viernes, 27 de diciembre de 2013

Finding My Destiny- Niley- Cap 09

Miley
Este fue el segundo día que me había despertado sin enfermarme. Incluso había tenido a Demi cocinando tocino para probarme antes de entrar en el turno del almuerzo. Pensé que si podía sobrevivir el tocino entonces yo podría hacer esto. Mi estómago se había caído y había conseguido náuseas pero no me había vomitado. Estaba mejorando. Llamé a Liam y le asegure que estaría bien. Él me dijo que fuera porque estaban cortos de personal y que me necesitaba. Cheyne estaba de pie en la cocina sonriendo cuando entré treinta minutos antes del turno del almuerzo.
—Esa es mi chica. Me alegro de que el virus de estómago se haya ido. Parece que as perdió diez kilos. ¿Cuánto tiempo estuviste enferma? —Liam le había dicho a Cheyne y a cualquier otra persona que le preguntó que yo tenía un virus y que me estaba recuperando. Yo sólo trabajaba dos turnos en el campo y nunca me encontré con el personal de la cocina, mientras estaba en los carros.
—Probablemente he perdido algo de peso. Estoy segura de que voy a ganarlo de nuevo muy pronto, — le contesté y lo abrace.
—Será lo mejor o voy a meter rosquillas por tu garganta hasta que pueda envolver mis manos alrededor de tu cintura y tener mis dedos sin tocar.
Eso puede ser más pronto de lo que pensaba. —Me vendría muy bien una dona ahora.
—Es una cita. Después del trabajo. Tú, yo, y un paquete de doce. La mitad cubierta de chocolate, — dijo Cheyne y me entregó mi delantal.
—Me parece bien. Puedes venir a ver mi nuevo lugar. Me quedo con Demi en un condominio en la propiedad del club.

Las cejas de Cheyne se alzaron. —No se lo digas. Bueno, bueno, bueno, no eres pomposa.

Até mi delantal y metí mi pluma y la libreta en el bolsillo delantero. —Me quedo con la primera ronda si tu preparas las ensaladas y el té dulce.
Cheyne hizo un guiño. —Trato.
Me dirigí al comedor y por suerte los únicos huéspedes eran dos señores mayores que había visto antes, pero no sabía sus nombres. Anoté sus órdenes y les serví a ambos una taza de café antes de volver a comprobar las ensaladas.
Cheyne ya había hecho dos para mí y las tenía cuando entré a la cocina. —Aquí tienes algo maravilloso, — dijo él.
—Gracias precioso, — le respondí llevando las ensaladas en el comedor. Entregue las ensaladas y tome la orden de bebidas de nuevos huéspedes. Entonces me regrese de nuevo a conseguir el agua con gas y agua de manantial con limón. Nadie pedía agua por aquí.
Cheyne se dirigía hacia la puerta de la cocina cuando llegué allí. —Acabo de recibir dos mujeres que parecen que salieron de las pistas de tenis. Creo que vi a Hillary... no es la anfitriona hoy? De todos modos creo que la vi hablando con más invitados por lo que debería estar una mesa esperando a ser recibidos.
Me saludó y se dirigió al comedor.
Rápidamente termine las aguas especiales y puse las dos órdenes de sopa de cangrejo que los hombres habían solicitado en mi bandeja luego regrese al comedor cuando la expresión de pánico de Cheyne me llamó la atención.
—Tengo esto, —dijo él, cogiendo mi bandeja.
—No sabes ni por dónde va. Puedo llevar una bandeja Cheyne — le contesté rodando mis ojos. Él ni siquiera sabía que estaba embarazada y ya estaba siendo tonto.
Entonces lo vi... a ellos. Cheyne no estaba siendo tonto. Él me estaba protegiendo. La cabeza de Nick estaba inclinada hacia adelante mientras hablaba sobre algo que causo esa intensa seria expresión en su rostro. La mujer tenía el pelo largo y oscuro. Ella era preciosa. Sus pómulos eran altos y perfectos. Pesadas, largas pestañas esbozaban sus ojos oscuros. Yo estaba a punto de vomitar. Mi bandeja traqueteaba y Cheyne la tomaba de mí. Lo dejé. Estaba a punto de caer.
Él no era el mío. Pero... yo llevaba a su bebé. Él no lo sabía. Pero... él me había hecho el amor a mí, no me había jodido, en el baño de Demi tan sólo hace tres días. Esto dolió. Tanto. Tragué saliva, pero mi garganta se sentía casi cerrada. Cheyne me estaba diciendo algo, pero no lo podía entender. No podía hacer nada más que mirarlos. Se inclinó tan cerca de ella como si él no quisiera que nadie ollera lo que estaba diciendo.
Sus ojos se movieron de Nick, y se encontraron con los míos. Yo la odiaba. Era hermosa y refinada todo lo que yo no era. Ella era una mujer. Yo era una niña. Una niña patética. Necesitaba salir fuera del infierno de aquí y dejar de hacer una escena. Aunque se trataba de una escena en silencio, yo todavía estaba de pie congelada mirándolos. Ella me estudió y le apareció un pequeño ceño arrugado la frente. No quería que le preguntaba a Nick acerca de mí y apuntándome. Me di la vuelta y hui del comedor. Tan pronto como estuvo fuera de vista de los clientes, me eche a directamente al duro pecho de Liam. 
—Hay cariño. ¿A dónde sales corriendo? Todavía es demasiado para ti, — se preguntó pegando el dedo bajo mi barbilla inclinando mi cabeza para que pudiera ver mi cara.
Negué con la cabeza y se me escapó una lágrima. Yo no iba a llorar por esto, maldita sea. Me lo pidió. Lo rechace. Lo Había abandonado después del sexo increíble. ¿Qué esperaba? Que se sentara alrededor suspirando por mí. No lo creo. —Lo siento, Liam. Sólo dame un minuto y estaré bien. Te lo prometo. Sólo necesito un momento para componerme.
Él asintió con la cabeza y pasó su mano de arriba hacia abajo por mi brazo de una manera reconfortante. —Esta Nick ahí?, — Se preguntó casi tímidamente.
—Sí, — me ahogaba, obligando a las lágrimas en mis ojos irse. Yo respiré hondo y lo parpadee lejos. Yo no iba a hacer esto. Yo iba a controlar mis emociones locas.
—¿Está con alguien?, — Preguntó Liam.
Me limité a asentir. Yo no quería decirlo.
—¿Quieres ir a mi oficina y relajarte un poco? Esperar hasta que se hayan ido?
Sí. Quería esconderse de esto, pero no podía. Tuve que aprender a vivir con ello. Nick estaría en Rosemary por un mes más. Tenía que aprender a lidiar. —Puedo hacer esto. Fue una sorpresa. Eso es todo.
Liam levantó su mirada de la mía y una fría expresión apareció en su rostro. —Vete. Esto no es lo que ella necesita en este momento, — dijo Liam en un tono muy enojado.
—Aleja tus putas manos de encima de ella, — dijo Nick.
Di un paso atrás de los brazos de Liam y mantuve los ojos hacia abajo. No quería verlo pero tampoco quería que él y Liam lucharan. Liam, parecía dispuesto a luchar por mi honor. No tenía ni idea de cómo se veía Nick porque no lo había comprobado ni visto.
—Estoy bien Liam. Gracias. Voy a volver a trabajar, — murmuré y comenzó a regresar a la cocina.
—Miley, no lo hagas. Habla conmigo, — declaró Nick.
—Tú ya has hecho lo suficiente. Déjala con un infierno sola, Nick. Ella no necesita esto de ti. Ahora no. — ladró Liam.
—Tú no sabes nada, — gruñó Nick y Liam dio un paso en dirección de Nick. Liam bien iba a dejar escapar que estaba embarazada era muy evidente que él sabía algo, o iba a empezar a tirar golpes con Nick. Fue una vez más el momento para mí para superar esto y arreglarlo.
Me di la vuelta y fui a pararme en frente de NIck. Miré a Liam. —Está bien. Sólo dame un minuto con él. Estará bien. Él no hizo nada malo. Sólo estaba siendo emocional. Eso es todo, — le dije.
La mandíbula Liam trabajó de un lado a otro mientras él apretaba los dientes. Mantener la boca cerrada estaba resultando difícil para él. Finalmente, asintió con la cabeza y se alejó. Tuve que enfrentar a Nick ahora.
—Miley, — Nick dijo suavemente mientras su mano se estiró y agarró la mía—. Por favor, mírame.
Yo podría hacer esto. Tenía que hacer esto. Me di la vuelta dejando a Nick seguir tomando mi mano entre las suyas. Debía sacarla pero no pude por el momento. Lo había visto con una mujer que probablemente iba a mantener su cama caliente en la noche mientras yo seguía alejándolo. Lo estaba perdiendo. Pero era nuestro bebé. Pero entonces... alguna vez realmente lo habíamos hecho?
Alcé los ojos y me encontre con una mirada preocupada. No le gustaba molestarme. Me encanta eso de él. —Está bien. Yo exageré. Estaba, um, sorprendida es todo. Debería haber sabido que te has movido ya. Yo sólo…
—Detente —Nick me interrumpió y me levantó en su contra—. No me he movido a ningún lugar. Lo qué crees que viste no lo es. Delta es una vieja amiga. Eso es todo. Ella no significa nada para mí. He venido a buscarte. Necesitaba verte y fui a jugar golf. Tú no estabas allí. Me encontré con Delta y sugirió que almorzamos. Eso es todo. No tenía idea de que estabas aquí trabajando. Nunca lo hubiera hecho. A pesar de que no estaba haciendo nada. Te amo Miley. Sólo tú. No estoy con nadie. Yo nunca lo estaré.
Yo quería creerle. Tan egoísta y equivocada como lo era yo quería creer que él me amaba lo suficiente como para no necesitar a nadie más. Incluso si lo estaba alejando de mí. Yo le estaba mintiendo. Odiaba a los mentirosos. Él me odiaría demasiado si no le dije antes. Yo no quería que me odiara. Pero yo no podía confiar en él. ¿Mentir por eso estaba bien? Mentir alguna vez estaba bien? ¿Cómo podía el confiar en mí alguna otra vez?
—Estoy embarazada. — Las palabras salieron de mí antes de que me diera cuenta de lo que estaba haciendo. Me tapé la boca con horror mientras los ojos de Nick se desviaban. Entonces me volví y corrí como el infierno.

Nick

Mis pies estaban pegados al suelo. Incluso mientras miraba a Miley huyendo de mí, no podía moverme.
¿Había solo soñado eso sólo? ¿Era una alucinación desesperada? ¿Estaba así de
mal?
—Si no vas tras ella, yo lo haré—rompió la voz de Liam a través de mis pensamientos y me sacó de la neblina de asombro.
—¿Qué?—pregunté, mirándole. Yo lo odiaba. Golpear contra su cara era algo con lo que de repente estaba fantaseando.
—Dije, que si no va tras ella yo lo haré. Ella necesita a alguien en estos momentos. Por mucho que yo no quiero que seas tú, por más que no crea que la merezcas necesitas ser tú. 
—¿Sabías que estaba embarazada?—Mi sangre comenzó a hervir. ¿Le había dicho a Liam que estaba embarazada y no me lo dijo?
—Yo estuve aquí la primera mañana que trató de trabajar y el olor del tocino la envió al baño a vomitar. Así que, sí yo ya lo sabía. Quita ese loco brillo posesivo de tus ojos y ve por ella—El tono de Liam estaba plagado con disgusto.
—¿Ella ha estado enferma?—Yo no sabía que estaba enferma. Me dolía el pecho. Había estado
enferma sola, la dejé sola y ella había estado sufriendo. El aire no estaba llegando a mis pulmones.
—Sí, mierda estúpida, ella ha estado enferma. Eso pasa en su situación. Pero está mejorando. Ahora estoy a punto de cumplir mi promesa e ir tras ella. Haz tu movimiento—advirtió Liam.
Me eché a correr.
No fue hasta que salí del edificio por la parte de atrás y miré hacia arriba de la colina que la encontré. Ella todavía estaba corriendo. Fue hacia los condominios. Iba de vuelta a su casa. Me fui tras ella. Ella estaba embarazada. ¿Debería estar corriendo así? ¿Y si era malo para el bebé? Tenía que ir más despacio.
—Miley, deténte. Espera—le grité cuando estaba lo suficientemente cerca. Ella aminoró la marcha
y finalmente se detuvo cuando me reuní con ella.
—Lo siento—sollozó con el rostro entre las manos.
—¿Por qué lo sientes?—pregunté, cerrando la distancia entre nosotros y tirando de ella contra mí. Yo no estaba preocupado por asustarla ya. Yo no la estaba dejando ir a ninguna parte.
—Esto. Todo. Yo estando embarazada—susurró ella, rígida en mis brazos. Ella lo sentía. No, ella no iba a disculparse por eso. 
—No tienes nada que lamentar. No vuelvas a pedirme disculpas de nuevo. ¿Me escuchas? 
Parte de la tensión en su cuerpo se alivió y se apoyó en mí. 
—Pero yo no te lo dije.
No, no lo había hecho, pero entendía. Una mierda pero entendía. 
—Me hubiese gustado. Nunca te hubiera permitido estar enferma por tu cuenta. Yo habría cuidado de ti. Debo cuidar de ti, voy a cuidar de ti. Te lo juro. 
Miley negó con la cabeza y se apartó de mí. 
—No. No puedo. No podemos hacer esto. Yo no te lo digo por una razón. Nosotros... tenemos que hablar. 
Yo estaba cuidando de ella y ella no me dejaba. Pero si necesitaba hablar de ello entonces la dejaría.
—Está bien. Vamos a ir a tu casa ya que estamos cerca...
Miley asintió con la cabeza y volvió a caminar hacia el apartamento hacía el cual había estado
huyendo más temprano. Jace había dicho que Liam estaba dejando que se queden allí por el mismo precio que el viejo apartamento Demi. Pensó que Liam estaba pensando en usarlo como una deducción de impuestos o algo así. Comprendí ahora.
Él había estado haciendo eso por Miley. Él había estado cuidando de ella. Ya no lo hacía. Yo cuidaba de lo que era mío. No necesitaba a Liam haciéndolo. Me gustaría ir a hablar con el después, tendría que pagar el monto principal en alquiler en este lugar. Liam no estaba cuidando de Miley. Ella era mía.  Vi como ella se agachó y consiguió la llave bajo el felpudo. Eso tenía que ser el peor lugar para
esconder una llave. Me gustaría tratar con ello más tarde también. Yo no iba a poder dormir por la noche sabiendo que ella tenía una llave escondida bajo la alfombra de la puerta delantera para que cualquiera pueda entrar. Miley abrió la puerta y dio un paso atrás. 
—Entra.
Entré y tomé su mano cuando pasé a su lado. Puede que ella quiera decirme todas las razones por las que no podemos estar juntos, pero yo iba a tocarla mientras ella hablaba. Necesitaba saber que estaba bien. Tocarla me calmaba.
Cerró la puerta y me dejó tirar de ella hacia el sofá. Me senté y la arrastré
a mi lado. Quería ponerla en mi regazo, pero la mirada preocupada y nerviosa en su rostro me detuvo. Necesitaba hablar y yo la iba a dejar.
—Yo debería habértelo dicho. Lo siento, no lo hice. Iba a hacerlo, tal vez no de la
manera en que lo hice hoy, pero iba a decírtelo. Sólo necesitaba tiempo para decidir a dónde iba a ir y lo que iba a hacer con mi vida. Quería ahorrar e ir a algún lugar un nuevo comienzo. Para el bebé. Pero te lo iba a decir.
¿Ella me lo iba a decir y luego me iba a dejar? El pánico se apoderó de mí. Ella no podía hacer eso.
—No puedes dejarme—dije tan claramente como pude. Tenía que entender eso. Miley dejó caer su mirada de la mía y estudió sus manos. Había entrelazado mis dedos con los de ella. Era lo único que me mantenía tranquilo en este momento.
—Nick—dijo en voz baja—Yo no quiero que mi bebé se sienta siempre indeseado. Tu familia...—se interrumpió y su rostro se había puesto pálido.
—Mi familia va a aceptar lo que les diga. Si no voy a llevarte a ti y a mi bebé, y dejaré que paguen sus malditas facturas. Tu vienes primero, Miley.
Ella sacudió la cabeza y soltó su mano de la mía mientras se levantaba. 
—No. Eso lo dices ahora, pero no es cierto. No era cierto hace un mes y no es cierto ahora.
Siempre los elige sobre mí. O por lo menos a Selena y eso está bien. Yo entiendo, yo no puedo vivir con ello. No puedo quedarme aquí. 
No le decirle que su papá iba perseguirme por el resto de mi vida. Mi necesidad de proteger a Selena había jodido lo único importante para mí. Me puse de pie y caminé hacia ella mientras retrocedía hacia atrás hasta que estuvo contra la pared. 
—Nadie. Está. Antes. Que. Tú. 
Sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas y negó con la cabeza. Odiaba que no pudiera creerme.
—Te amo. Cuando entraste en mi vida, no te conocía. Sel era mi primera prioridad. Pero eso cambió. Ha cambiado todo. Yo iba a decirte, pero mi madre llegó a casa antes de
tiempo. Yo estaba tan muerto de miedo por perderte que he perdido de todos modos. Nada te va a llevar lejos de mí. Pasaré el resto de mi vida demostrándote que Te amo. A ti y este bebé—Toqué su estómago plano y ella tembló—Vienes primero.
—Quiero creerte—dijo a través de un sollozo.
—Déjame probártelo. Dejándome no me dejas probarte nada. Tienes que quedarte conmigo, Miley. Tienes que darme una oportunidad. 
Una lágrima se deslizó y rodó por su rostro.
—Voy aponerme grande y gorda. Los bebés lloran toda la noche y cuestan dinero. No será lo mismo. Nosotros no seremos lo mismo. Te arrepentirás.
Ella realmente no tenía ni idea. No importa cuántas veces se lo dije, ella no me cree. Ella había perdido a todos los que en su vida había querido y confiado. ¿Por qué iba a creerme? Los únicos
hombres en su vida la habían dejado. Traicionándola. Ella no esperaba otra cosa.
—Este bebé te trajo de nuevo a mí. Es una parte de nosotros. Nunca me arrepentiré. Y tu puedes volverte tan grande como una ballena y te voy a amar de todos modos. 
Una pequeña sonrisa tiró de sus labios. 
—Es mejor que no me vuelva tan grande como una ballena.
Me encogí de hombros. —No importa.
Su sonrisa se ​​disolvió rápidamente. 
—Tu hermana. Ella va a odiar esto. A mí. El bebé.
Me gustaría tratar con Sel. Si no podía aceptarlo, me gustaría tener Miley y nos gustaría ir a algún lugar lejos de mi hermana. Miley se había molestado bastante. Yo no estaba dejando que nadie la lastime. 
—Confía en mí para protegerte y ponerte en primer lugar.
Miley cerró los ojos y asintió. Mi pecho se hinchó y yo quería gritar al mundo que esta mujer era mía. Pero en lugar de eso la recogió. 
—¿Dónde está tu habitación?—pregunté.
—La última habitación de la izquierda.
Caminé hacia allí. Yo no haría el amor con ella hoy, pero que quería sostenerla durante un tiempo.
Abrí la puerta y me congelé. La habitación era de buen tamaño para un apartamento, pero la manta en el suelo con una almohada individual era sólo un golpe más contra mí. Cuando yo les ayudé a mudarse, había notado que Miley no tenía una cama. Ella había estado durmiendo en el sofá. Pero yo había estado tan absorto en recuperarla que no había pensado en su necesidad de una cama.
—No tengo una cama todavía. Podría solo haber dormido en el sofá, pero yo quería dormir en mi propia habitación— murmuró, tratando de bajar de mis brazos. Yo no iba a dejarla ir. La abracé con más fuerza contra mí. Había dormido en el suelo duro anoche mientras
yo había estado durmiendo en mi cama de dos plazas. Mierda.
—Estás temblando, Nick. Bájame—dijo, tirando de mi brazo.
Sin ponerla en el suelo, me di la vuelta y fui de nuevo a la sala de estar y luego por la puerta. Cerrando la puerta detrás de mí con llave y metí la llave en mi bolsillo. No la dejaría de nuevo bajo esa alfombra de mierda.
—¿Qué estás haciendo?—Preguntó Miley.
Mi coche no estaba aquí. Entonces la llevé de vuelta por la colina y hacia mi Rover. 
—Te voy a llevar a conseguir una cama. Una cama de grande. Una que cueste una maldita fortuna—gruñí.
Estaba furioso de que se me no había notado un problema tan grande. No era de extrañar que Liam, había estado cuidando de ella. Yo había fracasado. No iba a fallar de nuevo. Me gustaría asegurarme de que lo tenía todo.
—No necesito una cama cara. Voy a conseguir una cama pronto.
—Sí, muy pronto. Esta noche—le contesté entonces incliné mi cabeza y la besé en la nariz—Vamos a hacer esto. Tengo que hacer esto. Necesito el dinero invertido en la mejor cama que pueda comprar. ¿De acuerdo? 
Una pequeña sonrisa tiró de sus labios.
—Está bien.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Finding My Destiny - Niley - Cap 08

Nick
Jace había llamado para decirme que las chicas se estaban mudando al departamento en la propiedad del club hoy. No la había visto desde el incidente en el campo de golf. No por falta de intentos. He intentado ponerme en su trayectoria en el club varias veces y nunca funcionó. Incluso pase ayer y ya se había ido. Darla había dicho que ella y Demi estaban fuera del trabajo así que asumí que se habían ido a hacer algo juntas. Me detuve en el departamento de Demi y al instante noté el coche de Liam. ¿Qué demonios estaba haciendo aquí? Le di un tirón a mi puerta abierta y me dirigí hacia la puerta cundo oí la voz de Miley. Dándome la vuelta camine hacia el auto de Liam hasta que vi a Liam apoyado en la pared del estacionamiento a su lado y escuchaba a MIley con un sonrisa en su cara. Una que estaba a punto de sacarle.
—Si estas seguro, entonces gracias—, dijo Miley silenciosamente como si no quisiera que nadie mas la escuchara.
—Positivo—, respondió Liam mientras que sus ojos se alzaron para encontrarse con los míos. La sonrisa en su rostro desapareció. Miley volvió la cabeza para mirar sobre su hombro. La sorpresa en su cara mientras sus ojos encontraban a los míos dolía. Tal vez no debería estará aquí ahora. No quería perder la cordura y asustarla pero estaba bastante cerca de entrar en una rabia ciega. ¿Por qué estaban ellos hablando solos? ¿Sobre que estaba el positivo?
—¿Nick? — dijo Miley, alejándose de Liam y acercándose a mi. —¿Qué estas haciendo aquí? — Liam se echo a reír y sacudió la cabeza, luego abrió la puerta del auto
—Estoy seguro de que vino a ayudar. Me iré antes de que se saque esa fea mueca contra mi—. El se estaba yendo. Bien.
—¿Estas aquí para ayudarnos a mudarnos? — preguntó ella, mirándome con atención.
—Si, lo estoy—, le conteste. La tensión me dejo mientras el BMW de Liam volvía a la vida y él se iba.
—¿Cómo sabias que nos estábamos mudando?
—Jace me llamó—, le respondí. Ella movió los pies con nerviosismo. Odiaba ponerla nerviosa.
— Quería ayudar, Miley. Lamento lo de Selena el otro día. He hablado con ella. No sera...
—No te preocupes por eso. No te tienes que disculpar por ella. No estoy en contra tuyo. Lo entiendo—. No, no lo hacia. Podía verlo en sus ojos que no lo entendía. Me incline y tomé su mano. Sólo necesitaba tocarla de alguna manera. Tembló mientas mis dedos rozaron su palma. Sus dientes mordieron su labio inferior de la misma manera en la que yo lo quería.
—Miley—, dije y pare porque no estaba seguro de que más decir. La verdad era demasiado ahora mismo. Levantó los ojos de nuestras manos y pude ver el deseo en ellos. ¿En serio? ¿Estaba soñando, inventando esto, o ella... realmente lo quería? Deslice un dedo por su palma y acaricie la parte inferior de su muñeca. Ella se estremeció de nuevo. Mierda. Mis caricias le afectaban. Di un paso cerca de ella y pase la mano lentamente por su brazo. Estaba esperando que me empujara y pusiera distancia entre nosotros. Cuando llegue lo suficientemente alto mi pulgar le rozo el costado de su pecho y ella me agarro el brazo libre mientras se estremecía.
 —Miley—, susurré, presionando su espalda hasta que estuvo contra la pared de ladrillo del edificio de apartamentos y mi pecho a centímetros de tocar el de ella. Ella no me empujo y sus parpados se veían pesados mientras mirada mi pecho. Su respiración era pesada. El escote que el pequeño vestido rosa pálido mostraba estaba allí debajo de mi nariz. Aumentando y cayendo como si fuera una invitación. Una imposible. Algo estaba mal aquí. Puse mi otra mano en su cintura y lentamente lo deslice por su cuerpo hasta que estuviera escondido debajo de su pecho. No estaba usando corpiño. Sus pezones estaban duros y empujando contra al fina tela de su vestido. Yo no podía detenerme. Libere mi mano y cubrí su pecho derecho apretándolo suavemente. Miley gimió y sus rodillas comenzaron a debilitarse. Dejo caer la cabeza en la pared y cerró los ojos. La sostuve y metí mi pierna entre las de ella para impedir que se hundiera en el suelo. Con la otra mano, cubrí el pecho izquierdo y pase las yemas de mis dedos sobre sus pezones firmes.
—Oh, dios, Nick—, gimió ella, abriendo los ojos y mirándome a través de sus pestañas bajas. ¡Madre mía . Estaba en algún tipo de cielo torturado. Si este era otro sueño me iba a enojar mucho. Se sentía tan real.
—¿Eso se siente bien, nena? — pregunte, bajando mi cabeza para susurrarselo al oído.
—Si—, susurró ella, hundiéndose aún más en mi rodilla. Cuando su centro cálido se presiono contra mi pierna se quedó sin aliento y se agarro mas fuerte de mis brazos. —Ahhhh—, gritó.
Iba a venirme en mis pantalones. Nunca había estado tan caliente en mi vida. Algo era diferente. Esto no era lo mismo. Ella estaba casi desesperada. Podía sentir su miedo pero su necesidad era mas fuerte.
—Miley, dime que quieres que haga. Haré lo que sea que necesites—, le prometí, besando la suave piel debajo de su oreja. Olía tan malditamente bien. Amase sus pechos en mis manos otra vez y dejo escapar un gemido suplicante. Mi dulce Miley estaba increíblemente caliente. Esto era real. Esto no era un maldito sueño. ¡Santo cielo!
—¡Miley! — La estridente voz de Demi fue como un balde de agua helada tirada sobre Miley. Se puso rígida y se levanto dejando caer las manos de mi y se deslizó lejos. No podía mirarme.
—Yo... Eh... Lo siento. No se... — Sacudió la cabeza y se apuro a alejarse de mi. Mire hasta que estaba en la puerta y Demi le estaba hablando con severidad. Miley estaba asintiendo con la cabeza. Una vez que fueron adentro golpee ambas manos contra el ladrillo y masculle una cadena de maldiciones mientras intentaba como el infierno poner bajo control el intenso endurecimiento. Después de unos minutos la puerta se abrió de nuevo y me volví para ver a Jace caminar afuera. Me miró y soltó un silbido.
—Maldita sea hombre, trabajas rápido—. Ni siquiera respondí eso. No sabía de lo que estaba hablando. Miley había estado hambrienta por mi toque. No me había empujado lejos. Casi me había estado rogando en silencio. No tenía sentido, pero ella me quería. Dios sabe que yo la quería. Siempre la quería.
—Vamos. Tenemos un sofá que mover. Necesito tu ayuda—, dijo Jace, manteniendo la puerta abierta.


Miley
¿Qué pasa conmigo? Volví a la habitación de Demi y cerré la puerta. Necesitaba un minuto para calmarme. Había estado lista para suplicarle a Nick que me follara allí mismo. Estaba ese sueño estúpido. Está bien, tal vez el sueño de anoche no había sido estúpido pero había sido extremadamente intenso. Pensar en eso me tenía apretadas mis piernas. ¿Por qué estaba haciendo esto ahora? Los sueños sexuales eran una cosa pero ahora eran potentes y tan reales que básicamente estaba viniéndome en mi cama. Era una locura. Ni una sola vez en Tennesse había estado tan excitada. Pero entonces Nick no había estado en Tennesse. Me dejé caer sobre el colchón de Demi que había desmontado por la mudanza.Tenía que calmarme cuando él esté cerca de mí.Él no había intentando nada conmigo, pero yo estaba jadeando salvajemente desde el instante en que sus dedos tocaron mi mano. Qué vergüenza. Mirarlo después de eso iba a ser difícil. La puerta se abrió y Demi entró con una pequeña sonrisa en su cara. ¿Por qué estaba sonriendo ahora? Ella se había abalanzado sobre mi cuando me atrapó fuera.
—Tus hormonas de embarazo están haciendo efecto —dijo ella después de que la puerta estaba firmemente cerrada detrás de ella.
—¿Qué? —Pregunté confundida. Demi ladeó su cabeza hacia un lado.
—¿No has leído alguno de esos folletos que el doctor envió a casa contigo? Estoy segura que uno de ellos te habla sobre esto.—Aún estaba confundida.
—¿Sobre el hecho de que no puedo controlarme cerca de Nick?—Demi se encogió de hombros.
—Sí. Supongo que él sería el único que lo hizo por ti. Pero te excitas cuando te embarazas, Miley. Sé eso porque mi primo solía hacer bromas sobre su esposa cuando ella estaba embarazada. Decía que tenía dificultades siguiéndole el ritmo a ella y todo.— ¿Excitar? ¿El embarazo estaba haciéndome excitar? Simplemente genial.
—Probablemente sólo va a ser un problema con Nick. Me imagino que es la única persona que te atrae y quieres de esa forma. Así que sólo va a ser más intenso cerca de él. Tal vez deberías decirle y disfrutar eso. No tengo duda alguna de que el ayudaría.— No podía decirle. Aún no. No estaba lista y tampoco lo estaba él. Selena estaría furiosa y no podría manejar a Sel justo ahora. Además, Nick elegiría a Sel y no podría manejar tampoco eso otra vez.
—No. Él no necesita saber. No en este momento. Estaré bien.—Demi se encogió de hombros.
—Bien. Dije mi parte. No quieres decirle, entonces no lo hagas. Pero cuando confieses y lo folles hasta dejarlo descerebrado, ¿podrías no hacerlo en público? —preguntó ella con una sonrisa de suficiencia, luego abrió la puerta y salió de nuevo.
—¡Necesitan envolverlo en un edredón primero! Van a arruinar mi cojín —Gritó Demi a los chicos. No podía enfrentarlo. Él no sabía sobre esto. Actuaria como si nada sucediera. Además necesitaba ayudar a hacer algo. Podía terminar de empacar la cocina. Nick estaba observándome. Todo el tiempo volvía al apartamento para mover algo más y sus ojos me encontraban. Dejé caer un tazón, derramé una caja de cereal y tiré una caja de cubiertos debido a esas miradas intensas. ¿Cómo se suponía que iba a concentrarme y no ser una idiota desastrosa con el mirándome así? Cuando entró de nuevo al apartamento esta vez decidí que mejor iría a empacar las cosas del baño. Ellos estarían moviendo la mesa de la cocina y después las sillas y no podía lidiar con eso. Probablemente quebraría cada vaso que Demi tenía.nMe metí dentro del baño y repentinamente había un cuerpo detrás de mi moviéndome más a adentro. El calor del pecho de Nick pulsando contra mi espalda me hizo temblar. Demonios. No iba a ser capaz de capaz de manejar esto. La puerta del baño se cerró y el familiar sonido de la cerradura haciendo clic en su lugar sólo hizo que mi corazón latiera más rápido. Él quería más de lo que había pasado afuera y yo estaba tan excitada por estar cerca de él que no iba a ser capaz de pensar con claridad. Su mano apartó el cabello en mi cuello y lo movió sobre mi hombro.Cuando el calor de sus labios tocó mi piel desnuda puede que haya gemido. Sus dos manos descansaban sobre mis caderas y me jaló contra él aún más.
—Me estas volviendo loco, Miley. Demente, bebe. Jodidamente demente —Susurró en mi oído. Tomó toda mi fuerza de voluntad no dejar caer mi cabeza hacia atrás sobre su pecho. —¿Qué fue eso de afuera? Me tuviste tan malditamente excitado que no podía pensar claramente. Todo lo que puedo ver es a ti.
Sus manos ascendieron a mis costados y luego se movieron sobre mi estomago.La disposición casi protectora de ellas, a pesar de que él no tenía idea que estaba protegiendo me llenó de lágrimas los ojos. Quería que él supiera.Pero también quería que él me eligiera… y a nuestro bebe. No pensaba que él podría hacer eso. Él amaba a su hermana. Estaba aterrorizada de esa clase de rechazo y me rehusaba a dejar a mi bebe ser rechazado. Comencé a salir de su abrazo cuando sus manos se movieron hasta ahuecar mis pechos y su boca comenzó a mordisquear la curva de mi cuello. Oh diablos. No podía confiar en él con mi corazón pero realmente quería confiar en él con mi cuerpo. Incluso si era sólo esta vez.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté sin aliento.
—Rezándole a Dios que tu no me detengas. Soy un hombre hambriento, Miley —Hizo una pausa esperando mi respuesta. Cuando no lo hice, levantó el brazo y bajó los tirantes de mi vestido sin mangas hasta que mis pechos estuvieron desnudos. Se sentían hinchados todo el tiempo y los hacía tan sensibles. Yo andaba sin un sujetador cada vez más. Mi sujetador no me quedaba bien ahora y no había querido gastar dinero en uno nuevo si estos grandes senos no duraban por mucho tiempo.
—Demonios, bebe. Se ven más grandes —dijo él mientras sus manos las cubría. Humedad inmediatamente se acumuló en mis bragas y mis rodillas se debilitaron. Agarré la pared para soportar. Nada se había sentido alguna vez así de bien. Un sonido necesitado salió de mi boca no estaba segura de que era.
De repente estaba siendo levantada y dando vueltas. Luego mi trasero estaba sobre el tocador antes de que la boca de Nick cubriera la mía y sus manos fueran directo de nuevo a mis pechos. No iba a ser capaz de detener esto. Quería eso como a mi siguiente respiración. Nunca había necesitado sexo de ninguna clase antes pero esto era algo que no podía controlar. El beso de Nick era salvaje y tan descontroladamente hambriento como yo me sentía. Él mordió mi labio inferior y jaló mi lengua dentro de su boca y chupó. Luego tiró de mis pezones y lo perdí. Necesitaba su camisa fuera ahora. Tratando de agarrarla tiré hasta que él retrocedió un centímetro y la jalé bruscamente por encima de su cabeza. Después él estaba devorando mi boca otra vez. Sus manos estaban haciendo cosas deliciosas a mis pechos y no podía acércalo lo suficiente. Un golpe sonó en la puerta y Nick me acercó contra su pecho hasta que mis pechos estuvieron presionados contra él. Me estremecí y cerré mis ojos por el placer. Él giró su cabeza hacia la puerta
—Veté al demonio —gruñó él a quienquiera que estaba ahí afuera. Una risa ahogada fue todo lo que oímos antes de que Nick estuviera besando un rastro hacia abajo de mi cuello y a través de mi clavícula hasta que su boca merodeaba sobre mi pezón derecho. El calor de su aliento me hizo temblar y agarré su cabello y obligue a su cabeza a acercarse más con mi suplica silenciosa. Él se rió entre dientes, luego tiró mi pezón dentro de su boca y comenzó a chupar. La humedad en mis piernas se encendió o al menos se sintió como si lo hubiera hecho. Si él no hubiera estado teniéndome con su cuerpo podría haberme disparado hasta el techo.
—¡Oh Dios! —grité, sin importarme si alguien me escuchaba. Sólo necesitaba esto. Mi reacción hizo a Nick más codicioso. Él se movió a mi otro pezón y comenzó a darle el mismo tratamiento mientras su mano se movía al interior de mi muslo. La idea de que él estaba apunto de tocar mi mojada e hinchada área me asustó y excitó al mismo tiempo. ¿Se enteraría de algo que no sabía? ¿Podría decirle que yo estaba diferente allí abajo también? Entonces sus dedos corrieron a lo largo del exterior de mis bragas y simplemente ya no me importo.
—Mierda. Estás empapada —él gimió y escondió su cabeza en mi cuello. Su respiración era fuerte y erótica. —Tan empapada —Sus dedos se deslizaron dentro de la entrepierna de mis bragas y en mis hinchados pliegues causando juegos artificiales para encender mi cuerpo. Me agarré de sus hombros. Mis uñas estaban cavando dentro de su piel pero no podía ayudar. —Eres tan dulce, tu eres mia, Miley. Siempre serás mía —Sus picaras palabras al igual que sus dedos se deslizaron dentro y fuera de mi enviándome cerca del borde otra vez.
—, por favor —Imploré, arañándolo.
—¿Por favor qué? ¿Me quieres a mí para besar tu dulzura? Porque se siente tan jodidamente caliente y jugoso que necesito una muestra. —él estaba quitándome mis bragas y yo estaba alzando mi trasero para permitírselo. Luego él levantó mi vestido y alcé mis manos para dejarlo sacarlo.
—Recuéstate —ordenó él, moviéndome el mismo tiempo hasta que mi espalda tocó la pared. Después tomó mis dos piernas y las dobló hacia arriba hasta que mis pies estuvieron sobre el tocador y yo estaba completamente abierta hacia él. —Demonios, esa es la cosa más caliente que he visto en mi vida —susurró antes de caer en sus rodillas y cubrirme con su boca. La primera lamida de su lengua y ya estaba viniéndome otra vez.
—Oh Dios, Nick por favor, oh Dios, ahhhhh —grité mientras retenía su cabeza incapaz de dejarlo detenerse. Era demasiado bueno. El movimiento de su lengua sobre mi clítoris era increíble. Necesitaba más. Quería que esto nunca terminara. Su dedo se deslizó a través de mi apertura y después la mantuvo abierta mientras lamía y me besaba allí.
—Mía. Eres mia. No puedes dejarme otra vez. Necesito esto. Hueles tan jodidamente perfecto. Nunca nada va a ser tan malditamente perfecto para mí —murmuraba él, mientras me probaba. Estaba lista para estar de acuerdo en cualquier cosa que quisiera.
—Necesito estar dentro de ti —dijo él, levantando sus ojos para mirarme. Sólo asentí. —No tengo un condón —se detuvo y cerró sus ojos severamente—, pero lo sacaré.
No importaba ahora. Pero no podía decirle eso. Sólo asentí otra vez. Nick se levantó con sus pantalones abajo al instante. Él agarró mis caderas y me regresó al borde del tocador hasta que la cabeza de su erección estaba tocándome. La pregunta en sus ojos era inconfundible, incluso si él no lo decía en voz alta. Alcancé y guié su erección dentro de mí.
—Mierda —gimió él mientras empujaba el resto del camino hasta que estuve llena. Completamente llena de Nick. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo retuve. Por sólo un segundo necesitaba retenerlo. Esto ya no se trataba sobre mis locas hormonas. Ahora que él estaba dentro de mi me sentía en casa. Completa y estaba a punto de llorar. Antes de que pudiera avergonzarme a mi misma y confundirlo levanté mi cabeza y susurré en su oído.
—Follame.— Era como si hubiera apretado el gatillo de un arma cargada. Nick agarró mis caderas con sus dos manos y dejó salir un gruñido empujando dentro y fuera de mí. La subida hacia la espirar que sabía que iba a venir inició de nuevo y lo agarré. Disfrutando su momento de rendición y el completo desenfreno en su rostro mientras él nos traía cada vez más cerca al clímax que necesitábamos.
—Te amo, Miley. Te amo tan jodidamente demasiado que duele —jadeó luego bajó su cabeza para chupar mi pezón. Mi cuerpo explotó y grite su nombre. Nick levantó su cabeza, y mirándome a los ojos, comenzó a retirarse y sujeté mis piernas alrededor de su cintura. No quería que él se retirara. El entendimiento de lo qué quería lo golpeó y dijo mi nombre en un susurro antes de tirar la cabeza hacia atrás mientras bombeaba su liberación en mí.


Nick
Miley me empujó hacia atrás y bajó de un salto del
mostrador antes de que pudiera tener mi cabeza clara de ese orgasmo.
—Espera, necesito limpiarte —, le dije. En realidad sólo quería
limpiarla. Me gustó. No, maldita sea me encantó. Sabiendo que había estado allí y yo estaba cuidando de ella hizo algo para mí.
—No hace falta que me limpies. Estoy bien —, respondió ella mientras alcanza su vestido desechado y se vistió de nuevo sin hacer contacto visual conmigo. Mierda. ¿La entendí mal? Creí que ella quería esto. No. Yo sabía que ella lo quería. Había estado tan malditamente hambriento de ella.
—Miley, mírame.— Se detuvo y recogió su ropa interior. Tragué saliva mientras entraba en ellas y se las deslizó de nuevo en su cuerpo. La necesitaba otra vez. Ella no podía caminar lejos de mí ahora. Yo no iba a ser capaz de vivir a través de eso si ella lo hacía.
—Miley, por favor, mírame—, le supliqué. Parando, ella tomó una respiración profunda y luego levantó los ojos hacia los míos. La tristeza estabammezclada con otra cosa. ¿Vergüenza? No puede ser. Estiré la mano y le cogí la cara con ella.
—¿Qué pasa? ¿Hice algo que no quieres que haga? Porque yo estaba tratando de no perder el control. Yo estaba tratando muy duro para hacer lo que querías.
—No. Tú ... tú no has hecho nada malo. —Ella bajó sus ojos
de los míos otra vez. —Sólo tengo que pensar. Necesito un poco de espacio. Yo no ... Yo no ... No debería haber hecho eso —.
Una puñalada en el pecho habría sido menos doloroso. Quería tirarla encima de mí y por todo hombre de las cavernas alegando
que ella era mía y no podía dejarme. Pero entonces la podía perder. No podía pasar por eso otra vez. Tuve que hacerlo a su manera. Dejé caer mi mano de su rostro y di un paso atrás para que pudiera salir. Miley levantó la cara para mirarme de nuevo.
—Lo siento—, susurró, luego abrió la puerta y escapó. Había volado sólo mi mundo de distancia con el sexo increíblemente caliente y que lo sentía. Fantástico. Cuando por fin salí del cuarto de baño Miley se había ido. Jace sonrió y Demi inventó excusas para ella. No quería estar allí tampoco. Después de hacer que toda la materia pesada maleta y se trasladó Miley y la caja se llena hasta que me fui. No podía quedarse allí mientras ellos dos me observaban. Nos habían escuchado. Miley había sido fuerte. No estaba avergonzado, yo estaba cansado de ellos mirándome y esperando a que yo dijera algo para explicar la salida Miley.
Le di a MIley un par de días para llegar a mí. Ella no lo había hecho. No me sorprendió. Pero ella había preguntado por el espacio y que yo le había dado todo el espacio que podía manejar. No llamé a nadie para jugar una partida de golf conmigo. No quería a nadie a su alrededor cuando Miley apareció. Teníamos que hablar. No hay distracciones o excusas para que ella hable conmigo. Había sonado como un plan de empresa, pero después de seis agujeros y ninguna niña carro estaba empezando a dudar. Justo cuando estaba a punto de entrar en el hoyo siguiente escuché el sonido del
carro. Me detuve y me di la vuelta. La sangre que había comenzado el bombeo a través de mis venas desde la idea de ver a Miley aquí y tenerla solo se congeló cuando me di cuenta de que era esa chica rubia que había visto entrenar un par de veces con Demi. Mierda.  Negué con la cabeza y saludó con la mano en ella. Yo no quería una copa de ella. Ella sonrió y siguió conduciendo hasta la siguiente parada.
—Hace calor aquí. ¿Seguro que no quieres nada?—, Preguntó la
voz de Delta, mire hacia atrás para ver su caminar hasta
nosotros vestida con una falda de tenis y polo blanco. Ella había sido grande en el tenis hace diez años también.
—Chica compra Wrong—, le contesté.
—¿Tú sólo compras a uno?
—Sí —. Delta se quedó pensativa y luego asintió. —Ya veo. Tienes algo para una niña de compra.— 'Algo' ni siquiera araña la superficie. Saqué mi bolsa de golf la puse en mi hombro y empece a caminar al siguiente hoyo. Yo no iba a responder a ese comentario.
—Y él es sensible al respecto—, bromeó Delta. Eso me molestó.
—¿O no es sólo asunto tuyo.— Ella dejó escapar un silbido.
—Así que es más que una cosa.— Me detuve y nivelado mi mirada en ella. El hecho de que ella era mi primera cogida no quería decir que teníamos algún tipo de vínculo o amistad. Esto me estaba fastidiando.
—Déjalo ir—, le advertí. Delta se puso las manos en sus caderas y su mandíbula se abrió.
—Oh mi dios ... Nick Jonas se ha enamorado. ¡Mierda! Nunca pensé que vería el día.
—No me has visto en diez años, Delta. ¿Cómo diablos sabes nada
de mí? — El gruñido molesto en mi voz ni siquiera hizo estremecerse.
—Escucha, Jonas. Sólo porque no me han visto en diez años
no quiere decir que no he visto ni oído hablar de ti. He estado de
vuelta en la ciudad varias veces, pero siempre estabas de fiesta en casa de Jonas y atornillar cada modelo de cuerpo perfecto que
viene a tu manera. No vi a un punto en el que muestra de nuevo en su vida. Pero sí, he visto y al igual que el resto de la ciudad Sé que eres un jugador rico, magnífico que puede tener su selección de la basura —. No me gusta la imagen que pintó en mí. ¿Sabía Miley que me veo así? No sólo no se puede confiar en ella yo
la eliji y proteger su butshe hay que pensar que voy a seguir adelante cuando llega alguien. Seguro que ella sabe que no es cierto.
—Ella es increíble. No ... ella es perfecta. Todo en ella es
jodidamente perfecto —, dije en voz alta y luego cambié mi mirada a Delta. —No sólo la quiero, ella es mi dueña. Completamente. Haría cualquier cosa por ella.
—Pero ella no siente lo mismo—, se preguntó Delta.
—Le he hecho daño. No es la forma en que estás pensando
tampoco. A mi modo de hacerle daño es difícil de explicar. Hay tanto dolor en lo que pasó que yo no sé si alguna vez podré recuperarla.
—¿Ella es una chica carrito?— Ella se colgó realmente hasta en la cosa chica carrito.
—Si lo es—, me detuve y me pregunté si debía decirle exactamente quién era Miley. Decirlo en voz alta a alguien y admitir que esto podría ayudarme a hacer sentido de ella.
—Ella y Selena tienen el mismo padre.— Yo no había querido decirlo así.
—Mierda—, murmuró Delta. —Por favor, dime que no es como tu hermana menor—. Selena tenía muy pocos seguidores. Ni siquiera se inmutó ante la acusación de que estaba mal. Había traído esto sobre sí misma.
—No. Ella no es nada como Sel.— Delta estaba en silencio un momento y me pregunté si esto era por lo que esta conversación iba a ir. Entonces ella movió los pies y señaló hacia la casa club.
—¿Por qué no vamos a comer algo y me dices todo acerca de esta situación tan extraña y voy a ver si puedo encontrar alguna sabiduría o en el consejo menos femenina.— Necesitaba algún consejo que pudiera conseguir. No había mujeres en mi vida que podría pedir ayuda.
—Sí, está bien. Suena bien. Tu me das algún consejo que puedo utilizar y almuerzas conmigo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Finding My Destiny - Niley - Cap 07


Nick
—¿No recuerdas lo que te pregunté el otro día, Sel? —Gruñí una vez que Miley y su carro se perdieron de vista.
—Tú estabas siendo patético. Yo estaba tratando de ayudarte a no parecer un perdedor enamorado.— Me doy la vuelta y me dirigió hacia ella. Ella me estaba empujando. Nunca había tenido el consumidor enojo que la mayoría de los hermanos tienen de dañar físicamente a sus hermanas cuando éramos más jóvenes. Pero en este momento lo estaba experimentando. Joe se puso delante de mí, poniendo una barrera entre nosotros.
—Whoa. Necesitas retroceder y calmarte.—  Cambié mi mirada de Sel a Joe. ¿Qué demonios estaba haciendo? Odiaba Sel.
—Muevete. Esto es entre mi hermana y yo —le recordé. Nunca la había reclamado antes. Incluso cuando su padre se había casado con mi madre había asegurado de que todos entendíamos que él odiaba Sel. Jamás ha habido incluso una conexión remota de hermanos entre los dos.
—Y vas a tener que pasar por mí para llegar a tu hermana, —respondió Joe dando un paso hacia mí. —Porque ahora mismo no estás pensando en los sentimientos de nadie sino en los de Miley. ¿Recuerdas cómo afecta la presencia Miley a Sel. Te preocupabas por eso una vez.— ¡Qué mierda! ¿Estaba alucinando? ¿Cuándo fue que Joe empezó a defender Sel?
—Yo sé exactamente cómo afecta Miley a Sel. Pero lo que estoy tratando de llegar a ella es que no fue culpa de Miley, Sel ha odiado a la persona equivocada durante tanto maldito tiempo que no lo puede dejar pasar. ¿Qué demonios está mal contigo de todos modos? ¡Ya lo sabías! Tú fuiste el que defendió a Miley cuando apareció por primera vez aquí. Nunca creyeron que esto era culpa de ella. Viste su inocencia en esto desde el principio.—Joe se movió incómodo y luego volvió a mirar a Sel cuyos ojos se habían ido tan redondos como platos.
—Tú has hecho su punto débil. Toda su vida la has protegido. Ella confió en ti. Entonces vas y la sueltas y centras toda tu atención en Miley y esperas que Sel esté bien. Puede que ella sea un adulto, pero ella ha sido tan dependiente en ti toda su vida que no sabe de otra manera. Si no fueras tan centrado en conseguir Miley de nuevo verías esto.— Empujé Joe fuera de mi camino y se nivelo la mirada en mi hermana. No necesitaba esta conferencia de él incluso si había algo de verdad en ello. En el fondo me complace que estos dos finalmente hubieran encontrado un terreno común. Quizás Joe se preocupaba por ella después de todo. Habíamos vivido en la misma casa desde hace años. Habíamos estado descuidados juntos.
—Te amo, Sel. Tú lo sabes. Pero no puedes pedirme que elija. No es justo.— Sel puso ambas manos en las caderas. Era su posición desafiante.
—No se puede amar a dos. Nunca voy a aceptarla. ¡Ella puso una pistola en mí, Nick! Tú la viste. Ella está loca. Ella iba a matarme. ¿Cómo puedes amarla y amarme a mí? Eso no tiene sentido.
—Nunca te habría disparado. Ella puso una pistola en Joe también. Se puso encima de él. Y sí puedo amar a las dos. Te quiero de otra manera.— Sel desvió la mirada hacia Joe y le dio una sonrisa triste. Eso era aún más extraño.
—Él no me escucha, Joe. Me doy por vencida. Él escogio su amor por ella sobre mí y mis sentimientos.
—Sel, sólo escuchalo. Vamos. Tiene razón —Joe le dijo en un tono suave que nunca le había oído usar con ella. Yo estaba en la zona Twilight de mierda. Sel pisoteó su pie.
—No. La odio. No puedo soportar mirarla. Ella le está haciendo daño ahora y yo la odio más por eso —gritó Sel. Miré a mí alrededor para ver si alguien la había oído y vi a Liam caminando hacia nosotros. Mierda. Joe dio media vuelta y siguió mi mirada.
—Ah, diablos —murmuró. Liam, se detuvo frente a nosotros y miró a Sel, Joe y luego a mí.
—Ya oí lo suficiente para saber lo que trata esta conversación —dijo, manteniendo su enfoque bloqueado en mí—. Déjame hacer esto más claro para mí. Todos hemos sido amigos la mayoría de nuestras vidas. Conozco la dinámica de su familia—. Él desvió la mirada hacia Sel con un gruñido de disgusto de su labio luego de vuelta a mí. —Si alguien tiene un problema con Miley entonces necesitan llevarla conmigo. Ella tiene un trabajo aquí todo el tiempo que quiera. Los tres puede que no les guste, pero a mí personalmente no me importa un carajo. Así que superarlo. Ella no necesita esta mierda ahora mismo. Retrocede. ¿Estamos entendidos?
Lo estudié. ¿Qué quiso decir y por qué estaba actuando como protector de Miley? No me gustó. Mi sangre comenzó a hervir y empuñe mis manos a mis costados. ¿Él Pensaba que podía hacer su movimiento ahora? ¿Mostrar cuando ella era débil y ser el héroe? Diablos, no. Eso no sucederá. Miley era mía. Liam no esperó una respuesta. Él se alejó en su lugar.
—Parece que tienes competencia —Sel dijo arrastrando las palabras. Joe se acercó a ella y la puso detrás de él otra vez.
—Ya es suficiente, Sel —susurró y luego me miró. Estaba hecho con esto. Yo no podía hacer frente a los dos en estos momentos. Lancé mi club hacia abajo y fui después de Liam. O bien me oyó o sintió la ira rodando fuera de mí, porque él se detuvo justo antes de llegar a la casa club y se dio vuelta para mirarme. Una de sus cejas se alzó como si fuera divertido. Eso me molestó más.
—Los dos queremos lo mismo. ¿Por qué no te tomas unas cuantas respiraciones profundas y te calmas? —Dijo Liam cuando cruzó los brazos sobre el pecho.
—Aléjate de ella. ¿Me oyes? Regresa a la mierda. Miley me ama, ella está confundida y herida. Ella es también muy vulnerable. Con la ayuda de Dios, incluso si tú piensas que va a tomar ventaja de su actual estado voy a vencer la mierda de ti.— Liam, inclinó la cabeza hacia un lado y frunció el ceño. Él no estaba muy afectado por mi advertencia. Tal vez sea necesario afectarlo a él.
—Yo sé que la amas. Yo nunca te he visto actuar de esta forma enloquecida en tu vida. Lo entiendo. Pero Selena la odia. Si te gusta Miley entonces protégela del veneno que gotea en los colmillos de tu hermana. O yo lo haré.— Sentí como que me hubiera abofeteado en la cara. Antes de que pudiera responder, él abrió la puerta y entró. Me quedé mirando la puerta cerrada durante varios minutos antes de continuar. Iba a perder a una de ellas. Yo amaba a mi hermana, pero con el tiempo ella me perdonaría. Yo podría perder a Miley para siempre. No iba a permitir que eso ocurra.


Miley
Demi alargó la mano y apretó mi mano. Estaba de pie a mi lado mientras me sentaba sobre la mesa de espera del doctor. Había orinado en una taza y ahora esperamos a conocer los resultados oficiales. Mi corazón latía. Había una pequeña posibilidad de que no pudiera estar embarazada. Lo había googleado anoche. Las pruebas de embarazo caseras podrían haber estado equivocadas y podría haberme estado enfermándome porque mi cabeza pensaba que estaba embarazada. La puerta se abrió y una enfermera caminó dentro. Ella estaba sonriendo mientras miraba de Demi a mí.
—Felicitaciones. Es positivo. Estás embarazada.— Demi apretó mi mano con más fuerza. Yo había sabido esto, pero en el fondo sólo de escuchar a la enfermera decirlo lo hizo más real. No iba a llorar. Mi bebé no tenía por qué saber que había llorado cuando me enteré de que estaba embarazada. Quiero que él o ella se sienta amado siempre. Esto no era algo malo. Nunca podría ser una mala cosa. Yo necesitaba familia. Pronto tendría una nueva. Alguien que me amara incondicionalmente.
—El médico estará comprobando las cosas en unos pocos minutos. Tenemos que hacer un análisis de sangre también. ¿Ha experimentado algún calambre o sangrado?
—No. Realmente sólo nauseas. Los olores me ponen fuera, —le expliqué. La enfermera asintió y escribió eso en su portapapeles.
—No puede sentir como él pero eso es una buena cosa. Estar enfermo es bueno.— Demi resopló.
—No la has visto lanzar en seco. Nada es bueno sobre eso.— La enfermera sonrió.
—Sí, puedo recordar aquellos días. Eso no es divertido. —Ella cambió su mirada hacia mí—. ¿El padre estará involucrado?—¿Lo estaría? ¿Podría decirle? Negué con la cabeza.
—No, no creo que lo estará.— La sonrisa triste en el rostro de la enfermera mientras ella asintió con la cabeza e hizo otra nota en su portapapeles me dijo que vio esto muy a menudo.
—¿Dónde estaba utilizando cualquier forma de control de la natalidad cuando usted concibió? ¿La píldora tal vez? —Preguntó la enfermera. No miré a Demi. Tal vez no la quiero aquí después de todo. Negué con la cabeza. La enfermera alzó las cejas.
—¿Nada? —Preguntó ella.
—No, nada. Me refiero a que utilizamos un condón un par de veces, pero hubo un par de veces que no lo hicimos. Lo sacó fuera una vez... pero una vez él no lo hizo.—Demi se tensó a mi lado. Sabía lo que estaba pensando. ¿Cómo pude haber sido tan estúpida? Ese había sido un hecho que había quedado fuera de la historia. La enfermera asintió.
—Está bien. El médico estará en breve, —dijo ella y salió de la habitación.— Demi tiró de mi brazo haciendo que la mirara. —¿Él no usó un condón? ¿Está loco? ¡Maldita sea! Tendría que haber pensado en preguntarte si estabas embarazada. Qué idiota. Aquí yo estaba sintiendo pena por él porque no sabe qué va a ser un papá y él no usó un maldito condón. Debería haber estado en contacto contigo dentro de cuatro semanas para asegurarse de que no estabas embarazada. Qué idiota.
Demi se paseaba delante de mí ahora. Sólo la miraba. ¿Qué digo de esto? Yo estaba igual de equivocada en esta situación. Había sido la primera en desnudarse, subirse encima de él y joder sus sesos esa noche. Había sido un chico y la última cosa en su mente hubiera sido detenerse para ponerse un condón. No le había dado mucho tiempo para pensar. Pero compartir los detalles con Demi de mí y la vida sexual con Nick no iba a suceder. Así que mantuve la boca cerrada.
—Se merece esto. Él debería haberte comprobado. No le digas al mamon. Él cree que puede usar esa cosa y no poner una chaqueta sobre él y luego puede vivir en la ignorancia para que me preocupe. Estaré aquí para ti. Tú y yo. Lo tenemos. —Demi parecía dispuesta a tomar el mundo en este momento. Eso me hizo sonreír. No estaría en Rosemary cuando el bebé naciera. Ojalá pudiera estarlo. Quería que mi bebé tenga a alguien que lo ame. Demi sería una excelente tía. La idea me hizo triste. Mi sonrisa desapareció.
—Lo siento. No era mi intención molestarte, —dijo Demi dejando caer las manos de su cintura con una mirada de preocupación en su rostro.
—No. No lo hiciste. Sólo deseo... Sólo deseo que no tuviera que irme. Yo quiero que mi bebé te conozca.— Demi se acercó y envolvió sus brazos alrededor de mis hombros y apretó.
—Tú me dirás dónde vives y voy a ir a verlos a los dos todo el tiempo. O bien, podrías quedarte a vivir conmigo. Cuando el bebé nazca Nick está destinado a desaparecer. No se queda en Rosemary pasado el verano. Nosotras tendríamos el tiempo para conseguir que ustedes dos se acomoden en la vida antes de que él volviera. Sólo piensa en ello. No te preocupes sobre cualquier decisión final en estos momentos.

¿Quería Nick marcharse? ¿Se daría por vencido conmigo y dejaría Rosemary? ¿O se quedara? Mi corazón duele de pensar en él alejándose de mí. Por mucho que sabía que no iba a funcionar yo quería que luchara por mí. Quería que él encontrara una manera de que pudiéramos estar juntos aunque sabía que era imposible.
***
Dos horas más tarde estábamos de regreso en el apartamento de Demi y tenía vitaminas prenatales y varios folletos acerca de tener un embarazo saludable. Los escondí en mi maleta. Necesitaba un baño caliente y una siesta.— Demi golpeó una vez en la puerta del baño y entró. Ella estaba sosteniendo su teléfono en una mano y sonriendo como una idiota.
—No vas a creer esto, —hizo una pausa y sacudió la cabeza como si estuviera todavía incrédula—. Liam acaba de llamar. Dijo que el condominio es nuestro por el mismo precio que estoy pagando ahora en este apartamento. Dijo que es una gratificación de trabajo, ya que tener dos de sus empleadas sobre el terreno del club será de utilidad. También dijo que ambas estaríamos sin trabajo si tratamos de rechazar su oferta.— Me hundí en el asiento cerrado del inodoro y mire fijamente hacia ella. Él estaba haciendo esto porque yo estaba embarazada. Esta era su manera de ayudar. Quería gritarle y abrazarlo del cuello todo al mismo tiempo. Las lágrimas picaron mis ojos.
—¿Todavía está en el teléfono? —Pregunté cuando me di cuenta de que Demi seguía sosteniéndolo cerca de su oído.
—No se trata de Jace. Dijo que esto tiene que ver contigo. Tú no estás como... saliendo con él o algo ¿cierto? —Preguntó lentamente. Eso debe haber sido la pregunta de Jace. Ella lo estaba repitiendo como si no lo creyera incluso mientras lo decía.
—¿Puedes silenciar el teléfono? —Preguntó en voz baja. Sus ojos se agrandaron y ella asintió. Una vez que estaba segura de silenciarlo me miró como si no me reconociera. ¿Qué pensó ella? ¿Que estaba engañando a Liam mientras yo estaba embarazada con el bebé de Nick? No puede ser.
 —Demi, él sabe. Liam lo sabe.— La realización cayó sobre ella y su boca se abrió.
—¿Cómo? —Preguntó.
—Él me puso en el turno de la mañana en el comedor. La cocina... olía a tocino.—Demi hizo un gran "O" con la boca y asintió. Ella lo consiguió. Levantó la mano y activo su teléfono.
—No hay nada ocurriendo con Liam y Miley. Acaba solo de convertirse en un amigo de ella y quiere ayudar. Eso es todo. —Demi rodó sus ojos en algo que dijo Jace luego lo llamo loco y colgó.
—Está bien, así que él sabe que estás embarazada con el bebé de Nick y él ¿nos está dando un condominio baratísimo? Esto es como lo mejor del mundo. Espera a ver este lugar. ¡Si él nos permite quedarnos después de que el bebé nazca tu habitación es lo suficientemente grande para una cuna! Es perfecto.—No podía pensar tan lejos. Ahora sólo falta ir a buscar a Liam y hablar con él. Si realmente me marchaba en cuatro meses no quería que este acuerdo desapareciera para Demi. Tenía que asegurarme antes de dejar que ella se emocionara demasiado.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Finding My Destiny - Niley - Cap 06


Nick
Parecía que ella estaba a punto de llorar y me daba miedo preguntarle si estaba bien. Mi miedo a que cambiara de idea y se quedara en Tennessee me mantuvo callado hasta que estuvimos seguros fuera de los límites de la ciudad. Ver sus manos fuertemente enlazadas en su regazo me molestaba. Deseaba que dijera algo.
—¿Estás bien? –Pregunté, incapaz de detenerme. Mi necesidad de protegerla me superó. Ella asintió.
—Sí. Es sólo un poco aterrador, supongo. Esta vez sé que no voy a volver. También sé que no tengo a un padre esperando para ayudarme. Marcharse fue más difícil esta vez.
—Me tienes a mí. –Respondí. Inclinó su cabeza a un lado y me miró.
—Gracias, necesitaba escuchar eso ahora mismo.— Diablos, lo grabaría para que ella pudiera escucharlo una y otra vez si eso ayudaba.
—Nunca pienses que estás sola. —Me dio una débil sonrisa y volvió su atención de nuevo a la carretera.
—Sabes que podría conducir si quieres dormir esta vez.— La idea de ser libre para mirarla todo lo que quisiera era tentadora. Pero ella esperaría que durmiera y no iba a desperdiciar nada del tiempo que tuviera con ella durmiendo.
—Estoy bien. Aunque gracias.— Había pasado por un drive-thru* y había conseguido algo para comer mientras conducía de vuelta. Ella había estado durmiendo y no había querido molestarla pero debía tener hambre.
—Estoy hambriento. ¿Qué te apetece? –Pregunté, volviendo a la interestatal que nos llevaría de vuelta a Florida.
—Um… yo… no sé. Sopa quizás.— ¿Sopa? Esa era una petición extraña. Pero diablos, si quería sopa le conseguiría sopa.
—Sopa será. Mantendré mis ojos abiertos para encontrar un restaurante que sepa que tiene sopa.
—Si estás hambriento por favor, solo para en donde quieras. Puedo encontrar algo para comer en cualquier lugar. –Sonaba nerviosa de nuevo.
—Miley, te voy a conseguir sopa. –Repetí, observándola. Me aseguré de sonreír para que supiera que quería conseguirle su sopa.
—Gracias. –Dijo y se estudió las manos que estaban en su regazo. No hablamos por un rato pero se sentía bien simplemente tenerla en el coche conmigo. No quería que ella sintiera que tenía que hablar. La primera salida tenía comida, señalé al cartel.
—Parece que allí hay buenas opciones. Escoge un lugar. –Le dije. Ella se encogió de hombros.
—No importa. Sabes que si no quieres salir fuera y quieres seguir en carretera puedo comer algo en el coche.— Quería alargar este día tanto como pudiera.
—Vamos a conseguirte sopa.— Una risita me sobresaltó y la miré para verla realmente sonriendo. Hacerla hacer eso más seguido era mi nueva meta.
**
Miley estaba dormida de nuevo cuando entramos en el garaje del apartamento de Demi tarde esa noche. Cuidadosamente había mantenido nuestra conversación sencilla. Después de un rato se instaló un cómodo silencio y luego ella se había dormido. Aparqué el Rover y me recosté mirándola. Le había lanzado miradas para verla durmiendo un millón de veces de camino a casa. Solo por unos minutos quería la libertad de observarla dormir. Los círculos oscuros bajo sus ojos me preocupaban. ¿No estaba durmiendo lo suficiente? Demi podría saberlo. Podía hablar de eso con ella. Preguntarle a Miley algo como eso ahora mismo probablemente no sería muy inteligente. Un suave golpe en la ventana llevó mi atención de Miley a Jace que estaba de pie fuera del coche con una mirada divertida en la cara. Abrí la puerta y salí antes que él la despertara. Quería despertarla yo y no quería audiencia cuando lo hiciera.
—¿Planeas despertarla o estas considerando el secuestro? –Preguntó Jace.
—Cállate, gilipollas.— Jace rio entre dientes.
—Demi está ansiosa esperando a que llegue y poder escuchar todo sobre el viaje. Te ayudaré con sus cosas si tú la despiertas y la llevas dentro.
—Está cansada. Demi puede esperar a mañana. —No quería que ella despertara para estar con la cotilla de Demi. Obviamente ella necesitaba más horas de sueño y más comida. Apenas había tocado su sopa antes. Había tratado de alimentarla de nuevo pero dijo que no tenía hambre. Eso tenía que cambiar. Era como esos jodidos sándwiches de mantequilla de cacahuete otra vez.
—Entonces dile eso a Demi. –Respondió Jace mientras yo ponía la caja en sus manos y sacaba la maleta de la parte trasera.
—Yo llevo la maleta, tú lleva la caja dentro y la despertaré.
—¿Momento privado? –Jace sonrió y empujé la caja en sus manos un poco demasiado fuerte. Lo hizo tropezar y cacarear de la risa. Lo ignoré y caminé hacia el asiento del pasajero. Despertarla y permitirle que se fuera no era exactamente lo que quería hacer. Me acojonaba. ¿Qué pasaba si esto era todo? ¿Qué pasaba si Miley nunca me dejaba acercarme a ella así de nuevo? No. No podía dejar que eso pasara. Lo haría despacio pero me aseguraría de que esto no fuera nuestro final. Aunque haberla tenido todo el día para mí iba a hacer realmente difícil volver a la normalidad. Le quité el cinto. Ella apenas se movió. Un mechón de pelo había caído en su cara así que cedí a la tentación de tocarlo. Lo coloqué detrás de su oreja. Ella era tan jodidamente hermosa. Nunca podría superar lo nuestro. No era posible. Tenía que encontrar la manera de que volviera conmigo. Ayudarla a sanar. Abrió los ojos y nuestras miradas se quedaron fijas.
—Estamos aquí. –Susurré, sin querer sobresaltarla. Se sentó y me sonrió tímidamente.
—Lo siento, me quedé dormida de nuevo.
—Necesitabas un descanso. No me importa.— Quería quedarme allí y mantenerla en mi coche, pero no podía hacer eso. Me aparté para que pudiera salir. Tenía justo en la punta de la lengua el preguntarle si podría verla mañana. Pero no lo hice. No estaba lista para eso. Tenía que darle espacio. —Te veré por ahí. —Dije, y su sonrisa vaciló.
—Okay, uh, si, nos vemos. Y gracias de nuevo por ayudarme hoy. Te pagaré la gasolina.— Y una mierda.
—No, no lo harás. No quiero tu dinero. Me hizo feliz ayudarte.— Empezó a decir algo pero cerró bruscamente la boca. Con gesto apretado se dio la vuelta y fue hacia el apartamento. 


Miley
Era mi primer día de vuelta al trabajo y Liam me asignó el comedor. En los turnos de desayunos y almuerzos. Me encontraba afuera de la cocina, preparándome mentalmente para no pensar en el olor. Me había despertado un poco mareada y me obligué a comer un par de galletas saladas y algo de té de jengibre, pero eso era todo lo que podía manejar. En el momento en que entrara a la cocina el olor me pegaría. El tocino… oh, Dios, el tocino…
—¿Sabes, dulzura? Tienes que entrar para poder trabajar —dijo Cheyne detrás de mí. Me giré, sobresaltada por mi batalla interna, para verlo sonriéndome con una mueca divertida—. Los cocineros no son tan malos. Te acostumbrarás a la gritería en dos por tres. Además, la última vez los tenías encantados a todos, envueltos alrededor de tu lindo dedito.
Forcé una sonrisa. —Tienes razón. Puedo hacer esto. Es solo que, no estoy preparada para que la gente me haga preguntas, supongo. —No era exactamente la verdad, pero tampoco era mentira.
 Cheyne abrió la puerta y el olor me pegó de golpe. Huevos, tocino, salchichas, grasa. Oh, no. Mi cuerpo comenzó a sudar frío y mi estómago se revolvió por completo. 
—Yo, uh, necesito usar el baño primero —expliqué y me dirigí hacia el baño de empleados tan rápido como pude sin salir corriendo. Eso solo se vería aún más sospechoso. Cerré la puerta detrás de mí y pasé el cerrojo para luego caer de rodillas sobre el frío azulejo. Tomé el inodoro mientras devolvía todo lo que había comido anoche y esta mañana. Varias arcadas después, me levanté sintiéndome débil. Mojé una toalla de papel para limpiarme. Mi camisa se encontraba toda pegada a mi cuerpo luego del ataque de sudor que se había apoderado de mí. Necesitaba cambiarme. Me enjuague la boca con el enjuague bucal que estaba sobre el mesón y enderecé mi blusa lo mejor que pude. Quizá nadie lo notase. Podía hacer esto. Simplemente sostendría el aliento mientras estuviese en la cocina. Eso funcionará. Tomaré aire profundamente cada vez que tuviera que entrar. Tenía que resolver esto. Cuando abrí la puerta, mi mirada se encontró con la de Liam. Se encontraba apoyado contra la pared frente al baño, con los brazos cruzados sobre su pecho, observándome. Iba tarde.
—Lo lamento. Sé que voy tarde. Sólo necesitaba un momento antes de comenzar. Prometo que no volverá a suceder. Me quedaré hasta tarde para compensarlo.
—A mi oficina. Ahora —interrumpió y se giró para dirigirse por el pasillo. Mi corazón se aceleró, y lo seguí rápidamente. No quería que Liam estuviera enojado conmigo. Este trabajo había sido mi respuesta para los próximos meses. En verdad no quería irme ahora que me había convencido a mi misma de quedarme aquí y descifrar lo que iba a hacer. Aún no. Liam me abrió la puerta y entré.
—En verdad lo siento mucho. Por favor, no me despidas todavía. Yo sólo.
—No voy a despedirte. —Liam me interrumpió. —¿Has ido a ver a un doctor? Asumo que es de Nick. ¿Ya lo sabe? Porque si lo sabe y estás aquí trabajando para mí en esta condición, yo personalmente iré a romperle el jodido cuello.— Él sabía. Oh no, oh no, oh no. Sacudí la cabeza frenéticamente. Tenía que detener esto. Liam no podía saberlo. Nadie más que Demi debía saberlo. 
—No sé de lo que estás hablando.— Liam alzó una ceja. 
—¿En serio? —La incredulidad en su voz era desconcertante. No iba a creerse la mentira. Pero yo tenía un bebé que proteger.
—Él no lo sabe. —La verdad salió de mi boca antes de poder detenerla—. Y aún no quiero que lo sepa. Necesito encontrar alguna manera de hacer esto por mi cuenta. Ambos sabemos que Nick no quiere esto. Su familia lo odiaría. No puedo permitir que mi bebé sea odiado por nadie. Por favor, compréndeme —supliqué. Liam murmuró una maldición y pasó sus manos por los mechones de su cabello. 
—Él merece saberlo, Miley.—  Sí, así era. Pero cuando este bebé fue concebido, no sabía cuán manchados estaban nuestros mundos. Lo imposible que sería para nosotros tener una relación. 
—Ellos me odian. Odian a mi mamá. No puedo. Sólo, por favor, dame tiempo para demostrar que puedo hacerlo sin ninguna ayuda. Eventualmente se lo contaré, pero necesito estar estable y preparada para irme luego de hacerlo, Esta vez, lo que yo quiero o lo que él quiera no es prioridad. Voy a hacer lo que es mejor para este bebé.— El ceño de Liam se pronunció. Nos quedamos en silencio por algunos minutos.
—No me parece, pero tampoco es mi historia para contar. Ve a cambiarte y anda a ver a Darla. Hoy puedes hacer las rondas en el auto. Hazme saber cuando el olor de la cocina no sea tanto problema.— Quería lanzar mis brazos a su alrededor y abrazarlo. No me iba a obligar a contárselo a nadie y me daba la oportunidad de salir del turno en la cocina. Solía amar el tocino, pero ahora… Simplemente no podía lidiar con él. 
—Gracias. En la cena no es tan malo. Sólo es en las mañanas y a veces a los mediodías.
—Copiado. Sólo te pondré en el comedor para los turnos de las tardes. Eta semana sólo trabajaras en las rondas. Pero no pases demasiado calor. Mantén algo de hielo y eso para refrescarte. ¿Puedo decirle a Darla?
—No —respondía incluso antes de que pudiera terminar de preguntar—. No puedo saberlo. Nadie puede enterarse. Por favor.—Liam suspiró y luego asintió. 
—De acuerdo. Mantendré tu secreto. Pero si necesitas cualquier cosa, es mejor que me lo digas… si no permitirás que Nick se entere.
—Está bien. Gracias.— Liam me dio una sonrisa tensa. 
—Te veré más tarde, entonces.— Y me permitió irme.
***
El horario para el resto de la semana me tuvo trabajando en el carro de las bebidas. Dentro de más o menos una semana habría un torneo, y me pondrían a trabajar todo el día. No podía estar más feliz al respecto. El dinero estaría genial. Y aunque el calor era intenso al estar en el campo de golf todo el día, era mucho mejor que estar en el aire acondicionado con olor a tocino o cualquier otra carne grasienta para luego salir corriendo a vomitar. Progresivamente, el club había adoptado más demanda desde que me fui. Según Darla, los miembros que sólo venían durante las vacaciones de verano, ahora todos eran residentes. Demi y yo teníamos que conducir dos autos para poder mantener a todos hidratados. Liam casi nunca estaba en el campo, así que no tenía que preocuparme por su mirada preocupada. Estaba ocupado trabajando. Jace le había dicho a Demi que Liam estaba intentando demostrarle a su papá que estaba listo para un ascenso. 
Luego de abastecer el carro por tercera vez hoy, me dirigí de nuevo al primer hoyo para mi siguiente ronda. Reconocí de inmediato la parte trasera de la cabeza de Joe. Se encontraba jugando con… Sel. Sabía que este día llegaría, pero no me encontraba preparada para ello. Bien podría saltarme este hoyo, y hacer que Demi los atendiera en su próxima ronda, pero eso sólo retrasaría lo inevitable. Estacioné el carro y Joe se giro en mi dirección. Lucía como si estuviese en medio de una muy seria conversación con Sel. El ceño frustrado sobre su frente no era para nada reconfortante. Sonrió, pero pude notar que era forzado.
—Estamos bien, Miley. Puede sir directo al segundo hoyo —dijo Joe. La cabeza de Sel saltó de pronto al oír mi nombre, y la mueca de odio en su rostro me hizo poner el auto en reversa. Tal vez mis primeros instintos habían estado en lo correcto. No debí haberme detenido.
—Espera. Yo quiero algo. —Al escuchar la voz de Nick, mi corazón dio un pequeño saltito que sólo él era capaz de provocar. Giré mi rostro hacia el sonido de su voz para verlo trotar hacia mí con un par de pantaloncillos azul claro y una polo blanca. Nunca dejaba de sorprenderme que siempre luciera tan ridículamente bien en un conjunto tan estirado. Los chicos en Tennessee jamás se vestirían de esta amanera, sin importar la ocasión. Jugaban golf en sus vaqueros, gorras de béisbol y cualquier camisa con suerte o franela que hayan sacado de la secadora ese día. Pero Nick los lucía como algo tan sexy que te aguaba la boca.
—Necesito una bebida —dijo con una sonrisa al llegar a mi auto. Se detuvo justo frente a mí. No lo había visto en un par de días. No desde nuestro viaje.
—¿Lo usual? —pregunté al salir del carro, sólo para estar aún más cerca de él. No se apartó, y nuestros pechos casi se tocaban. Subí la mirada hacia él.
—Sí. Eso sería genial —respondió, pero no se movió. También mantuvo su mirada pegada a la mía. Uno de nosotros tendrá que moverse y acabar con este concurso de miradas. Sabía que debía ser yo. No podía permitir que creyera que las cosas habían cambiado. Pasé a su lado y caminé hasta la parte trasera del carro para buscarle una Corona. Me incliné para sacar una entre el hielo y lo sentí moverse detrás de mí. Demonios. No me lo estaba poniendo para nada sencillo. Enderezándome, no miré hacia atrás ni me giré. Estaba demasiado cerca. 
—¿Qué estas haciendo? —pregunté en voz baja. No quería que ni Joe ni Sel nos escucharan.
—Te extraño. —Fue su respuesta. Cerrando con fuerza los ojos, tomé aire profundamente e in tenté calmar el frenesí al que estaba enviando a mi corazón. También lo extrañaba. Pero eso no hacía que la verdad cambiara. Decirle que lo extrañaba no era astuto. No necesitaba que comenzara a creer que las cosas podían volver a ser como antes.
—Toma tu bebida y vámonos —soltó Sel detrás de él. Fue suficiente para hacer que me moviera. No me encontraba de humor para aguantarme los ataques verbales de Sel. Hoy no.
—Apártate, Sel —gruñó Nick, y le tendí la Corona para luego caminar rápidamente hasta el lado del conductor—. Miley, espera —dijo Nick, siguiéndome una vez más.
—No hagas esto —supliqué—. No puedo lidiar con ella. Contrajo su rostro en una mueca y luego asintió antes de apartarse. Quité mi mirada de él y puse el auto en reversa. Sin mirar atrás, me dirigí al siguiente hoyo.

Dany

lunes, 9 de diciembre de 2013

Finding My Destiny - Niley - Cap 05



Nick
Miley salió caminando del apartamento de Demi sosteniendo dos tazas de café antes de que pudiera salir del coche. Abrí la puerta y salí del Range Rover. Llevaba el pelo suelto y colgando en su espalda. Me encantaba el estilo. Sus pantalones cortos apenas cubrían sus piernas y sería difícil concentrarme cuando estuviera sentada en mi coche. Se subirían hasta sus muslos. Alejé mis ojos de sus piernas y me encontré con su mirada fija. Estaba forzando una sonrisa.
—Te he traído un poco de café desde que saliste de la cama tan temprano por mí. Sé que despertar temprana no es lo tuyo. —Su voz era suave e insegura mientras hablaba. Iba a ser mi misión cambiar eso en este viaje por carretera. Quería que se sintiera cómoda conmigo de nuevo.
—Gracias —le contesté con una sonrisa que esperaba aliviara sus nervios mientras abría la puerta del lado del pasajero para ella. Había sido incapaz de dormir desde las tres de la mañana. Estaba ansioso. Estaba bastante seguro de que había pasado por dos ollas de café desde entonces. No estaba a punto de decirle eso, sin embargo. Ella me trajo café. Una verdadera sonrisa tiró de mis labios mientras cerraba la puerta y me dirigía de nuevo a mi lado. Ella sostenía su copa hasta cerca de su boca tomando pequeños sorbos cuando la miré. 
—Si quieres música, prometo que es todo tuya —le recordé. Ella no se movió, pero una sonrisa levantó las comisuras de sus labios.
—Gracias. Confía en mí, lo recuerdo. Estoy bien en este momento. Puedes escuchar algo si quieres. Tengo que despertar primero.— No me importa la radio. Sólo quería hablar con ella. Lo que hemos hablado no ha sido importante. Hablar con ella era todo lo que importaba.
—Entonces, ¿cuál es el plan? ¿Sabe Kyle que vamos a buscar tus cosas? —Le pregunté. Se removió en su asiento y me obligué a mantener los ojos en la carretera y no en sus piernas. 
—No. Quería explicarle a él y a su abuela, abuela Q, acerca de esto. También tengo que convencerlo de vender mi camioneta para mí y envíame el dinero. No regresará aquí de nuevo. Está en mal estado.— Su camioneta era vieja. La idea de que no estuviera dando vueltas en ella era un alivio. Sin embargo, no estaba loco por la idea de ella sin un vehículo. Cómo demonios se suponía que debía arreglar eso, no lo sabía. Nunca me recibiría un coche. Tal vez su camión podía arreglarse y hacerse seguro.
—Puedo tomarlo y llevarlo a revisar mientras que empacas. Puede que solo necesite que le hagan un par de cosas.— Ella suspiró. 
—Gracias, pero no te molestes. Kyle ya lo llevo a revisar. Lo arregló para que yo pudiera llegar a la ciudad, pero dijo que era un arreglo temporal. Necesita más trabajo de lo que puedo pagar.— Me aferré al volante fuertemente. La idea de que Kyle hubiese estado cuidando de ella me volvía loco. Odiaba que él hubiese sido el que cuidara su camión. Que fuese su familia quienes la ayudaron cuando más lo necesitaba. La mía le había jodido la vida. No estuve allí para ayudarla cuando llamara necesitando ayuda.
—¿Así que es Kyle y tú...? —¿Qué demonios estaba preguntando? ¿Eran qué? Mierda. No quería escuchar esto.
—Somos amigos, Nick. Lo hemos sido toda nuestra vida. Mis sentimientos hacia él no han cambiado.—Bajé mis manos del volante y pasé una de mis palmas sudorosas por mis vaqueros. Maldita sea, ella me volvía loco. Si iba a hacerla sentir cómoda conmigo de nuevo necesitaba calmarme. Empezaría conmigo no golpeando la mierda fuera de Kyle cuando lo viera. Antes de que pudiera decir nada más Miley se inclinó hacia delante y encendió la radio. Encontró una estación de radio country en satélite y luego se echó hacia atrás en su asiento y cerró los ojos. Había presionado demasiado. Fue su manera educada de pedirme que me calle. Podía darme por aludido. Treinta minutos de silencio pasaron antes de que mi teléfono sonara. El nombre de Sel apareció en la pantalla. El maldito IPhone estaba programado para el coche. Normalmente, esto era útil y hacia que tuviera las manos libres. Pero tener a Miley viendo el nombre de Sel no era bueno. No quería un recordatorio. Mi plan era hacer que este día estuviera libre de recuerdos. Hice clic en ignorar y la radio empezó a sonar de nuevo. No miré a Miley pero sentí sus ojos en mí. Fue muy difícil no encontrarme con su mirada.
—Podrías haber hablado con ella. Es tu hermana —dijo Miley tan suavemente que casi se perdió con la música.
— Lo es. Pero representa cosas que no quiero pensar hoy.— Miley no dejó de mirarme. Tomó toda mi fuerza para seguir casual. Detener el coche y girarme para enfrentarla y decirle lo importante que era y lo mucho que la amaba no era lo que necesitaba en estos momentos.
—Estoy mejor, Nick. He tenido tiempo para asimilarlo todo. Voy a ver a Sel en el club. Estoy preparada para eso. Me estás ayudando hoy. Podrías estar haciendo otra cosa que decidir tomarte el día para ayudarme. No quiero impedirte recibir las llamadas telefónicas de personas que te importan. No me voy a romper— Mierda. Esto en cuanto a dejarlo casual y fácil. Me acerqué a la orilla de la carretera y detuve el Rover en el parque. Mantuve mis manos para mí mismo, pero di toda mi atención a Miley. 
—Decidí tomarme el día de hoy porque no hay nada que prefiera hacer que estar cerca de ti. Estoy conduciendo porque soy un hombre desesperado que se llevará lo que sea que pueda obtener cuando se trata de ti. —Me rompí y extendí la mano para pasar mi pulgar sobre su mejilla y luego por su pelo sedoso que me había fascinado desde que había puesto los ojos en ella. 
—Haré cualquier cosa. Cualquier cosa, Miley, sólo para estar cerca de ti. No puedo pensar en nada más. No puedo concentrarme en nada. Así que no creas que me estás incomodando. Si me necesitas, estoy ahí. —Me detuve. Sonaba patético incluso para mis propios oídos. Dejando caer mi mano de su cabeza puse el Rover en marcha y me retiré a la carretera. Miley no dijo nada. No la culpo. Soné como un loco. Estaba probablemente asustada de mí ahora. Infiernos, yo lo estaría.

Miley
Mi corazón estaba latiendo tan fuerte que estaba segura de que él podía escucharlo. Esto había sido una mala idea. Estar cerca de él era tan confuso. Era fácil olvidar quien era él. Teniéndolo tocándome, incluso si era solo mi cara, me hizo sentir ganas de llorar. Quería más que eso. Lo extrañaba. Todo sobre él y estaría mintiendo si la idea de estar tan cerca de él todo el día no me había mantenido despierta la mayor parte de la noche. Nick encendió la radio cuando yo no dije nada. Debería decir algo después de eso, pero ¿qué? ¿Cómo respondo a eso que está causándonos más dolor? Decirle que lo extraño y lo quiero no haría las cosas más fáciles. Solo sería más duro. Esta vez cuando el teléfono sonó, la pantalla del ordenador en su coche destelló el nombre “Joe.” Nick presiono algún botón y luego recogió su celular.
—Hey— dijo en el teléfono. Por casualidad mire sobre él ya que su enfoque no estaba en mí. Las duras líneas de expresión en su cara me hicieron triste. No las quería ahí.
—Sí, Estamos en camino— respondió al teléfono —No creo que esa sea una buena idea. Voy a llamarte cuando regrese— Apretó su mandíbula y sabía que lo que sea que Joe le estaba diciendo estaba molestándolo. —Dije que no— gruñó y termino la llamada antes de tirarlo en su portavasos.
—¿Estas bien?— pregunte antes de poder pensar en ello. Tiro de su cabeza para mirarme. Fue como si estuviera sorprendido de que yo estaba hablándole 
—Uh, sí. Estoy bien— respondió en un tono más calmado, luego regreso los ojos a la carretera.— Espere unos minutos luego decidí decir algo sobre lo que me había dicho. Si no empezaba a hablar de esto con él siempre tendríamos este tonto silencio entre nosotros. Incluso si lo dejara en cuatro meses y nunca lo viera de nuevo… No, lo habría visto de nuevo. Tendría que hacerlo, ¿no te parece? ¿Podría realmente nunca decirle sobre este bebe? Empuje eso de vuelta. No había estado con el doctor aun. Cruzaría ese puente cuando lleguemos. Incluso si había vomitado otra vez esta mañana cuando abrí el compactador de basura y conseguí un olorcillo del pescado frito que Jace había arrojado la noche anterior. No era normalmente tan sensible. El té de jengibre caliente que había estado bebiendo cuando Nick me recogió había ayudado a aliviar mi estómago. Podría pretender que la prueba de embarazo estaba mal o afrontar la verdad.
—Sobre lo que dijiste, yo, uh, realmente no sabía cómo responder a eso. Quiero decir, se lo que siento y como deseo que las cosas fueran diferentes pero no lo son. Yo quiero que nosotros… quiero que nosotros encontremos una forma de ser amigos… quizá. No lo sé. Eso suena tan flojo. Después de todo —Me detuve porque mi intento de hablar con él sonaba como un enmarañado lio. ¿Cómo podríamos ser amigos? Eso había sido como todo esto empezó y aquí estaba yo enamorada y embarazada de un hombre con el que no podía construir un futuro.
—Voy a ser lo que sea que tú me permitas ser, Miley. Solo no me dejes fuera de nuevo. Por favor— Asentí. Esta bien. Le daría tiempo a esta cosa de amigos. Luego… luego le diría sobre él bebe. Él iba correr como el infierno o querer ser parte de la vida de nuestro bebe. De cualquier forma necesitaba tiempo para prepararme. Porque no dejaría a mi hijo tener algo que ver con esta familia, nunca. Eso estaba fuera de cuestión. Odiaba a los mentirosos… pero estaba a punto de volverme una por un tiempo. Esta vez era yo la que tenía un secreto que mantener.
—Ok— respondí pero no dije más. Mis ojos estaban volviéndose pesados y la falta de sueño de la noche anterior y el hecho de que no puedo beber cafeína para despertarme estaban llegando a mí. Cerré mis ojos.
—Tranquila, dulce Miley. Tu cabeza esta cayendo y vas a tener un infierno de calambre en el cuello. Estoy tendiendo tu asiento trasero— un profundo susurro le hizo cosquillas a mi oído y me estremecí. Gire hacia ella pero estaba tan adormecida que no pude despertar completamente. Algo suave rozó mis labios y luego caí de nuevo en mis sueños.
—Necesitas despertar, dormilona. Estoy aquí pero no tengo idea de dónde ir— La voz de Nick acompañada de su mano apretando suavemente mi brazo me despertó. Me frote los ojos y los abrí. Estaba acostada. Mire a Nick y sonrió.
—No podía dejarte alzar tu cuello. Además, estabas durmiendo con tanta fuerza que quería que estés cómoda.— Se desabrocho y se inclinó para jugar con un botón en el lado de mi asiento. Poco a poco se echó para atrás y pude ver el semáforo en Tennessee, Nashville delante de mí.
—Lo siento. Dormí todo el camino. Tuvo que ser un viaje aburrido—
—Tengo el control de la radio así que no fue un fracaso— Nick respondió con una sonrisa y luego miro de regreso al semáforo —¿A dónde voy desde aquí?-
—Derecho hasta que veas el gran cartel de madera que está pintado de rojo que dice “Productos frescos y leña para la venta” y luego gira a la izquierda. Sera la tercera casa a la derecha pero es sobre un kilómetro y medio por ese camino. La carretera se volverá grava después de aproximadamente un cuarto de milla— Nick siguió mis indicaciones y no dijimos mucho. Estaba aún despertando y mi estómago se sentía mareado. No había comido aun y sabía que ese era el problema. Tenía las galletas de soda en mi bolso que Demi me había dado pero estallar una de esas en mi boca en frente de Nick era una mala idea. Las galletas eran un regalo importante. En el momento en el que nos detuvimos en la entrada de la abuela Q yo había roto en un sudor frio. Estaría enferma si no comía algo. Abrí la puerta para salir antes de que Nick pudiera ver mi rostro. Estaba probablemente verde o pálida por lo menos.
—¿Quieres que vaya contigo o es mejor si me quedo aquí?— Pregunto
—Oh, um… quizá deberías quedarte aquí— respondí. El camión de Kyle estaba aquí así que eso significaba que probablemente era demasiado. No quería que Nick y Kyle se metieran en más peleas. Tampoco confiaba en Kyle para mantener su boca cerrada sobre la prueba de embarazo. Cerré la puerta del coche y me dirigí a la casa. Kyle abrió la mosquitera y salió antes de que incluso llegara al último escalón. Su rostro era una mezcla de preocupación e ira. 
—¿Por qué estás aquí? Él te trajo a casa, ahora puede irse— Kyle gruño, mirando más allá de mí hacia Nick. Si, fue una verdadera buena idea de Nick mantenerse en el coche. Mi estómago se enrollo y luche contra las náuseas.
—Porque él me está dando un paseo. Cálmate, Kyle. No tienes que pelear con él. Tú eres mi amigo. Él es mi amigo. Vamos adentro. Necesito recoger mis cosas— Kyle dio un paso atrás y me dejó pasar luego me siguió dentro dejando que el mosquitero se cierre detrás de él.
—¿Qué quieres decir con que vas a regresar con él? ¿La prueba resulto positiva? ¿Corriste de regreso a él incluso aunque rompió tu corazón tan mal que llegaste aquí hace tres semanas hecha un lio? Yo voy a cuidar de ti Miley. Sabes eso— Levante mis manos para detenerlo 
—Esto no se trata de mi estando embarazada, Kyle. Él es un amigo que me dio un paseo. Si, fuimos más antes… cosas pasaron pero ahora no lo somos. No estoy corriendo a él. Estoy consiguiendo mi trabajo de vuelta en Rosemary y viviendo con Demi por un tiempo. Luego iré a algún lugar más y empezare de nuevo. Yo solo no me puedo quedar aquí.
—¿Por qué no puedes quedarte aquí? Demonios Miley. Me casare contigo hoy. Sin hacer preguntas. Te amo. Más que la vida. Tienes que saber eso. Metí la pata cuando estábamos más jóvenes y esa cosa con Callie, ella no significa nada. Ella es solo una chica que me distrae. Tú eres todo lo que yo quiero. He estado diciéndote eso por años. Por favor escúchame— Él estaba suplicando.
—Kyle detén esto. Tú eres mi amigo. Lo que nosotros teníamos murió hace mucho tiempo. Entre en el momento en el que le estabas haciendo cosas que no deberías a otra chica. Esa noche todo cambio. Te quiero pero no estoy enamorada de ti y nunca lo estaré de nuevo. Necesito hacer las maletas y seguir con mi vida— Kyle golpeó su mano contra la pared 
—¡No digas eso! No ha terminado. No puedes solo salir por tu cuenta. No es seguro— Hizo una pausa—¿estas embarazada?— pregunto No respondí. En su lugar regrese a la habitación en la que había estado viviendo mientras estaba aquí y comencé a empacar mi maleta 
—Lo estas— dijo, siguiéndome a la habitación. No respondí. Estaba enfocada en mis cosas. 
—¿Él lo sabe? ¿El hijo de la estrella de rock va a tomar la responsabilidad? Está mintiendo M. El bebe llegara aquí y él va a correr. No va a ser capaz de manejarlo. Un bebe no encaja en su vida. Sabes eso. Infiernos, el mundo sabe eso. Bien podría ser una estrella de rock el mismo. Vi su casa en la playa. Eso no es alguien que estará ahí cuando las cosas se pongan difíciles. Ellos no aguantan. Puede que lo haya jodido pero no voy a correr. Siempre voy a estar aquí.— Me di la vuelta 
—Él no lo sabe, ok. No estoy segura de que si quiera se lo diré. No quiero a alguien que me salve. Yo puedo hacer esto. No estoy indefensa.— Empezó a abrir la boca para discutir cuando abuela Q entro a la habitación. No me había dado cuenta de que ella estaba aquí.
—Para de rogarle, Kyle. Has hecho tu cama hijo, ve a acostarte en ella. Ella siguió su camino. Su corazón ha seguido adelante. Termino mostrándonos a todos que puede ir a la escuela y cuidar a su mamá enferma y de sí misma.— Ella miro de Kyle a mí y una sonrisa triste toco sus labios.
—Rompe mi corazón que tengas otro obstáculo como este para saltar tan joven y esta habitación es tuya si lo necesitas. Pero si estas fijando una salida entonces bendigo eso también. Solo estés a salvo— Ella caminó más y me atrajo en un abrazo. —Te quiero como si fueras mía. Siempre lo he hecho— susurro en mi cabello. Lagrimas picaron mis ojos. 
—Te amo igual— Se apartó e inhalo. 
—Mantente en contacto— dijo y comenzó a salir luego miro de vuelta a mí —Cada hombre merece saber que tiene un bebe. Incluso si no va a ser parte de su vida, él necesita saber sobre ello. Solo mantén eso en mente— Salió de la habitación dejándonos a Kyle y a mí, solos de nuevo. Puse lo último de mis cosas en mi maleta y cerré la cremallera. Agarrando la manija. Lo recogí. Mis nauseas se habían vuelto peores. Cubrí mi boca con una mano.
—Mierda M. no puedes hacer eso. Dámelo. No se supone que recojas cosas pesadas. Ves, no puedes hacer esto. ¿Quién va a asegurarse de cuidarte o tu misma lo harás?— El mejor amigo que he tenido en toda mi vida estaba de vuelta y el chico loco que pensó que estaba enamorado y listo para sacrificar su vida se había ido. —Le dije a Demi. Ella sabe y yo soy cuidadosa. No estaba pensando. Todo esto es nuevo para mí. Y creo que me voy a enfermar.
—¿Qué puedo hacer?— pregunto con una mirada de pánico en su cara.
—Galletas ayudarían— Dejó la maleta en el piso y salió corriendo de la habitación para conseguirme galletas. Estaba de regreso en menos de un minuto con una caja de galletas saladas y un vaso. 
—Abuela Q te escucho. Ya tenía la caja fuera y un vaso de ginger ale servido. Dijo que el ale calmaría tu estomago.
—Gracias— respondí y me senté en la cama para comer la galleta y beber el ginger ale. Ninguno de los dos hablo. Mis nauseas empezaron a ceder lejos y había aprendido de la experiencia de dejar de comer entonces. Demasiado y estaría viéndolo de nuevo. Poniéndome de pie, le entregue la caja y el vaso a Kyle.
—Solo déjalo abajo. Lo buscare después— Recogió mi maleta. —Dame esa caja también. No puedes llevarlo— dijo recogiendo la caja de cosas que había desempacado de mi último movimiento. Levante la última pequeña bolsa en mi brazo y me dirigí a la puerta sin otra palabra. Lo seguí rezando para que no haga algo estúpido cuando viera a Nick. Llegamos al mosquitero que da al porche y se detuvo. Poniendo la maleta en el piso se dio la vuelta para mirarme.
—No tienes que ir con él. Te dije que puedo arreglar esto. Tú me tienes, M. Siempre me has tenido— Kyle creía en lo que estaba diciendo. Lo podía ver en su cara. Pero yo no. Si necesitaba un amigo, Kyle estaría ahí pero él no era salvador de nadie. Yo no necesitaba uno de todas formas. Me tenía a misma. Levante mi bolsa más arriba de mi hombro y pensé cuidadosamente como explicarle esto una vez más. Había tratado todo. No entendería la verdad. Sacando a relucir como él me había fallado cuando mi mamá estaba enferma y yo estaba tan sola solo le haría daño. 
—Necesito hacer esto— Kyle dejó escapar un gruñido de frustración y se pasó una mano por su cabello.
—Tu no confías en mi para cuidarte. Eso duele malditamente mucho— Él dejó escapar una risa derrotada. —Pero entonces, ¿Por qué deberías? Te falle antes. Con tu mamá… yo era un niño, M. ¿Cuantas veces tengo que decirte que las cosas son diferentes ahora? Se lo que quiero. Yo… Dios, M, yo te quiero. Siempre has sido tu— Un nudo se formó en mi garganta. No porque lo amaba si no porque me preocupaba por él. Kyle fue una gran parte de mi vida. Él había estado tanto tiempo como podía recordar. Cerré la distancia entre nosotros y alcance su mano. 
—Por favor entiende. Esto es algo que tengo que hacer. Tengo que afrontar esto. Déjame ir.— Kyle dejó escapar un cansado suspiro. 
—Siempre estoy dejándote ir, M. me has pedido eso antes. Sigo tratando pero eso poco a poco está destruyéndome— Un día me agradecerá por dejarlo. 
—Lo siento Kyle. Pero necesito irme. Está esperándome.— Kyle recogió la maleta y abrió el mosquitero con su hombro. Nick se apresuró a salir del Rover tan pronto como nos vio. —No le digas nada, Kyle— susurre Kyle asintió y lo seguí por las escaleras. Nick nos encontró en la parte inferior y me miró. 
—¿Son todas tus cosas?— Preguntó.
—Si.— respondí. Kyle no hizo movimiento de darle la maleta y la caja. Un musculo en la mandíbula de Nick salto y sabía que él estaba tratando duro de ser bueno.
—Dale la maleta, Kyle— dije, dándole un codazo en la espalda. Kyle suspiró y le entregó la caja y la maleta a Nick quien los tomo y se dirigió hacia el Rover.
—Necesitas decirle— Kyle murmuró cuando él se dio vuelta para mirarme.
—Lo haré, con el tiempo. Tengo que pensar en ello.— Kyle miró más allá de mí hacia mi camión. 
—¿Dejas tu camión?-
—Tenía la esperanza de que puedas sacarlo del taller y ponerle un cartel de venta. Tal vez consiga mil por ella. Entonces tu puedes quedarte con la mitad y enviarme la otra mitad— Kyle frunció el ceño. 
—Voy a vender el camión, M, pero no estoy tomando nada de dinero. Enviaré a todo— No discutí con él. Necesitaba ser capaz de hacer esto y lo deje. 
—Está bien, está bien. Pero, ¿podrías darle a la abuela Q algo de ello por lo menos? Por dejar que me quede aquí y todo eso— Las cejas de Kyle se dispararon. 
—¿Quieres que mi abuela monte su culo a Rosemary para broncear su piel?— Sonriendo, cerré la distancia entre nosotros y aferrándome a sus hombros me puse de puntillas y le di un beso en la mejilla. 
—Gracias por todo— le susurré.
—Puedes volver si me necesitas. Siempre— su voz se quebró y supe que tenía que irme. Di un paso atrás y asentí con la cabeza antes de caminar hacia el Rover. Nick tenía la puerta abierta del lado del pasajero cuando llegué allí y la cerró detrás de mí. Vi como él miró a Kyle antes de ir a su lado. Yo estaba realmente haciendo esto. Dejando de lado lo que estaba a salvo y tomando el primer paso para encontrar mi lugar en el mundo.

Dany