lunes, 18 de mayo de 2015

Forever & Always - Cap 03

Pensar que Miley, aun tiene su boca abierta en shock cuando me levanto inclinándome sobre el asiento y Matt cambia de lugar conmigo. No me gusta ver a otro chico sentado cerca a ella. Sé que es estúpido sentirse posesivo, cuando no tengo derecho.
Damon mira de vuelta. —Nick, vuelve a tu sitio.
—Estaba mareado —dije—, es cambiar de asientos, o vomitar encima de Miley y Matt.
Miro a Mggie quien no parece demasiado contenta, ella se aleja de mi cuando nuestras rodillas chocan, pero, encuentra mi mirada con la suya.
—Estaba mareado —digo torpemente—. Y Lenny huele a mierda…literalmente. No puedo soportarlo.
—Oi, eso —Lenny dice
—Bien —yo digo de vuelta.
Miley sacude su cabello marrón con una confianza que solo puedo vislumbrar cuando estamos juntos. Ella me lanza una mirada de lado.
—¿Por qué estas tratando de empezar una pelea con Lenny?
—No lo estoy, él la empezó —sonaba como un niño pequeño, pero en este punto ya no me importaba ¿Qué piensa Miley, que soy perfecto? Ella debe saber desde ahora que estoy muy lejos de ello.
—Estas siendo conflictivo.
—¿Qué tiene de malo ser conflictivo? —pregunte.
Miley puso su nariz en el aire. —Estoy segura que puedes averiguarlo por ti mismo.
—¿Todo bien ahí? —Damon intervino.
—Mis dedos duelen —Lenny dejo salir—, necesito una bolsa de hielo.
Ruedo mis ojos cuando Damon le pregunta a Lenny que paso. Después de una ligera pausa y una mirada de advertencia de mi parte, Lenny dice.
—No es nada.
Miley toma una guía turística de España y se pone un par de extraños lentes con montura. Que deben ser nuevos porque nunca la había visto con lentes antes. Ella se gira lejos de mí y se concentra en su libro, mientras muerde la punta de su lapicero.
Observo como hace círculos en algunas páginas y orejas de perros en otras.
—¿Planeando un viaje a España? ¿De nuevo? —pregunto. Justo antes dejar Tennessee, ella dijo algo sobre cambiar su manera de pensar y no tomar el semestre de primavera en el extranjero.
Ella cierra el libro y empuja el lápiz mordido en su mochila.
—Sí.
Eso es todo, sin detalles, sin explicaciones. No como si me debiera algo. Ella obviamente no quiere hablarme o mirarme para ese asunto.
Después de dos horas Damon detiene el carro en una parada para descansar.
—Todo el mundo afuera, vayan al baño y estiren las piernas. Comeremos una rápida cena aquí.
Mientras esperamos que todos vuelvan del baño, camino junto a Miley quien, se retira hacia las maquina expendedoras.
—¿Qué pasa? —pregunto tratando de sonar normal.
Ella me da una mirada de disgusto y sorpresa.
—¿Qué pasa? ¿Estás bromeando Nick? Desapareciste por ocho meses. Creo pasaste la etapa de ―Qué pasa‖ por siete meses.
Mierda. Tengo la sensación que nada de lo que diga será suficiente, pero lo intento. —Lo siento.
—Yo también lo siento —Miley se gira y se aleja, su cojera es un crudo recordatorio de aquella fatídica noche hace dos años. Para una chica semiparalizada, seguro que es muy rápida, corro para alcanzarla, porque soy estúpido y no puedo dejarla sola.
—¿Puedes decirme que nunca pensaste en nosotros cuando estaba lejos? —le pregunte Ella se encoje de hombros. —Pensé en ti y después pensé en cómo me dejaste.
—No fue por ti, Miley, lo sabes.
—No quiero volver a eso —ella dice cuando esta cerca de la Van—. Ya he seguido adelante.
Me sitúo en frente de ella, deteniéndola antes que llegue demasiado cerca al resto del grupo, ellos no necesitan saber de nuestros asuntos privados
—No puedes ignorarme para siempre.
Ella sacude la cabeza y me empuja fuera de su camino.
—No, no puedo ignorarte, ni siquiera puedo ignorarte si lo quisiera. Pero no lo intentes y me hagas hablar de… nosotros.
Ella susurra el nosotros como si fuera un gran secreto y ella no quisiera que nadie supiera que nuestra relación iba más allá que una simple amistad.
De vuelta en la Van después de la cena, ella pone sus manos en su regazo y observa como Damon nos conduce a un camping. Después de un rato, noto que sus ojos comienzan a cerrarse.
—Puedes recostarte sobre mi si quieres dormir —ofrecí—, prometo que no hare nada como tocar o algo así.
—No gracias, traje mi almohada de viaje —ella alcanza su mochila y saca una almohada de avión de color verde fluorescente. Ella lo infla y lo pone en su cuello como la Miley que conozco, emocional y auto-consiente Miley.
Ella se queda dormida casi instantáneamente, y una hora después, todos excepto Damon y yo somos los únicos despiertos. La chica con los audífonos esta roncando tan fuerte que me pregunto si Miley y la chica con los tatuajes tendrán que usar aparatos para los oídos después de este viaje.
—Toma una siesta Nick, aun nos queda mucho camino por recorrer —Damon dice.
—Deje de tomar siestas cuando tenía dos años —le digo, robando otra mirada a la dormida Miley.
Dejo salir una respiración frustrada, luego observo mi rodilla, la estoy moviendo arriba y abajo al ritmo de la Van.
Estoy ansioso y no tengo idea porque. Ojala pudiera ponerme de pie y caminar y liberarme de esta energía, o correr hasta que mi cuerpo grite que pare. A cambio, estoy atascado sentado aquí pensando cuando estuve en Juve donde no tenía mucho tiempo para pensar.
Pensar mucho y por demasiado tiempo era peligroso para cualquiera con demonios contra los que luchar.
Mientras Miley duerme, la envidio, me alegra que haya seguido adelante pero no estoy seguro de estarlo. Deje Tennessee pero soy el mismo chico, con el mismo predicamento de entonces.
Cuando finalmente llegamos al camping, Damon baja de la camioneta para registrarnos. El regresa cinco minutos después con el ceño fruncido.
—Malas noticias —él dice.
—¿Los camperos decidieron que no querían estudiar una cantidad de historias sentimentales? —pregunto.
—¿Chicos y chicas tendrán que dormir en la misma cabina? —la chica con tatuajes pregunta.
Damon suspira. El obviamente fue arrojado a una desviación del plan
—Si estaré durmiendo en la siguiente cabina con los consejeros. Estaré revisándolos cada dos horas. ¿Todos de acuerdo con eso?
—¡Uh, no! —la otra chica anuncia—. No voy a cambiarme delante de ustedes chicos.
—Hay un baño de chicas solo a unos pocos pies de la cabina —Damon le informa—. Puedes cambiarte ahí Trish.
—Si esa es la única opción entonces viviré con ella —Trish dice—. Pero por si acaso no estoy de acuerdo con ello.
Todos están de acuerdo con el inesperado alojamiento. Miley luce un poco nerviosa ahora que Damon ha parqueado junto a la súper pequeña cabina. Todos estamos apilados.
Dentro de la casi inhabitable cabina hay tres camas bunker, con sabanas y almohadas a los pies de cada cama, pero no hay nada más. Trabaje en construcción muchos veranos para mi tío y estoy seguro que este lugar fue pegado, con pegamento…y unas pocas uñas que estallaron y nadie se preocupo por arreglar.
—Tomo la litera inferior —Matt dice cuando se desploma dentro de una de las delgadas camas que se hunde hasta el suelo.
—Maldición Damon esto esta devastado al máximo.
—Quiero una litera inferior también —Trish dice.
—Yo también —digo, después observo como Miley cojea dentro de la cabina—. Un segundo creo que tomo la cama superior porque Miley necesita una litera inferior por su, uh…
—¿Pierna? —Miley finalizo por mí—. Puedes decirlo Nick, no es como si fuera un secreto, todos pueden ver que camino con cojera.
—Oh, y mientras hablamos de obvias imperfecciones —Matt dice—, tal vez debería anunciar que estoy consciente que tengo un muñón por brazo, Es el obvio Elefante blanco del salón, así que quiero decirle a todos que está bien, hablar de ello o hacerme cualquier pregunta.
—Ew —Trish dice—. ¿Tienes que llamarlo muñón?
—¿Preferirías llamarlo mi apéndice parcial? —Matt pregunta, jalando su manga y mostrando lo que queda de su brazo izquierdo. Ella toma un rápido vistazo—. No.
Damon palmea llamando nuestra atención.
—Bien, todo el mundo ahora que todo está arreglado, sitúense y encuéntrenme en diez minutos.
—¿Afuera? —Trish pregunta— ¿y para qué?
Esta chica va estar definitivamente en la carrera con Lenny por la persona más molesta en nuestro grupo. Ella no ha sonreído o dicho algo remotamente positivo desde que el viaje empezó. Tengo el sentimiento que ella está tratando de hacernos la vida miserable como la de ella. De nuevo estoy con ella, prefiero estar de vuelta en Chicago que aquí.
—Solo salgan en diez minutos —Damon dice, luego cierra la puerta principal y desaparece.
La chica del tatuaje, cuyo nombre es Erin salta en la litera superior a la de Miley, Tomo la litera sobre la de Matt, se que probablemente no importa que cama tome porque, probablemente no duerma, hasta que mi cuerpo este exhausto.
Después que organizamos nuestras cosas, salimos, está oscureciendo, y los mosquitos están definitivamente afuera.
Tomamos nuestro turno rociándonos con repelente mientras Damon explica cómo será la noche.
—Es casual, así que sin presiones. Respiren profundo, y ahora estamos aquí para apoyarnos a todos. Dado que es tarde, no todos hablaran hoy, pero está bien. Tendrán forma de compartir en cualquier momento.
Damon nos dirige a los bosques. Casi veinte chicos están sentados ante una fogata en tres tocones, esperando por nosotros.
Todos miran hacia arriba cuando nos aproximamos.
El crujido en el bosque me recuerda al tiempo cuando mi papa y yo solíamos ir de camping a Wisconsin con Brian y su papa. La última vez que hable con Brian el estaba saliendo con mi ex-novia Kendra y trabajando en la tienda de hardware de su padre.
—Tomen asiento —Damon dice a nuestro grupo—. Escojan un espacio vacío en cualquier sitio.
Me senté junto a un chico con una gran cantidad de acné, quien debía ser nuevo en el descontrol de hormonas. Él me sonríe débilmente.
Una mujer se levanta y dice que los chicos son de secundaria del área de Chicago y necesitan pasar la escuela de verano para pasar a siguiente grado.
Después que la mujer habla, Damon se pone de pie.
—He traído algunos adolescentes que están aquí para contar sus historias acerca de cómo los riesgos al conducir han afectado sus vidas. Sé que algunos de ustedes piensan que son invencibles, pero adivinan de nuevo. Escúchenlos. Escuchen sus historias. Serán más inteligentes que eso —él se sienta.
Silencio.
¿Que esperaba que hiciéramos, que saltáramos y contáramos nuestras románticas historias? ¿El realmente piensa que a estos chicos sentados frente a la fogata les importa una mierda? Esto es una broma.
Alguien tose.
Alguien estornuda.
—Hola chicos soy Matt —la voz de Matt corta el silencio. El aclara su garganta. Unos pocos chicos miran, pero la mayoría están mirando sus uñas o el fuego. Unos pocos están susurrando a otros totalmente desinteresados en lo que Matt está a punto de decir.
—Supongo que voy de primero. Hace unos meses, regresaba a casa de un juego de futbol de la escuela, yo era el receptor. Habíamos derrotado a nuestro rival en su propio terreno y estaba más que feliz. Mientras regresábamos a la escuela,
estábamos bromeando. Me sentía bien. Muy bien —él miro hacia abajo—. Incluso invencible.
Algunos de los chicos aun están hablando entre ellos, sin dar una mierda por el pobre Matt abriendo su corazón .Matt ni siquiera parece notar que no están prestando atención, o tal vez no le importa.
—Despues que regresamos de la escuela y apilamos nuestros carros, en una parada. Un amigo mío estaba junto a mí. Yo acelere el motor, él acelero el suyo —él se detuvo—. Cuando la luz se torno verde, presione el pedal tan fuerte que lanzo mi cabeza hacia atrás. Fue una ráfaga, especialmente sabiendo que iba a dejar a mi amigo hecho polvo. Fue entonces cuando perdí el control del automóvil. No me acuerdo de mucho antes de estrellarme contra un árbol, y cuando desperté me encontré con que habían tenido que amputar mi brazo. El metal lo había aplastado destrozándolo y sin posibilidad de reparación.
Como si no fuera suficiente, Matt se saca la camisa, ahora que tiene atención. Unos pocos chicos jadearon, algunos se encogen y algunos miran. Su pecho está lleno de cicatrices y menos de diez pulgadas de su brazo izquierdo. Él vuelve a sentarse.
—No me siento tan invencible ahora. Perdí cualquier chance de una beca universitaria y…y… —él seca sus ojos—. Nunca seré capaz de atrapar un balón de nuevo —él mira de nuevo hacia arriba, luciendo desafiante—. Traten de ponerse los pantalones usando una mano. Solo por un día, traten de hacer esa simple tarea con una mano. Puedo decirles ahora que no es fácil cuando tienes una mano. Si quieren la bendita verdad, apesta, desearía retroceder el tiempo, pero no puedo. Tome una estúpida decisión porque pensé que era invencible y lo pague por el resto de mi vida.
Él suspira y sostiene su cabeza.
Bien, eso fue un bajón. Maldición por lo mucho había pensado que íbamos a asar malvaviscos y hacer algo más parecido a una fogata.
Mi mirada va a Miley. Nuestras miradas se encuentran por un segundo, pero luego ella rompió la mirada rápidamente y se enfoco en el suelo. Cuando ella mira de nuevo, ella dice a través del tenso silencio
—Soy Mileycasi dos años atras fui golpeada por un carro…
Cuando ella se levanta ella enfoca su acusatoria mirada en mi. ¿Va a renunciar decir que fui yo el convicto que la golpeo? No fui el único que lo hizo, pero ella no sabe que estoy guardando ese secreto, o incluso peor ¿Espera que me levante y diga que la arrolle mientras conducía ebrio? Me ahogo en la mentira.
Maldición no puedo lidiar con esto.
No ahora.
Antes que ella pueda decir otra palabra, me levanto y me dirijo a la cabina.
—Nick, regresa aquí —Damon sisea.
Lo ignoro y sigo caminando

jueves, 30 de abril de 2015

Forever & Always - Cap 02

Miro mi barra de proteína caer en el asfalto en cámara lenta, y la mordida en mi boca sabe a polvo. ¿Qué está haciendo Nick aquí? ¿Dónde ha estado los últimos ocho meses? Él dejó la ciudad sin dejar rastro después de nuestra breve y loca relación.
¿Por qué no trató de buscarme, o al menos darme una señal de que estaba vivo?
Tiene los mismos ojos azules, el mismo rostro cincelado, y los mismos músculos magros asomándose de su camiseta.
Él es real, y vivo, y camina directo hacia mí.
No puedo mirar hacia otro lado, a pesar de que ansío hacerlo.
Deja escapar un suspiro lento y dice: —Esto es un poco incómodo, huh — su voz suena familiar pero diferente. Tiene algo que no estaba allí la última vez que nos vimos
—Sí — me las arreglo para dejar salir un chillido—. Uhm…
—¿Cómo has estado?
No puedo responder a esa pregunta. Es demasiado falso. Si a él le importara cómo he estado, habría encontrado una manera de verme o hablar conmigo. Me dejó antes de Navidad, antes de Año Nuevo, antes del día de San Valentín, antes de mi cumpleaños, antes del baile de último curso y antes de la graduación. Antes de que me dieran la noticia de que tendría una cojera permanente por el resto de mi vida sin ninguna esperanza de una completa recuperación.
—¿Qué estás haciendo aquí?
Se encoge de hombros. —Me estaba preguntando eso mismo esta mañana.
Uno de los otros chicos se para al lado de nosotros, tiene el pelo largo y rizado y le cae en la cara, y se echa un gas. Lo peor es que hace un gran show de gemir y empujar hacia afuera, como un niño pequeño.
—Hombre, ¿te importa? —pregunta Nick.
—¿Qué? —dice el chico, impávido—. Tenía que dejarlo salir.
—Pues déjalo salir cuando estés solo, hombre. No seas un maldito imbécil.
—¿Quién eres, el poli de la flatulencia? —dice el chico, dando un paso hacia Nick. Nick se alza en lo alto, como si hubiera estado en muchas peleas y no tiene miedo de añadir otra a su cuenta.
Esto es irreal. No puedo sentir los dedos de mis pies porque estoy en shock, y Nick y este chico van a empezar una pelea por… ¿gases?
—Tranquilos, chicos —brama una voz áspera. Un tipo negro y alto con un portapapeles apuntándome—. Miley, ¿Puedo hablar contigo un momento? En privado —él señala a Nick—. Contigo también, Jonas. Ahora.
Sigo al tipo fuera de la furgoneta, consciente de que Nick está siguiéndome muy de cerca. Estoy tentada en dar la vuelta y exigirle saber dónde ha estado, pero ni siquiera sé si podría pronunciar las palabras.
El tipo se detiene en una mesa de picnic y deja caer su portapapeles sobre ésta. Se presenta como Damon Manning, el líder Senior y acompañante de nuestro grupo, luego luce dolido mientras dice: —Obviamente, ustedes dos no pueden estar en este viaje juntos. Miley, no tenía idea de que mi ayudante te pondría como reemplazo después de que Heather lo abandonara.
—Yo lo abandonaré —ofrece Nick con entusiasmo.
—El infierno si lo harás, Jonas. No tienes más remedio que hacer esto.
Eso significa que Damon espera que yo lo abandone. Si fuera la vieja Miley, la que tenía miedo del menor conflicto o confrontación, lo abandonaría en un santiamén. Pero soy más fuerte ahora, y no doy marcha atrás por nada. Incluso Nick.
Me giro hacia Damon con determinación. —No lo dejaré.
—Miley, lo siento pero no va a funcionar con ustedes dos…
—No me voy —interrumpo.
Damon se frota una mano sobre su cabeza calva y suspira. Puedo decir que está vacilando… por lo menos un poco. ¿Qué puedo decir para convencerlo de que no tengo que dejar el viaje solo porque Nick pasa a ser parte de él? La verdad es que estar con Nick será un reto—uno grande que no había esperado. Pero decido que voy a probarme a mí misma y a él que he seguido adelante.
No dejo que el pasado dicte mi vida nunca más. Los dos tenemos dieciocho ahora, ambos somos considerados adultos a los ojos de la ley.
—Esta es una mala idea —Damon repica—. Una mala idea de verdad.
—¿Puedo hablar con Nick a solas? —le pregunto.
Damon mira de mí a Nick. —Bien. Tienes cinco minutos.
Cuando Damon se aleja, trago con fuerza y me fuerzo a hacerle frente a Nick. Se ve cansado, pero al mismo tiempo una fuerza feroz irradia de él.
Yo solía pensar que él era todo lo que quería y necesitaba. Si tuviera a Nick Jonas a mi lado, mi vida estaría bien.
Y así fue, por un tiempo al menos.
—Han pasado ocho meses —digo en voz baja. Pensando en lo mucho que lo había extrañado estuve a punto de llorar. Parpadeo y rezo porque mis lágrimas no caigan. No ahora, cuando tengo que permanecer fuerte. Digo algo, cualquier cosa, así no las dejo caer—. Te perdiste la graduación.
—Me perdí de muchas cosas —dice, luego lentamente comienza a extender las manos antes de meterlas en los bolsillos.
Sé que probablemente luzco patética. Me siento patética. Pero estoy harta de sentir lástima de mí misma. He tenido que superarlo. Me he vuelto más fuerte cada día. No puedo ser absorbida de nuevo en la telenovela de la vida de Nick. No voy a dejar que eso suceda.
Miro a la enorme furgoneta blanca que se supone que nos llevará a un viaje de cuatro semanas juntos. Vamos a compartir nuestras historias públicamente, con la esperanza de prevenir que otros sufran lo que nos pasó. Me muerdo el labio por la ironía. ¿Cómo podemos hacer eso, cuando la verdad de Nick y el accidente todavía están enterrados?
Pateo algunos guijarros sueltos de alquitrán en el asfalto. —Él dijo que no tenías más remedio que ir en este viaje. ¿Por qué?
Con los brazos cruzados, Nick se apoya contra la mesa de picnic y suspira. —Bien, este es el asunto. Gran sorpresa: me metí en problemas otra vez. Es este programa, o voy a la cárcel. La pelota está en tu tejado, Miley. Quieres que me marche, lo haré. Asumiré las consecuencias.
Lo último que quiero es que Nick esté de nuevo en la cárcel. Tengo miedo de preguntar por los detalles sobre cómo se metió en problemas, así que no lo hago. Si él quiere decirme, lo hará. Pero sé que no lo hará porque no sabe cómo confiar en alguien, menos en mí. Yo podría haber sido una parte de su vida una vez, pero ahora no lo soy. Soy una extraña para él, y él es un extraño para mí.
—Son solo cuatro semanas —le digo—. Creo que podemos manejarlo.
—Cuatro semanas atrapados en una furgoneta juntos, y entonces nunca tendrás que verme de nuevo.
Cierro mis ojos cuando él dice eso. No debería desaparecer de nuevo. Su hermana lo necesita, y su madre lucha todos los días contra su adicción a las drogas prescritas. —Después del viaje, deberías volver a Tennessee.
—No va a pasar, así que mantén ese pensamiento fuera de tu cabeza.
Olvidando mi tristeza y mi acopio de coraje, me quedo de pie mirándolo a los ojos. —¿Sabes lo que pienso?
—¿Qué?
—Creo que el duro y estoico Nick Jonas toma el camino más fácil —ahí está, lo dije.
—Mi vida es un montón de cosas, Miley, pero fácil no es una de ellas —dice. Se aclara la garganta—. Y si piensas que estás viendo ahora mismo todo fácil por mí, supongo que otra vez… —su voz se apaga.
—Tal vez este fue el destino que nos da una segunda oportunidad para decir adiós. Ya sabes, antes de que ambos vayamos por caminos separados de nuevo.
—Eso debe ser —dice con sarcasmo—. ¿Así que estás absolutamente tranquila con que suceda este viaje juntos?
Me aclaro la garganta y miro hacia la furgoneta.
—Estoy bien con eso, siempre y cuando tú lo estés.
Se levanta de la mesa, se aleja de mí y se dirige a Damon. Hablan por un segundo, luego Nick lanza su mochila en la parte posterior de la furgoneta y se sube en el interior.
—Nick dijo que lo resolviste todo —me dijo Damon cuando subo a la furgoneta.
—Son solo cuatro semanas. Estará bien.
Damon parece tan convencido como me siento, pero le aseguro que el pasado está detrás de nosotros y vamos a ir más allá de él. Realmente espero no estar mintiéndome a mí misma.
En la furgoneta, las dos chicas que conocí esta mañana están sentadas en el asiento delantero. La chica llamada Erin tiene un piercing en la nariz y en los labios y tatuajes subiendo y bajando sobre su brazo desnudo. Está leyendo un libro mientras se apoya contra la ventana.
La otra chica, Trish, tiene el cabello largo y rubio muy brillante y, definitivamente, podría pasar por una de las porristas populares de Tennessee. Tiene maquillaje oscuro en los ojos y lleva lápiz labial de color rosa claro. Se ve bien en ella. A propósito incluso evito mirar la silla trasera, no voy a buscar dónde está sentado, así que me deslizo al lado de Matt en la silla central. Conozco a Matt de terapia física, ya que sus citas usualmente son después de las mías en las noches de miércoles. Matt perdió tres cuartas partes de su brazo izquierdo, y su brazo derecho está cicatrizado, pero no estoy segura de qué le sucedió exactamente. Estoy segura de que voy a averiguarlo al compartir nuestras historias.
Matt me da una sonrisa amable pero reservada. —No sabía que estarías aquí —dice.
—Fue algo de último minuto —le digo, mirando a Trish y a Erin en el asiento delante de nosotros y preguntándome si Nick decidirá abandonar el viaje en el último segundo. Parte de mí quiere que se vaya, pero la otra quiere que se quede y así puedo probarme a mí misma que verdaderamente estoy sobre él, que el dolor que quedó después de que se fue se ha ido.
Mi pulso se acelera cuando escucho a Nick moverse en su asiento detrás de nosotros. No es una buena señal que esté híper-consciente de cada uno de sus movimientos. Probablemente cuatro semanas sean una verdadera tortura—quizás incluso peor que el año de terapia física después del accidente.
No importa cómo me sentí cuando Nick me abandonó. En las semanas y los meses después de haber dejado la ciudad, recé porque volviera. Solía dejar mi luz encendida en la noche, así si volvía, él la vería como una señal de que lo estaba esperando.
Vivía al lado, así que me quedaba mirando por la ventana durante horas y horas, esperando ver encendida la luz de su habitación. Mi fantasía era que él me diría que había cometido un gran error por dejar Paradise.
Pero nunca lo hizo.
Y al final, me di cuenta de que había confiado demasiado en él.
Damon se mete en el asiento del conductor y se da la vuelta. —Bueno, chicos, eso es todo. Nuestra primera parada es en un campamento de verano para adolescentes. Vamos a estar durmiendo en cabinas en su campamento esta noche, y ustedes esperarán a compartir sus historias con ellos. Mañana continuaremos hacia nuestra segunda parada. Pero ahora mismo, tomemos un segundo para que se presenten entre ustedes mientras esperamos a Lenny. Como todos saben, soy Damon Manning, y soy su acompañante.
—Soy Trish —dijo Trish, con un borde en su voz, que implica ―no hablar de mí a menos que yo quiera‖.
Erin no levanta la vista de su libro mientras dice en voz baja. —Soy Erin.
Matt se aclara la garganta. —Soy Matt.
—Soy Miley —digo, incapaz de resistir mirar a Nick.
Luce como si prefiriera ir a bucear en aguas infestadas de tiburones o pirañas que estar en esta furgoneta. Se queda mirando el piso alfombrado. —Soy Nick.
—Y yo soy Lenny —el chico del gas dice, casi saltando en la furgoneta y deslizándose en el lugar al lado de Nick.
Nick se estremece. —Hombre, si te echas otro voy a patearte el trasero.
—Nick, no amenaces a los otros miembros del grupo —ordena Damon desde el asiento delantero—. Lenny, vas a mantener esto libre de flatulencia por ahora, ¿bien?
Ahogo una risita nerviosa.
—Lo intentaré —dice Lenny, dándole a Damon un pulgar hacia arriba. Pero tan pronto como salimos del estacionamiento, oigo a Lenny decir a Nick —. ¿Quieres tirar de mi dedo?
Tengo que mirar. En lugar de apartar los dedos de Lenny de su cara, o mejor aún, ignorarlo, Nick agarra el dedo de Lenny y lo dobla hacia atrás.
—Basta —le digo a Nick mientras Lenny hace una mueca de dolor y trata de arrebatar su mano libre—. ¡Le estás haciendo daño!
¿Qué sucedía con Nick para hacerlo arremeter con tanta rapidez?
Nick suelta el dedo de Lenny. Éste le lanza a Nick una mirada que dice que va a tomar represalias después, luego se pasa hasta el otro lado del asiento.
—Tú te lo buscaste —dice Nick con aire de suficiencia mientras Lenny examina su dedo magullado.
—Te voy a demandar si tengo un esguince —Lenny le advierte—. Toco la guitarra, hombre.
Nick sonríe, entonces me mira meneando la cabeza. —¿Qué?
—Nada —digo.
Me giro de nuevo. No voy a mirar a Nick otra vez. No hasta que tenga que hacerlo, por lo menos.
A mi lado, Matt saca su móvil y empieza a enviar mensajes de texto con su única mano. Su palma mece el móvil mientras su pulgar teclea. No puedo imaginar que sea fácil para él, pero parece estar manejándolo muy bien.
Me inclino hacia adelante, pongo mis manos en el asiento delantero. Haré una pequeña conversación con Trish y Erin. Cualquier cosa es mejor que preguntar sobre Nick, y porque vamos a estar viviendo en lugares cerrados por el mes que viene, tengo que hacer migas con estas chicas. Pero me doy cuenta, muy rápido, que no quieren charlar. Trish se pone los auriculares en sus orejas y levanta la sudadera con capucha para ocultar su rostro. Erin está tan absorta en su libro que no estoy segura de que sepa sobre la vida real que pasa a su alrededor.
Vuelvo a caer en mi asiento y miro por la ventana. Los campos de maíz y las granjas que esboza el paisaje de Illinois son borrosos.
—Tú, Matt —dice Nick.
—¿Si?
—Cambia de asiento conmigo.

domingo, 12 de abril de 2015

Forever & Always - Cap 01

Algunas personas son malditamente afortunadas. Desafortunadamente, nunca he sido una de esas personas. De hecho, creo que soy uno de esos chicos destinados a siempre quedar atrapado en medio del tiroteo. Mientras me siento en la parte de atrás de un coche patrulla con esposas clavándose en mis muñecas, vuelvo a pensar en la primera vez que me arrestaron, hace casi dos años.
Había estado bebiendo.
Estaba drogado.
Y fui arrestado por un delito que no cometí.
Aunque, no importa. Me encerraron en el reformatorio durante un año de todos modos, principalmente porque me declaré culpable de los cargos de omisión del deber de socorro y conducir borracho.
Esta vez estoy siendo arrestado por drogas. Excepto que yo no fumé, inhalé, ingerí, esnifé, me pinché, o compré la mierda. De acuerdo, admito que estaba viviendo en una casa de drogas. Era o tener un techo sobre mi cabeza e ignorar las cosas ilegales a mí alrededor, o vivir en la calle.
Elegí el techo. Mirando atrás, quizás no era la decisión más sabia. Vivir en la calle suena muy tentador ahora mismo. Nada es peor que ser encerrado como un animal enjaulado y renunciar a controlar tu propia vida. Que te digan cuando cagar, ducharte, afeitarte, comer, y dormir no es mi idea del paraíso. Pero entonces, Tennessee, donde crecí, tampoco era un paraíso. Me pregunto si el paraíso es sólo una palabra en el diccionario con la definición: esto no existe.
Inclino mi cabeza contra el asiento trasero del coche patrulla, preguntándome cómo voy a salir de esto. No tengo dinero, amigos de verdad, y mi familia… bueno, no he tenido ningún contacto con ellos desde que dejé Tennessee hace ocho meses.
Cuando llegamos a la estación de policía, el policía me escolta a una señora que tiene el excitante trabajo de llevar mi fotografía. Luego el policía me ordena que vaya a su escritorio y se presenta como Lieutenant Ramsey.
—No intentes nada estúpido —me dice me abre la esposa de mi muñeca derecha y la sujeta a un enganche de metal en su escritorio como que si quisiera escaparme tenga que arrastrar un escritorio de cincuenta libras conmigo. Sin necesidad de decir, no voy a ir a ninguna parte.
Después de preguntarme un montón de preguntas, me deja solo. Miro alrededor en busca de Rio, uno de mis cinco compañeros de cuarto. Todos fuimos detenidos al mismo tiempo, cuando Rio y otro de nuestros compañeros de cuarto estaban vendiendo un montón de metanfetaminas a tres tipos quienes, si me preguntas, parecían policías de paisano que estaban vestidos como gánsteres idiotas. Creo que era el diente dorado de uno de los tipos lo que lo reveló. Parecía como si hubiera sido pegado y podría jurar que se le soltó en un punto y se lo tragó.
Eso fue justo antes de que sacaran sus pistolas y nos gritaran que nos pusiéramos de rodillas en el suelo y pusiéramos las manos en la cabeza. Había estado viendo un reality show sobre casas de empeño, porque la última cosa que necesitaba era ser envuelto en los asuntos de Rio.
Rio me había pedido que lo ayudara con algunos recorridos un par de veces, y lo hice. Pero no me he puesto a vender drogas a tipos que estaban tan desesperados por drogarse que me darían sus últimos diez centavos para conseguirla. La última vez que se suponía que vendía drogas para Rio, era a un tipo con tres niños. Trajo sus tres niños a nuestra casa, y cuando vi sus estiradas caras largas y sus ropas harapientas y desgarradas, no pude hacerlo. Me negué a venderle las cosas. No es que eso me haga una buena persona ni nada, especialmente porque sé que si no se lo vendía, alguien más lo haría.
—Escucha, Nick —dice Ramsey mientras abre una carpeta de archivos de la parte de arriba—. Te has metido en grandes problemas. Los jueces de Chicago no son indulgentes en los reincidentes, especialmente cuando están viviendo en casas de drogas con más de cincuenta mil dólares en metanfetaminas y z-tabs.
—No soy un traficante —le digo—. Trabajo en la planta de reciclaje de Chicago.
—Sólo porque tengas un trabajo no quiere decir que no trafiques —toma su teléfono y me pasa el auricular—. Tienes una llamada. Dime que numero marcar.
Pongo el auricular abajo en su escritorio. —Renuncio a mi derecho a llamar.
—¿Familia? ¿Amigos? —sugiere.
Niego con la cabeza. —No tengo ninguno.
Ramsey deja el auricular abajo en el teléfono. —¿No quieres que alguien te eche un cable? El juez fijará la fianza más tarde hoy o mañana. Deberías estar preparado.
Cuando no respondo, hojea mi carpeta. Levanta la mirada tras un par de minutos. —Aquí dice que Damon Manning era tu consejero de transición.
Damon Manning se suponía que se aseguraría de que estuviera fuera de problemas cuando fuera liberado del reformatorio. Era un tipo grande y negro que le daba miedo a mi madre cuando entraba a nuestra casa durante sus visitas programadas. Damon me asignó mi trabajo de servicio comunitario y constantemente me taladraba en cómo hacer la transición de estar en la cárcel a estar de vuelta en casa. No tomaría una respuesta monosilábica o un silencio como respuesta. El tipo era un duro de pelar que no tomaba la mierda de nadie, y cualquier vez que la jodiera me dejaba saber que mejor me ponía en forma o él personalmente sería el responsable de decirle al juez que me encerraran de nuevo. No tenía ninguna duda de que lo haría también.
Ramsey apunta un número y lo coloca frente a mí.
—¿Qué es esto?
—El número de teléfono de Damon Manning.
—¿Y por qué lo querría? —le pregunté.
—Si no tienes familia o amigos que te paguen la libertad bajo fianza, te sugiero que lo llames.
Niego con la cabeza y digo: —De ninguna manera.
Ramsey me pasa el teléfono y se inclina hacia atrás en su silla. —Llámalo. Si no lo haces, yo lo haré.
—¿Por qué?
—Porque he leído los informes de Damon sobre ti, y raramente se equivoca sobre sus valoraciones.
—¿Qué escribió? —¿qué era un completo jodido que se merecía ser encerrado permanentemente?
—¿Por qué no lo llamas y se lo preguntas por ti mismo? Estás en serios problemas, Nick. Necesitas a alguien de tu lado ahora mismo.
Miro al teléfono y niego la cabeza en frustración. Ramsey no parece que me esté dando oportunidad. Tomo el teléfono y marco el número.
—Soy Damon —contesta una voz profunda.
Me aclaro la garganta. —Ahm… soy Nick. Nicholas Jonas.
—¿Por qué me llamas?
—Yo como que me metí en problemas —digo, luego aclaro mi garganta. Tomo una respiración profunda y a regañadientes dejo escapar—. Necesito tu ayuda.
—¿Ayuda? No sabía que conocías esa palabra.
Brevemente explico la situación. Suspira fuertemente un montón de veces, pero dice que viene de camino a la comisaria. Después de mi llamada, soy escoltado a los calabozos y lo espero. Una hora después me dicen que tengo un visitante y me dirigen a lo que asumo es una de las salas de interrogatorio. Oh, chico. Si las cosas no eran lo suficientemente malas, tengo la sensación de que van a ponerse peor mientras un muy molesto Damon entra por la puerta antibalas de metal.
—¿En qué mierda te has metido, Becker?
—Un montón de problemas —le digo.
Damon cruza los brazos sobre su pecho. —Podría haber jurado que eras un tipo que cometió un error e iba a cambiar su vida —tiene una mirada distante casi triste en su cara, pero es rápidamente enmascarada—. Tengo que admitir que me recordaste a mí mismo cuando tenía tu edad.
—Sí, bueno, estabas obviamente equivocado.
Entrecierra la mirada hacia mí. —¿Lo estaba?
Esta no era la forma que se suponía que sería. Dejé Tennessee para hacer todo mejor, pero todo lo que me las he arreglado para hacer es joder las cosas por mí mismo. Miro directamente a Damon a los ojos. —No lo hice —le digo—. No soy un traficante.
—¿Por qué debería creerte?
—Porque es la verdad —dejo salir el aliento, sabiendo que es una causa perdida defender mi caso pero haciéndolo de todos modos—. No espero que me creas.
—¿Me has mentido en el pasado?
Asiento.
—¿Sobre qué?
Cierro los ojos y niego con la cabeza. No puedo decirle a Damon que no fui quien atropelló a Miley. Le dije a Emily que me llevaría ese secreto a la tumba. No puedo traicionar a mi propia gemela. No ahora, y no nunca—. Olvídalo.
—Estás en el camino equivocado —me dice Damon.
—No tengo opción —dejo salir un largo y lento suspiro y decido igualarme con él. Sobre ciertas cosas, de todos modos—. Descubrí que mi madre era adicta a las medicinas. Creía que estar en casa lo ponía peor. Ella seguía esperando que fingiera que todo estaba bien. Mi familia entera estaba de acuerdo con la mierda. Yo no podía. Miley era la única que me mantenía cuerdo, pero no podía verla sin recibir regaños de los policías, mis padres, su madre, e incluso tú. Tú una vez dijiste que debería salir de Tennessee en lugar de acercarme a Miley. Así que ahora estoy aquí.
—Vivir con un traficante de drogas no es una mejor opción —dice Damon, afirmando lo obvio.
—Era un techo sobre mi cabeza.
—Siempre hay más opciones que vivir con matones —me dice Damon.
—Sí, claro —miro hacia abajo y la marca roja que las esposas han dejado en mi piel. Parece que todo está fuera de mi alcance ahora mismo.
—Estoy muy decepcionado de ti.
Decepcionado es mejor que enfadado. He visto a Damon enfadado. Se tensa como un toro con una espina en el trasero. Demonios, cuando me expulsaron del colegio por pelearme, Damon parecía preparado a patearme el trasero sin ayuda de nadie. Este tipo es enorme y debe pesar cerca de los dos-ochenta. No soy un peso ligero, pero se podría sentar en mí y romperme los huesos.
—Vuelvo en un momento —dice Damon, y luego me deja solo en la sala.
Ramsey vuelve media hora después, con Damon siguiéndole a sus pies. El oficial se sienta en el borde de la pequeña mesa en la sala y mira hacia abajo a mí. —Eres afortunado, chico.
Estoy a punto de ser echado a la cárcel. No me siento afortunado ahora mismo.
—Acabo de hablar con el juez Hanson —dice Damon—. Tendrás tu comparecencia esta tarde, y pagaré cualquier fianza establecida. Soy amigo del fiscal del distrito que te va a ayudar.
—¿Por qué harías eso por mí? —pregunto.
—Porque alguien lo hizo por mí hace un tiempo. Hay una condición —dice. Aquí viene. El hacha está a punto de caer—. ¿Qué?
Mi ex consejero de transición tiene una mirada severa en su cara. —Te vas a unir a Re-Comenzar.
—¿Qué es eso?
—Es un grupo de chicos cuyas vidas han sido afectadas por conducción adolescente temeraria. Viajaremos un mes juntos, y cada participante comparte su historia con varios grupos de chicos en el Medio Oeste. Estaremos sin comodidades, así que no te esperes hoteles de fantasía o tratamiento real. Estaremos quedándonos en habitaciones y campings. Este arresto no es sobre drogas, Nick. Es un resultado directo de tu accidente en Tennessee. Únete al programa y ayuda a otros. Si no aceptas venir conmigo, estoy fuera de esto. Si me voy, no tengo ninguna duda de que te encerrarán para bien y tirarán la llave. Tienes dieciocho ahora. Si pensabas que el reformatorio era horrible, te garantizo que la cárcel de adultos será cien veces peor.
—¿Así que en realidad no tengo alternativa?
—La tienes. Te quedas aquí y disfrutas de la hospitalidad de nuestras prisiones del estado, o sacas tu trasero y me sigues.
Así que no hay alternativa. Una de las opciones es algo que haría prácticamente cualquier cosa por evitar. Incluso si eso incluye pasar un tiempo con mi antiguo consejero de transición.
No hablamos mucho durante todo el viaje de hora y media fuera de Redwood. Intenta preguntarme algunas cosas y yo hago lo mejor que puedo esquivándolas. Cuando nos detenemos en el camino de entrada de un dúplex de una planta, explica: —Dormirás en mi casa esta noche, y te encontrarás con el resto del grupo mañana por la tarde.
Dentro, dejo caer mi macuto al lado de un sofá de cuadros desvanecidos. En el manto sobre la vacía chimenea hay una foto de Damon con un chico pequeño, de alrededor de ocho años, en un uniforme de la Liga Infantil.
—¿Es tuyo? —le pregunto, preguntándome como este tipo acabó viviendo solo en un pequeño pueblo en el medio de los barrios lejanos de Illinois. Tennessee no está tan lejos de aquí.
—Sí.
Es obvio a partir de ver el lugar que vive solo. No hay obras de arte en las desnudas paredes blancas. El lugar no es como mi casa en Tennessee, es demasiado simple y demasiado sin usar, como si acabara de llegar aquí a dormir y ya está.
—¿Te divorciaste? —pregunto.
—¿Vas a dejar de hacer preguntas? Creo que me gustabas más en el viaje hasta aquí, cuando no hablabas en absoluto.
Después de que Damon hace una sorprendentemente buena cena de pollo y arroz que me recuerda a mi mamá cocinando, se dirige por un estrecho pasillo a la cama. Está silencioso en la casa. No estoy acostumbrado a tanto silencio. En la casa de Rio, siempre había gente de fiesta o entrando y saliendo a todas horas. No me importa, porque no duermo mucho de todas formas.
Apago la luz aunque sé que no voy a conseguir mucho sueño esta noche. Es como lo habitual… cada quince minutos me despertaré y me quedaré mirando al techo y le rogaré al sueño que venga. Lo hace, pero en esfuerzos tan cortos que me pregunto cómo sería tener una noche completa de sueño sin interrupciones. Eso no ha pasado desde hace años… desde antes del accidente.
En la cocina estoy comiendo algún tipo de grano entero de cereal saludable cuando Damon entra en la cocina. No puedo evitar preguntar: —¿Por qué me ayudaste?
—Porque creo que eres un buen chico —dice, con su espalda hacia mí mientras está de pie enfrente de la cocina y fríe algunos huevos—. Sólo tienes que hacer mejores elecciones.
Al final de la tarde, tiramos nuestras bolsas en el coche. Damon para en el centro comunitario de Redwood, donde una gran furgoneta blanca nos está esperando. Le llaman de dentro del edificio y me dice que espere en la furgoneta y me presente al resto del grupo. Hay otros dos chicos y tres chicas de pie ahí esperando con su equipaje.
Cuando una de las chicas se aparta y entreveo a la persona que estaba tapando, mi cuerpo entero se adormece.
Miley.

sábado, 11 de abril de 2015

Forever & Always - Sinopsis - Niley

Miley y Nick han sido azotados por el peor año de sus vidas. Atropellada por un coche y teniendo que continuar su vida con una cojera, Nick nunca pensó que Miley lo perdonaría. Pero lo hizo... y se enamoró. Lo que compartían era real. Pero Nick quería ser libre del pasado y de un terrible secreto: él no fue el que atropelló a Miley. Así que dejó a Tennessee y a Miley para siempre.
Cuando Miley y Nick, se encuentran en una ciudad diferente, no pueden negar sus verdaderos sentimientos. ¿Dejará Miley que Nick se aleje de nuevo? ¿O Nick enfrentará la verdad y volverá a Tennessee?
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Esta es la continuacion de It Was Always You

jueves, 2 de abril de 2015

A Different Love - Niley - Epilogo

Ocho meses después 
—Esa chica es un pez, mira cómo va. —Se rió mi padre, entrecerrando los ojos por el sol. Mirar nadar a Lily alrededor de la piscina era mi nueva forma favorita de pasar un sábado. Yo crecí en esta piscina, en el patio de este club de campo, pero de alguna manera ver a Lily disfrutar de ella era aún mejor que mis propios recuerdos. Mi madre estaba en la piscina con Lily, ya que tratar de mantenerla fuera del agua era como tratar de que Nick me dejara de llamar pastelito, era una causa perdida. Miré al otro lado de la terraza para encontrar a Nick regresando con el almuerzo. Dejó las cajas de espuma sobre la mesa, entre mi padre y yo, antes de dejar caer un beso en mis labios y establecerse en el sillón junto a mí. 
—¿Qué hay para comer? —preguntó mi padre, dirigiéndose a Nick. Él se rio entre dientes. 
—Hamburguesas. ¿Qué más?— Se había convertido en una broma entre ellos. Cuando mi mamá no estaba en la piscina con Lily e iba por el almuerzo, regresaba con ensalada de salmón o algo igual de extraño para los paladares de Nick y Lily. Eran buenos deportistas, sin embargo, al igual que mis padres cuando Nick volvió con hamburguesas con queso para todos. Era como si todos estuviéramos aprendiendo a coexistir. Incluso mi papá había recortado los sábados de trabajo en el verano para pasar el día con nosotros aquí. Las cosas habían cambiado mucho en los últimos meses desde que me gradué de la escuela de enfermería. En particular, Nick se había ganado a mis padres otra vez. No fue fácil al principio, pero Nick había persistido. Había comenzado su propia compañía de contratación con éxito, y buscó que mi papá fuera su asesoramiento financiero, y estaba muy contento de proporcionarle, ya que la financiación era su tema favorito. Mi padre, a su vez lo remitió a varios clientes para proyectos de remodelación (gente rica del club de campo) y el negocio de Nick había crecido considerablemente en poco tiempo. 
Por encima de todo, le dio un impulso de confianza, y obligó a las preocupaciones persistentes sobre el dinero de su cuenta. Fue bueno verlo un poco más relajado debido a ello. Otra gran parte de mis padres estando alrededor tenía un poco que ver con Lily, ella era tan adorable. Aunque mi mamá nunca pareció del tipo abuela, había comenzado a venir varios días a la semana a recoger a Lily. Fue agradable ver a mi madre tener a alguien en su vida para que le dedicara atención, en lugar de sentarse a solas en su gran casa. 
Nick había comenzado a ayudar a mi padre en la casa con las remodelaciones, mi padre ganó un saludable respeto por los conocimientos autodidactas que Nick poseía. Por supuesto que convenientemente habíamos dejado fuera el breve paso de Nick como estrella porno y aunque sus videos todavía estaban en línea, dudamos de que mis padres los descubrieran.  El mayor cambio se produjo el mes pasado, cuando Nick vendió la casa de sus abuelos, y yo vendí el condominio que mis padres me había comprado unos años antes, y juntos compramos una casa a mitad de camino entre nuestros dos lugares. Fue en el mismo distrito escolar de Lily y aún cerca del hospital, donde ahora trabajaba a tiempo completo. 
Mi padre cogió una toalla para mi mamá y la toalla rosa con capucha de Lily con su nombre bordado a un lado (un regalo de mi mamá) y les ayudó desde la piscina. Aproveché la oportunidad para inspeccionar a Nick. Sus ojos estaban pegados en mí también. Nick en un par de pantalones cortos colgando bajo en sus caderas fue suficiente para hacer que me gustara dejar mi bikini y meterme en el agua con él con un poco de acción bajo el agua, los espectadores serian condenados. Pero por supuesto, no lo hice. Apreté los muslos juntos, sabiendo que cuando llegáramos a casa de la piscina, Lily estaría agotada y lista para una siesta y Nick y yo podríamos desaparecer en nuestra habitación por un poco de tiempo a solas.  
—Más tarde, pastelito —susurró Nick como si leyera mi mente—. Ahora a comer. Vas a necesitar energía para lo que tengo planeado.— Ahogué un grito de asombro y le sonreí. Era suya, completamente. Cuerpo, alma y corazón. Y yo no querría de ninguna otra manera. 

FIN

sábado, 28 de marzo de 2015

A Different Love - Niley - Cap 12

—¿Qué estás haciendo aquí? —Di un paso hacia atrás, fuera de su alcance—. Llamé a Mandy después de que te fuiste y pensé que era ella la que… quien venía. —Intenté fingir que estaba bien,
pero era obvio que era un desastre. No quería darle esa clase de poder sobre mí.
—¿Puedo pasar?— Mi cerebro había aparentemente tomado un permiso para ausentarse, porque di un paso hacia atrás, permitiéndole entrar. Su olor a almizcle me inundó y no quería nada más que enterrar mi cara en su cuello e inhalar. No, Miley. No. Mierda, tal vez los tres tragos de vodka que había tomado en una rápida secuencia después de que se marchó no habían sido una muy buena idea. Mis manos ya temblaban y luchaba por permanecer erguida. Me retiré a la cocina y bebí un trago más por si acaso, antes de que Nick entrara a la cocina detrás de mí. Tapó la botella de vodka y la colocó de nuevo dentro del congelador.
—Suficiente —dijo rudamente, su aliento tibio rozando sobre mi nuca. Me recosté contra la isla de la cocina, su presencia amenazadora me tenía cautiva. —¿Por qué has regresado? —Había estado esperando sonar suspicaz, insensible, pero en su lugar mi voz traicionó mi desesperado y ebrio estado. Maldita sea.
—¿Estás borracha? —Estiró el brazo y jugueteó con un rizo de mi cabello—. Estuve fuera sólo una hora. —Su nariz rozó mi mejilla, deteniéndose sólo por un momento. Levanté mi barbilla y le sonreí con suficiencia.
—Sin comentarios. — Pronto se daría cuenta del desastre que yo era, de todas formas. Verlo con Sara y pensar que él había seguido adelante… Dios, me había destrozado. Incluso descubrir que no era el padre del bebé no alibvió mi mente. No era como si me estuviera pidiendo que volviera… ¿verdad? ¿Y qué le diría si lo hacía? Necesitaba ser fuerte. Y en mi estado de embriaguez, con la deliciosa masculinidad de Nick parado en mi cocina, iba a necesitar un maldito milagro. Puse mis manos en mis caderas.
—¿Por qué estás aquí, Nick?— Su mirada chocó con la mía.
—Por ti.— Mi garganta se apretó y agarré la encimera de apoyo. Nick no dijo nada más y no hizo ningún movimiento hacia mí. Sólo continuó mirándome, sus ojos cada vez más oscuros con deseo. La anticipación envió a que mi corazón latiera erráticamente en mi pecho. Seguramente él sabía que esto no era justo. Estaría más allá de injusto seducirme en estos momentos, cuando estaba vulnerable y necesitada por su contacto. Quería muchísimo más, pero incluso antes de que lo procesara, sabía que libre y voluntariamente le daría cualquier cosa que quisiera. Incluso sabiendo que mi corazón seguramente se resecaría y desintegraría de una vez por todas cuando me dejara esta vez. Dio un paso más cerca, como tanteando el terreno y cuando no hice ningún movimiento para detenerlo, y de hecho incliné mi cuerpo hacia el suyo, cerró el resto de la distancia entre nosotros y me tiró contra él. Me hundí en el alivio.
Había extrañado esto. Los planos duros de su pecho, sus músculos presionando contra los míos en esa forma familiar. Lo había extrañado a él y en este momento, estaba lo suficientemente desesperada como para tomar cualquier cosa que pudiera conseguir. Mi corazón saltó a la acción, golpeando contra mis costillas y mi cerebro estaba en conflicto con mi cuerpo.¿Podría manejar las consecuencias de otra noche con Nick? Se inclinó hacia abajo y plantó un tierno beso sobre mi mandíbula, justo debajo del  lóbulo de mi oreja.  Mi corazón decía no, mientras que mi cuerpo gritaba sí. Tal vez si específicamente e inteligentemente escogía esto, si yo estaba usándolo esta vez… La derrota no dolería demasiado. Endurecí mis nervios para tomar lo que necesitaba de él… una última vez. Necesitaba ser quien tuviera el control. Capturé su boca en un beso devastador, separando sus labios con mi lengua y girando ansiosamente mi lengua con la suya. Sus manos se levantaron para ahuecar mi mandíbula, inclinando mi cabeza para intensificar el beso. Mientras sus manos se enredaron mi cabello y acariciaban mi mejilla, no me permití sentir la ternura del momento y en su lugar, desabotoné sus pantalones y llevé mi mano adentro. Su pene se puso rígido bajo mi no-demasiado-amable asistencia y cuando estuvo completamente duro, me separé del beso y dejé caer mis rodillas en frente de él.  Nick se rió entre dientes, bajando su mano para acariciar mi cabello, retirándolo suavemente de mi cara.
—Demonios, nena, ¿tienes prisa?— Pero su risa murió en sus labios cuando mi boca llegó alrededor de su protuberante cabeza, tirando de él profundamente  —Oh, mierda. — Orgullo creció dentro de mí y puse cada pizca de energía que tenía en la actuación. Mi mente repetía las imágenes de sus videos e imite los movimientos que había vist,— lamiendo sus bolas y chupando una de ellas en mi boca. Nick se encogió y retrocedió.
—¿No te gusta? —pregunté, mirándolo con los ojos abiertos. Sus ojos brillaron implacablemente hacia los míos.
—Está… bien. — Parecía luchar por las palabras correctas. Acariciaba mi cabello apartándolo de mi rostro, mientras trataba de leer mi expresión—. Me gusta más que chupes mi pene, eso es todo.
—Oh. Pero en tu último video… —me detuve, cerrando de un golpe mi boca. Comprensión cruzó sus facciones y parecía que ambos recordábamos la forma en que se zafó de la boca de la chica y la dirigió a sus bolas. Recorrió su dedo a lo largo de mi mandíbula. 
—Eso era sólo para la cámara, nena. Era actuación. Mi pene es tuyo y había algo que no se sentía bien cuando ella me hacía eso. Mis últimos recuerdos eran de ti chupándome profundamente en tu garganta, y yo no quería los labios de nadie más alrededor de mí en ese momento. Sé que probablemente suena estúpido para ti, considerando… Pero es la verdad.— Tomé una profunda respiración. No importaba que me dijera en estos momentos, me recordé a mí misma. Él no podía hacer esto bien. Necesitaba ser fuerte. 
—Está bien. Lo entiendo. —Regresé a mi tarea, agarrándolo firmemente con ambas manos mientras acariciaba y mamaba al mismo tiempo, obligando a todos los pensamientos a apartarse de mi mente. 
—Demonios, pastelito. —Sus rodillas temblaban y sus manos se abrieron paso en mi cabello, levantándolo de mi rostro y colocándolo en una cola de caballo detrás de mi cabeza. Con una mano aún plantada en mi cabello, agarró su pene en su otra mano y lo sacó de mi boca. —No me quiero venir aun —dijo con los dientes apretados—. Deja que me encargue de ti. Agarró mis brazos, poniéndome de pie y plantando una serie de dulces besos sobre mi boca. 
—No. Te necesito dentro de mí. Ahora. —Leyó la insistencia en mis ojos. 
—Está bien. —Tiró del dobladillo de mi vestido tejido hacia arriba y alcé mis brazos repentinamente parada frente a él en sólo mi sujetador y bragas. Extendí los brazos para desabrochar mi sujetador, desechándolo y luego rápidamente me quité mis bragas. No estaba segura por qué, pero necesitaba ser quien tuviera el control. Sin molestarme en quitarle la camisa de Nick, lo atraje hacia mí, mi espalda apoyada contra la encimera. Sus ojos tenían un rastro de duda, pero jalé sus labios a los míos. 
—Tómame.—  Me levantó sobre la encimera y frotó los labios de mi sexo hinchado. 
—¿Estás lo suficientemente mojada, cariño? No quiero lastimarte.— Necesitaba parar con esa mierda del chico bueno. Ambos sabíamos que no lo era. Este era exactamente el por qué mi corazón estaba en pedazos. Descubriendo que ya estaba empapada, malditas hormonas, rodó un condón sacado de su billetera. Envolví mis piernas alrededor de su cintura y clavé mis talones en su culo, instándolo hacia delante. Segundos después sentí su pene empujando en mi entrada. Sí, esto era lo que necesitaba, sólo para olvidar todo lo demás y perderme en las sensaciones. Una ola de deseo corrió a través de mi vientre. Se movió lentamente hacia delante, deslizándose dentro de mí lentamente. Desgarrando lentamente. Arqueé mi espalda, tumbada contra la fresca y dura encimera, y apreté mis ojos cerrados. 
—Más duro. Fóllame más duro.— Los movimientos de Nick mejoraron, aunque sólo infinitesimalmente y las puntas de sus dedos rozaban mis tetas. 
—¿Miley, mírame?— Abrí un ojo. 
—Sólo hazlo, Nick. No vas a romperme.— Sus manos se movieron a mis caderas y me jaló hacia delante contra su pelvis. Observé sus movimientos por un momento antes de dejar a mis ojos cerrados irse a la deriva otra vez. Moví mis caderas contra las suyas, a pesar de la combinación de dolor-placer agarrando mis entrañas por la plenitud. Dejé salir jadeos pesados, empujando las caderas hacia delante al tiempo para encontrar sus impulsos, lastimando su culo con mis uñas. 
—Detente, Miley. Detente. Esto no es sexo venganza. —Apartándose de mi, su pene, tibio y empapado, descansó contra mi vientre
—¿Qué estás haciendo? —Tomó mis hombros, sacudiéndolos amablemente hasta que encontré su mirada. Me incorporé en la encimera, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Qué diablos hacía? Esta no era yo. No era una diosa de la habitación, o de la cocina, por así decirlo, era inexperta y torpe. Sólo hacía esto porque mis sentimientos por él me aterrorizaban. Lo amaba. Lo amaba tanto. Chupé mi labio inferior, rehusándome a llorar. 
—No soy una estrella porno. Sé que no soy como una de las otras mujeres con la que has estado…—Soltó un suspiro de frustración y apretó los puños en sus costados. 
— ¿Eso es lo que pensaste que esto era? Que quería sexo rudo contigo… debido a mí pasado…—Tiró de sus calzoncillos y pantalones—. Mierda. — La palabrota atravesó su pecho con un gruñido. Sus manos temblaban y la mirada en sus ojos era diferente a cualquier cosa que había visto alguna vez. Solté un suspiro tembloroso. Nick me alzó de la encimera, fácilmente me levantó en sus brazos y me acunó contra su peso mientras salía de la cocina. Abrió de una patada la puerta de mi habitación y me soltó en el centro de la cama, donde aterricé con un ruido sordo. Gateó hacia mí, inclinándose cerca de mi oído, su voz baja y mezclada con ira. 
—Si quieres que te folle duro, lo haré. Pero no porque creas que eso es lo que quiero. Te quiero a ti. Sólo a ti, Miley. Tus suaves curvas, tu falta de experiencia, tu apretado coño que sólo ha sido mío. Esa noche contigo, a pesar de que lo que pude haber dicho, hicimos el amor y fue el mejor sexo de mi vida. —Se sentó sobre sus talones, dándome una oportunidad de procesar sus palabras—. Y más que eso, no fue sólo sexo eso que compartimos esa noche. — Frotó sus manos sobre su cabello—. Cristo, pastelito. Estoy enamorado de ti. 

La reacción de Miley ante esas cuatro pequeñas palabras no era exactamente lo que yo esperaba. Sus ojos azules se quedaron bloqueados en los míos durante unos segundos antes de que se cerraran. Negó con la cabeza. 
—No lo digas sino lo dices en serio.— Ahuequé sus mejillas y abrió los ojos. 
—Quise decir cada palabra. Te amo —Una sonrisa floreció en sus labios y me incliné para besarla—. Si tengo que sacrificarme para darte todo lo que quieras, si tengo que cambiar lo que soy, lo que sea que tenga que hacer, dímelo. Está hecho. No puedo creer que pensé que podría vivir sin ti.— Bajó la mirada, un rubor rosado manchando sus mejillas. 
—Nick — susurró en voz baja, agarrando puñados de las sábanas en sus pequeñas palmas. 
—Yo era jodidamente desgraciado sin ti. Una ruina absoluta. Por favor, perdóname, pastelito.—Levantó la vista, pareciendo sacar algo de fuerza al escucharme arrastrarme, su sonrisa pícara volviendo a caer en su lugar. 
—Y te comprometerás sólo para mí. No más rodaje sin importar cuan difíciles se pongan las cosas. —Te lo prometo —Besé el dorso de su mano, los nudillos, la muñeca. 
—Y ni siquiera miraras a otra mujer cuando estamos juntos.— La miré a los ojos 
—No será necesario. Tengo a la chica más bella del mundo conmigo —Hacíamos nuestros propios votos el uno al otro y no importa lo extraño que pudieran parecer, eran perfectos para nosotros
—. ¿Vas a estar bien conmigo sentado sobre mi culo los domingos por la tarde, viendo el partido y tomando una cerveza?— Se echó a reír, profundo y gutural. 
—Sólo si me dejas tener alitas de pollo.—Sonreí. 
—Hecho—. Se arrastró sobre mi regazo a horcajadas sobre mí y apoyó la cabeza en mi pecho. Era extraño cómo yo había llegado a pensar en esto como su sitio. Trazó con la punta del dedo ligeramente sobre mi pecho, rozando contra el vello. 
—¿Irías a la tienda y me conseguirías tampones y helado de chocolate y revistas de chismes cuando los necesite? 
—Maldita sea, nena, si puedo jugar a la tienda de Belleza Barbie con Lily, ¿no crees que puedo manejar eso?— Se echó a reír, su pecho rozando el mío mientras se reía. Mi cuerpo despertó a la vida, recordando que todavía estábamos en su mayoría desnudos. Me volví y suavemente la deposité sobre la cama, acomodándome a mí mismo sobre ella. Lamí sus pezones, tirando de uno en mi boca, y mantuve los ojos fijos en los de ella. Me tomé mi tiempo, a fondo adorándola con mi boca y dedos hasta que ella estuviera empapada y me pidiera más. Dios, amaba a esta chica. La acomodé sobre su espalda, las piernas abiertas para mí y me arrodillé entre sus rodillas. Me acerqué hacia adelante hasta que desaparecí en su interior. Mirar a mi polla deslizarse entre sus pliegues rosados era terriblemente caliente. Mi único problema con esta posición, apoyado sobre mis rodillas de la manera que fuese, era que no podía besarla. Sin embargo, tenía la vista perfecta de su pequeño cuerpo caliente, por lo que lo usé en mi provecho. Después de haberla puesto ante mí de esta manera, me permití acariciar sus pechos y sumergirme entre sus piernas para dar masajes a su clítoris. 
—Quiero que te vengas para mí, nena.— Gimió suavemente, sus ojos se cerraron en concentración. 
—Nick, lo quiero rápido. 
—¿Estás segura, nena? 
—Sí —Se quejó, encontrándose con mi mirada de nuevo. Agarré sus rodillas y aumenté mi ritmo, hasta que estuve totalmente enterrado con cada embestida, mis bolas golpeando su culo. Oh, joder, no iba a durar a este ritmo. Su calidez, su cuerpo, su pequeño coño apretado.... Ah, mierda. 
—Cariño, me voy a venir. 
—Todavía no —susurró. Tragué una maldición, y embestí más duro, rodeando su clítoris con mayor rapidez. Las gotas de sudor rodaban por mi espalda por el esfuerzo de aguantar mi orgasmo. 
—¿Nena? 
—Todavía no —exclamó. Agarré la base de mi eje, aprisionando mi orgasmo inminente y continué empujando. Mis bolas apretadas como el dolor físico de mantenerme me alcanzaron. Sus gritos se hicieron más fuertes y sus caderas chocaban contra las mías. Ella estaba cerca. Con una mano seguía jugando con su clítoris, usé mi otra para masajear un pecho, pellizcando y frotando sus pezones hinchados. Sus caderas se dispararon fuera de la cama y su voz ronca gimiendo mi nombre me envió al borde. Embestí dos veces más y llegué a mi clímax, inclinándome sobre ella para susurrarle palabras cariñosas mientras me venía. Hicimos el amor dos veces más y luego pedimos comida a domicilio, negándonos a salir de la cama, incluso mientras comíamos, sushi de todas las cosas. Miley había prometido que me gustaría, y, sorprendentemente, en realidad no estaba nada mal. Una vez que terminamos, nos quedamos en el centro de la cama, renuentes a dejar los brazos del otro. 
—¿Cómo podría yo ser suficiente para ti, nena? Te mereces el mundo. Ni siquiera mis propios padres me quieren —le dije, trazando un solo dedo encima de su cadera desnuda. Me negé a su solicitud de vestirnos después de la última vez que habíamos hecho el amor. Se apoyó sobre un codo para mirarme. 
—Tus padres se perdieron a un hombre asombroso. Y con respecto a que tú no eres lo suficientemente bueno... —Sacudió la cabeza—. Piensa en el amor incondicional que tienes por Lily. Ella puede suponer un reto, y tú probablemente nunca imaginaste cuidar de una niña de seis años a tu edad, pero para ti, ella es perfecta.— Yo sabía que ella tenía razón. Recibiría una bala por Lily. Y sentía lo mismo por Miley. 
—Tú podrías no ser la persona con la que alguna vez me imaginé, pero eres exactamente lo que necesito, alguien con quien puedo soltarme y ser yo misma. No algún idiota estirado usando traje que sólo está cortejándome con la esperanza de impresionar a mi padre y asegurarse su próximo ascenso. —Es verdad. Ese no soy yo.  
—Y me encanta eso de ti. Me encanta saber que te enfrentarías a mis padres o a cualquiera si se da el caso, para asegurarte de que yo sea feliz. —Diablos, sí, lo haría. Metí a Miley bajo mi brazo y la sostuve hasta que su respiración se volvió profunda y regular. Nunca había pasado una noche lejos de Lily, pero sabiendo que Sophia estaba durmiendo en mi casa, y que Lily estaba a salvo, y lo más importante, que tenía a Miley de vuelta, caí en un sueño fácil, sintiéndome más feliz y más completo que nunca.   
  
—¿Qué es exactamente lo que crees que estás haciendo? —le pregunté a Miley mientras se arrastraba a través de la cabina de mi camión hacia mi regazo.  
—Shh. Tengo una idea —murmuró contra mi cuello. Tenerla a horcajadas sobre mis caderas con esa pequeña falda negra envió una ola de deseo a través de mi sistema. 
—No es justo, nena. No tengo espacio para tocarte. —Apoyé los brazos a cada lado de ella, enjaulándola contra mí, pero todavía dejándola salirse con la suya. Levantó la barbilla y atrapó mis ojos, la confianza y el deseo ardiendo en esas profundidades azules. 
—Silencio. Una vez me dijiste que te gustaba el sexo en la cabina de tu camión.— Una risa baja cayó de mis labios. ¿Eso es lo que esto era? 
—Solía gustarme. Pre-Miley. —Como habíamos empezado a llamar a mi vida antes de ella. No la iba a follar en mi camioneta. Claro que estaba oscuro y el estacionamiento se encontraba vacío en su mayoría, dada la hora, pero Miley merecía más. Se merecía todo. Me sonrió, recostándose aún más cómodamente en mi regazo. 
—Sí, pero has venido a bailar con mis amigos esta noche, aunque sé que odias los clubes ruidosos y quiero recompensarte. —Movió las caderas contra la parte delantera de mis pantalones vaqueros, el roce de nuestros cuerpos exigiendo atención. Tomé su mentón en la mano y la besé en la boca. Odiaba los clubes de baile, pero ver bailar a Miley con una minifalda y tacones y sintiendo sus movimientos contra mí toda la noche, bueno, vamos a decir que no fui un mártir. Esto también había ayudado a que acortáramos el hueco entre nuestros amigos, invitando a varios de sus amigos y los míos a salir juntos. Algo así como nuestra primera salida real como pareja. Y para nuestra sorpresa, todos se habían llevado bien. Incluso Tyson y yo habíamos enterrado el hacha de guerra entre nosotros. Al parecer, algunos se habían llevado mejor que otros, demasiado, como ejemplo de ello, estaba bastante seguro de que Joe y Mandy se encontraban actualmente de camino a su casa. Yo no podía dejar de sonreír, porque eso era exactamente lo que habíamos estado haciendo durante el último mes, ella mostrándome las cosas de su mundo y yo mostrándole el mío. Miley continuó mirándome con una expresión curiosa, su boca curvada en una sonrisa maliciosa. 
—No aquí. No en mi camión, nena. Déjame llevarte a casa donde pueda follarte bien. —La besé, mordiendo sus labios. Sonrió y negó con la cabeza. 
—No soy frágil, Nick. No hace falta que me trates como una princesa. Te quiero. 
—Pastelito... —Mi voz salió en un medio gemido, medio susurro. Trabajó sus manos entre nosotros, desabrochando mi cinturón y tirando hacia abajo mis pantalones. Dios, estaba completamente a su merced. Me tenía. El brillo en sus ojos y la sonrisa crispando sus labios me dijo que ella lo sabía. 
—Creo que tengo que recordarte... —Tiró hacia abajo mi bóxer lo suficiente para liberar mi polla—. Que esto me pertenece. —Se inclinó más cerca, moviéndose contra mí para que yo pudiera sentir lo mojadas que sus bragas estaban.  Jooooder. 
—Oh, es todo tuyo, pastelito. —Tiré de sus bragas a un lado, dirigiendo mi pulgar por sus labios hinchados. Sabiendo que estaba lista, empujé las caderas hacia arriba, encontrando su calor húmedo con empujones suaves. Gimió y se retorció, ajustándose a la plenitud cuando me deslicé dentro. Apreté la mandíbula para no gritar cuando su increíblemente apretado y caliente canal se dejó caer sobre mí. 
—Cada centímetro, mío —susurró. 
—Sí, tuyo. —La besé apasionadamente mientras ella aumentaba su velocidad. Miley gritó y presionó su mano contra la ventana, marcando el vidrio empañado con una huella de su mano. Si no era obvio lo que pasaba en este camión antes, sin duda ahora sí. Sus gemidos se hicieron más insistentes y yo sabía que ella estaba cerca. Nunca tenía que pedirle más. Siempre sabía cuándo estaba a punto de venirse y luego mi liberación en consecuencia. Se levantó y se sentó sobre mí mientras repetidamente gemía mi nombre como si fuera su mantra. Era jodidamente caliente. Echó la cabeza hacia atrás, gimiendo bajo en su garganta y pude sentir el orgasmo pulsante exprimiéndome. Agarré sus caderas, embistiendo duro y rápido y pronto la seguí al borde. Después, la acuné contra mi pecho, sujetándola mientras los latidos de nuestros corazones se hicieron más lentos y nuestras respiraciones se mezclaron. 
—Te amo, pastelito. 
—Te amo, Nicholas—murmuró, sus labios contra mi cuello. 

FIN