jueves, 30 de abril de 2015

Forever & Always - Cap 02

Miro mi barra de proteína caer en el asfalto en cámara lenta, y la mordida en mi boca sabe a polvo. ¿Qué está haciendo Nick aquí? ¿Dónde ha estado los últimos ocho meses? Él dejó la ciudad sin dejar rastro después de nuestra breve y loca relación.
¿Por qué no trató de buscarme, o al menos darme una señal de que estaba vivo?
Tiene los mismos ojos azules, el mismo rostro cincelado, y los mismos músculos magros asomándose de su camiseta.
Él es real, y vivo, y camina directo hacia mí.
No puedo mirar hacia otro lado, a pesar de que ansío hacerlo.
Deja escapar un suspiro lento y dice: —Esto es un poco incómodo, huh — su voz suena familiar pero diferente. Tiene algo que no estaba allí la última vez que nos vimos
—Sí — me las arreglo para dejar salir un chillido—. Uhm…
—¿Cómo has estado?
No puedo responder a esa pregunta. Es demasiado falso. Si a él le importara cómo he estado, habría encontrado una manera de verme o hablar conmigo. Me dejó antes de Navidad, antes de Año Nuevo, antes del día de San Valentín, antes de mi cumpleaños, antes del baile de último curso y antes de la graduación. Antes de que me dieran la noticia de que tendría una cojera permanente por el resto de mi vida sin ninguna esperanza de una completa recuperación.
—¿Qué estás haciendo aquí?
Se encoge de hombros. —Me estaba preguntando eso mismo esta mañana.
Uno de los otros chicos se para al lado de nosotros, tiene el pelo largo y rizado y le cae en la cara, y se echa un gas. Lo peor es que hace un gran show de gemir y empujar hacia afuera, como un niño pequeño.
—Hombre, ¿te importa? —pregunta Nick.
—¿Qué? —dice el chico, impávido—. Tenía que dejarlo salir.
—Pues déjalo salir cuando estés solo, hombre. No seas un maldito imbécil.
—¿Quién eres, el poli de la flatulencia? —dice el chico, dando un paso hacia Nick. Nick se alza en lo alto, como si hubiera estado en muchas peleas y no tiene miedo de añadir otra a su cuenta.
Esto es irreal. No puedo sentir los dedos de mis pies porque estoy en shock, y Nick y este chico van a empezar una pelea por… ¿gases?
—Tranquilos, chicos —brama una voz áspera. Un tipo negro y alto con un portapapeles apuntándome—. Miley, ¿Puedo hablar contigo un momento? En privado —él señala a Nick—. Contigo también, Jonas. Ahora.
Sigo al tipo fuera de la furgoneta, consciente de que Nick está siguiéndome muy de cerca. Estoy tentada en dar la vuelta y exigirle saber dónde ha estado, pero ni siquiera sé si podría pronunciar las palabras.
El tipo se detiene en una mesa de picnic y deja caer su portapapeles sobre ésta. Se presenta como Damon Manning, el líder Senior y acompañante de nuestro grupo, luego luce dolido mientras dice: —Obviamente, ustedes dos no pueden estar en este viaje juntos. Miley, no tenía idea de que mi ayudante te pondría como reemplazo después de que Heather lo abandonara.
—Yo lo abandonaré —ofrece Nick con entusiasmo.
—El infierno si lo harás, Jonas. No tienes más remedio que hacer esto.
Eso significa que Damon espera que yo lo abandone. Si fuera la vieja Miley, la que tenía miedo del menor conflicto o confrontación, lo abandonaría en un santiamén. Pero soy más fuerte ahora, y no doy marcha atrás por nada. Incluso Nick.
Me giro hacia Damon con determinación. —No lo dejaré.
—Miley, lo siento pero no va a funcionar con ustedes dos…
—No me voy —interrumpo.
Damon se frota una mano sobre su cabeza calva y suspira. Puedo decir que está vacilando… por lo menos un poco. ¿Qué puedo decir para convencerlo de que no tengo que dejar el viaje solo porque Nick pasa a ser parte de él? La verdad es que estar con Nick será un reto—uno grande que no había esperado. Pero decido que voy a probarme a mí misma y a él que he seguido adelante.
No dejo que el pasado dicte mi vida nunca más. Los dos tenemos dieciocho ahora, ambos somos considerados adultos a los ojos de la ley.
—Esta es una mala idea —Damon repica—. Una mala idea de verdad.
—¿Puedo hablar con Nick a solas? —le pregunto.
Damon mira de mí a Nick. —Bien. Tienes cinco minutos.
Cuando Damon se aleja, trago con fuerza y me fuerzo a hacerle frente a Nick. Se ve cansado, pero al mismo tiempo una fuerza feroz irradia de él.
Yo solía pensar que él era todo lo que quería y necesitaba. Si tuviera a Nick Jonas a mi lado, mi vida estaría bien.
Y así fue, por un tiempo al menos.
—Han pasado ocho meses —digo en voz baja. Pensando en lo mucho que lo había extrañado estuve a punto de llorar. Parpadeo y rezo porque mis lágrimas no caigan. No ahora, cuando tengo que permanecer fuerte. Digo algo, cualquier cosa, así no las dejo caer—. Te perdiste la graduación.
—Me perdí de muchas cosas —dice, luego lentamente comienza a extender las manos antes de meterlas en los bolsillos.
Sé que probablemente luzco patética. Me siento patética. Pero estoy harta de sentir lástima de mí misma. He tenido que superarlo. Me he vuelto más fuerte cada día. No puedo ser absorbida de nuevo en la telenovela de la vida de Nick. No voy a dejar que eso suceda.
Miro a la enorme furgoneta blanca que se supone que nos llevará a un viaje de cuatro semanas juntos. Vamos a compartir nuestras historias públicamente, con la esperanza de prevenir que otros sufran lo que nos pasó. Me muerdo el labio por la ironía. ¿Cómo podemos hacer eso, cuando la verdad de Nick y el accidente todavía están enterrados?
Pateo algunos guijarros sueltos de alquitrán en el asfalto. —Él dijo que no tenías más remedio que ir en este viaje. ¿Por qué?
Con los brazos cruzados, Nick se apoya contra la mesa de picnic y suspira. —Bien, este es el asunto. Gran sorpresa: me metí en problemas otra vez. Es este programa, o voy a la cárcel. La pelota está en tu tejado, Miley. Quieres que me marche, lo haré. Asumiré las consecuencias.
Lo último que quiero es que Nick esté de nuevo en la cárcel. Tengo miedo de preguntar por los detalles sobre cómo se metió en problemas, así que no lo hago. Si él quiere decirme, lo hará. Pero sé que no lo hará porque no sabe cómo confiar en alguien, menos en mí. Yo podría haber sido una parte de su vida una vez, pero ahora no lo soy. Soy una extraña para él, y él es un extraño para mí.
—Son solo cuatro semanas —le digo—. Creo que podemos manejarlo.
—Cuatro semanas atrapados en una furgoneta juntos, y entonces nunca tendrás que verme de nuevo.
Cierro mis ojos cuando él dice eso. No debería desaparecer de nuevo. Su hermana lo necesita, y su madre lucha todos los días contra su adicción a las drogas prescritas. —Después del viaje, deberías volver a Tennessee.
—No va a pasar, así que mantén ese pensamiento fuera de tu cabeza.
Olvidando mi tristeza y mi acopio de coraje, me quedo de pie mirándolo a los ojos. —¿Sabes lo que pienso?
—¿Qué?
—Creo que el duro y estoico Nick Jonas toma el camino más fácil —ahí está, lo dije.
—Mi vida es un montón de cosas, Miley, pero fácil no es una de ellas —dice. Se aclara la garganta—. Y si piensas que estás viendo ahora mismo todo fácil por mí, supongo que otra vez… —su voz se apaga.
—Tal vez este fue el destino que nos da una segunda oportunidad para decir adiós. Ya sabes, antes de que ambos vayamos por caminos separados de nuevo.
—Eso debe ser —dice con sarcasmo—. ¿Así que estás absolutamente tranquila con que suceda este viaje juntos?
Me aclaro la garganta y miro hacia la furgoneta.
—Estoy bien con eso, siempre y cuando tú lo estés.
Se levanta de la mesa, se aleja de mí y se dirige a Damon. Hablan por un segundo, luego Nick lanza su mochila en la parte posterior de la furgoneta y se sube en el interior.
—Nick dijo que lo resolviste todo —me dijo Damon cuando subo a la furgoneta.
—Son solo cuatro semanas. Estará bien.
Damon parece tan convencido como me siento, pero le aseguro que el pasado está detrás de nosotros y vamos a ir más allá de él. Realmente espero no estar mintiéndome a mí misma.
En la furgoneta, las dos chicas que conocí esta mañana están sentadas en el asiento delantero. La chica llamada Erin tiene un piercing en la nariz y en los labios y tatuajes subiendo y bajando sobre su brazo desnudo. Está leyendo un libro mientras se apoya contra la ventana.
La otra chica, Trish, tiene el cabello largo y rubio muy brillante y, definitivamente, podría pasar por una de las porristas populares de Tennessee. Tiene maquillaje oscuro en los ojos y lleva lápiz labial de color rosa claro. Se ve bien en ella. A propósito incluso evito mirar la silla trasera, no voy a buscar dónde está sentado, así que me deslizo al lado de Matt en la silla central. Conozco a Matt de terapia física, ya que sus citas usualmente son después de las mías en las noches de miércoles. Matt perdió tres cuartas partes de su brazo izquierdo, y su brazo derecho está cicatrizado, pero no estoy segura de qué le sucedió exactamente. Estoy segura de que voy a averiguarlo al compartir nuestras historias.
Matt me da una sonrisa amable pero reservada. —No sabía que estarías aquí —dice.
—Fue algo de último minuto —le digo, mirando a Trish y a Erin en el asiento delante de nosotros y preguntándome si Nick decidirá abandonar el viaje en el último segundo. Parte de mí quiere que se vaya, pero la otra quiere que se quede y así puedo probarme a mí misma que verdaderamente estoy sobre él, que el dolor que quedó después de que se fue se ha ido.
Mi pulso se acelera cuando escucho a Nick moverse en su asiento detrás de nosotros. No es una buena señal que esté híper-consciente de cada uno de sus movimientos. Probablemente cuatro semanas sean una verdadera tortura—quizás incluso peor que el año de terapia física después del accidente.
No importa cómo me sentí cuando Nick me abandonó. En las semanas y los meses después de haber dejado la ciudad, recé porque volviera. Solía dejar mi luz encendida en la noche, así si volvía, él la vería como una señal de que lo estaba esperando.
Vivía al lado, así que me quedaba mirando por la ventana durante horas y horas, esperando ver encendida la luz de su habitación. Mi fantasía era que él me diría que había cometido un gran error por dejar Paradise.
Pero nunca lo hizo.
Y al final, me di cuenta de que había confiado demasiado en él.
Damon se mete en el asiento del conductor y se da la vuelta. —Bueno, chicos, eso es todo. Nuestra primera parada es en un campamento de verano para adolescentes. Vamos a estar durmiendo en cabinas en su campamento esta noche, y ustedes esperarán a compartir sus historias con ellos. Mañana continuaremos hacia nuestra segunda parada. Pero ahora mismo, tomemos un segundo para que se presenten entre ustedes mientras esperamos a Lenny. Como todos saben, soy Damon Manning, y soy su acompañante.
—Soy Trish —dijo Trish, con un borde en su voz, que implica ―no hablar de mí a menos que yo quiera‖.
Erin no levanta la vista de su libro mientras dice en voz baja. —Soy Erin.
Matt se aclara la garganta. —Soy Matt.
—Soy Miley —digo, incapaz de resistir mirar a Nick.
Luce como si prefiriera ir a bucear en aguas infestadas de tiburones o pirañas que estar en esta furgoneta. Se queda mirando el piso alfombrado. —Soy Nick.
—Y yo soy Lenny —el chico del gas dice, casi saltando en la furgoneta y deslizándose en el lugar al lado de Nick.
Nick se estremece. —Hombre, si te echas otro voy a patearte el trasero.
—Nick, no amenaces a los otros miembros del grupo —ordena Damon desde el asiento delantero—. Lenny, vas a mantener esto libre de flatulencia por ahora, ¿bien?
Ahogo una risita nerviosa.
—Lo intentaré —dice Lenny, dándole a Damon un pulgar hacia arriba. Pero tan pronto como salimos del estacionamiento, oigo a Lenny decir a Nick —. ¿Quieres tirar de mi dedo?
Tengo que mirar. En lugar de apartar los dedos de Lenny de su cara, o mejor aún, ignorarlo, Nick agarra el dedo de Lenny y lo dobla hacia atrás.
—Basta —le digo a Nick mientras Lenny hace una mueca de dolor y trata de arrebatar su mano libre—. ¡Le estás haciendo daño!
¿Qué sucedía con Nick para hacerlo arremeter con tanta rapidez?
Nick suelta el dedo de Lenny. Éste le lanza a Nick una mirada que dice que va a tomar represalias después, luego se pasa hasta el otro lado del asiento.
—Tú te lo buscaste —dice Nick con aire de suficiencia mientras Lenny examina su dedo magullado.
—Te voy a demandar si tengo un esguince —Lenny le advierte—. Toco la guitarra, hombre.
Nick sonríe, entonces me mira meneando la cabeza. —¿Qué?
—Nada —digo.
Me giro de nuevo. No voy a mirar a Nick otra vez. No hasta que tenga que hacerlo, por lo menos.
A mi lado, Matt saca su móvil y empieza a enviar mensajes de texto con su única mano. Su palma mece el móvil mientras su pulgar teclea. No puedo imaginar que sea fácil para él, pero parece estar manejándolo muy bien.
Me inclino hacia adelante, pongo mis manos en el asiento delantero. Haré una pequeña conversación con Trish y Erin. Cualquier cosa es mejor que preguntar sobre Nick, y porque vamos a estar viviendo en lugares cerrados por el mes que viene, tengo que hacer migas con estas chicas. Pero me doy cuenta, muy rápido, que no quieren charlar. Trish se pone los auriculares en sus orejas y levanta la sudadera con capucha para ocultar su rostro. Erin está tan absorta en su libro que no estoy segura de que sepa sobre la vida real que pasa a su alrededor.
Vuelvo a caer en mi asiento y miro por la ventana. Los campos de maíz y las granjas que esboza el paisaje de Illinois son borrosos.
—Tú, Matt —dice Nick.
—¿Si?
—Cambia de asiento conmigo.

domingo, 12 de abril de 2015

Forever & Always - Cap 01

Algunas personas son malditamente afortunadas. Desafortunadamente, nunca he sido una de esas personas. De hecho, creo que soy uno de esos chicos destinados a siempre quedar atrapado en medio del tiroteo. Mientras me siento en la parte de atrás de un coche patrulla con esposas clavándose en mis muñecas, vuelvo a pensar en la primera vez que me arrestaron, hace casi dos años.
Había estado bebiendo.
Estaba drogado.
Y fui arrestado por un delito que no cometí.
Aunque, no importa. Me encerraron en el reformatorio durante un año de todos modos, principalmente porque me declaré culpable de los cargos de omisión del deber de socorro y conducir borracho.
Esta vez estoy siendo arrestado por drogas. Excepto que yo no fumé, inhalé, ingerí, esnifé, me pinché, o compré la mierda. De acuerdo, admito que estaba viviendo en una casa de drogas. Era o tener un techo sobre mi cabeza e ignorar las cosas ilegales a mí alrededor, o vivir en la calle.
Elegí el techo. Mirando atrás, quizás no era la decisión más sabia. Vivir en la calle suena muy tentador ahora mismo. Nada es peor que ser encerrado como un animal enjaulado y renunciar a controlar tu propia vida. Que te digan cuando cagar, ducharte, afeitarte, comer, y dormir no es mi idea del paraíso. Pero entonces, Tennessee, donde crecí, tampoco era un paraíso. Me pregunto si el paraíso es sólo una palabra en el diccionario con la definición: esto no existe.
Inclino mi cabeza contra el asiento trasero del coche patrulla, preguntándome cómo voy a salir de esto. No tengo dinero, amigos de verdad, y mi familia… bueno, no he tenido ningún contacto con ellos desde que dejé Tennessee hace ocho meses.
Cuando llegamos a la estación de policía, el policía me escolta a una señora que tiene el excitante trabajo de llevar mi fotografía. Luego el policía me ordena que vaya a su escritorio y se presenta como Lieutenant Ramsey.
—No intentes nada estúpido —me dice me abre la esposa de mi muñeca derecha y la sujeta a un enganche de metal en su escritorio como que si quisiera escaparme tenga que arrastrar un escritorio de cincuenta libras conmigo. Sin necesidad de decir, no voy a ir a ninguna parte.
Después de preguntarme un montón de preguntas, me deja solo. Miro alrededor en busca de Rio, uno de mis cinco compañeros de cuarto. Todos fuimos detenidos al mismo tiempo, cuando Rio y otro de nuestros compañeros de cuarto estaban vendiendo un montón de metanfetaminas a tres tipos quienes, si me preguntas, parecían policías de paisano que estaban vestidos como gánsteres idiotas. Creo que era el diente dorado de uno de los tipos lo que lo reveló. Parecía como si hubiera sido pegado y podría jurar que se le soltó en un punto y se lo tragó.
Eso fue justo antes de que sacaran sus pistolas y nos gritaran que nos pusiéramos de rodillas en el suelo y pusiéramos las manos en la cabeza. Había estado viendo un reality show sobre casas de empeño, porque la última cosa que necesitaba era ser envuelto en los asuntos de Rio.
Rio me había pedido que lo ayudara con algunos recorridos un par de veces, y lo hice. Pero no me he puesto a vender drogas a tipos que estaban tan desesperados por drogarse que me darían sus últimos diez centavos para conseguirla. La última vez que se suponía que vendía drogas para Rio, era a un tipo con tres niños. Trajo sus tres niños a nuestra casa, y cuando vi sus estiradas caras largas y sus ropas harapientas y desgarradas, no pude hacerlo. Me negué a venderle las cosas. No es que eso me haga una buena persona ni nada, especialmente porque sé que si no se lo vendía, alguien más lo haría.
—Escucha, Nick —dice Ramsey mientras abre una carpeta de archivos de la parte de arriba—. Te has metido en grandes problemas. Los jueces de Chicago no son indulgentes en los reincidentes, especialmente cuando están viviendo en casas de drogas con más de cincuenta mil dólares en metanfetaminas y z-tabs.
—No soy un traficante —le digo—. Trabajo en la planta de reciclaje de Chicago.
—Sólo porque tengas un trabajo no quiere decir que no trafiques —toma su teléfono y me pasa el auricular—. Tienes una llamada. Dime que numero marcar.
Pongo el auricular abajo en su escritorio. —Renuncio a mi derecho a llamar.
—¿Familia? ¿Amigos? —sugiere.
Niego con la cabeza. —No tengo ninguno.
Ramsey deja el auricular abajo en el teléfono. —¿No quieres que alguien te eche un cable? El juez fijará la fianza más tarde hoy o mañana. Deberías estar preparado.
Cuando no respondo, hojea mi carpeta. Levanta la mirada tras un par de minutos. —Aquí dice que Damon Manning era tu consejero de transición.
Damon Manning se suponía que se aseguraría de que estuviera fuera de problemas cuando fuera liberado del reformatorio. Era un tipo grande y negro que le daba miedo a mi madre cuando entraba a nuestra casa durante sus visitas programadas. Damon me asignó mi trabajo de servicio comunitario y constantemente me taladraba en cómo hacer la transición de estar en la cárcel a estar de vuelta en casa. No tomaría una respuesta monosilábica o un silencio como respuesta. El tipo era un duro de pelar que no tomaba la mierda de nadie, y cualquier vez que la jodiera me dejaba saber que mejor me ponía en forma o él personalmente sería el responsable de decirle al juez que me encerraran de nuevo. No tenía ninguna duda de que lo haría también.
Ramsey apunta un número y lo coloca frente a mí.
—¿Qué es esto?
—El número de teléfono de Damon Manning.
—¿Y por qué lo querría? —le pregunté.
—Si no tienes familia o amigos que te paguen la libertad bajo fianza, te sugiero que lo llames.
Niego con la cabeza y digo: —De ninguna manera.
Ramsey me pasa el teléfono y se inclina hacia atrás en su silla. —Llámalo. Si no lo haces, yo lo haré.
—¿Por qué?
—Porque he leído los informes de Damon sobre ti, y raramente se equivoca sobre sus valoraciones.
—¿Qué escribió? —¿qué era un completo jodido que se merecía ser encerrado permanentemente?
—¿Por qué no lo llamas y se lo preguntas por ti mismo? Estás en serios problemas, Nick. Necesitas a alguien de tu lado ahora mismo.
Miro al teléfono y niego la cabeza en frustración. Ramsey no parece que me esté dando oportunidad. Tomo el teléfono y marco el número.
—Soy Damon —contesta una voz profunda.
Me aclaro la garganta. —Ahm… soy Nick. Nicholas Jonas.
—¿Por qué me llamas?
—Yo como que me metí en problemas —digo, luego aclaro mi garganta. Tomo una respiración profunda y a regañadientes dejo escapar—. Necesito tu ayuda.
—¿Ayuda? No sabía que conocías esa palabra.
Brevemente explico la situación. Suspira fuertemente un montón de veces, pero dice que viene de camino a la comisaria. Después de mi llamada, soy escoltado a los calabozos y lo espero. Una hora después me dicen que tengo un visitante y me dirigen a lo que asumo es una de las salas de interrogatorio. Oh, chico. Si las cosas no eran lo suficientemente malas, tengo la sensación de que van a ponerse peor mientras un muy molesto Damon entra por la puerta antibalas de metal.
—¿En qué mierda te has metido, Becker?
—Un montón de problemas —le digo.
Damon cruza los brazos sobre su pecho. —Podría haber jurado que eras un tipo que cometió un error e iba a cambiar su vida —tiene una mirada distante casi triste en su cara, pero es rápidamente enmascarada—. Tengo que admitir que me recordaste a mí mismo cuando tenía tu edad.
—Sí, bueno, estabas obviamente equivocado.
Entrecierra la mirada hacia mí. —¿Lo estaba?
Esta no era la forma que se suponía que sería. Dejé Tennessee para hacer todo mejor, pero todo lo que me las he arreglado para hacer es joder las cosas por mí mismo. Miro directamente a Damon a los ojos. —No lo hice —le digo—. No soy un traficante.
—¿Por qué debería creerte?
—Porque es la verdad —dejo salir el aliento, sabiendo que es una causa perdida defender mi caso pero haciéndolo de todos modos—. No espero que me creas.
—¿Me has mentido en el pasado?
Asiento.
—¿Sobre qué?
Cierro los ojos y niego con la cabeza. No puedo decirle a Damon que no fui quien atropelló a Miley. Le dije a Emily que me llevaría ese secreto a la tumba. No puedo traicionar a mi propia gemela. No ahora, y no nunca—. Olvídalo.
—Estás en el camino equivocado —me dice Damon.
—No tengo opción —dejo salir un largo y lento suspiro y decido igualarme con él. Sobre ciertas cosas, de todos modos—. Descubrí que mi madre era adicta a las medicinas. Creía que estar en casa lo ponía peor. Ella seguía esperando que fingiera que todo estaba bien. Mi familia entera estaba de acuerdo con la mierda. Yo no podía. Miley era la única que me mantenía cuerdo, pero no podía verla sin recibir regaños de los policías, mis padres, su madre, e incluso tú. Tú una vez dijiste que debería salir de Tennessee en lugar de acercarme a Miley. Así que ahora estoy aquí.
—Vivir con un traficante de drogas no es una mejor opción —dice Damon, afirmando lo obvio.
—Era un techo sobre mi cabeza.
—Siempre hay más opciones que vivir con matones —me dice Damon.
—Sí, claro —miro hacia abajo y la marca roja que las esposas han dejado en mi piel. Parece que todo está fuera de mi alcance ahora mismo.
—Estoy muy decepcionado de ti.
Decepcionado es mejor que enfadado. He visto a Damon enfadado. Se tensa como un toro con una espina en el trasero. Demonios, cuando me expulsaron del colegio por pelearme, Damon parecía preparado a patearme el trasero sin ayuda de nadie. Este tipo es enorme y debe pesar cerca de los dos-ochenta. No soy un peso ligero, pero se podría sentar en mí y romperme los huesos.
—Vuelvo en un momento —dice Damon, y luego me deja solo en la sala.
Ramsey vuelve media hora después, con Damon siguiéndole a sus pies. El oficial se sienta en el borde de la pequeña mesa en la sala y mira hacia abajo a mí. —Eres afortunado, chico.
Estoy a punto de ser echado a la cárcel. No me siento afortunado ahora mismo.
—Acabo de hablar con el juez Hanson —dice Damon—. Tendrás tu comparecencia esta tarde, y pagaré cualquier fianza establecida. Soy amigo del fiscal del distrito que te va a ayudar.
—¿Por qué harías eso por mí? —pregunto.
—Porque alguien lo hizo por mí hace un tiempo. Hay una condición —dice. Aquí viene. El hacha está a punto de caer—. ¿Qué?
Mi ex consejero de transición tiene una mirada severa en su cara. —Te vas a unir a Re-Comenzar.
—¿Qué es eso?
—Es un grupo de chicos cuyas vidas han sido afectadas por conducción adolescente temeraria. Viajaremos un mes juntos, y cada participante comparte su historia con varios grupos de chicos en el Medio Oeste. Estaremos sin comodidades, así que no te esperes hoteles de fantasía o tratamiento real. Estaremos quedándonos en habitaciones y campings. Este arresto no es sobre drogas, Nick. Es un resultado directo de tu accidente en Tennessee. Únete al programa y ayuda a otros. Si no aceptas venir conmigo, estoy fuera de esto. Si me voy, no tengo ninguna duda de que te encerrarán para bien y tirarán la llave. Tienes dieciocho ahora. Si pensabas que el reformatorio era horrible, te garantizo que la cárcel de adultos será cien veces peor.
—¿Así que en realidad no tengo alternativa?
—La tienes. Te quedas aquí y disfrutas de la hospitalidad de nuestras prisiones del estado, o sacas tu trasero y me sigues.
Así que no hay alternativa. Una de las opciones es algo que haría prácticamente cualquier cosa por evitar. Incluso si eso incluye pasar un tiempo con mi antiguo consejero de transición.
No hablamos mucho durante todo el viaje de hora y media fuera de Redwood. Intenta preguntarme algunas cosas y yo hago lo mejor que puedo esquivándolas. Cuando nos detenemos en el camino de entrada de un dúplex de una planta, explica: —Dormirás en mi casa esta noche, y te encontrarás con el resto del grupo mañana por la tarde.
Dentro, dejo caer mi macuto al lado de un sofá de cuadros desvanecidos. En el manto sobre la vacía chimenea hay una foto de Damon con un chico pequeño, de alrededor de ocho años, en un uniforme de la Liga Infantil.
—¿Es tuyo? —le pregunto, preguntándome como este tipo acabó viviendo solo en un pequeño pueblo en el medio de los barrios lejanos de Illinois. Tennessee no está tan lejos de aquí.
—Sí.
Es obvio a partir de ver el lugar que vive solo. No hay obras de arte en las desnudas paredes blancas. El lugar no es como mi casa en Tennessee, es demasiado simple y demasiado sin usar, como si acabara de llegar aquí a dormir y ya está.
—¿Te divorciaste? —pregunto.
—¿Vas a dejar de hacer preguntas? Creo que me gustabas más en el viaje hasta aquí, cuando no hablabas en absoluto.
Después de que Damon hace una sorprendentemente buena cena de pollo y arroz que me recuerda a mi mamá cocinando, se dirige por un estrecho pasillo a la cama. Está silencioso en la casa. No estoy acostumbrado a tanto silencio. En la casa de Rio, siempre había gente de fiesta o entrando y saliendo a todas horas. No me importa, porque no duermo mucho de todas formas.
Apago la luz aunque sé que no voy a conseguir mucho sueño esta noche. Es como lo habitual… cada quince minutos me despertaré y me quedaré mirando al techo y le rogaré al sueño que venga. Lo hace, pero en esfuerzos tan cortos que me pregunto cómo sería tener una noche completa de sueño sin interrupciones. Eso no ha pasado desde hace años… desde antes del accidente.
En la cocina estoy comiendo algún tipo de grano entero de cereal saludable cuando Damon entra en la cocina. No puedo evitar preguntar: —¿Por qué me ayudaste?
—Porque creo que eres un buen chico —dice, con su espalda hacia mí mientras está de pie enfrente de la cocina y fríe algunos huevos—. Sólo tienes que hacer mejores elecciones.
Al final de la tarde, tiramos nuestras bolsas en el coche. Damon para en el centro comunitario de Redwood, donde una gran furgoneta blanca nos está esperando. Le llaman de dentro del edificio y me dice que espere en la furgoneta y me presente al resto del grupo. Hay otros dos chicos y tres chicas de pie ahí esperando con su equipaje.
Cuando una de las chicas se aparta y entreveo a la persona que estaba tapando, mi cuerpo entero se adormece.
Miley.

sábado, 11 de abril de 2015

Forever & Always - Sinopsis - Niley

Miley y Nick han sido azotados por el peor año de sus vidas. Atropellada por un coche y teniendo que continuar su vida con una cojera, Nick nunca pensó que Miley lo perdonaría. Pero lo hizo... y se enamoró. Lo que compartían era real. Pero Nick quería ser libre del pasado y de un terrible secreto: él no fue el que atropelló a Miley. Así que dejó a Tennessee y a Miley para siempre.
Cuando Miley y Nick, se encuentran en una ciudad diferente, no pueden negar sus verdaderos sentimientos. ¿Dejará Miley que Nick se aleje de nuevo? ¿O Nick enfrentará la verdad y volverá a Tennessee?
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Esta es la continuacion de It Was Always You

jueves, 2 de abril de 2015

A Different Love - Niley - Epilogo

Ocho meses después 
—Esa chica es un pez, mira cómo va. —Se rió mi padre, entrecerrando los ojos por el sol. Mirar nadar a Lily alrededor de la piscina era mi nueva forma favorita de pasar un sábado. Yo crecí en esta piscina, en el patio de este club de campo, pero de alguna manera ver a Lily disfrutar de ella era aún mejor que mis propios recuerdos. Mi madre estaba en la piscina con Lily, ya que tratar de mantenerla fuera del agua era como tratar de que Nick me dejara de llamar pastelito, era una causa perdida. Miré al otro lado de la terraza para encontrar a Nick regresando con el almuerzo. Dejó las cajas de espuma sobre la mesa, entre mi padre y yo, antes de dejar caer un beso en mis labios y establecerse en el sillón junto a mí. 
—¿Qué hay para comer? —preguntó mi padre, dirigiéndose a Nick. Él se rio entre dientes. 
—Hamburguesas. ¿Qué más?— Se había convertido en una broma entre ellos. Cuando mi mamá no estaba en la piscina con Lily e iba por el almuerzo, regresaba con ensalada de salmón o algo igual de extraño para los paladares de Nick y Lily. Eran buenos deportistas, sin embargo, al igual que mis padres cuando Nick volvió con hamburguesas con queso para todos. Era como si todos estuviéramos aprendiendo a coexistir. Incluso mi papá había recortado los sábados de trabajo en el verano para pasar el día con nosotros aquí. Las cosas habían cambiado mucho en los últimos meses desde que me gradué de la escuela de enfermería. En particular, Nick se había ganado a mis padres otra vez. No fue fácil al principio, pero Nick había persistido. Había comenzado su propia compañía de contratación con éxito, y buscó que mi papá fuera su asesoramiento financiero, y estaba muy contento de proporcionarle, ya que la financiación era su tema favorito. Mi padre, a su vez lo remitió a varios clientes para proyectos de remodelación (gente rica del club de campo) y el negocio de Nick había crecido considerablemente en poco tiempo. 
Por encima de todo, le dio un impulso de confianza, y obligó a las preocupaciones persistentes sobre el dinero de su cuenta. Fue bueno verlo un poco más relajado debido a ello. Otra gran parte de mis padres estando alrededor tenía un poco que ver con Lily, ella era tan adorable. Aunque mi mamá nunca pareció del tipo abuela, había comenzado a venir varios días a la semana a recoger a Lily. Fue agradable ver a mi madre tener a alguien en su vida para que le dedicara atención, en lugar de sentarse a solas en su gran casa. 
Nick había comenzado a ayudar a mi padre en la casa con las remodelaciones, mi padre ganó un saludable respeto por los conocimientos autodidactas que Nick poseía. Por supuesto que convenientemente habíamos dejado fuera el breve paso de Nick como estrella porno y aunque sus videos todavía estaban en línea, dudamos de que mis padres los descubrieran.  El mayor cambio se produjo el mes pasado, cuando Nick vendió la casa de sus abuelos, y yo vendí el condominio que mis padres me había comprado unos años antes, y juntos compramos una casa a mitad de camino entre nuestros dos lugares. Fue en el mismo distrito escolar de Lily y aún cerca del hospital, donde ahora trabajaba a tiempo completo. 
Mi padre cogió una toalla para mi mamá y la toalla rosa con capucha de Lily con su nombre bordado a un lado (un regalo de mi mamá) y les ayudó desde la piscina. Aproveché la oportunidad para inspeccionar a Nick. Sus ojos estaban pegados en mí también. Nick en un par de pantalones cortos colgando bajo en sus caderas fue suficiente para hacer que me gustara dejar mi bikini y meterme en el agua con él con un poco de acción bajo el agua, los espectadores serian condenados. Pero por supuesto, no lo hice. Apreté los muslos juntos, sabiendo que cuando llegáramos a casa de la piscina, Lily estaría agotada y lista para una siesta y Nick y yo podríamos desaparecer en nuestra habitación por un poco de tiempo a solas.  
—Más tarde, pastelito —susurró Nick como si leyera mi mente—. Ahora a comer. Vas a necesitar energía para lo que tengo planeado.— Ahogué un grito de asombro y le sonreí. Era suya, completamente. Cuerpo, alma y corazón. Y yo no querría de ninguna otra manera. 

FIN