viernes, 25 de abril de 2014

Falling Apart - Niley - Sinopsis

Miley, de veinte años, intenta mostrar una vida perfecta para enmascarar los recuerdos de su pasado. Encontrar a su novio con otra mujer en su año de universidad pone en peligro esa imagen de perfección.
Nick, de veintiún años, nunca quiso ir a la universidad y nunca esperó valer nada, pero cuando el último deseo de su madre es que obtenga su título, no tiene más remedio que fingir que eso es lo que él también quiere.
Miley necesita un novio falso para vengarse de su ex y Nick necesita dinero para cuidar de su madre, por lo que llegan a un acuerdo que beneficia a ambos. Pero, ¿y si el pasado de Miley no es lo que ella pensaba? Pronto, están intercambiando una farsa por otra, perdiéndose el uno en el otro para olvidarse de su dolor. Cuanto más juegan su juego, éste más se convierte en la única cosa que tienen que se siente real.
Tanto Miley como Nick saben que la vida no es fácil, pero ninguno de ellos esperan la tragedia que amenaza con acabar con su farsa y separarlos para siempre.

jueves, 24 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - FIN


Dos años después… Hace veinte años atrás tuve que hacer lo inimaginable, enterrar a la mujer que amaba. A pesar de que el dolor era casi insoportable, nunca supe que iba a sufrir algo incluso más inaguantable, ver a mi única hija padecer la misma enfermedad. Como un padre, harías cualquier cosa por tu bebé, pero era imposible darle mi corazón a mi hija. A los dieciocho años, Miley  sufría de aneurisma aórtico. Si no hubiera sido por su profesor en aquel entonces, Nick Jonas, ella ni siquiera habría llegado al hospital, mucho menos a la cirugía. Ese fue también el día que descubrí que el chico que Miley había conocido en la playa durante las vacaciones de verano, Nick , era uno y el mismo. Después de darle un puñetazo en la cara, mi hermana, Dolly, me explicó todo. No es como si me gustara la situación, pero respeté al chico. Él estaba dispuesto a enfrentarme por lo mucho que amaba a mi hija. No sólo contra mí, sino también renunció a su trabajo para estar a su lado. El chico era un diez en mi libro. Es por eso que pude entender cuando me dijo que quería pedirle a Miley que se casara con él. No podía soportar estar otro minuto sin ella. Daría cualquier cosa por otro minuto con la mamá de Miley .
Después de que Nick y yo hablamos sobre eso por casi una hora, tuvo mi bendición. La vida podría terminar en un abrir y cerrar de ojos, así que tenemos que aprovechar cada segundo que Dios nos da. Fue devastador ver la angustia de Nick cuando Miley  le dijo que no. Entiendo porque ella pensó que estaba haciendo lo correcto, pero también sólo estaba haciéndose daño. Me gustaría decir que me sorprendió cuando cambió de opinión y le pidió a la enfermera que llevara a Nick a la mesa de operaciones, pero no lo estuve. Él le volvió a preguntar, y dijo que sí. Luego tuvimos que atravesar una cirugía de siete horas que duró más de once por complicaciones. Nunca olvidaré la expresión en el rostro del doctor cuando hizo el largo camino a la sala de espera. Su expresión dijo todo incluso antes de que explicara. Recuerdo sus palabras a menudo como si las dijera ayer. 
—Sr. Cyrus—su voz baja y haciéndose eco nuevamente desde mis recuerdos—, este tipo de procedimiento es difícil... —El corazón de Miley se había detenido por completo, y les tomó dos largos minutos antes de ponerse en marcha otra vez. Fue una batalla a partir de ahí. Recuerdo poner mi brazo alrededor de Nick, pensando que él estaba cerca del desmayo, tan cerca como lo estaba yo. Las lágrimas corrían salvajemente por nuestras caras mientras escuchábamos el resto. En ese momento, Nick y yo teníamos un vínculo que nunca podría ser roto. Dos hombres, dos mujeres, cuatro corazones rotos. Estoy esperando dentro de una iglesia por Nick ahora. Es una hermosa tarde de primavera. Le echo un vistazo a mi reloj justo cuando él entra por la puerta. Sonríe, y todo el dolor y la preocupación del pasado se aleja. 
—No llego tarde. —Se ríe mientras se me acerca por un abrazo. 
—Nunca dije que lo estuvieras, hijo. —Palmeé su espalda y sonreí. Nick está vestido con un traje negro que hace que sus ojos azules brillen aún más—. ¿Estás listo para esto? —le pregunto. Él deja salir un largo suspiro y lanza una gran sonrisa. 
—Claro que lo estoy.— Su respuesta es tan segura como el amanecer. 
—Estaré de vuelta enseguida. —Asiento y le doy unas palmaditas en el hombro—. Espera aquí.— Nunca pensé hace dos años que aquí es donde todos acabaríamos, pero no podría estar más feliz de lo que estoy ahora. Toque suavemente a la puerta en la parte de atrás de la iglesia. Mandy abrió la puerta una hendidura, sus ojos brillantes y tan verdes como la hierba. 
—¿Es la hora? —preguntó, sonriendo mientras abría la puerta sólo lo suficiente como para que me apretujara por ella. 
—Lo es —dije cuando entré en la pequeña sala y sentí que mi garganta se contraía. En el interior había un aluvión de claveles amarillo pálido, rosas envejecidas y una variedad de flores. Di dos pasos cuidadosos hacia la cascada blanca ondulante en el centro de todo. Su cabello oscuro estaba recogido, y pequeños rizos caían a lo largo. Sus mejillas rosadas ardían con emoción y sus oscuros ojos marrón chocolate estaban muy abiertos y brillantes. Su sonrisa cubría su rostro mientras estaba parada delante de mí. 
—¿Estás listo para entregarme, papá? —preguntó Miley  suavemente. Tragué saliva mientras tomaba sus delicadas manos en las mías. 
—Nunca —susurré con una sonrisa. Hace dos años el doctor nos dijo a Nick y a mí que esta clase de procedimiento es difícil, pero no imposible añadió. El corazón de Miley  se había detenido durante dos minutos enteros, y nada parecía funcionar para reanimarla. Entonces la enfermera que había traído a Nick  al quirófano, Laura, antes que Miley  se fuera intentó algo diferente.
—Aquel muchacho está ahí afuera esperando para casarse contigo, Miley  Cyrus—dijo fuerte en el oído de Miley —. Así que no lo decepciones. Sigue luchando. —El quirófano entero se había quedado en silencio en shock ante lo que Laura acababa de hacer. Tan silencioso que el único sonido que se escuchaba era el ritmo en incremento del ahora palpitante corazón de Miley . Le tomó un momento al personal médico para saltar de nuevo a la acción después de ver lo que ellos más tarde describirían como un milagro médico. Nick le había entregado realmente su corazón a Miley  y todo el amor que llevaba en él. Su amor por mi niña la salvó ese día. 
Mirando hacia atrás, era como si los latidos del corazón de él viajaran por los pasillos directamente hacia los de ella y sólo... bueno, era como si estuviera latiendo por ambos. Ese día cuando el doctor vino para darnos las noticias, Nick me dijo que no había escuchado nada de lo que dijo; solamente sabía que tenía que verla. Sólo puedo imaginar su sorpresa cuando retiró la cortina de la sala de recuperación para encontrarla viva. No solamente viva sino despierta. Cuando él despertó tras su desmayo, no vieron nada malo en dejarlo recuperarse en la cama al lado de Miley . Ella tuvo que quedarse en el hospital durante un par de semanas y luego fue declarada en buen estado de salud con un certificado. No podía volver a la escuela enseguida, pero tenía un tutor de apoyo que le dio tanto tiempo como necesitaba, Nick. Casi lo dejé vivir con nosotros. Cuando Miley  se sintió dispuesta, lo dejé llevarla a cenar, sabiendo lo que él estaba tramando. Esa noche ella vino a casa con una sonrisa permanente y un anillo de compromiso con un diamante de dos quilates. Esa es la noche en que hice a Nick salir; no es necesario crear la tentación. Miley  se graduó ese verano, tal y como estaba previsto. 
La iglesia está llena con más de doscientas personas que han tocado las vidas de Nick y Miley  de alguna manera u otra, los doctores que trabajaron para sellar la rotura en su corazón, la enfermera que la hizo seguir luchando, y tantos amigos y familiares quienes estaban tan ansiosos de ver a Miley  salir adelante como Nick y yo lo estábamos. Tomé el brazo de Miley  y lo entrelacé a través del mío. Su traje de novia de encaje de color marfil corta directamente a través de su pecho y muestra casi dos centímetros de su incisión curada. Ella decidió no cubrirlo completamente diciendo que este era un recordatorio visible de lo que el amor puede hacer.
Juntos, Miley  y yo estamos en la parte posterior de la iglesia esperando a que la música empiece. A nuestra señal, hacemos nuestro camino por un pasillo cubierto de pétalos. La iglesia entera se levanta para ver a la hermosa novia realizar su viaje hacia el novio. Los ojos marrones de Nick están muy abiertos, y su sonrisa lo dice todo mientras observa a mi niña pequeña caminar hacia él. Mil recuerdos parpadean en mi mente: Miley  dando sus primeros pasos, aprendiendo a andar en bicicleta, sus ojos en la mañana de Navidad. Ninguno de esos recuerdos felices se puede comparar a este momento. Mi bebé sobrevivió a la cirugía y tiene una saludable y larga vida por delante. Llegamos a la parte delantera de la iglesia y pongo la mano de Miley  en la de Nick. Miley  se vuelve para darme un beso en la mejilla.
—Te quiero, papá —susurra en mi oído.
—Te quiero, niña —le susurro a mi vez. Nick me estrecha la mano y fija su mirada en la mía. Sé lo mucho que le quiere, y no se detendrá ante nada para hacerla feliz. He acompañado a mi pequeña Miley Smiley hacia el altar hoy. La he entregado al único hombre al que confió su corazón. El hombre que salvó a mi bebé con la única cosa que podía, amor incondicional. La vida te tirará muchas cosas, así que puedes contar con aprender algo nuevo cada día. He aprendido a abrir mi corazón y dejar que la vida me enseñe lo que sea que tiene que ofrecer. Cada día es un regalo envuelto con las lecciones de mañana. Hoy, la vida me ha enseñado que hay un felices para siempre.

FIN

domingo, 20 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - Cap 15


—Los rumores...
—Mire, señor Jonas, todos estamos en la escuela secundaria, y hay personas que están preguntándome que está usted haciendo aquí. El chisme es obligado a volar. —La verdad de sus palabras son como picaduras en la herida abierta de mi corazón. ¿La pobre Miley nunca tiene un descanso?
—Bueno. —Me pongo a decir, pero tengo que dejar que se me destrabe el nudo de la garganta—. Puede decir que la encontré y me dirigí con ella al hospital. También puede informarle a sus compañeros de clase que ya no soy su maestro y, Mandy. —Ella me mira con inocentes ojos redondos—. Llámame por favor Nicholas o Nick—. Mandy se rió, parecía como un sonido prohibido en la sala de espera.
—Puedo ver por qué Miley se enamoró fuertemente de ti... Nick. Y voy a seguir a los tiburones en la bahía. —Con eso, mi nuevo aliado cruza el océano de los depredadores sedientos de sangre para defenderme a mí y la mujer que amo. Inclino mi cabeza para descansar contra la pared, y mis ojos se sesgan lentamente. Antes de cerrarse, dos personas más entran en la sala de espera, pero mis ojos están demasiado pesados para identificarlos.
—Nick —dice la mujer. Esa mujer suena como mi mamá, medito—. Nick, cariño —dice ella y me toca el brazo. Obligó a mis párpados a abrirse y mirar a la señora a mi lado.
—¿Mamá? —La niebla en mi cerebro está tratando de calcular—. ¿Cómo hiciste... cuando... quién...? —No sabía por dónde empezar. Estaba tratando de preguntarle cómo sabía dónde estaba, cuándo llegó aquí, y quién le dijo lo que estaba pasando. Entonces me di cuenta de la otra persona que estaba con ella, Sean. Se veía tan tenue, que no era apropiado para él, aun bajo las circunstancias.
—Dolly llamó al restaurante buscándome. Me dijo lo que estaba pasando y que te vendría bien un amigo. —explicó Sean, y luego una pequeña sonrisa cruzó sus labios—. Parece que podrías haber necesitado un refuerzo. ¿Qué te pasó en la cara? —Mi mamá tocaba la delicada piel alrededor de mis ojos, y me estremecí de nuevo por el dolor.
—Ese sería yo —habló el Sr. Cyrus—. Hubo uh... un malentendido.
—Eres el padre de Miley, ¿eh? —preguntó Sean, bastante divertido.
—Seguro, soy Billy Cyrus. —El musculoso hombre alto tendió la mano y estrechó la de Sean a cambio. Mi madre se puso de pie y era tan pequeña que parecía la mitad de su tamaño. Conociendo a mi mamá, probablemente iba a tratar de golpear a Billy por lo que había hecho en mi cara, ojo por ojo.
—Hola, soy Denise Jonas —dijo ella con calma mientras tomaba su turno para estrechar la mano del señor Cyrus. Salté de la silla antes que nadie pudiera hablar.
—Uh, mamá... Tengo que hablar contigo —solté. Los dos me miraron como si yo fuera un lunático. Ella dejó caer la mano y me miró con curiosidad.
—Claro, hijo —dijo lentamente y sospechosamente antes de que ella se volviera hacia Billy—. Y tú y yo hablaremos más adelante sobre ese ojo negro que le diste a mi hijo. —Me cubrí la cara con las manos, pero para mi sorpresa, el señor Cyrus se reía.
—Voy a dejar que le explique. —Hizo una pausa mientras lo miraba a él—. Todo. —El peso de todo es lo que era casi imposible de soportar. Sean dio un paso hacia mí, viéndose tan incómodo como lo haría cualquier persona después de dos horas en el coche con mi madre.
—Hey, hombre. —Le tiré en el hombro—. Gracias por venir. —Sus brazos me rodearon fuerte en un parpadeo.
—No estoy aquí por ti. —Sus palabras son casi cómicas. Me inclino hacia atrás para ver lo que quiere decir—. La chica del libro también va a necesitar a alguien para sostenerla cuando se despierte, y, ¿quién puede decir que no va a pedir por mí?— El sonido que se escapa de mi garganta es un cruce entre una risa y un sollozo. ¿Debo pedirle que sea mi padrino para que sepa? Nah, necesito ver el asombro en su rostro cuando sea el momento adecuado. Me vuelvo hacia el grupo de estudiantes todavía acurrucado en un rincón.
—Mandy —llamé lo suficientemente fuerte. Sus ojos se ajustan a los míos, ella se levanta y cruza la habitación. Cuando llega a Sean y a mí, se pone de pie en silencio a mi lado—. Sean, esta es la mejor amiga de Miley, Mandy... Mandy, este es mi mejor amigo, Sean. —Ambos se dieron las manos.
—Mucho gusto —dice Sean, muy elegante. Casi esperaba que se inclinara y besara la mano.
—Igualmente, Sean —dice Mandy, encantada. Me volteo para verlos; siguen dándose un apretón de manos que, aceptémoslo, se ha convertido en tomarse de las manos. Me aclaro la garganta.
—Mandy, ¿te importaría contarle a Sean todos los detalles? —Me inclino para susurrarle al oído—. Excepto la propuesta, tengo que decirle yo. —Mandy guiñó y sonrió
—Vamos —protestó Sean—. ¿Desde cuándo me guardas secretos? —Abro la boca para explicar, pero encontré a Mandy manejándolo.
—Desde que perdiste privilegios por venir tan tarde. —Se ajusta de una manera adorable y juguetona. Nunca he visto a Sean desvanecerse, pero estoy bastante seguro de que esto es lo que aparentaba él. Los veo alejarse juntos y sé que los dejo a cada uno en las manos adecuadas. Sabía que a Sean le gustaría Mandy, ella es una linda rubia enérgica. Mi madre y yo nos excusamos, y no caminamos mucho antes de que mi mamá se volviera y sin palabras exigiera respuestas. En primer lugar, tuve que dar respuestas a las preguntas que ella no sabía hacer. Hemos encontrado un pasillo desierto y nos sentamos uno junto al otro.
—Hijo. —Tocó mi mejilla—. En primer lugar, ¿estás bien? —La miré a los ojos, que era como mirar en los míos. Esta es mi madre, la mujer que me traía una bebida cuando estaba enfermo con un popote inclinado en una dirección loca sólo para animarme, que arreglaba todas mis peleas y heridas, la mujer que me enseñó a amar y ser amado. Ella es mi red de seguridad.
—Mamá. —Siento un nudo en la garganta—. Ella no puede morir. —Vi que sus ojos se llenaron de lágrimas cuando se lo dije. Mi madre había pasado algún tiempo con Miley este verano y se quedó tan enamorada como yo. Habían pasado horas hablando, mi mamá enseñándole a cocinar algunos de los platos tradicionales de nuestra familia. Mi madre sabía el dolor que me había causado el tener que terminar las cosas con ella. Creo que le duele casi tanto. Mamá me tomó la mano entre las suyas.
—Así que, por qué no empiezas a explicar todo... comenzando con el ojo negro. —Dejo salir una carcajada sin humor y le hablo de Billy Cyrus por primera vez. Traté de jugar a la víctima, pero mi mamá me dijo que tenía que perdonarlo a causa de la conmoción.
—¿Él no lo sabía? —Su mano cubrió su boca de una manera elegante.
—Supongo que no, pero pensé que lo haría y muy rápido.— Mi mamá me miró a los ojos por un momento.
—Cuando hablé contigo en Navidad, te pregunté si habías visto a Miley, y me dijiste que no. Que necesitabas permanecer en la ciudad para trabajar en planes de lecciones. —Por teléfono me podía esconder más de mi mamá, pero en persona extrae la verdad como un lector de mentes.
—No podía evitarlo. —Sonaba como un mohín de un niño de cuatro años de edad. Ella negó con la cabeza.
—La forma en que ustedes dos están juntos es como... pan y mantequilla. Sería antinatural estar separados. —Mi boca se abrió. Es por eso que tenemos madres, sólo hacen que todo se vea bien a veces. Puse mi cabeza en su hombro, anhelando el consuelo que he necesitado en los últimos dos días.
—Ahora —dijo en voz baja—. Háblame de dejar tu trabajo. —Me senté como un robot y me quedé mirando su rostro tranquilo—. No soy tonta, hijo. No creíste que John no me llamaría. —No era una pregunta. Debería haberme dado cuenta que lo primero que haría John sería llamar a mi mamá. Nunca te fíes de un abogado. Quería negar o explicar. En su lugar me encontré diciendo algo totalmente diferente.
—No tenía otra opción. —Esperaba que me dijera que siempre tenía una opción. Estaba equivocado.
—Va a haber otro trabajo. —Siempre he sabido que mi mamá era comprensiva, pero esta era... irreal. Tal vez sabía que estaba plagado de ansiedad en este momento y se quedaba tranquila para mi beneficio. Eso me hizo amarla más. Así que creo que voy a probar mi teoría.
—Le pedí que se casara conmigo. —Ahora mi mamá me miró sorprendida—. Dijo que sí... así... tú conseguirás la hija que siempre quisiste. —Gruesas lágrimas rodaron delicadamente de los ojos de mi madre—. ¿Son lágrimas de felicidad? —pregunté finalmente mientras me atrajo en un abrazo. Le tomó un momento para responder.
—Sí —dijo con un suspiro de aliento. Me abrazó fuerte, y ambos lloramos en serio. Hubo un rayo de luz en la oscura nube que se cernía sobre las circunstancias, pero al menos teníamos eso. Esperanza y amor. Mamá y yo finalmente volvimos a la sala de espera para reunirnos con el grupo. Los ojos del señor Cyrus se había cerrado hasta que mi mamá se acercó a él, con las manos en las caderas. Él se puso de pie, esperando la venganza de una madre, pero él no conocía a mi mamá, enana en comparación con él, de 1,50 cm de altura, mamá abrazó a Billy y apenas lo sostenía. Por un momento, él estaba demasiado aturdido para responder, pero entonces tentativamente devolvió el gesto. Se quedaron allí... abrazados en algún tipo de entendimiento parental. 
Tomé mi asiento y continúe con el juego de la espera. Las horas parecían continuar arrastrándose, cada minuto se tomaba una hora. En la marca de siete horas, el médico había enviado a una enfermera informándonos que el procedimiento sería más largo de lo que esperaba en primer lugar. Era Laura, y nos dijo que podría haber dos, tal vez tres horas más antes de que se termine. Por supuesto, todos tenían preguntas, y lo único que podía decir era que nuestra Miley estaba estable. La forma en que dijo estable sonó inseguro, lo que llevó a una ronda de preguntas diferentes. Laura levantó las manos en una posición de rendición.
—Miren, si tuviera más información, estaría feliz de dárselas. Tengo que volver allí. —Se fue antes de que pudiéramos hacer otra cosa. Miré alrededor de la habitación casi vacía. Todos los compañeros de clase de Miley se habían ido a excepción de Mandy, que estaba sentada junto a Sean. Me senté solo y miraba mientras Dolly, mamá, y Billy susurraban juntos. Sean tenía un brazo alrededor de Mandy, dejándola descansar la cabeza sobre su hombro, y ella sostenía la mano que se extendía sobre su regazo. Solo no me parece una palabra muy fuerte, lo suficiente para saber cómo me siento. Dejé que mi cabeza se apoyara contra la pared de atrás y repetí cada segundo que estuve con Billy otra vez en mi mente.
Cuatro horas más tarde, el doctor Miley salió de las puertas "Restringido". Su rostro estaba pálido y demacrado. Se puso de pie delante de nuestro grupo, que consistía en Billy, Dolly, mamá, Sean, Mandy y yo. El médico se aclaró la garganta y se pasó el dorso de la mano por la frente antes de hablar. Miró al señor Cyrus luego a mí, entonces cerró los ojos y movió la cabeza en estado de shock.
—Sr. Cyrus —gruñó la voz cansada del médico—. Este tipo de procedimiento es muy difícil… ―El brazo de Billy se envolvió alrededor de mi hombro mientras mis piernas empezaron a ceder. Sabía que el papá de Miley se puso a llorar, y yo podía sentir las lágrimas que rodaban por mis mejillas. Todo el mundo a nuestro alrededor comenzó a abrazarse entre sí en apoyo. Los brazos de Sean se apoyaron tanto en Dolly como en Mandy mientras que el brazo de mi madre estaba alrededor de mi cintura y de la mano libre del señor Cyrus, Dolly le pasó un brazo alrededor de mi mamá que unía a todos. El médico continuó:
—El corazón de Miley... también... su corazón... dejó de latir durante más de dos minutos cuando apagamos el bypass. —Tuvo que hacer una pausa ante nuestros sonidos de desesperación—. Hemos intentado todo lo médicamente posible, pero simplemente no podía... —He dejado de escuchar. El sonido ya no llegó a mis oídos. Cada parte de mí se estremeció con incredulidad. No. No, tenía que haber algún tipo de error. Si pudiera volver allí y ver a su… Estoy seguro de que ella va a estar bien. Tiene que estar bien. Era vagamente consciente de que el médico seguía hablando, pero todavía no estaba escuchando.
—Déjeme verla —exigí en voz alta. El médico parpadeó un par de veces, y sus ojos se abrieron como platos.
—No creo que sea una buena idea en estos momentos...
—Dije QUE LA QUIERO VER AHORA —grité. Billy agarró mis hombros, y Sean puso una mano sobre mi pecho. Sacudí a los dos fuera.
—Nick, escucha, el doctor estaba diciendo... —Sean empezó diciéndome hasta que le lancé una mirada. Se detuvo a media frase, pero dejó su mano en mi hombro. Estaba respirando fuerte y rápido, esperando no perder el conocimiento o vomitar. El médico me miró fijamente durante un minuto entero antes de responder a mi forma de gritar. El grupo a mi alrededor parecía casi tranquilo, que me amplificaba aún más. Todos deben estar en shock, que es la única respuesta razonable de por qué ellos tienen la mirada helada de incredulidad en sus rostros. Miré al doctor que parecía evitar mi contacto visual. Él miró a la cara de asombro de Billy que se limitó a asentir.
—Muy bien —dijo el médico rápidamente. Me volví a mirar el grupo de personas, todos amados por Miley. Asentí con la cabeza una vez y luego seguí al médico de nuevo hacia las puertas "Restringido" como hace unas muy largas once horas atrás. No sabía qué esperar, o cuando el médico me estaba llevando. Podía sentir mis manos que temblaban y mi corazón latía en el pecho. Nos detuvimos en el extremo del pasillo. Esto es todo. Me tragué el nudo enorme en la garganta y parpadeé las lágrimas ardiendo en mis ojos.
Miré al doctor y entonces hacia la puerta cerrada. El doctor me miró con recelo. Sé que probablemente está esperando al tipo duro que le gritó delante de un grupo de personas. No soy ese tipo en estos momentos. Estoy roto y deshecho. La otra mitad que me había hecho todo esto... Tomé una respiración profunda y abrí la puerta con las manos temblorosas. Me dirigí a la zona de cortinas cerradas, que estaba rodeado de enfermeras. Cada paso que daba sentía como si estuviera caminando por la plancha o hacia abajo el corredor de la muerte. Un paso más y podría ser el último. La enfermera que me había traído de vuelta a Miley todas esas horas atrás, me vio caminando hacia ella y me encontró a mitad de camino.
—Nick —dijo Laura—, ¿cómo llegaste hasta aquí? —preguntó con voz suave, tranquila y conciliadora.
—El doctor —me las arreglé para decir. Me tocó el brazo, y no podía mirarla a los ojos. Hubo algún movimiento, y me tomó un momento para ver que estaba ahora en paz. Ah, lo que es un eufemismo. Tomé la cortina, y dos minutos tortuosos más tarde, yo quería tirar de ella para ver a mi Miley, o... lo que quedaba de ella. Oí el grito salir de mi garganta, y nada pudo parar las lágrimas de mis ojos. Me sentía débil y tembloroso haciendo que toda la sangre corriera por mi cuerpo. Di un paso más cerca. No sabía lo que debía haber esperado cuando entré por primera vez a través de esas puertas, pero nunca hubiera esperado esto. Me sorprendió saber que mi vida nunca volvería a ser la misma. Ese fue mi último pensamiento antes de desmayarme.

viernes, 18 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - Cap 14


La última cosa que Miley dijo fue mi nombre. Parecía como si quisiera decir algo más, pero luego esos estúpidos medicamentos la llevaron directamente a la tierra de los sueños. Al menos parecía tranquila y relajada. Besé sus labios suaves por última vez antes de que se pusiera en marcha. Ahora tengo que sentarme aquí por quién sabe cuánto tiempo, rezando y esperando escuchar el final de su sentencia. Sólo para que pueda verla por última vez, aunque sea para decirme que fuera a patear rocas y la dejara sola. Al menos, si me está diciendo que me pierda, eso significa que lo hizo, que logró atravesar todo y está viva. Pensé en lo frágil que se sentía bajo mi tacto. ¿Es realmente lo suficientemente fuerte como para atravesar una cirugía complicada?
No, Nick. No se puede pensar de esa manera, me dice mi cerebro. Cierro los ojos y me deslizo hacia abajo en la silla, apoyando la cabeza en mis manos y los codos sobre las rodillas. Esto no puede ser real. Estoy teniendo una pesadilla, y cuando me despierte, Miley estará bien. Tal vez me quedé dormido en la playa y todavía estamos en San Diego, en la orilla del agua, el sol caliente que cubre nuestros cuerpos y las olas frías deslizándose por la arena a nuestros pies.
—Me voy a la cafetería. ¿Quieres un café? —Miro hacia arriba, y Dolly me está hablando. Espero no estar soñando con Dolly ahora. Ella sacude mi hombro, y me doy cuenta que estoy sólo mirándola-despierto-no soñando.
—Uh, no, gracias —le digo mientras trato de concentrarme en el aquí y ahora. Se encoge de hombros y toma una respiración profunda.
—Tienes que pensar en positivo, Ryan. Miley va a salir adelante. Sólo sé que lo hará. —Quiero reír y llorar. No he dormido en casi dos días, y creo que estoy empezando a perder contacto con la realidad.
—¿Sabes qué, tienes razón. —Me pongo de pie, y los ojos de Dolly se amplían por mi repentino movimiento—. El café sería bueno también. —Trato de sonreír, pero estoy seguro de que parece una mueca. Saco mi billetera y coloco en su mano el dinero y luego vuelvo a sentarme. Miro mi reloj para ver cuánto tiempo han tenido a Miley allá, parece que hubieran sido horas. Estoy sorprendido de ver que sólo ha sido alrededor de veinte minutos. El Sr. Cyrus está sentado unas cuantas sillas después de mí, con la cabeza inclinada en silenciosa oración.
Me gustaría poder pensar en algo que decirle, a los dos, para hacer esto más fácil. Nada se puede decir para que esto fuera menos difícil para nosotros. Puse mi cabeza en mis manos y dejé que mis ojos se cerraran. No es que sea capaz de dormir, no hasta que sepa que ella esté bien, mis ojos están tan pesados. Puedo tomar algunas respiraciones lentas y profundas y sé que si no estuviera tan preocupado, podría conciliar el sueño en cuestión de minutos. Puedo oír a alguien caminando hacia mí y miro hacia arriba, esperando a Dolly con mi café. Se trata de una enfermera vestida toda de azul del quirófano, y se ve alterada. El Sr. Cyrus y yo saltamos a nuestros pies con sincronización, pensando lo mismo, esto no puede ser una buena noticia. La enfermera mira hacia atrás y adelante entre ambos lados de nosotros luego su mirada recae en mí.
—Nick —dice ella, sonando frustrada. Su cabello castaño está recogido cuidadosamente en un gorro quirúrgico, y una tarjeta de identificación recortada en el dobladillo de la parte superior, que tiene su foto y el nombre impreso en el plástico, Laura.
—Sí —murmuro. Ella mueve su mano en un movimiento para que la siga y da un paso.
—Miley, no vamos a empezar con ella hasta que pueda hablar con usted —dice Laura lo suficientemente fuerte como para que Billy pudiera escuchar—. Ella está agitada y molesta, así que tal vez usted pueda ayudar a calmarla. —Asiento con la cabeza y la seguí hasta puerta con la etiqueta Restringido—. Necesito que vengas aquí primero. —Nos paramos delante de una puerta que conduce a una sala llena de lavaderos de acero inoxidable. Seguí su ejemplo y me lavé todo el brazo hasta los codos por lo que pareció como una hora. De la nada apareció otra enfermera y me seco las manos y los brazos, luego me coloca unos guantes de látex. Cuando están puestos, me desliza una máscara sobre la cara y se va. Estoy de pie sintiendo que estoy en un programa de cámara escondida, sin saber qué hacer.
—Por aquí —dice Laura mientras usa la espalda para abrir otro conjunto de puertas. Por supuesto que la sigo sin saber lo que voy a ver detrás de ellas. No estaba preparado para lo que sucedió después. Estoy de pie en una sala quirúrgica, la sala quirúrgica de Miley para ser exactos. Miley estaba en la cama con correas a través de su cuerpo, y los tubos están saliendo de todas partes. Grandes luces brillantes están en lo alto, y un pitido de supervisión en intervalos compulsivos. Entonces me di cuenta de todos los demás: el doctor de Miley, junto a una bandeja de herramientas brillantes y una decena de otras enfermeras, sin incluir la que había venido a buscarme, y tal vez dos médicos más. Laura me llevó hacia adelante suavemente con su mano enguantada en mi espalda. Los ojos de Miley estaban cerrados y su respiración era constante.
—Aquí está Nick para ti, Miley—dijo Laura lentamente. Sus ojos se abrieron, y buscó en la habitación. Me acerqué para quedar en su campo de visión, en mi opinión, lo que significa agacharme al lado de la mesa de operaciones.
—Nick —susurró Miley y sonrió. Yo no podía dejar de sonreír de nuevo y sentí que las lágrimas quemaban mis ojos—. Me dieron drogas. —Reflexionó ella. Esta afirmación consiguió unas pocas risas de la audiencia, a lo que no hice caso. Quería sacarla en brazos y llevarla lejos de aquí, para protegerla. Le toqué la cabeza con la mano cubierta con el guante y sonrió.
—Miley, tienen que empezar para que puedas estar mejor —le dije en voz baja, tratando de calmarla. Miley rodo los ojos.
—Lo sé… Lo sé —dijo adormilada mientras sus ojos se cerraban de nuevo—. Pero quería… decirte algo… importante… y pensé que tenía… pero… él disparó… entonces me di cuenta que no había  balbuceó. Asentí con la cabeza, fingiendo comprender lo que decía.
—¿Qué es? —le pregunté, deseando que de repente no estuviéramos rodeados de toda esta gente. ¿Y si quería decirme que no me quiere aquí cuando se despierte? Creo que mi corazón necesitaría un médico.
—Iba a hacerlo… decirte que siguiera adelante… si no lo consigo. —Ella me miró fijamente a los ojos—. Vas a ser capaz de encontrar a alguien…
—Miley —dije en voz baja, acercándome más, nuestros rostros separados por centímetros, y le toqué los labios con el dedo enguantado.
—Déjame terminar —balbuceó ella—. Entonces quise decirte… no… Darte las gracias por darme el mejor verano de mi vida. —No pude contener las lágrimas—. Me diste el regalo más grande cuando… cuando me diste tu amor. Así que pensé… hey… tú eres mío… así… No quiero que encuentres a alguien más. —Arrastrando las palabras, sonando casi borracha. La observé con atención y parecía que sabía lo que estaba diciendo. Sus ojos marrones oscuros eran lúcidos, y ella sonrió.
—Está bien —le dije con mi máscara, la que me cubre la cara y metafóricamente frenando mis emocione —. No lo haré.— Miley sonrió.
—Pregúntame de nuevo. —Sacudí mi cabeza, confundido—. Pregúntame, Nick. —Su voz era baja y ronca. Tomé una respiración profunda, tratando de procesar lo que estaba diciendo. Le pregunté si quería que me fuera, pero no me ha despedido. Sólo me dijo que no quería que encontrara a alguien más, pero me había rechazado. Pregúntame de nuevo, había dicho. La miré a los ojos en espera y arqueó una ceja. ¿Era en serio? Qué infiernos, sólo se vive una vez, ¿no? Mal momento para pensarlo.
—Miley Cyrus. —Hablo en voz baja sólo para ella, bloqueando todas las otras personas en la habitación—. Me comprometo a sanar tu corazón todos los días durante el resto de nuestras vidas. —Tomé una respiración profunda—. ¿Quieres casarte conmigo? —Lágrimas corrían desde las piscinas oscuras de los ojos de Miley.
—Sí —susurró ella, y me di cuenta que no había un ojo seco en funcionamiento. —Estaba siendo tan estúpida antes —dijo en voz alta—. Sí, Nick. Me casaré contigo. —Mi corazón bombeó tan fuerte en mi pecho que estaba seguro que iba a explotar. Quería besarla, pero esta estúpida máscara estaba en el camino.
—Sí —repetí de nuevo, seguro—. ¿Quieres casarte conmigo? —Ella trató de asentir con la cabeza, pero tenía una correa a través de ella.
—Quería salvarte de esto, bueno, de mi parte, pero también te quiero mucho, y al igual que mi papá dijo: "la vida es demasiado corta", así que sí —dijo Miley fácilmente. No pude evitarlo, me incliné y la besé a través de mi máscara.
—¿Te vas a casar conmigo? —le pregunté nuevamente, sorprendido. Miley se rió, y sonaba mejor que cualquier sonido que hubiera oído en mi vida—. Es mejor estar segura porque tengo testigos. —Le hice un gesto a la habitación con la mirada.
—Bueno, es mejor estar seguro, porque me van a arreglar y te abrazaré —bromeó. Me incliné lo más cerca que podía llegar a su oreja.
—He estado seguro desde el primer día que te vi —le dije para que sólo lo pudiera oír—. Te amo. —Le toqué la frente. Me levanté de mala gana para irme. La enfermera Laura, que me había traído, me tenía que regresar. Tenía los ojos enrojecidos por la emoción. Antes de irme, di la vuelta a la habitación.
—Esa es mi novia —casi grité con una sonrisa. El personal médico se echó a reír y luego se pusieron a trabajar. La enfermera me hizo frotar hasta los codos de nuevo.
—Esa fue la cosa más romántica que he visto —dijo Laura, sin mirarme—. Y ustedes dos son tan jóvenes —continuó—. Pero aun así seguros de sí mismos.
Ella tiene razón, estoy seguro. Me encontré de nuevo en la sala de espera, pero no recuerdo cómo caminamos de regreso. Miley me había dicho que sí, que se casará conmigo. Dolly estaba de pie con el Sr. Cyrus sosteniendo dos tazas de café. La conversación se detuvo cuando me vieron, miradas de preocupación cubriendo sus rostros. No sé cómo me veía, pero por tan feliz como me sentía, estoy seguro de que me veía aterrorizado.
—Nick —dijo Billy, frenético—. ¿Qué pasó? —Me paré a una la longitud del brazo de él mientras recogía mis pensamientos. Sólo iba a dejarlo salir, pero luego lo pensé mejor. Quiero decir, vamos, lo último que quería era que él me golpeara de nuevo sólo por pura sorpresa. Le miré a la cara y cerré los ojos.
—Ella dijo que sí —hablé con cuidado y lentamente, dejando que el shock de la realidad se hundiera en mi cuerpo. El silencio me hizo abrir los ojos para que pudiera ver su expresión. Sr. Cyrus asintió pensativo con la cabeza y miró hacia Dolly, que asintió con la cabeza, así, como si tuvieran una conversación silenciosa en la que se acordó de algo.
—Entonces ella luchará para sobrevivir —dijo Billy finalmente, agarrando mi hombro con su mano—. Le diste tu corazón, hijo, y ahora luchará por mantenerlo latiendo.— Sus palabras me sacudieron hasta mi centro. Llevaron a cabo tanto significado y verdad. No me había dado cuenta de que Dolly estaba llorando. El Sr. Cyrus, o mi pronto-a-ser suegro, me dio un abrazo de oso. Lo abracé de nuevo, sabiendo que ambos nos entendíamos más de lo que alguna vez podía ser posible. Miley había dicho que sí. Me amaba igual como yo lo amaba a ella. Para siempre.
* * *
Para siempre sería la parte fácil. El ahora es la parte difícil. Esperando saber que el amor de mi vida iba a pasar a través de una de las cirugías más difíciles pero eso es todo lo que puedo hacer, esperar. Así que esperar es lo que haré. Siete horas es mucho tiempo para tratar de no preocuparse. Me dormí un par de horas, no está bien, pero era algo. Cuando me desperté, la sala de espera estaba llena de estudiantes de la preparatoria Chino. Reconocí a muchos de ellos. Los dos que se destacaron fueron Douglas y Mandy. Douglas me estaba dando una mirada de muerte, y Mandy, bueno, parecía que entendía. ¿Miley le habló de nosotros? No importaba ya. Ya no era su maestro. Cerré los ojos y apoyé la cabeza contra la pared, tratando de olvidarme de las docenas de ojos que no dejaba de mirar en mi dirección. No me había dado cuenta que me quedé dormido de nuevo, pero cuando mis ojos se abrieron de golpe, otra hora había pasado.
—Todavía no hay una actualización —dijo una voz a mi lado. Me volví y me sorprendí al encontrar a Mandy junto a mí. Douglas seguía al otro lado de la sala de estar con un pequeño grupo de amigos, algunos llorando y sosteniéndose los unos a los otros para apoyarse.
—Uh, gracias —tartamudeé. Mandy sonrió débilmente, y me sentí un poco incómodo. Ella dejó escapar un suspiro largo y recostó su cabeza más cerca de mí.
—Miley me dijo que la dejaste tan pronto como te enteraste de que serías su maestro. —Afirmó. No sabía cómo debía responderle, pero no tenía que hacerlo porque continuó—. Yo sabía que no era por ti, y luego durante las vacaciones de invierno que se encontraba bien. Era como si ella no supiera cómo ser feliz sin ti, y te dio su alegría otra vez.— Me volví hacia Mandy recto.
—Nunca deje de amarla —susurré. Sonrió y asintió con la cabeza. Nunca había hablado antes con Mandy, ella no era una de mis estudiantes. Era de altura promedio, alrededor de 1,62 cm, y cabello rubio largo hasta los hombros, rizado en las puntas. Tenía ojos verde oscuro, el color de las esmeraldas, y una cara linda, alegre y redonda para compensar la nariz. Mandy tenía una voz calmante llena de razón, sin juicio en ella. Parecía leal y compasiva.
—¿Qué vas a hacer? —Su interrogatorio fue intenso y casi tan doloroso como el ojo negro.
—Bueno, entre nosotros. —Esperé mientras ella volvió a asentir—. Dejé la preparatoria Chino y le pregunté a Miley si quería casarse conmigo.— El rostro bien guardado de Mandy convertido en una máscara de sorpresa. Miró al señor Cyrus.
—¿Lo sabe? —Su voz era baja y casi dura. Casi me reí.
—Por supuesto que sí. —Señalé a mi ojo hinchado—. Billy sabe todo acerca de lo mío con Miley.— Bueno, tanto como un padre debe saber, modifique en mi cabeza. Mandy estaba en silencio en sus pensamientos antes de hablar de nuevo.
—Bueno, ¿y dijo que sí? —preguntó la mejor amiga de Miley finalmente. Sonreí por primera vez en horas.
—¿Quieres oír la historia? —Ella asintió con la cabeza así que procedí a contarle, no sólo la propuesta, todo. La primera vez que vi a Miley en la playa, nuestro primer encuentro y el beso. Le expliqué la confusión en la escuela y la angustia que habíamos tenido desde entonces. Cuando terminé, los ojos de Mandy se llenaron de lágrimas y me abrazó rápidamente.
—Todo es… increíble —dijo, con voz apenas audible, ojos de esmeralda brillantes por las lágrimas—. Simplemente no puedo creer lo que ambos han tenido que pasar.
—Yo tampoco —admití. Nos sentamos en silencio, procesando el peso de la circunstancia de que aún queda por delante. Mandy tomó mi mano y la apretó entre las suyas.
—Miley es la persona más fuerte y valiente que he conocido —me dice, pero no me mira—. No voy a decirle a nadie lo que compartiste conmigo, pero creo que los rumores serán difíciles para Miley, a pesar de que nunca dejaría que le molestara.

martes, 15 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - Cap 13

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Abro mis ojos para ver que Nick está parado fuera de mi puerta. Se ve tan miserable. Por un momento simplemente nos miramos fijamente separados por un cristal. Parece como si no pudiera entrar, así que le hago señas para que ingrese. Vacila antes de pasar a la habitación, y cuando lo hace, no se acerca, y no me mira. La forma en que está respirando parece que está tratando de mantenerse unido. Quiero que venga a mí y me sostenga cerca, que bese mi cara y me diga que todo estará bien. 
—Tu médico acaba de explicar el procedimiento —dice, rompiendo el silencio, pero no me mira. Lo veo tragar—. Tu papá me dijo que preguntaste por mí. —No es una pregunta, sólo quiere que sepa por qué está aquí. 
—Sí —digo, tratando de tomar una respiración profunda. Estoy tan frustrada por lo lejos que está de mí. Quiero ver en sus increíbles ojos—. Mírame —exijo, casi gritándole.
La cabeza de Nick se levanta y ahora está mirándome fijamente, sus ojos parecen agua agitada. Puedo sentir las lágrimas quemando mis propios ojos. Levanto la mano de la barandilla y la extiendo hacia él. Nick mira mi mano, y las lágrimas caen por sus mejillas. Lentamente, cada paso dado deliberadamente, camina al lado de mi cama. Mira fijamente mi mano como si fuera un objeto extraño antes de tomarla en la suya. Tan pronto como nuestras manos se tocan, comienzo a relajarme, pero él parece tensarse. ¿Qué le digo al chico que acaba de declarárseme? Siento decir no, ¿pero no quiero que sientas el dolor de perderme? Puedo sentir la velocidad del latido de mi corazón mientras me doy cuenta de que esta podría ser la última vez que lo veo. 
—Sé que las cosas han cambiado entre nosotros —dice lentamente—, pero me quedaré hasta saber que lograste salir bien de tu cirugía, al igual que el doctor dijo que lo harías. —Nick aprieta mis dedos, y una sonrisa forzada aparece en sus labios. Suspiro y cierro mis ojos, forzando fuera los pensamientos negativos de mi mente. 
—Sabes por qué tenía que decir que no. —Trato de decirle, esperando que él entienda. 
—Necesitas descansar. Su respuesta es apenas audible mientras deja ir mi mano. Abro los ojos y veo a Nick dar pequeños pasos para alejarse de mí. Quiero agarrarlo y sacudirlo.
 —Simplemente no puedo —digo entre dientes y comienzo mi abastecimiento de agua—. No puedo hacerte pasar por lo que mi padre pasó.— Nick se detiene y da un paso hacia mí. 
—Vas a hacerlo, Miley —dice en un tono tranquilizador, y dejó escapar una risa dura. 
—Por supuesto que lo haré, al igual que mi mamá lo hizo —decir esto en voz alta me hizo enojar. Nick regresó y se paró a mi lado, tomando mi mano de nuevo. 
—Sé que tu madre era una gran mujer, Miley, pero tienes un corazón diferente. Tu corazón es fuerte. —Su otra mano ahuecó mi cara, y me llenó de calor—. Entiendo que te lastime demasiado para que sientas lo mismo hacia mí, pero vas a seguir adelante y vivir una vida feliz mucho tiempo. —Me quedé mirando sus ojos marrones expresivos. No entiendo de qué está hablando. ¿Sentirme de la misma manera hacia él? Para ser un tipo tan inteligente, seguro que es denso. 
—Estoy tratando de dejarte ir así puedes vivir tu vida —trato de decirle. ¿Qué no entiende? Nick niega con la cabeza.
—No creo que sepas lo mucho que significas para mí, Miley Cyrus. Nada va a cambiar lo que siento por ti. La única manera que puedo seguir y vivir mi vida es contigo. —La forma en que lo dice sonando como si se sintiera culpable por ser tan honesto. 
—Nick. —Quiero sentarme y poner mi cabeza en su pecho y sentir sus brazos alrededor de mí. 
—No debería haber dicho eso. —Da un paso atrás de nuevo—. Necesitas concentrarte en mejorar, no en... —Él lanza sus manos en el aire—. Me parece que no puede decir o hacer lo correcto ya. Lo siento. —Se gira y está en la puerta antes de que pudiera reaccionar. 
—Te amo, Nick —dejé escapar, utilizando toda mi energía. Se congela, al igual que todo lo demás en mis palabras—. Quiero decir que sí. Quiero casarme contigo y hacerte feliz como tú me haces, pero no puedes ver… —Me atraganto—. ¿No ves que simplemente no podría soportar si sabía que ibas a estar esperando por mí y no lo lograra?— Sin volverse, me contesta
—¿No ves que quiero estar allí para ti cuando salgas adelante? Te amo tanto que... —No terminó la frase. —Te amo demasiado —susurro. Decir esas tres simples palabras parece chocar contra él. Cuando Nick da la vuelta, su expresión no se puede leer, pero lágrimas frescas cubren sus mejillas. Se mueve por la habitación tan rápido que es casi un borrón. Toma mi cabeza suavemente entre sus manos y se acerca como si me fuera a besar. Se detiene a pocos centímetros de mis labios y se retira. No sé qué expresión tiene mi cara, pero lo único que sé es cuánto lo amo y espero que sea lo que él ve. Cuando los labios de Nick finalmente hacen contacto con los míos, nada más parece importarme. Quiero poner mis brazos alrededor de él y tirarlo más de cerca. 
Él está siendo tan amable conmigo como si estuviera hecha de cristal o una burbuja a punto de estallar. Le susurro que lo amo en cuanto nos separamos para tomar aire. Nick mira hacia la pantalla al lado de mi cama que está siguiendo el ritmo de mi corazón, entonces se vuelve a ver el reloj en la pared. Son las seis y media. La enfermera entrará en cualquier momento para prepararme para la cirugía e inyectarme para atontarme, y lo único que puedo pensar es en tirar de Nick a la cama conmigo. Tengo que salir con vida por muchas razones, pero la única que se me ocurre ahora es que, ¡no quiero morir virgen! Sus dedos tocan mi mejilla suavemente y empujan algunos mechones de cabello de mi rostro, y ninguno de los dos se mueve. Simplemente nos miramos el uno al otro, grabando el momento en la memoria. 
—Te amo —digo en voz baja. Las esquinas de la boca de Nick se levantan en una sonrisa torcida. 
—Miley, no voy a cometer los errores de mi pasado nunca más. —Dejó salir un corto soplo de aire antes de continuar—. Sólo quería lo mejor para ti, y he tomado todas las decisiones equivocadas, por lo que estás en control. —Mira hacia abajo en la cama y se sienta
—Creo que lo que estoy tratando de decir es que la pelota está en tu campo. Voy a hacer lo que quieras que haga. Lo que te haga feliz.— Abro la boca para decirle que él es lo que me hace feliz, pero no lo hago porque se inclina y me besa en la frente. Oigo un ruido detrás de Nick, pero nada más me importa, excepto que sepa cómo me siento. Poco a poco levanto mi mano, que parece pesar por lo menos veinte kilos, para tocarle la cara. Nick la toma y la levanta el resto del camino para mí. Todo mi cuerpo se siente pesado y sin funcionar. Quiero decirle tantas cosas, pero de repente me siento demasiado cansada para hablar, diablos, mantener los ojos abiertos es una lucha. 
—Nick —susurro, al menos creo que digo su nombre. Besa el interior de mi palma. 
—Sí. —Su voz es baja y ronca, y abre mi mano, así que estoy ahuecando su mejilla. Suspiro y reúno mis pensamientos. 
—Quiero casarme contigo —susurro—. Sólo que me gustaría que las cosas fueran diferentes porque no puedo soportar causarte ningún dolor. —Ahora mis brazos están hormigueando y mis piernas están frías—. Quiero que sigas adelante si no lo logro, ¿de acuerdo? Sé que vas a sufrir, pero también pasará. —Muevo mis dedos sobre su cara
—Encontrarás a una mujer que te ame y te hará feliz, y quiero, no, necesito que sepas que estoy bien con eso. —Me sorprende que Nick no me haya interrumpido todavía, así que continúo—. Estoy tan agradecida de haber tenido la oportunidad de enamorarme antes de reunirme con mi creador. Me has dado un regalo tan precioso y siempre estaré agradecida por el verano que pasamos juntos. 
Me siento como si mi cabeza estuviera siendo levantada y mi cuerpo empujado. Me obligo a abrir los ojos. Estoy en un pasillo, las luces brillantes queman mis ojos sobre mí. Nick no está en ningún lado. La enfermera había entrado y comenzó a prepararme cuando Nick se había sentado en mi cama. No dije nada de este monólogo en voz alta, él no había oído nada de eso. Había sido empujada a la cirugía-drogada-pensando que le estaba dando permiso para dejarme ir. Ahora no sabe cómo me siento. Ya es demasiado tarde. Podría perder a Nick para siempre, y nunca sabrá lo que realmente siento por él. No, esto no está sucediendo. Trato de esforzarme para conseguir a mi enfermera pero soy incapaz de hacerlo porque ella me está presionando, diciéndome que tengo que calmarme. Quiero gritar que entienda, pero es inútil. No, ruego con mis ojos. Necesito que lo sepa. . . Lo necesito.

domingo, 13 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - Cap 12


—Qué es, Nick? —me preguntó Miley ansiosamente—. Pareces molesto, dime qué está pasando por favor. —Siento como si mi corazón pudiera partirse. Trago y pienso sobre la conversación que tuve ayer con Billy Cyrus.
—No sabía que pudiera sentir algo así por alguien, Miley. El día que me di cuenta de que estaba enamorado de ti, sabía que sólo había un futuro para ambos. Me he torturado a mí mismo estando lejos de ti, y no puedo seguir haciéndolo, aunque sea por una hora más. Tu papá y yo tuvimos una charla acerca de cómo pueden cambiar las cosas rápidamente, y pensé que casi te había perdido, más de una vez. No quiero volver a perderte, Miley. Es por eso que quiero preguntarte algo. —Llené mis pulmones. Los bonitos ojos de Miley estaban muy abiertos del asombro, y sus pálidas mejillas tenían un ligero rubor.
—¿Nick? —Su voz era apenas audible. Tomé sus manos entre las mías.
—No quiero volver a separarme de ti, y necesito que luches para estar conmigo. Sabes que cuando salgas de la operación esta noche estaré aquí esperándote. Te quiero tanto que a veces que no sé cómo he vivido antes sin conocerte. Sé que no puedo vivir sin ti. Miley Ray Cyrus, ¿quieres casarte conmigo? —La habitación se quedó en silencio, a excepción del monitor del corazón de Miley. Noté que el ritmo era más rápido de lo que debería haber estado y su respiración era dificultosa. Peiné un cabello suelto de su rostro.
—No tienes que responder ahora. Sólo tenía que preguntártelo. Sólo necesitaba que supieras que soy serio acerca de nosotros, tan serio como se puede llegar a ser.
—¿Hablaste con mi papá sobre esto? —me preguntó finalmente. Asentí lentamente.
—Sí. Hablé con tu papá sobre lo mucho que te quiero y hablamos sobre el futuro. Le expliqué que era serio acerca de nosotros estando juntos. Necesito que sepas que cuando despiertes, no me voy a ir a ninguna parte. —Besé su mano—. Necesito que sigas adelante y así poder casarte conmigo con el corazón fuerte. —Miré como las lágrimas brotaban de los ojos de Miley.
—Nick—dijo, y sus lágrimas desbordaron, ella miraba nuestras manos—. No. —No podía apartar mis ojos de su rostro. Sollozó silenciosamente y su pulgar trazó la palma de mi mano. Ninguno de los dos dijo nada en un largo tiempo. Tengo que salir de aquí para no venirme abajo delante de ella. Tengo que mantener una fuerte disposición. Me dejé llevar de tal manera que cuando me di cuenta de que esto es lo que yo quería y necesitaba hacer, me había olvidado tomar en cuenta que Miley tal vez ya no me quería más.
—Me parece bien —conseguí decir, y tragué el enorme nudo en mi garganta. Me levanté y la besé en la frente—. No voy a ir a ninguna parte a menos que quieras que lo haga —dije en voz baja contra su piel. Ella no dijo nada mientras salía de la habitación.
Dolly y Billy estaban en la sala de espera cuando salí. Ambos estaban de pie sonriendo. Resoplé junto a ellos, incapaz de tan siquiera hacer contacto visual. No es así como imaginé que sería. Caminé al baño de hombres y me encerré en un cubículo, apoyándome contra la puerta cerrada. No, nada como esto. Dejé que las lágrimas vinieran y rasgaran el mismísimo centro de mi alma. Supongo que me lo merecía. Había puesto mucho espacio entre nosotros y la empujé lejos. Dejé escapar una dura risa cínica. La cosa es que quería casarme con Miley. Creo que ya lo sabía en nuestra primera cita, compartiendo ese primer beso. La idea de perderla era insoportable, pero parece que la he perdido. Dios. ¿En qué estaba pensando? Golpeo el marco metálico de la puerta antes de saber que lo estoy haciendo. ¿Quién creía que era? Bla, bla, Te amo. Bla, bla, cásate conmigo.
—¡Soy tan estúpido! —grito en el vacío baño. Derrumbado en el suelo, sin preocuparme por los gérmenes, y lo pierdo. Estoy llorando tan fuerte que sostengo mi pecho, como si quisiera evitar que mi corazón estallase. No estoy seguro del tiempo que estuve en el suelo, lo suficiente como para tener que dejar de llorar, pero ahora me encontraba perdido en un laberinto de emociones. El lado de mi cara está pegado a la fría puerta del cubículo y mis brazos todavía envueltos alrededor de mi pecho. Estoy entumecido y no quiero sentir nada.
—Nick. —Una voz resonó en la habitación llena de azulejos. No respondí. No creía que pudiera. Un par de zapatos se paran fuera de mi espacio confinado de soledad. Trata de abrir la puerta—. Vamos, Nick, abre la puerta, Soy Billy Cyrus.
—No —murmuro preguntándome cuánto tiempo he estado aquí. Suspira y trata de abrir la puerta de nuevo—. Ella dijo no —digo más fuerte. Billy deja de intentar abrirla.
—Lo sé, acabo de hablar con ella —me dijo—. Abre la puerta así podremos hablar. —Después de un breve debate, activé el bloqueo de plata, y trató de abrir la puerta.
Me saca por los pies y me sostiene. Incluso he perdido mi voluntad para mantenerme de pie por mi cuenta. La forma en que Billy me está mirando me dan ganas de estallar de nuevo. En vez de eso, caigo sobre su pecho y dejo que me abrace. Sólo lo he conocido desde hace menos de dos días, y desde ese momento en que le dije que soy el profesor de su hija, conseguí un puñetazo en la cara. Le dije que amaba a su hija, entendió pero quería darme otro puñetazo. Entonces, le dije que quería casarme con su única hija, me hizo explicar mientras apretaba las manos en puños. Supongo que soy afortunado por haber sido golpeado sólo esa vez. Sinceramente, debería de ser golpeado por mi estupidez.
Le expliqué cómo me sentía sobre Miley. Le hablé de la chica más hermosa que había visto en la playa en San Diego. Cuando hablamos sentía que había encontrado mi hogar en ella. Le expliqué sobre la confusión y de cómo me convertí en su profesor y ayer renuncié a mi trabajo. Le dije que traté de terminar con ella, pero al hacerlo, sentí como si me estuviera rompiendo un brazo. Le dije que mis sentimientos no cambiarían. Necesito que ella sepa que no voy a irme a ninguna parte y que ella tiene algo por lo que luchar. Ahora sé que no es para mí, pero tenía que ser algo. Rompí su corazón. Estaba preparado para curarla todos los días de nuestra vida. Mi único deseo era que ella me diera la oportunidad.
—Ella no sabe si va a hacerlo, como su madre —me dijo finalmente el Sr. Cyrus—. No quiere hacerte pasar por ese dolor. —Me di vuelta y me sostuve del lavabo. Tuve que tragar la bilis que subía por mi garganta. Esperaba que él estuviera aliviado de que ella me hubiera rechazado, era su elección, pero parecía casi decepcionado. Billy entiende y quiere un gran futuro para ella, no importa el tiempo que fuera.
—Sólo quiero hacerla feliz —le digo. Quiero darle la mayor felicidad posible, casi no puedo soportar la siguiente parte de esto, porque si no lo hace… no, ella tiene que hacerlo. Quiero que sepa lo mucho que quiero que ella salga adelante.
—Conozco a mi Miley Smiley. —Billy se aclara la garganta—. Por lo que sé a lo largo de los últimos siete meses, ella no ha sido feliz sin ti tampoco. Todo lo que está haciendo es tratar de darte una salida, para hacerte feliz.
—Eso es lo más ridículo, estúpido…
—Está haciendo lo que cree que es lo mejor, al igual que tú. —Su lógica es profunda.
—Sólo dime que hacer —le rogué. Él se encoge de hombros.
—No puedo hacer eso, Nick. El amor es una extraña bestia. —Él me da palmaditas simpáticamente—. Voy a ir a sentarme con ella un rato. Dolly se encuentra allí ahora. —Se da la vuelta dejándome—. La llevan a las siete esta noche, a cirugía.
Estoy solo de nuevo. A veces desearía una bola 8 mágica. Algo que me dé respuestas que no puedo confiar en mí mismo. Sé que Miley no quiere verme, pero eso no significa que vaya a irme. Este hospital será mi casa hasta que sepa que ella lo haya hecho fuera de los bosques. Finalmente, dejo el baño. He estado allí tanto tiempo que debo parecer un loco. Busco el camino a la sala de espera donde Dolly trata de consolarme, pero yo estoy más allá de la comodidad. Billy se nos une veinte minutos después, el médico nos encuentra a los tres juntos y explica que va a hacer la cirugía.
—La vena aorta de Miley necesita ser reparada antes de que pueda estallar. Abriré la porción dilatada de la aorta y le insertaré un tubo con un parche sintético. Una vez que el tubo suture, el saco del aneurisma será cerrado alrededor del tubo artificial. Aunque la cirugía es un riesgo, el riesgo de ruptura es mayor. —El doctor nos examina a cada uno de nosotros, expresando la gravedad de la situación—. Miley es una jovencita sana y será bien atendida. —Él se detuvo sólo para hablar con Billy—. La cirugía es un riesgo, y usted debe sopesar los pros y los contras de las opciones.
¿Se supone que nos va a hacer sentir mejor? Voy a cortarle su maldito corazón y abrirlo y ponerle un tubo. Oh sí, estoy muy contento por eso. Si tú no haces eso, ella muere. El hecho de que Miley sea una persona sana no significa que vaya a estar bien. Me gustaría poder cambiar mi lugar con ella. Me rasgaría el corazón de mi pecho y se lo daría. Ahora que lo pienso, creo que ya lo hice, y ella lo rechazó. Observo mientras Billy y el Dr. Cortarla-por-arriba firman algún papel con la enfermera. Ambos parecen bastante tranquilos, pero me estoy volviendo loco aquí. Cierro los ojos y traigo el rostro de Miley en nuestra primera cita a mi mente. A menudo se sonrojaba por como respondía a las preguntas, su sonrisa iluminaba mi mundo. Su risa era contagiosa y me sacudió el corazón la primera vez que la escuché. Toda esa noche fue natural, y tuve la tonta idea de que pasaríamos muchas noches como esa. Cenando y hablando, caminando por la playa bajo las estrellas. Miley era tan vibrante y llena de vida. Ahora estaba derrotada y…
—Nick. —Miré al Sr. Cyrus. ¿Cuántas veces había dicho mi nombre antes de que lo escuchara? Lo miré—.Miley estaba preguntando por ti. —Pone una mano sobre mi hombro—. Necesitas verla. Te arrepentirás si no lo haces.
—Señor. —Un nudo de emoción afecta a mis nervios—. Con todo el debido respeto, ella no quiere… no quiere verme allí.— Tartamudeo a través del obvio dolor en mis palabras. Billy pone sus manos en sus caderas, niega con la cabeza y mira al suelo.
—Vamos hijo. —Su voz es áspera—. Me ha pedido que te envíe dentro.
Sé que está diciendo la verdad, pero todavía me siento machacado. Camino hasta la habitación de vidrio donde se encuentra Miley. No quiero nada más que estar con ella, ayudarla a que no sienta miedo, pero no sé qué es lo que podría decir o hacer por ella ahora. Pensé que le había ofrecido consuelo, pero en su lugar… no sé qué hice. Fui honesto y abierto, y ella me golpeó con abajo fuerza. Miley me hizo un mejor hombre. Tengo que seguir siendo ese hombre para ella, no importa lo que sienta por mí. Me paro frente a su puerta. Los ojos de Miley están cerrados, y la mirada en su rostro es tranquila. Me doy cuenta de todas las veces que le he dicho que la quería hoy, ella no me lo ha dicho ninguna vez. ¿Entonces, está preguntando por mí? ¿Va a pedirme que me vaya?

viernes, 11 de abril de 2014

Teach Me to Love - Niley - Cap 11


La última cosa que recuerdo es a Nick sosteniendo mi mano y diciéndome que me ama. No puedo abrir los ojos, están muy pesados, pero sigo tratando. Mi pecho se siente como si hubiera estado corriendo muy rápido durante diez días seguidos, sin descanso. Duele tanto que abro los ojos para asegurarme de que no hay un peso de alguna clase presionándome el pecho... como un elefante, o algo así. Ahora que puedo abrir los ojos me doy cuenta de que no sé dónde estoy, y me estoy asustando. Tengo una máscara sobre la boca y cables por todo el cuerpo. Lucho por moverme, ahora en pleno modo de pánico, tratando de arrancármelo todo.
—Oye —dice una voz suave tomando mis manos entre las suyas y presionándome suavemente de vuelta hacia la cama
—Estás bien —dice tocando mi cabello—. Estás en el hospital. Hay un problema con tu corazón, pero van a arreglarlo.— Estoy teniendo problemas para concentrarme y no puedo encontrar su rostro, pero conocería esa voz en cualquier lugar.
—¿Qué pasó? —creo que pregunto. Finalmente Nick mueve la cara hacia mi línea de visión directa. Las luces del techo lo rodean y parece que está brillando. Un ángel... mi ángel.
—No te preocupes por eso ahora cariño —susurra y besa mi cabeza—. Sólo tienes que luchar para superar esto, ¿de acuerdo? Necesito que sepas que estoy aquí, no me voy a ir, sin importar lo que pase. —Solo puedo mirarlo fijamente. Sé que ha estado llorando porque sus ojos están hinchados. Y uno es de color negro y azul y está casi cerrado por la hinchazón.
—Tu ojo. —Quiero tocar su rostro. Nick sonríe y mira hacia abajo.
—Conocí a tu padre —dice riendo.
—¿Él... te pegó? —No puedo creer esto. Los detalles están empezando a entrar en foco. Le dije a papá acerca de Nick... estaba en la escuela con mi maestro cuando me desplomé... Nick viajó al hospital conmigo. Oh mierda. Todo se sabe.
—Sí —responde tocando su mejilla. Se estremece
—Está bien creo, quiero decir entre tu padre y yo. Dolly vino a recatarme mientras estaba fuera de combate.— Hay mucho que procesar. Me siento muy cansada pero no quiero cerrar los ojos y perderme a Nick.
—¿Y ahora qué? —Suspiro y el pecho me aprieta. Los dedos de Nick acarician mi cabello y mi mejilla.
—Descansa y ponte fuerte, para que el médico pueda arreglarte y estés bien de nuevo —me dice.
—¿Y nosotros? ¿Qué pasa ahora con nosotros? —Nick sonríe y se inclina más cerca de mí. Tengo muchos cables pegados, así que no puedo moverme. Siento sus labios presionarse contra mi frente.
—Bueno, estaba pensando en eso... llevar las cosas al siguiente nivel —afirma. Siguiente nivel, ¿qué quiere decir? Debe haber visto la confusión en mis ojos, así que continúa—. Hice un par de llamadas...
—¿Cuánto tiempo ha estado lúcida? —Una enfermera entra en la habitación abruptamente. Nick mantiene sus ojos en los míos mientras le contesta.
—Solo un par de minutos señora —responde.
—¿Y qué parte de “si despierta avísanos inmediatamente con el timbre” no entendiste? —Nick se inclina hacia abajo y me besa la frente.
—Te amo, Miley Cyrus —me dice, ignorando a la enfermera—. Necesitamos dejar que esta mujer tan agradable te examine, pero cuando acabe, hay algo que tengo que preguntarte. —Me besa una vez más y sale de la habitación. La enfermera viene a mi lado de la cama mientras comprueba algunas cosas en mi historia médica y los muchos monitores y bolsas unidas a mí.
—El médico vendrá en breve con tu padre —dice y se va. Asimilo mi entorno lo mejor que puedo. Estoy en una caja de cristal que está unida a la cama del hospital. Afuera puedo ver a mi papá, a Nick y a tía Dolly junto a la estación de enfermeras. 
Todos están de pie alrededor de un doctor que parece estar explicándoles algo. Todos asienten al mismo tiempo y el médico sigue hablando con movimientos de las manos para conseguir que su punto de vista sea entendido. Nick mira hacia el otro lado de la habitación y directamente a mis ojos. Su mirada me atrae, él es todo lo que puedo ver. En este momento, estamos en nuestro propio mundo privado, aunque estamos separados por seis metros de distancia y una pared de vidrio. Noto que el médico deja al grupo y se dirige hacia mi puerta. Veo, mientras, que Nick toca el brazo de mi papá y le dice algo. Lo que sea que le esté diciendo, tiene toda la atención de mi padre.
—Hola Miley—me saluda el médico—. Justo estaba hablando con tu padre y familia... —él sigue hablando, pero estoy viendo a mi papá y a Nick. Puedo escuchar al médico decir algo acerca de un aneurisma, pero lo que está pasando afuera de mi habitación es mucho más importante. Puedo ver la cara de mi padre volverse de un rojo brillante, pero no se sorprende por lo que Nick le está diciendo. Nick sigue hablando y mi papá se ve furioso o asustado. Mira hacia mí y sus ojos se suavizan. Dolly tiene una pequeña sonrisa en los labios debido, seguramente, a lo que está oyendo. Mi papá niega con la cabeza y Nick se cubre el corazón con la mano y parece estar suplicando.
—Así que a esta hora, mañana, si sigues estable haremos la cirugía. —El médico me da palmaditas en el brazo.
—Cirugía. —Finalmente miro al médico y pienso que, tal vez, lo que estaba diciendo también era importante. Él asiente con la cabeza, piensa que debí entender todo. Hace algunas notas en mi historia clínica y se va. Vuelvo mi atención de nuevo al espectáculo fuera de mi habitación. Papá y Nick están en medio de una conversación. Nick sigue hablando y mi padre sigue escuchando, no se ve emocionado, pero ya no se ve molesto. Parece estar sumido en sus pensamientos. Hablan por otros diez minutos más antes de que mi papá se levante y venga hacia mi habitación.
—Hola nenita —dice en voz baja.
—Hola papá —le respondo. Él toma mis manos—. Veo que has conocido a Nick.
Mi padre asiente con la cabeza y suspira.
—Sí —dice lentamente—, hablaremos de eso cuando te sientas mejor.
—No sabía que él iba a ser mi profesor... lo conocí antes... terminamos. —Mi palabras se derramaron y podía oír el monitor del corazón sonando más alto y más apresurado—. Lo amo papá.
—Cálmate cariño —dijo en voz baja. Su sonrisa era conflictiva—. Ya no estoy molesto. He tenido este último día para conocerlo y es un tipo decente. Y no es que cualquier tipo, alguna vez, vaya a ser lo suficientemente bueno para mi Miley Smiley.— ¿El último día?
—¿Cuánto tiempo he estado aquí?
—Treinta horas —respondió con tristeza—. La pared de tu corazón es débil, justo como la de tu mamá. Si Nick no hubiera estado contigo... —No dijimos nada por un tiempo, no teníamos que hacerlo. Antes de que mi mamá muriera, pensaron que habían captado el problema a tiempo. No lo hicieron. Yo estoy en la misma situación en la que ella había estado hacía ya diez años
—El doctor dice que tu corazón parece haber estado débil durante algún tiempo. ¿Has estado experimentando cualquiera de los síntomas a los que sabes que deberías estar atenta?— Mentiría si le dijera que no. Después de que mi mamá murió, nos enteramos que podía ser una enfermedad genética y cuáles eran los síntomas. Incluían dolor abdominal y de espalda, dolor en las piernas o entumecimiento, sensación de estrés, náuseas, ansiedad y taquicardia. Había sentido la mayor parte de ellos y debería haber visto las señales, pero pensé que todo era debido a un metafórico corazón roto.
—Va a estar bien, papá —traté de sonar segura e ignoré la pregunta que me hizo.
—Fui muy afortunado de tener a tu madre —sonaba nostálgico—, era la mujer más hermosa que he visto en mi vida y cuando aceptó casarse conmigo, no creí que la vida pudiera volverse mejor. Cuando dijo que estaba embarazada —hizo una pausa—, la vida se volvió mejor.— Se deslizaron las lágrimas por la cara de mi padre y las mías le siguieron.
—También la extraño —susurré.
—Sólo tienes dieciocho años, pero has soportado cosas que te han hecho parecer más vieja o más madura para mí. —Cerró los ojos mientras pensaba
—No puedo imaginar cómo habría sido mi vida si tu mamá no me hubiera dicho que sí. Esos años con ella fueron los mejores de mi vida. Me dio la oportunidad de conocer el amor.— Mi papá no había hablado tanto de mi mamá desde que murió, nunca. Miró a través de la habitación y más allá de mí. Seguí su mirada y vi a Nick mirándonos.
—Él te ama —me dijo mi papá. Sonrío y me hubiera ruborizado si mi sangre estuviera fluyendo correctamente.
—También lo amo.
—Vas a estar bien. —Me besó en la frente—. Sólo quería que supieras que, cosas como la vida, no siempre salen según lo planeado. A veces solo necesitamos trabajar con lo que tenemos y reconocerlo como un regalo. Miley, tú eres mi regalo y te quiero más que a nada en el mundo. —Las lágrimas seguían rodando.
—¿Qué pasa papá? —Él parecía tan angustiado como si estuviera tratando de decirme algo sin darme ninguna información.
—Sólo quiero que seas feliz —dijo encogiéndose de hombros—, que seas tan feliz como sea posible durante el mayor tiempo posible. No quiero que te pierdas nada porque tú y yo sabemos cuán frágil y breve puede ser la vida.
—Soy feliz papá —le aseguré. Él sonrió y me besó la mano.
—Descansa un poco cariño. —Se puso de pie apoyándose en la cama.
—No estoy cansada —bostecé y mis ojos se cerraron involuntariamente—, solo necesito descansar los ojos un momento.
La siguiente vez que los abrí, habían pasado casi cinco horas. Me enfoqué en el reloj de la pared y luego noté que Nick estaba sentado junto a mí con la cabeza sobre mi cama. Estaba respirando suavemente, durmiendo. Levanté el brazo y apoyé la mano en su cabeza. Si pudiera haberme movido, lo habría besado. Habían cambiado la máscara de respiración por unos de esos tubos que ponen en la nariz. Pasé los dedos por su cabello. Parecía más oscuro ahora que no había estado surfeando al sol. Mis dedos pasaron ligeros por la mejilla y la sombra de la barba de casi dos días. Nick volvió la cara y luego se incorporó. Parpadeó un par de veces, mirándome.
—Hola —dijo adormilado.
—Hola. —Le sonreí y él tomó mi mano—. Me alegro que estés aquí, pero, ¿no tienes que trabajar? —Después de que las palabras salieron, me hubiera gustado poder devolverlas. No quería que se fuera a ninguna parte. Nick me hacía sentir segura, con él podría superarlo todo.
—Esa es una de las cosas de las que quería hablarte —dijo uniformemente. Lo animé a continuar con los ojos—. Yo, bueno... —sonaba nervioso—… renuncié.
¿Qué?
—¿Que hiciste qué? —No entendía—. Querías muchísimo ese trabajo. —Él tomó mis manos entre las suyas y sonrió.
—No quiero nada tanto como te quiero a ti Miley—dijo y si mi corazón pudiera latir con más fuerza, probablemente podrías haberlo visto saltar a través de la bata de hospital—. Me di cuenta de que nada era más importante que estar contigo, nada.
—Pero... Nick. —No sabía qué decir. Había renunciado a mucho para tomar este trabajo en el departamento de inglés. Esencialmente había renunciado a nosotros.
—Pero nada —dijo sonriendo y besando mis manos—. Tú eres mi mundo, Miley. Ya no puedo permanecer lejos. —Nick se movió en su asiento y giró para mirarme—. Hay algo más de lo que quiero hablarte.
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Male porque te quiero decidí subir otro capitulo hahahah