viernes, 27 de junio de 2014

Falling Apart - Niley - Cap 16


Estoy sentado en el asiento del pasajero del coche de Miley
trasteando con el estéreo. Es el primer día que la veo desde el funeral de su madre y estoy jodidamente esperanzado de que no vayamos a tener esa estúpida conversación que a las chicas les gusta tener. Sí, ella se quedó y no tuvimos sexo. Ambos sabemos lo que pasó, o mejor dicho, lo que no pasó.
—Tienes una música de mierda —le digo. Cuando recurro a la radio, se sabe que mis opciones son limitadas. Se encoge de hombros.
—No estoy del todo puesta en música.— Esto me sorprende.
—Tú bailas.
—Sí, y escucho música para bailar. Cuando hay música, estoy pensando en mi cuerpo y cómo moverme y me dan ganas de hacer algo más que estar sentada.— La miro y sonrío.
—También estoy pensando en tu cuerpo y en cómo se mueve.— Me echa una mirada rápidamente.
—De algún modo, es imposible no pensar en mí.— Me río porque es verdad y ella es probablemente la única chica que conozco que tiene los cojones para decirlo.
—O tocar. —Me acerco y deslizo mi mano sobre su pierna. Por desgracia lleva vaqueros, pero dejo que mi mano se deslice aún más arriba.
—Me estás distrayendo.
—Esa es la intención. —Nunca imaginé que me divirtiera con ella como lo hago ahora. No me divierto con nadie de esta manera, pero al igual que es difícil no pensar sobre su cuerpo, también es difícil no disfrutar de ella. Sí, ella me cabrea, pero eso lo hace mejor. Y porque estamos cerca de la fiesta, y sólo han pasado unos pocos días desde el entierro de su madre, le pregunto
—¿Estás segura de que quieres salir?— Me mira una vez más. No puedo verla bien porque está oscuro, pero sé que sus ojos están puestos en mí.
—Vaya, Nick, podría pensarse que eres un buen tipo.— Su comentario me molesta un poco. No porque piense que soy un buen tipo, sino porque siempre desvía toda la mierda. Ha pasado por mucho últimamente. La he visto quebrarse y sé que no está bien como quiere que la gente piense. O tal vez tan bien como ella cree. Pero joder. Eso es lo que se supone que debo ser. Una distracción. Sabía que eso sería y lo sé ahora, así que, diablos, no sé cuál es mi problema con eso. Tal vez es porque estoy en el mismo barco.
—Los dos sabemos que no soy un buen tipo. Y también sabemos que hay un montón de mierda en tu cabeza. Esa es la razón por la que estoy preguntando. Si no quieres responder, entonces dime que no quieres. No juegues conmigo.
—No quiero responder.— Nos quedamos en silencio por unos minutos. Estoy más molesto de lo que tengo derecho a estar. Finalmente, ella habla
—Es duro. Estoy tratando de ser fuerte. Las distracciones ayudan. La diversión ayuda. Tú… ayudas. —Sé que ella no quiso decir la última parte. ¿Acaso yo quería oírlo? No lo sé.
—Bien.
—¿Cómo está tu madre?— Mierda. ¿Por qué comencé esto? Le acabo de dar mierda por lo que tengo que contestarle.
—Igual… ¿de qué otra manera? No hay ningún lugar a donde ir, sino abajo.
—Tú nunca…
—La viste, Miley. No hay esperanza. Ella ha dejado el tratamiento. El hospicio ya está involucrado. Los dos sabemos lo que va a suceder. —Las palabras duelen al salir. Quiero cerrar mi boca. Atraparlas, pero eso no va hacer las cosas diferentes. Ahora es su mano la que está en mi pierna.
—Así pues… esta noche… Cuando volvamos a casa… ¿quieres? —Hay diversión en su voz.
—Rayos, sí quiero.— Nos detenemos en la casa para la fiesta. Está fuera de la propiedad y puedo ver la hoguera desde aquí. Estoy a punto de abrir la puerta cuando Miley pregunta
—¿Cuál es tu problema con Liam?— Enciendo la luz interior.
—¿Qué es un idiota?
—Buen intento.— Me encojo de hombros.
—Es básicamente eso. Odio los tipos como él. Los que piensan que pueden salirse con la suya si así lo quieren. Estábamos de fiesta una noche y lo encontramos jodiendo a ese chico. Eran mierdas sobre cosas de fraternidad, pero tenían al chico cagándose en los pantalones de tanto miedo. Sus amigos y él lo estaban haciendo entrar y robar algo. Lo amenazaron. Nosotros le pateamos el trasero. A él no le gustó que le patearan el trasero y yo disfruté haciéndolo.— Cuando mis ojos se encuentran con los de ella, tiene esa mirada de chica perdida. No, no la mirada perdida, sino la mirada que dice que está pensando otro tipo de cosas que las demás chicas que me miran no piensan sobre mí.
—No hagas eso. No es para tanto —le digo. Una enorme sonrisa se asoma en su rostro. Una sonrisa arrogante que dice que no me va a gustar lo que va a decir.
—No te preocupes, Nick. No le diré a nadie que eres realmente noble.— Se baja del coche y cierra la puerta, sin darme otra opción más que salir para ir detrás de ella.
***
Estamos sentados alrededor de una gran fogata, con una cerveza en la mano. Hay como cuarenta personas aquí. Y más dentro de la casa. Nadie de los chicos bonitos de Miley, por lo que es más relajante que las fiestas de la fraternidad. Ella está sentada en mis piernas, mi brazo envuelto alrededor de su cintura. Joe está sentado a mi lado con la chica que sea que está deshuesando esta semana. Él continúa echándome esa mirada como lo hizo en la cocina esa noche. Como si supiera o sintiera algo que realmente no está.
—Cierra la boca —le digo cuando me guiña un ojo.
—¿Eh? —pregunta Miley.
—Nada. —Muerdo suavemente su hombro en vez de seguirle el juego a Joe.
—Ah, así que tú eres el nuevo sabor de la semana. Él es bueno, ¿no? —Miro hacia arriba para ver de pie a Deena delante de nosotros. Realmente no quería hacer esta mierda y esperaba que ella no estuviera aquí. Sé que ella no me quiere. Sólo quería joderme como lo quería yo, pero también sé que es la clase de chica que quiere estar en la cima. De las que quiere mostrarles a todos que nada le importa una mierda y que va a usar a Miley para hacerlo.
—¿Quién eres…? —pregunta Miley al mismo tiempo que yo digo
—: Deena.— Siento a Miley tensarse, pero no se mueve de mi regazo.
—Deja de jugar, D. Nadie quiere oírlo— Joe se ríe a mi lado.
—¿Acaso no puede hablar por sí misma? —añade Deena. Sé que esto no puede terminar bien. Deena no es de las que dan un paso atrás y Miley no se queda sentada y toma mierda de la gente.
—En realidad sí puede —dice Miley—. Y tal vez tú sólo estuviste durante una semana, pero yo he estado aquí durante más que eso. Y tampoco parece que vaya a ir a ningún lado.— Veo registrarse la sorpresa en el rostro de Deena. No se esperaba que Miley  se defendiera. Se ve como la pequeña bailarina que es. Parece la princesa de la que acusé de ser. Eso es lo que Deena se esperaba.
—Bien por ti. —Deena busca algo que decir, peor sólo se queda ahí.
—¿Necesitas algo más? Estamos un poco ocupados.
—Perra —murmura Deena antes de marcharse. Entierro mi rostro en el cabello de Miley, sabiendo que probablemente más tarde voy a arrepentirme de esto, pero no parece importarme.
—Quieres quedarte un poco más, ¿eh?— Miley se ríe y dice
—Bueno, tienes tus utilidades. Ella tiene razón. Eres muy guapo y me gusta tu boca.— Se da la vuelta en mi regazo, sentándose a horcajadas sobre mí. Sus brazos rodean mi cuello y sus labios encuentran los míos. Tengo un jodido miedo de que yo también podría querer que se quedara un poco más.
***
Joe me pega en el hombro un tiempo después.
—¿Qué pasa amorcito?
—Vete a la mierda —le digo. Alejo mis ojos de Miley mientras habla con su compañera de habitación al otro lado de la fogata. Por qué rayos estoy aquí de pie y mirándola, no lo sé.
—Estás diferente. —Joe toma una calada de su cigarrillo.
—¿Por qué haces eso? ¿También quieres leer la palma de mi mano?— Apaga el cigarrillo y lo empuja dentro de una lata de cerveza.
—No soy psíquico y no creo que lo sea. Sólo presto atención a la mierda de mi alrededor. Y tampoco tengo miedo de decirlo. Te comportas como un cabrón y así te lo digo. —Se encoge de hombros y se aleja. Empujo todo pensamiento de mi cabeza y me vuelvo para mirar a mi pequeña bailarina.

Desperté desnuda y en brazos de Nick. Se está convirtiendo en una costumbre, una planificada, pero una de todas maneras. Su mano aferrada a mi pecho, como siempre lo hace. Creo que él la adjuntaría quirúrgicamente si pudiera. No entiendo a los chicos y su obsesión con los pechos. No es que tenga unos enormes, pero todavía lucho con los chicos hablando con mi pecho en lugar de mi cara. Nick se mueve detrás de mí y me doy cuenta por el cambio en su respiración que se está despertando. Se mueve, aprieta la mano y sé que está muy despierto.
—Incluso en tus sueños todo lo que piensas es en sexo —bromeo.
—¿Me puedes culpar? Soy bueno en eso. —Empuja una rodilla entre mis piernas. Gimo porque se siente tan bien, pero tengo cosas que debo hacer. Además, no estoy segura de si se supone que debemos hacer la cosa de la mañana siguiente. Por lo general no lo hacemos. Siempre me voy.
—No puedo. —Salto de la cama antes de que pueda cambiar de opinión. Se ve todo desgreñado y sexy y no quiero nada más que volver a subir a la cama con el imbécil.
—Voy a volver. —Me pongo la camisa y unos pantalones cortos antes de ir al baño. Veo cuerpos tendidos en la sala de estar. Este lugar está siempre lleno de gente. Sé que es de Joe y no de Nick, pero aún así se vuelve frustrante. Voy al baño y luego me cepillo los dientes con el cepillo de dientes que escondí aquí. Cuando me dirijo a la habitación, Nick luce como si estuviera ido de nuevo. El hombre puede dormir más que nadie que conozca. Su horario de escuela no es de tiempo completo, pero a veces me pregunto si alguna vez lo hace.
—Debería irme... Tengo que hacer los deberes. —Agarro mi bolso para ponerme mi propia ropa. Probablemente debería haber hecho eso desde el principio, pero hay algo caliente acerca de usar ropa de un chico que hace que una chica se sienta sexy... me encanta. No es que quiera ser amada por él o cualquier
otra persona, pero aún así. Nick abre los ojos. Se encoge de hombros como si lo que estuviera a punto de
decir no fuese un gran problema, pero los nervios de mi estómago me dicen que lo es.
—Entonces hazlos aquí. Tengo algunas que hacer también.— Algo ocurre dentro de mi pecho. He sido muy buena manteniéndolo a un brazo de distancia hasta ahora. No somos nada iguales. Creo que me odia la mitad del tiempo y no pertenecemos juntos. Esto debe tener un fin, pero con su simple solicitud, empiezo a ablandarme por dentro. Es el corazón de esa chica estúpida palpitante, la cosa de corazones-flotando-por-mi-cabeza. Cuando el chico que lucha tan duro para mantener la distancia, hace algo tan pequeño, es enorme. No puedo evitar dejarlo entrar. Dejarlo que signifique algo. Debería irme. Correr ahora porque Nick y yo no funcionaríamos. No sería como lo que fue con Liam. Él podría realmente hacerme daño, no sólo golpear mi orgullo.
—No lo hagas. Estás mirándome raro. No hagas eso, pequeña bailarina. — Su voz no suena enojada en lo absoluto. Casi suena confusa—. Es tarea. Tenía mi boca en tu... estaba dentro de ti anoche. No hagas una gran cosa de nada.— Pongo los ojos, tratando de actuar como si no fuera la gran cosa.
—No he hecho nada. Parece que eres el único que está haciendo un gran lío. ¿Quieres que me enamore de ti, Nick ? —Quiero burlarme de él y llamarlo Nicholas como su mamá lo hace, pero cualquier tipo de broma que tenga que ver con ella no se siente bien. No responde a mi pregunta, pero dice—: ¿Tus cosas están en tu coche?
—Sí. Voy a buscarlas.— Nick niega con la cabeza.
—Yo voy. Estoy seguro de que la casa está llena de idiotas desmayados.— Una vez más mi interior se ablanda. Otro gesto simple, pero de nuevo, algo muy dulce. Sentada en la cama, disfruto de la vista mientras Nick se viste. Puedo decir que sabe que estoy viendo, pero también sé que es arrogante como para no importarle. Sólo se desliza en un par de pantalones sin camisa antes de desaparecer. Se ha ido por unos cinco minutos, por lo que supongo se fue a bañarse también. Cuando llega de vuelta en la habitación, Nick cierra la puerta y deja caer mi mochila.
—¿Necesitas el ordenador? —pregunta. ¿Ordenador? Ni siquiera sabía que tenía uno.
—No. Tengo que escribir un artículo, pero tengo que hacer los primeros borradores en papel y lápiz.
—Estás putamente loca. —Guiña un ojo mientras habla, entonces toma un juego de llaves y abre una caja en el armario, antes de sacar un portátil.
—Tienes bajo llave tu computadora.
—Has visto las fiestas aquí, ¿verdad?— No sé por qué, pero eso me hace reír. Nick niega con la cabeza hacia mí mientras continuo riendo, pero está sonriendo también.
—Es una locura —le digo entre risas.
—Pensé que acabamos de decidir que estabas loca. —Luego añade—: Hablando en serio. Nunca se sabe lo que la gente hace cuando están jodidos. Estoy bien con la mayoría de las personas que vienen de fiesta aquí, pero el alcohol y las drogas hacen que la gente haga estupideces.— Esto hace que me congele. Música fuerte, mamá se fue. Te ayudaré a encontrar a tu mamá. Un estremecimiento me recorre.
—Oye. ¿Qué sucede? —Nick se acerca y hace girar un mechón de mi cabello alrededor de su dedo. Es tan dulce, tan normal que quiero apoyarme en él por ayuda. Decirle todo lo que no le dije a Liam en los años que salí con él. Quiero que me proteja como lo ha hecho tantas veces, pero eso me asusta demasiado. No puedo arriesgarme a necesitar a nadie... pero casi me siento como si lo necesitara.
—Nada. Sólo un escalofrío.— Ha tenido que levantarme demasiadas veces. De eso no es lo que se supone que somos y esa cosa entre nosotros, no quiero que termine.
—Un escalofrío mi culo. —Pero no insiste en ello, sólo enciende su computadora portátil y se pone a trabajar. Hago lo mismo. Trabajamos en silencio durante una hora, pero estoy muy consciente de él. De la forma en que huele a hombre y suavizante. Es curioso, porque su ropa está arrugada la mitad del tiempo y no importa lo que lleva puesto, pero siempre huele tan... limpio. Lo miro, con la frente arrugada mientras lee algo en la pantalla y pienso en lo cómodo que es. Lo tan fácil y normal, así que no puedo recordar si alguna vez me sentí así con Liam. En realidad, sé que no lo hice. Este es un juego. Nuestro juego. Uno que pedí, pero que con cada día se siente más real. Más real que nada lo ha hecho y no estoy segura de cómo me siento acerca de eso. Lo que debo hacer. No debería enamorarme de este chico. Él tiene mucho en su plato y no es el tipo de persona que se enamora realmente de alguien. Liam lo era y mira cómo terminó eso. Me vuelvo a mi papel. Pero lo hago. Creo que me gusta y una parte de mí quiere gustarle, mientras que la otra piensa que debo meter todo en la mochila y no volver nunca más. Cuando te gusta alguien confías en ellos y nunca he confiado en nadie en toda mi vida. ¿Cómo puedo elegir a Nick? Algo me golpea en el costado y salto.
—Mierda. —Veo a Nick que tiene un lápiz en la mano, cerca de mi espalda—. Me asustaste como la mierda.
—¿Dónde diablos estabas? Seguro como la mierda que no estabas aquí. — Está sonriendo. Me encanta tanto esa sonrisa. Es tan de niño. Tan contradictoria con la boca sucia y mala actitud.
—Estaba tan perdida en pensamientos acerca de ti que no pude soportarlo.— Quiero decir, estoy sentada aquí con Nick. ¿Cómo puedo no sentirme totalmente enamorada? Me mira casi confundido por un segundo antes de decir
—: Era tiempo para que te dieras cuenta de eso.— Y entonces su ordenador portátil se ha ido y mis libros y el cuaderno son empujados al suelo y Nick está en mí. Mi ropa ya no están en ningún momento y luego la suya. Tiene la boca en la mía y está buscando a tientas un condón. Su lengua se mueve hacia el pico de mi
pecho y grito antes de que empuje dentro. No es por cómo me siento ahora mismo o lo bien que nos movemos juntos. Se trata de él. Nosotros. Sé que ya no es sólo un pensamiento vacío. Es la verdad. Me estoy enamorando de Nick.
***
Nick está sentado en el coche conmigo mientras nos dirigimos a la cafetería. Estoy en una necesidad importante de cafeína y aunque sé que no bebe café y voy a volver a mi dormitorio después de esto, insistió en ir conmigo. Su teléfono se apaga por lo que parece ser la millonésima vez y me doy cuenta de lo que está sucediendo. Ha quedado con alguien para vender hierba. No tenía nada que ver conmigo. Rabia recorre bajo mi piel. No creo tener el derecho, pero no me gusta verlo hacer esto. Sé que no quiere hacerlo, pero entonces pienso en su mamá y sé que parte del dinero va a ayudarla. ¿Realmente puedo culparlo? Nos detenemos en el frente y apago el coche, le miro y digo sin pensar
—Puedo ayudar.— Nick empuja su celular en el bolsillo.
—¿Ayudar con qué?
—Dinero. —Me encojo de hombros—. Lo que sea que necesites.— Nick gime y deja caer su cabeza hacia atrás.
—No necesito que me salves, princesa.— El nombre duele. No quiero ser su princesa. Ese es el nombre con el que llamaba a la chica que odiaba.
—Vete a la mierda, Nick. —Alcanzo el pomo de la puerta, pero me toca el otro brazo.
—No estoy tratando de ser un idiota.
—Entonces no lo hagas —le lanzo de regreso.
—Puedo manejarlo.— Suspiro y toco su mano en mi brazo. Paso los dedos juntos medio esperando
que me aleje o se aleje, pero ninguno de nosotros lo hacemos.
—No me gusta que tengas que hacerlo.— Suspira, su respuesta me sorprende.
—Al igual que yo odio los demonios de mierda que has encerrado dentro de ti y que no me vas a contar. Los que sólo dejas escapar cuando no te puedes controlar y entras en pánico. No siempre podemos controlar lo que no nos gusta, pequeña bailarina.— Ese nombre me hace exhalar un suspiro.  —Pero puedo hacer algo para ayudar.
—¿Y no sabes que ya me ayudas?— Nick se estremece. 
—Ella apenas tiene lo suficiente para hacerse cargo de lo que necesita. Si está en un montón de dolor, se agota. Se está muriendo, Miley y si quiere prender el aire acondicionado todos los días durante todo el verano porque hace calor o si una de las únicas veces en las que puede comer anhela langosta y filete mignon, quiero que lo tenga. No quiere nada salvo que yo esté en esa escuela de mierda estúpida y no siempre recibo todo el dinero que necesito. No es como que lo esté haciendo porque quiero. Odio esa puta mierda. Mi padre vendió droga. Su madre era una adicta al crack. ¿Crees que quiero alimentar ese hábito de mierda?— Mi corazón se rompe por él, llamándolo. Quiero abrirlo y encerrarlo en su interior. Pero entonces, él puede conseguir un trabajo también. Vender hierba no es la única manera de hacer dinero. Sé lo que es, sé que no espera ser más de lo que es, que su padre era, por lo que juega el papel. Siguiendo el camino que piensa que está listo para él. 
—Eres mejor que eso.— Y antes de que pueda sentirse frustrado o antes de que pueda irrumpirme, me arrastro a su regazo y lo beso. Mi mano se desliza a través de su cabello desordenado y agarra mis costados con tanta fuerza que es como si tuviera miedo de que me escapara.
—No eres una princesa. —Inclina su frente contra la mía. Esas palabras hacen más para mí de lo que quiero admitir. Su celular suena de nuevo. 
—Me tengo que ir, nena.— La mano de Nick se desliza por mi cara y me besa rápidamente. Suspiro, pero me levanto de él y salimos del coche. Nick se acerca, la mano en mi cadera como siempre y me besa de nuevo. 
—Eres tan jodidamente caliente.— Un guiño. Y luego se va. Denika se acerca a mí. Ni siquiera veo de dónde venía.
—Es muy triste que la única vez que veo a mi compañera de cuarto es cuando me encuentro con ella en una fiesta o en la cafetería.— Me encojo de hombros.
—Debes ver la forma en la que él te mira. No te quitaba los ojos de encima todo el tiempo que hablaste en la fiesta. Es lindo. Es caliente. Debemos salir en una cita doble alguna vez.— Sus palabras me hacen sentir triste y sigo viendo como Nick se aleja cada vez más. 
—No es real. Es un juego.
—Parece real para mí —responde Denika—. Tal vez no lo ven o no quieren, pero es real. A mí me parece que por fin has encontrado la persona con la que ser real. Tal vez en algún momento me dejarás entrar también.— Al igual que Nick, se aleja de mí. Aterrador como es, espero que tenga razón sobre Nick. Tal vez incluso sobre ella también.

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