cierra sobre ellas, bloqueándoles la salida.
—Tú me diste el mundo —dice de nuevo—. Tú eres la única cosa que he hecho que significa algo.
—Tú me hiciste quien soy —es lo que me arreglo para decir. Espero que sea suficiente. Espero que sea correcto. Cuando la miro, su cara esta húmeda. Lágrimas dando humedad a sus labios que se convierten en una sonrisa.
***
Horas han pasado. Ni siquiera sé cómo en el infierno de cuantas. Pasan mientras ella duerme y respira esos alientos rasposos. No ha despertado nuevamente durante mucho tiempo. Es media noche ahora. Todo lo que tengo que hacer es mirar el reloj, pero no tengo la energía. Miley está de pie en la ventana, mirando hacia la oscuridad. Sólo hay una pequeña luz junto a la cama en la que esta mamá. Una farola brilla contra mi bailarina. Mirándola, de pronto la necesito. Para sentirla y hablar con ella. Salta cuando la silla cruje mientras me levanto. Sin decir una palabra, camino hacia ella y la tiro entre mis brazos. Entierro mi cara en su cuello mientras se aferra a mi espalda. Y de alguna manera... me siento mejor. Todavía roto y perdido y enojado, pero también no tan solo. Doy un paso adelante y Miley retrocede. Se inclina contra la pared y sólo me deja abrazarla. Me sostiene. 
—Estoy perdiéndola. —Estas palabras se abren paso entre mis labios, en su cuello—. Estoy jodidamente perdiéndola. No quiero perder a nadie más que amo. No quiero perderte. —No sé de donde las palabras repentinamente vienen, pero no puedo hacer que se detengan. No las puedo enrollar—. Soy un idiota la mitad del tiempo, pero me haces mejor. Me haces feliz. No quiero perderte a ti. Te amo. No quiero perderte.
—Yo también te amo. No voy a ninguna parte. Nos hacemos mejor mutuamente.—Me aparto de ella. Pongo mis manos en sus caderas. Clavo mis uñas porque necesito mantenerla tan fuerte como pueda. Y luego me inclino hacia adelante y la beso. Es lento y suave. Ella gime y lo digiero. Saboreo cada parte de su boca. Doy lo mío. Empujo contra ella. Tiro de ella hacia mí.
—Quiero ser alguien —le digo cuando me aparto—. No sé quién. Solo sé que no quiero ser el tipo que vende hierba. El que rompe su teléfono contra un árbol cuando se da cuenta que se enamoró de una chica. Quien va a la cárcel y se desquita con ella porque está ahí para su madre cuando él no estaba.
—Eres más que eso —me dice.
—No sé si lo soy, pero quiero serlo.
—Mi mamá me amó —dice Miley, sorprendiéndome—. No sé si quería dejarme, pero me amaba. Y no soy perfecta. No quiero serlo. Tengo ataques de pánico con los que no trato, pero lo necesito. Lo haré.— La beso de nuevo porque es tan jodidamente fuerte. En este momento, en la sala en penumbra, mientras mi mamá duerme en la cama de al lado, hacemos nuestros votos el uno al otro. Para dejar de fingir. Para crecer. Para hacer lo que en el infierno tenemos que hacer para no ser las personas que tuvieron que jugar un jodido juego de adivinanzas para enamorarse. Ambos estamos tranquilos. La respiración de mamá es el único sonido en la habitación. Nos apoyamos en la pared, abrazándonos.
—No podría hacer esto sin ti, pequeña bailarina.
—No quiero estar en ningún otro lugar.— Tomo un par de respiraciones profundas antes de decir—: No quiero decirle adiós. —Pero tengo que hacerlo. Lo sé. Sé que probablemente ella lo está esperando.
—Lo sé. Lo siento.— La beso de nuevo. 
—Lo sé.
***
La luz de día ha llegado y pasado otra vez. Es la noche siguiente. Mamá no ha despertado más. Maggie y la enfermera del hospicio entran y salen. Le dan medicina. Sonrisas tristes. Su mano no sostiene más las mía, pero trato de mantenerla apretada lo suficiente por los dos. Sé lo que tengo que hacer. Cada vez que abro mi boca no sale. Así que me siento aquí. Viéndola morir. Viéndola sufrir. Esperando. Mamá no hace ningún ruido junto a las respiraciones que suenan casi dolorosas. Jodidamente lo son. Echo un vistazo a Miley y ella me está mirando. Trato de decírselo con los ojos. Le hago saber que estoy dejando que se vaya. Ella me da un pequeño guiño. Me muero jodidamente de miedo de hacer esto, pero también orgulloso. Orgulloso porque estoy dejándola libre. Dejándola estar en el sol. Me inclino hacia adelante mi boca junto a su oído. Mis palabras son suaves, sólo para ella y para mi.
—Te mentí la última vez que preguntaste, pero quiero que sepas, soy feliz. Nunca me empujaste a menos que necesitara ser empujado. Me diste todo y te juro por Dios, voy a hacer que te sientas orgulloso de mí. Por ti... y también por mí. Te amo... —Mi voz se quiebra. Las palabras desbloquean las malditas lágrimas que sostenía y lloro por fin. Lloro por ella. Por mí. Por todo el jodido mundo que está perdiéndola
—Soy feliz. Voy a estar bien. Voy a vivir por mí, pero también por ti. No tienes que preocuparte por mí. Puedes irte... Tengo a Miley y jodidamente la amo. Cristo. No debería estar maldiciendo en este momento, pero la amo. Lo hago. Vamos a estar bien.— Juro que ella aprieta su mano sobre la mía. Nada se mueve. Su respiración no cambia, pero sé que me escucha. Sé que está orgullosa de mí. Yo estoy orgulloso de mí.
—Te amo. Estoy bien —le digo de nuevo. Entrelazo mis dedos con los de ella y me siento en el borde de la cama. Miro a Miley y se acerca. Se sienta detrás de mí, una mano sobre mí y otra sobre mamá. Y esperamos. Segundos. Minutos. Media hora. Su respiración se hace más lenta. Se suaviza.
—Estoy bien —le digo de nuevo. Levanto su muñeca. Beso mi nombre allí. Una respiración más.
Espero.
Y espero.
No respira de nuevo.
Se ha ido.

miércoles, 16 de julio de 2014

Falling Apart - Niley - Cap 21


Estoy siendo un cretino de nuevo, pero parece que no puedo detenerme. Ella me habló de un hombre poniendo sus manos sobreella y aquí estoy a punto de tirarla desnuda y hacer lo mismo. Debería simplemente sostenerla en un momento como éste, pero Cristo, la quiero y ella me quiere también. Eso tiene que hacerlo correcto.
—Nunca voy a dejar que alguien te haga daño —le digo, con la esperanza de que eso lo haga correcto.
—Lo sé.— Mis manos se deslizan hasta su cintura. Empujo su camisa arriba y tiro de ella sobre su cabeza. Su sujetador amarillo contrasta con su piel morena. Es tan sexy. De repente me siento como un idiota porque ella durmió en esta ropa toda la noche. Debería haberla desnudado antes. Tenía que haber sido incómodo. Inclinándome hacia delante, pruebo sus labios abiertos con la lengua. Tengo que probarla. Sentirla mientras se inclina y también me prueba. Es tan jodidamente loco estar aquí con ella de esta manera. Hemos tenido sexo antes, pero esto es diferente, lo que me hace sentir como un marica por pensarlo, pero no me importa.  Esta chica es mía. He tenido bastantes chicas antes, pero ninguna de ellas era mía. No quería que fueran una parte de mí, para mantenerlas, y con ella no quiero nada más que mantenerla a salvo y mantenerla conmigo todo el tiempo. Nuestras bocas siguen lamiendo y chupando y probándose una a la otra mientras trabajo en los broches en su sujetador. Juro que jodidamente ronronea contra mi boca mientras este cae al suelo. Me alejo porque no hay manera de que no la mire ahora mismo. A su  esbelto cuerpo, todo oscuro y tonificado.
—Eres tan sexy.— Esto consigue una sonrisa de ella. Sus manos están en mí, empujando mi camisa. Estoy tan duro por ella. Estoy a punto de hacer el amor con esta chica. Maldición, suena estúpido pensar de esa manera, pero es la verdad. Y no puedo esperar más. Lucho con sus pantalones, empujándolos abajo. Sus bragas hacen juego con el color de su sujetador y el hecho es que los quiero fuera de ella y en el suelo. Los míos vienen después. Los dos estamos agarrándolos y riendo. Jodidamente riendo porque estamos tan apurados por tenernos al otro. Nunca ha sido así… con ella o alguien más. Agarro un condón del cajón. Los labios de Miley vienen duros a los míos. Estamos jodidamente frenéticos y necesitados y urgentes. La levanto antes de cubrir su cuerpo con el mío en la cama. La beso de nuevo. Sus manos tiran de mi pelo.
—Nick... date prisa.— Nos reímos de nuevo. Nunca me reí como lo hago con ella. Horas atrás, estaba cabreado y fresco de la cárcel y siendo un cretino con mi mamá, pero ahora estoy aquí con ella... Feliz. Estoy jodidamente feliz.
—Quiero jugar. —La pruebo. Doy un golpecito a su pezón con mi lengua. Uno y luego el otro. Sus piernas se envuelven a mí alrededor y me empuja contra ella, sintiéndolo, no yendo a su interior. Miley gime. Arqueándose hacia mí y sé que si no la lleno, voy a volverme loco. Rasgo el paquete abriéndolo con los dientes. Mis antebrazos descansan en la cama, uno a cada lado de su cabeza. Sus oscuros ojos me miran, iluminados con la salida del sol del exterior.
Mis ojos no dejan los suyos mientras empujo dentro. A quién diablos le importa cómo suena porque esto también se siente diferente. Agarra mi espalda y tomo sus labios. Nos estamos moviendo juntos y se siente tan bien que podría explotar en este momento. Nuestros cuerpos están resbaladizos por el sudor y también me encanta cómo se siente esto. Sigo yendo. Más duro. Más rápido. Por ella. Por mí. Porque quiero seguir con esto. Quiero mantener este sentimiento. De ella. De ser feliz. Esto ya no es un juego de mierda. No hay charadas aquí. No sé exactamente cómo llamarlo, pero sea lo que sea, es nuestro. Voy a aferrarme a esto. Y nunca dejarlo ir.
***
Miley está casi encima de mí, mi mano en su pelo, su aliento en mi pecho. No está dormida, aunque hemos yacido aquí unos treinta minutos, ninguno de los dos ha hablado. Tenemos tanta mierda con que lidiar: Mi mamá, mi próxima cita en la corte, su pánico. Todo está ahí, pero no en este momento porque en esta habitación, es como que no hay nadie más que nosotros. Me siento, no queriendo salir de la cama, pero necesito orinar y tenemos un montón de mierda que hacer. Estoy en el borde de la cama, mi edredón blanco a su alrededor.
—No —dice Miley llegando a mí.
—Tengo que levantarme.
—Tienes que quedarte en la cama, porque si te levantas, tengo que levantarme, y estoy agotada. —Es una locura, pero escucho la sonrisa en su voz. Me vuelvo hacia ella.
—Sé que te agoté, pero…— Mis palabras se cortan con su juguetón empujón. Riendo, trato de salir de la
cama, pero entonces ella está sentada, desnuda detrás de mí. Uno de sus brazos está envuelto alrededor de mi hombro y el otro bajo de mi otro brazo. Asegura sus manos uniéndolas.
—No vas a ninguna parte.
—O te llevaré conmigo. —Sonrío. Ella se ríe y me estoy riendo de nuevo. Miro a un lado para poder verla asomándose por encima de mi hombro
—Sé que soy difícil de resistir.— Eso me gana una rodada de ojos.— Las palabras están fuera de lugar aquí, pero vienen de todos modos.
—Quiero hacer las paces con mamá. Hacer algo por ella hoy. ¿Quieres venir?— Otra sonrisa. Va directo a mi polla, poniéndome duro. Miley apoya la barbilla en mi hombro. 
—No te dejaría ir sin mí.
—Acerca de lo que me dijiste antes...
—Lo sé. Tengo que lidiar con eso.
—Te voy a ayudar. —Quién sabe si siquiera pueda, pero quiero que sepa que estaré allí.
—Lo sé —responde otra vez—. Ahora vamos. Vamos a ver a tu madre.
***
—Todavía no puedo creer que estés tatuada. Eso es genial. —Le guiño a mamá. Estamos sentados en una manta fuera del complejo de apartamentos. No sé si es inteligente traerla hasta aquí, pero ella quería un poco de aire fresco y joder, si hay una cosa que debe ser capaz de tener, es el aire. Tuvimos un picnic, aunque no lo hizo cada tanto. Demonios, realmente no sé muy bien si comió algo, pero sonríe y sigue mirando hacia el sol o por encima de mí y Miley.
—Soy una mamá genial. ¿Qué puedo decir?— Miley, mamá y yo reímos. La miro. Sus ojos marrones hacen juego con los míos, pero con círculos morados alrededor. Pero su sonrisa. Es tan grande, tan brillante, tan jodidamente feliz. Cristo, la voy a extrañar. Ella es todo lo que he tenido.
—No —susurra, de alguna manera leyendo mis pensamientos. Miley se acerca y me aprieta la mano. Trato de sonreír. No estoy seguro de lo real que parezca, pero lo manejo. Las nubes están empezando a mitigar y sé que no tenemos mucho más tiempo. Me sorprende que aún haga tanto calor y este soleado.
—¿Te dolió? —le pregunto.
—¡Sí! ¿No lo hizo el tuyo?
—Pfft. No.
—Aunque ella lo hizo increíble. No se encogió ni una vez —añade Miley. Tengo celos de que tuviera eso con mamá, pero también me alegra. Me alegro de que si alguien tuviera que estar ahí para ella aparte de mí fuera mi chica.
—Eso es porque era el nombre de mi bebé. ¿Cómo puedo encogerme haciendo una de las cosas más hermosas que he hecho?— Sus palabras me golpearon en el pecho. Es como un martillo a mi corazón, que late, pero de alguna manera tampoco se rompe. Está herido. Herido como el infierno, pero no se romperá por algo que ella hizo por mí. Me extiendo y tomo su mano. Tengo la de Miley en un lado y la de mamá en el otro. Y pienso... Me pregunto si tal vez este… Este momento es uno de los más hermosos para mí. Realmente nunca me preocupé por la belleza antes. No, a menos que estuviera buscando a una chica para conectar y eso es un tipo diferente de belleza. Me pregunto si voy a buscarlo ahora. En otros lugares.
—Lo siento. Acerca de ayer. —No tenía la intención de traerlo a colación, pero creo que hay que decirlo—. Fui un idiota, pero me alegro de que lo hicieras. Me siento honrado de que lo hicieras.— Sus ojos nadan por las lágrimas. 
—Lo sé, bebé. Lo sé. —Luego mira a Miley—. Vamos a hablar acerca de ti. Quiero saber todo lo que pueda sobre la chica que le robó el corazón a Nicholas.— Cuando Miley me mira, veo que tiene lágrimas en los sus ojos también. Asiento con la cabeza y empieza a hablar. Las veo y escucho mientras Miley le cuenta a mamá acerca de su baile. Cuánto le encanta. Cómo le dio algo en qué concentrarse cuando su mamá se fue. También le habla de su mamá. No todos los detalles, sino de cómo las cosas no habían sido perfectas y cómo recientemente se enteró de su muerte. Hablan acerca de la escuela y cómo Miley ama inglés, pero está pensando en hacer algo para ayudar a los niños. Psicología o algo así. No puedo creer que no lo sabía. Que no tomara el tiempo para preguntar. Hay tantas cosas que he estado haciendo mal… durante años y mientras las veo, mi chica y mi mamá agonizante, sé que necesito arreglarlo. Hacerlo mejor. Se ponen sobre el tema de las fotos. Se está haciendo más fresco afuera y veo temblar a mamá.
—¿Por qué no vamos adentro y miramos algunas? Mostrarle a Miley que siempre he sido tan guapo como lo soy ahora.— Están de acuerdo y tengo que levantar a mamá para ponerla en la silla. Siento sus huesos a través de su piel, y esa bata que todavía lleva. Otro martillazo. Más disparos, acertando en el blanco. Pasamos una hora mirando fotos antiguas. Miley ríe y llora. Mamá también lo hace. Casi me siento mirando hacia adentro desde el exterior, pero está bien. Soy un parte de ello también. Ella siempre ha trabajado tan duro. No tenía un montón de amigos. Su tiempo libre lo pasó conmigo hasta que tuvo demasiado de un hijo idiota y estaba fuera todo el tiempo. Aun así, yo o el trabajo. Eso es todo lo que le importaba. Es divertido verla con Miley. Como ella tiene una amiga, o una hija. Me pregunto si la ve de esa manera. Me alegro de que se lo diera. Mamá finalmente admite que está cansada. Abraza a Miley despidiéndola antes de que la ayude a ir a su habitación. Está en la cama y me inclino para besarla en la frente, pero me detiene.
—Gracias. —Sus manos cubren mis mejillas y lágrimas se derraman por su cara—. Este día ha sido perfecto, Nick. Al igual que tú, siempre será una parte de mí.— Niego con la cabeza. Mis ojos duelen cuando trato de luchar contra las lágrimas. No puedo hacer esto. No podemos hacer esto ahora. No es el momento. No estoy listo.
—Vamos a tener más de ellos —le digo, pero no puedo mirarla a los ojos cuando lo digo—. Lo prometo.
—Lo sé. —Apoya su frente contra la mía y nos sentamos allí. Cierro los ojos porque soy malditamente débil y no puedo manejar verla. Para ver si no cree que vamos a tener más días como éste y deseando darle algunos antes. Sé que quiere decir más. Lo siento en la forma en que su mano toca mi mejilla, pero no lo hace. Todo lo que dice es
—: Ahora ve a pasar el día con esa chica tuya. Ella es algo especial.— Asiento con la cabeza. Quedándome unos segundos más antes de alejarme.
—Si... lo es. Tengo suerte de tenerla.
—Es igual afortunada de tenerte.— Eso espero. Jodidamente de verdad lo hago.

Nick no tiene ganas de hacer nada después de ver a su madre. Lo que entiendo. No puedo imaginarme pasando a través de esto y deseo que hubiera algo que pudiese hacer por él. Odio sentirme impotente. Sé que es algo que comparto con él. Creo que ambos nos hemos sentido así con demasiada frecuencia. Probablemente sea una de las cosas que nos unió. Nos quedamos en su casa de nuevo. Está tan salvaje y loca como siempre. Me pregunto si Joe hace algo más que irse de fiesta.
—¿Cómo manejas tanta fiesta todo el tiempo? —pregunto mientras estamos acostados en la cama al día siguiente. Nick se encoge de hombros. 
—¿Porque siempre la hacía con él?
—Oh. —Su respuesta hace que felicidad se dispare a través de mí. Está conmigo en vez de irse de fiesta—. Soy más divertida, ¿no? —bromeo. Nick se ríe. Me encanta el sonido.
—Eres una maldita arrogante, eso es lo que eres.
—Tienes la peor boca.
—Pensé que decidimos que a las mujeres les gusta mi boca. Te gusta mi boca, ¿no?— Empieza a usarla en mí y no puedo evitar temblar. Definitivamente sabe cómo hacerlo.
—Siempre estás distrayéndome. —Dejo mis ojos cerrados y sólo siento.
—Te gusta eso también.— Y tiene razón. Lo hago. También me gusta su lado juguetón. Amo ser la única que puede verlo.
—Deja de hablar. —Mi mano se desliza por su cabello.
—Hecho —dice. Como siempre, Nick cumple su palabra.
***
—¿Has hecho esto antes? —le pregunto a Nick mientras sube la colina de hierba. Varias personas ya están sentadas en el suelo, mantas de diferentes colores o sillas debajo de ellos. Hay algunos árboles, pero no muchos. Probablemente por eso lo hacen en otoño, así no es demasiado caluroso. Esta noche hará frío sin embargo. Estoy deseándolo.
—¿El qué? —responde. Casi olvido que le hice una pregunta.
—Los conciertos en el parque. ¿Los has visto alguna vez? —Están patrocinados por la Universidad. Las bandas Indie tocan en ellos. Ni siquiera sabemos qué tipo de música esperar, pero se siente como salir de casa. Como hacer algo normal. Nick pone los ojos en blanco. 
—Sí. Todo el maldito tiempo. Ayudo a organizarlo.— Niego y me río de él. 
—Tienes razón. ¿En qué pensaba? Se requeriría que de hecho quisieras hacer algo normal o feliz.— Entonces hace algo que me sorprende. Nick me taclea. Es cuidadoso y bajo facilmente porque… bueno porque no me importa ser tumbada por él. Se sienta en mi estómago, montándome. Es capaz de mantener mis dos manos en una suya y no puedo escapar. 
—¿Qué tal esto? ¿Es normal y feliz? ¿Es esto lo que se supone que debo hacer? ¿Taclearte y ser jodidamente cursi en público?— Su voz es ligera. Una sonrisa se inclina en su boca.
—No. No lo estás haciendo bien —digo. Ladea la cabeza. 
—¿No? Mierda.
—Se supone que tienes que besarme.— Sin decir palabra, se inclina y hace exactamente lo que le he dicho. Nuestras lenguas bailan juntas, alrededor de la otra de la forma en la que me llama pequeña bailarina. Demasiado pronto se aparta.
—Es buena en eso, ¿eh? —Al sonido de la voz de Liam, me tenso. Nick no, sin embargo. Está lejos de mí y de pie en dos segundos. —¿Qué coño acabas de decir? —sisea Nick. Me apresuro a mis pies. ¿Qué vi en Liam alguna vez? 
—No lo hagas. —Agarro los brazos de Nick.
—Dije que es buena en eso, aunque estoy bastante seguro de que me has oído. —Pelirroja está a su lado. Estoy sorprendida de que no tenga a ningún amigo con él. Es tan cobarde.
—No digas ni una palabra sobre ella de nuevo. Habla mierdas sobre mí todo lo que quieras. La traes a colación y tendré que patearte el culo. De nuevo. 
— ¿Cuántas veces tomará? —Nick empieza a elevar uno, dos, tres, cuatro, cinco dedos hasta que está levantando las dos manos—. ¿Realmente haremos esto de nuevo? — pregunta—. Estoy dentro si tú lo estás, pero tienes a tu chica contigo y odiaría que ella tuviese que limpiarte de nuevo. ¿Por qué no haces lo que sea que hayas venido a hacer? Habla mierdas sobre mí con tus amigos después y finge que eres lo suficientemente hombre como para que te importe. Por si no lo sabías, estoy tratando de besar a mi chica.— Conozco a Nick. Realmente pelearía si Liam intenta algo. Aprieto mi agarre en su mano. La cara de Liam es de un brillante color rojo. Está molesto y avergonzado. No me puedo creer que estuviese tanto tiempo con él. Que fuese tanto como él.
—Esto no ha terminado —dice Liam antes de marcharse. Es difícil no reírse. Es una cosa de película “B” para decir.
—Real y jodidamente le odio. —La tensión en Nick finalmente se libera.
—Lo siento. Sólo quiero pasar un buen día.— Suspira, lo que no suena muy bien, pero dice
—Lo haremos. Somos normales y felices, ¿recuerdas?— Sonrío antes de que terminemos el senderismo por la colina, encontremos un lugar y nos tumbemos en nuestra manta. La música comienza no mucho después. Un chico con una guitarra que suena un poco como Bobby Long, es una de las pocas personas a las que realmente escucho. Este tipo no es tan bueno. Me siento entre las piernas de Nick y él me rodea con los brazos. Siento su corazón contra mi espalda y me pregunto si el mío coincide con su ritmo. Cuando empieza a hacer frío, nos rodea con la manta. Liam está olvidado. Todo lo demás puede esperar. Simplemente nos sentamos y escuchamos. Ni siquiera estoy segura de si le gusta este tipo de música, pero está aquí y eso significa mucho para mí.
—Me debes por esto —susurra en mi oído antes de morderlo con los dientes.
—¿Cómo sabía que dirías algo como esto?— Se ríe y sigue sosteniéndome. Me alegro de que haga frío, pero incluso si estuviese a cien grados sobre cero seguiría amando tenerle rodeándome. Cuando se acaba, nos tomamos de la mano mientras regresamos al coche. No estoy segura de cuántos días más tendremos como estos, si sería un golpe de suerte porque él necesitaba un respiro o si trataríamos de hacer de esto nuestra nueva rutina. Todo lo que sé es que me encantó. Me encanta todo lo que hago con él.
—Fuimos a una jodida cita, pequeña bailarina —se burla Nick cuando llegamos al coche.
—Estaba pensando en eso. Sonríe. —No fue tan malo. Mamá estará orgullosa.— Le devuelvo la sonrisa antes de abrazarle. ¿Qué pasa con este chico que me hace ir sin intentarlo? ¿Que hace que necesite tocarle y hablarle y simplemente estar con él?
—¿Sólo saliste conmigo para hacer a tu madre feliz? —Me río. Nick niega con la cabeza. 
—¿Estás tratando de no elogiarme?— Le empujo juguetonamente antes de entrar en el coche. Está justo detrás de mí, echando la manta en el asiento trasero y luego subiendo al lado del pasajero. Acabo de encender coche cuando mi móvil suena. Es el número de Denise. Nick no tiene un móvil nuevo así que tal vez sólo está llamando para decir hola. 
—Hola. —Escucho. Lágrimas inundan mis ojos automáticamente. Mi corazón se rompe—. Esta bien… entiendo.— Cuelgo y miro a Nick. 
—Era Maggie. —Agarro su mano y se tensa—. No esta haciéndolo bien… Estan llamando a enfermos terminales. Creen que es la hora.— Tan rapidamente nuestra normalidad… nuestra felicidad, se termina.